Caída de Jerusalén

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La caída de Jerusalén es la consumación de la advertencia de Dios a su pueblo por su pecado.

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Caída de Jerusalén

2º Reyes 24:20–25:7
20Vino, pues, la ira de Jehová contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia. Y Sedequías se rebeló contra el rey de Babilonia.
1Aconteció a los nueve años de su reinado, en el mes décimo, a los diez días del mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra Jerusalén, y la sitió, y levantó torres contra ella alrededor. 2Y estuvo la ciudad sitiada hasta el año undécimo del rey Sedequías. 3A los nueve días del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra. 4Abierta ya una brecha en el muro de la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto a los huertos del rey, estando los caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fue por el camino del Arabá. 5Y el ejército de los caldeos siguió al rey, y lo apresó en las llanuras de Jericó, habiendo sido dispersado todo su ejército. 6Preso, pues, el rey, le trajeron al rey de Babilonia en Ribla, y pronunciaron contra él sentencia. 7Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya, y a Sedequías le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.

Introducción

Llegamos al punto en el que se cumplen las advertencias de Dios por el pecado de Judá.
Es un evento muy triste y doloroso que revela la condición del ser humano en revelarse contra su creador.
El testimonio de la Biblia es:
2º Crónicas 36:15–1615Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque Él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 16Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.
Debemos considerar ahora que aun en la desgracia había oportunidad de salvación y de cómo muchos prefirieron rechazar esta última oportunidad.

El abandono de la presencia de Dios

Desde la salida de Egipto la presencia de Dios estuvo con su pueblo, guardándolos, defendiéndolos y sustentándolos: Éxodo 33:14 "Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso."
Desde la salida de Egipto (año 1446 a.C.) hasta la caída de Jerusalén (año 586 a.C.) habían transcurrido 860 años.
Durante todo ese tiempo la presencia de Dios estuvo con su pueblo, durante el desierto en la nube que los guiaba y en la tierra prometida representada en el arca del pacto, primero en el tabernáculo luego en el templo.
Aunque sufrieron ataques de sus enemigos Dios siempre volvía a rescatarlos.
Pero ahora Ezequiel nos revela que la presencia de Dios abandonó el templo: Ezequiel 10:18–1918Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines. 19Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre ellos.
Aunque el pueblo no se enteró de este acontecimiento, pero es un momento triste y aterrador, la presencia de Dios los había abandonado, ahora estaban como los pueblo paganos, a merced total de sus enemigos.
Moisés entendía muy bien la importancia de la presencia de Dios: Éxodo 33:15 "Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí."
Si la presencia de Dios nos abandona quedamos expuestos a los ataques de Satanás:
Salmo 91:1 "El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente."
Salmo 46:1 "Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones."
Salmo 27:1 "Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?"
Salmo 121:1 "Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?"
Salmo 34:7 "El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende."
Cuando un cristiano se está alejando de Dios viene el Espíritu Santo a tocar su corazón con amor para que se vuelva a Dios, pero si resistimos su toque divino, su presencia nos abandonará y quedaremos desolados y expuestos.
Hebreos 10:26–27 "Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, 27sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios."

La última oportunidad

El rey Sedequias se reveló contra el rey de Babilonia, presionado por el pueblo y animado por las falsas profecías que auguraban liberación.
Pero Nabucodonosor envió su ejercito a sitiar Jerusalén, lo cual hicieron durante 1 año hasta que se acabó el alimento en la ciudad.
Mientras tanto, los líderes del pueblo habían arrestado al profeta Jeremías, de no ser por un etíope llamado Ebed-melec habría muerto dentro de una cisterna, pero lo rescató y fue puesto en una celda.
Estando la ciudad sitiada el rey consulta a Jeremías: Jeremías 38:1414Después envió el rey Sedequías, e hizo traer al profeta Jeremías a su presencia, en la tercera entrada de la casa de Jehová. Y dijo el rey a Jeremías: Te haré una pregunta; no me encubras ninguna cosa.
Sedequías estaba angustiado por el destino de la ciudad, a lo que Jeremías le declara: Jeremías 38:17–1817Entonces dijo Jeremías a Sedequías: Así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel: Si te entregas en seguida a los príncipes del rey de Babilonia, tu alma vivirá, y esta ciudad no será puesta a fuego, y vivirás tú y tu casa. 18Pero si no te entregas a los príncipes del rey de Babilonia, esta ciudad será entregada en mano de los caldeos, y la pondrán a fuego, y tú no escaparás de sus manos.
Dios por medio de Jeremías estaba presentando a Sedequías una última oportunidad, pero el rey en su ceguera espiritual rechaza esta oferta: Jeremías 38:19 "Y dijo el rey Sedequías a Jeremías: Tengo temor de los judíos que se han pasado a los caldeos, no sea que me entreguen en sus manos y me escarnezcan."
El rey Sedequías le importaba más la opinión de la gente que salvar al pueblo de la desgracia que venía.
Este rey estaba totalmente cegado por el pecado: 2 Corintios 4:4 "en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios."
El pecado entorpece la mente, disminuye la inteligencia, por eso la gente prefiere el pecado que lleva a condenación que la salvación que lleva a vida eterna.
Esta última oportunidad es producto de la misericordia de Dios.

La paga del pecado

2º Reyes 25:7 "Degollaron a los hijos de Sedequías en presencia suya, y a Sedequías le sacaron los ojos, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia."
El rey y sus guerreros lograron abrir una brecha en la muralla y escaparon rumbo a Jericó, pero fueron descubiertos y alcanzados por los caldeos quienes apresaron al rey y a su familia.
Jeremías 39:6–96Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de éste en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos los nobles de Judá. 7Y sacó los ojos del rey Sedequías, y le aprisionó con grillos para llevarle a Babilonia. 8Y los caldeos pusieron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén. 9Y al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y a los que se habían adherido a él, con todo el resto del pueblo que había quedado, Nabuzaradán capitán de la guardia los transportó a Babilonia.
En este punto Sedequías y los líderes de Jerusalén pudieron haberse arrepentido por no haber obedecido a las advertencias de los profetas, pero ya era demasiado tarde, ya no había más oportunidad, ahora debían enfrentar las consecuencias de sus malas desiciones.
Proverbios 1:24–2824Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, 25Sino que desechasteis todo consejo mío Y mi reprensión no quisisteis, 26También yo me reiré en vuestra calamidad, Y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; 27Cuando viniere como una destrucción lo que teméis, Y vuestra calamidad llegare como un torbellino; Cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. 28Entonces me llamarán, y no responderé; Me buscarán de mañana, y no me hallarán.

Conclusión

Las personas que leen estas historias sin escudriñar el contexto, señalará a Dios de injusto, pero en realidad es todo lo contrario.
Dios es bueno y justo y no trae castigo sin antes advertir.
Durante más de 800 años Dios advirtió a su pueblo y fue fiel a pesar de su rebeldía.
2º Crónicas 36:15–1615Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque Él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. 16Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.
Tengamos temor de Dios y atesoremos estas enseñanzas para que no caigamos en los mismos errores: Romanos 15:4 "Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza."
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