HIMNO A CRISTO

Carta a los Filipenses   •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 11 views
Notes
Transcript
Filipenses 2:5–11 RVR60
5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; 8 y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. 9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
El Himno a Cristo es considerado por los estudiosos como uno de los fragmentos más antiguos de todo el Nuevo Testamento. Se cree que San Pablo no lo escribió de su puño y letra, sino que citó un himno que las primeras comunidades cristianas ya cantaban apenas unos años después de la muerte de Jesús.
Dios en su control y providencié puede que ella pues en Pablo escribir este hermoso Himno Cristológico, que estará dividido en 3 secciones:
La Renuncia, La Humillación y La Exaltación.
En el día de hoy nos centraremos solo en La Renuncia, el texto nos dice que no estimo ni se aferro a su posición de Gloria en unidad Trinitaria y preexistente y digo preexistente por que Dios es eterno sin principio ni fin pero Jesús si tiene un principio existencial, por favor no caigan el los errores doctrinales como escuche esta semana a un predicador en una radio conocida evangélica de Murcia, este predicador decía que Jesús es eterno y no puede serlo ya que la Trinidad esta compuesta por El Padre, El Hijo y El Espíritu Santo, como baremos en su debido tiempo:
Gálatas 4:4-7 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.
Jesús en su debido tiempo establecido es concebido pro el espíritu Santo en la virgen Maria y nace esta etapa seria la Humillación o parte de ella ya que abarca mucho más que el ser concebido.
Pero debemos preguntarnos ¿qué es teológicamente el Himno de Cristo?
Teológicamente, el Himno a Cristo (Carmen Christi) es la columna vertebral de la cristología cristiana. No es solo un poema bonito; es la declaración de quién es Jesús y cómo funciona la salvación y todo creyente debe conocerla y creerla.
El Himno de Cristo enseña que la verdadera naturaleza de Dios es el amor que se entrega. Dios no es un ser distante que exige sacrificios, sino un Dios que se sacrifica a sí mismo para rescatar a la humanidad.
Es importante tener en cuenta las palabras forma V6, V7, y condición V8.
Hoy amados hermanos solo tocaremos la primera sección de la Renuncia , vaciamiento o conocido como la kenosis, la próxima semana veremos la humillación y la siguiente la Exaltación.
Filipenses 2:5-7 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
La kénosis (del griego kenosis, "vaciamiento") es la doctrina teológica, basada en Filipenses 2:7, que describe cómo Cristo se "despojó a sí mismo" voluntariamente al encarnarse. No implica dejar de ser Dios, sino asumir la naturaleza humana, renunciando al uso independiente de sus atributos divinos y a su gloria celestial para redimir a la humanidad.
La kenosis fue una renuncia a sí mismo, no un vaciamiento de Su divinidad. Tampoco fue un intercambio de divinidad por humanidad. Jesús nunca dejó de ser Dios durante ninguna parte de Su ministerio terrenal. Sí dejó a un lado Su gloria celestial. También se abstuvo voluntariamente de usar Su divinidad para facilitar Su camino. Durante Su ministerio terrenal, Cristo se sometió completamente a la voluntad del Padre.
Hermanos debemos tener cuidado con esta doctrina Jesús no se convirtió en Dios, ni tampoco Dios tomo a un hombre y lo hizo Dios.
No es que un hombre llego a la apoteosis como los Cesares o Cash Luna diciendo a su público bien entregado “repitan conmigo yo soy” eso es herejía y sea anatema el que quiera ocupar el lugar de Dios.
Es mejor pensar en el "vaciamiento" de Cristo como un dejar a un lado los privilegios que le correspondían en el cielo.
El ejemplo de Cristo quien, para salvar a otros, renunció a sí mismo, pastoralmente veremos que esto es una invitación a ser imitadores de Crispo hasta en el vaciamiento, humillación y exaltación debemos ser imitadores de Cristo, Pablo empieza este Himno con estas palabras: Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, “tengan ese mismo sentir”, la NTV dice : “tengan la misma actitud que tubo Cristo”.
En otras Palabras Dice Pablo: Tened continuamente en vuestro ser interior la forma de pensar que también tuvo Cristo Jesús y es importante el nombre que usa el título del ungido esperado el Cristo, la promesa del salvador y el Nombre del Salvador Jesús.
Hermanos tal vez no podamos copiar, imitar jamas su obra redentora por que eso fue una sola vez y para siempre en la persona del Cristo pero si podemos extraer de su Cristología los principios y actitudes que debemos imitar de Cristo, sabemos que en Jesucristo hay consolación, amor, comunión, misericordia, gozo, humildad, todo esto es parte de la naturaleza de nuestro redentor y nosotros debemos ser buenos imitadores de estas actitudes y en la Cristología cambie podemos extraer estos principios para nuestras vidas.
