Sal de Tu Cueva

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Hay algo que pasa con las malas noticias que no pasa con las buenas.
Las malas noticias se quedan. Se instalan.
Te siguen a la cama, te despiertan a la madrugada, te acompañan todo el día.
Una sola mala noticia puede paralizarte por semanas.
Lo dice la Biblia en Jeremías 49:23
Jeremiah 49:23 TLA
Acerca de Damasco, Dios dijo: «Las ciudades de Hamat y Arpad ya recibieron la mala noticia y no hay nada que las consuele; ¡están inquietas y agitadas como las olas del mar!
Y eso mismo le pasa hoy a mucha gente que ama a Dios.
Han visto su mano. Conocen la Palabra. Pero una mala noticia, una traición, una temporada difícil
— y terminan escondidos. En excusas. En heridas. En inseguridad.
Y lo más peligroso no es el escondite.
Lo más peligroso es que llevan tanto tiempo adentro que ya le empezaron a llamar
"esperar en Dios" a lo que en realidad es miedo a salir.
Hoy vamos a ver a un hombre al que le pasó exactamente eso.
Y lo que Dios le dijo a él, te lo dice a ti.

PUNTO 1 — Las cuevas no son refugios permanentes. Son lugares de decisión.

El hombre se llama Elías. Y antes de llegar a la cueva, acababa de vivir el momento más grande de su ministerio.
En el Monte Carmelo venció a 850 profetas de Baal. Pidió fuego del cielo —
y cayó. Oró para que lloviera después de tres años y medio de sequía — y llovió. Caminaba por fe en una dimensión donde otros no caminaban.
Y entonces llegó un mensaje de Jezabel. Una sola amenaza.
Y este mismo hombre — el que venció a 850 — salió corriendo a esconderse en una cueva.
¿Por qué? Porque las malas noticias no respetan el historial. No les importa lo que Dios hizo ayer.
La Biblia lo dice sin rodeos: Elías era sujeto a pasiones de hombre.
Y las pasiones, cuando no están sometidas al Espíritu, te meten en la cueva.
Pero lo más importante no es que Elías entró. Lo más importante es lo que Dios hizo después.
Dios no entró a consolarlo. No le mandó una explicación.
No validó el escondite. Solo le hizo una pregunta — 1 Reyes 19:13
1 Kings 19:13 NVI
Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le dijo: —¿Qué haces aquí, Elías?
Esa pregunta lo cambia todo.
Porque Dios sabía dónde estaba Elías.
No preguntó por información.
Preguntó para que Elías se escuchara a sí mismo.
Tus cuevas de hoy tienen nombres diferentes: "No estoy listo."
"No es mi tiempo." "Me fallaron."
"No sé qué hacer." Pero la pregunta sigue siendo la misma.
¿Qué haces aquí?
Las instrucciones que ya tenías las recibiste adentro.
Pero las nuevas instrucciones llegan cuando sales.
Dios no entró a la cueva de Elías.
Lo esperaba afuera.

2: LA CUEVA DISTORSIONA TU IDENTIDAD

Cuando Dios le preguntó '¿Qué haces aquí?', Elías respondió:
1 Kings 19:14 NTV
Él volvió a responder: —He servido con gran celo al Señor Dios Todopoderoso; pero el pueblo de Israel ha roto su pacto contigo, derribó tus altares y mató a cada uno de tus profetas. Yo soy el único que queda con vida, y ahora me buscan para matarme a mí también.
Mentira.
La Palabra lo deja claro: había siete mil en Israel que no habían doblado rodilla ante Baal.
Pero desde adentro de la cueva, Elías solo se veía a sí mismo.
Esto es lo que pasa en la cueva:
• Te sientes solo
• Te sientes insuficiente
• Te sientes incapaz
Pero eso no es realidad. Es percepción alterada por el miedo.
Y todo lo que hemos aprendido en esta Academia:
En Mi Posición en Cristo vimos que Dios te dio vida, te resucitó y te sentó con Cristo.
En Nueva Criatura vimos que no fuiste mejorado — fuiste creado de nuevo.
Pero en la cueva olvidas todo eso.
En la cueva te ves débil, pequeño, limitado.
Problema real: No estás viendo quién eres. Estás viendo cómo te sientes.
Psalm 112:5–7 TLA
La gente buena es generosa: presta a quienes le piden, y maneja bien sus negocios. La gente buena jamás fracasa; siempre se le recuerda con cariño. Nunca le asalta el temor de recibir malas noticias, pues confía en Dios de todo corazón.
El corazón firme NO es el que nunca tiene miedo.
Es el que, en medio del miedo, confía en Jehová.
Repitan: "Elías dijo solo yo he quedado — pero había siete mil que no se habían doblegado." → VERDADERO.
La cueva distorsiona la realidad.
¿Qué efecto produce vivir expuesto a malas noticias? → Confusión, desmayo y paralización — Jeremías 49:23.
"Deprimido" → "El gozo del Señor es nuestra fortaleza" — Neh 8:10
"Enfermo" → "Por su llaga fuiste sanado" — Is 53:5
"Pobre" → "Él se hizo pobre para que tú fueras rico" — 2 Co 8:9
"Familia rota" → "Volverá el corazón de los padres a los hijos" — Mal 4:6

3: DIOS NO TE SACA DE LA CUEVA CON EMOCIÓN — TE SACA CON MISIÓN

Fíjense en lo que Dios hizo.
• Vino un gran viento que partía los montes — Dios no estaba en él
• Vino un terremoto — Dios no estaba en él
• Vino fuego — Dios no estaba en él
Después de todo eso, vino un silbo apacible. Y en el silbo — estaba Dios.
Elías cubrió su rostro con el manto y salió.
Y Dios no le dijo: 'Tranquilo, descansa más.'
1 Reyes 19:15
"Ve, vuélvete por tu camino… y llegarás."
La misión no se canceló.
La misión estaba esperando que Elías saliera.
Aquí es donde muchos fallan.
Oran. Sienten. Lloran.
Pero no se mueven.
Las Escrituras lo enseñan con claridad:
Cuando nos 'encuevamos', nadie puede hacernos entrar en razón.
Es necesario tomar la decisión de salir.
Ni siquiera Dios entró a la cueva.
Hizo que Elías saliera. Porque Él le esperaba afuera.
La cueva se rompe con obediencia, no con oración solamente.
Posiblemente vengan circunstancias donde no tienes fuerzas para luchar.
Pero Dios espera que te fortalezcas en Él y luches creyendo en sus fuerzas.
Cuando te sientas entre la espada y la pared —
la espada es solo una presión, y la pared detrás de ti es el Señor dándote fortaleza.
¿Dios se manifestó a Elías en el gran viento y el terremoto? → FALSO.
Dios no estaba en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego — se manifestó en el silbo apacible.
¿Qué hizo Dios cuando Elías salió? → Le dio instrucciones de misión: "Ve, vuélvete por tu camino… y llegarás."
Elías escuchó a Dios hablarle los __________ para su vida y ministerio. → ¡PLANES!
Sal 112:7: "No tendrá temor de malas noticias; su corazón está __________, confiado en Jehová." → ¡FIRME!
PREGUNTAS CLAVE — El grupo responde en voz al
¿Qué haces todavía en la cueva?
¿Qué miedo te tiene escondido?
¿Qué ya sabes que Dios te pidió…
"Esta semana, cuando respondan la reflexión:
¿Cuál es su cueva?
No es física — es el área donde siguen escondidos.
Y la segunda pregunta: ¿Cuándo van a salir?"

CONCLUSIÓN

Dios no te llamó para sobrevivir.
Te llamó para avanzar.
Pero mientras sigas en la cueva:
• No vas a liderar bien
• No vas a multiplicar
• No vas a crecer
Y aquí está el costo oculto que nadie menciona:
No solo te estás afectando tú.
Estás retrasando a los que dependen de tu obediencia.
Las Escrituras lo dicen claramente:
"Nuestros temores no se realizan si salimos de la cueva confiando en el Señor y su Palabra."
Dios está esperándote afuera de la cueva donde te escondes.
Sal de allí, vuelve a tu camino y llegarás.
LLAMADO FINAL
Hoy no ores por más confirmación.
Ora así — repite conmigo:
"Señor, hoy salgo de la cueva… aunque no me sienta listo."
FRASE DE CIERRE — decir despacio
"La cueva te protege del miedo… pero también te roba el propósito.
Y Dios no te diseñó para esconderte… te diseñó para avanzar."
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