Pero pastor como podemos extraer de una Cristología tan pura y única en una persona como al de Cristo Jesús eso no sería caer en creernos divinos, pues no hermanos, el texto dice que Cristo no estimo aferrarse se negó y renuncio al privilegios y la posición Trinitaria junto a las dos personas Padre y Espíritu, entonces nosotros también podemos negarnos a nosotros mismos y a posiciones en las que nos encontremos, La negación de uno mismo en favor de los demás debe estar presente y crecer en la vida de cada discípulo.
Si Dios Hijo se negó a si mismo, tu simple mortal acaso no puedes negarte a ti mismo mas aún con la obra del Espíritu efectuada en tu vida, con tu nueva naturaleza, piensa un momento ¿que cosas, aspectos, comportamientos, condiciones de mi vida puedo negarme a mi mismo?.
Así que si Jesús es un ejemplo para tu vida debemos empezar con los veros 6 y 7: 6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, 7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
Tu eres dios, te crees dios, no jamas lo serás repitas ese mantra de esas “iglesias” jamas llegaras a serlo y si lo intentas pues mira el ejemplo de Luzbel y lo que paso por querer ser como dios esa son las consecuencias de aquellos que lo intentan.
Pero si el Hijo siendo Dios existiendo o siendo en forma de Dios, recuerdan esta palabra Morphē (forma) y chēma (apariencia o condición),
Forma: se refiere a la esencia interna, a lo que algo es por naturaleza y que nunca cambia. Si algo tiene la morphē de Dios, es porque posee las cualidades esenciales que lo hacen ser Dios.
Condición: Se refiere a lo externo, lo que cambia o lo que la gente ve (como la ropa o el aspecto físico). En el verso 8, Pablo dice que Jesús fue hallado en la "condición" (schēma) de hombre.
Decir que Jesús estaba en "forma de Dios" significa que poseía la naturaleza real y plena de Dios. No era un parecido, era su identidad intrínseca por naturaleza, esencia.
Si el Hijo siendo en forma, de la misma esencia, de la misma naturaleza Triuna de Dios no estimar no es que desprecio su posición si no que valoró dejar esa posición como ya vimos por sus cualidades, valoro dejar esa posición por amor, misericordia, humildad a sus ovejas.
El Hijo valoro su posición, la situación, lo considero, y tomo la decisión de no aferrarse, agorarse a ello, si no que considero entregarse a si mismo salvar a su pueblo es por ello que que nos e aferra a la poción en la que esta junto a la Trinidad y velen a este mundo a salvarte.
7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
Se despojo, renuncio a su posición en las alturas, se vació. Kenosis de si mismo, tenemos al Hijo segunda persona de la Trinidad según la economía que le corresponde en la trinidad y en relación con el Padre, siendo Dios por naturaleza y esencia, y se despoja, hacia o renuncia a si mismo.
¿De qué se vació a sí mismo Cristo Jesús?
(R. C. H. Lenski) dice: Ciertamente no de su existencia “en la forma de Dios”. Jamás dejó de ser el poseedor de la naturaleza divina. “El no podía prescindir de su deidad en su humillación … Aun en su muerte tuvo que ser el poderoso Dios, para que con su muerte venciera a la muerte”.
Entonces si no puede vaciarse mucho menos renunciar a su esencia o naturaleza divina entonces de que se vació.
Para los teólogos de la Reforma (especialmente Martín Lutero y Juan Calvino), la interpretación de la kenosis (el vaciamiento) en Filipenses 2 fue un punto crucial para explicar cómo Jesús podía ser Dios y hombre al mismo tiempo sin que una naturaleza anulara a la otra.

1. Se vació de la "Gloria Visible"

Para los reformadores, era imposible que Dios dejara de ser Dios. Por tanto, Cristo no se despojó de sus atributos divinos (como la omnisciencia o la omnipotencia), sino del ejercicio público y la manifestación visible de esa gloria.
Calvino argumentaba que la majestad de Cristo quedó "oculta" bajo el "velo" de la carne humana. En lugar de aparecer con el brillo de un Rey celestial, apareció con la humildad de un siervo.

2. Renunció al uso de sus privilegios

Los reformadores enseñaban que Cristo, teniendo todo el derecho de ser tratado como Dios, decidió no hacer uso de sus prerrogativas divinas para su propia comodidad.
. Se vació del derecho a no sufrir.
. Se vació del derecho a ser servido por sus criaturas.
. Se sometió voluntariamente a las leyes de la naturaleza y a las limitaciones humanas (hambre, cansancio, dolor) por amor.
William Hendriksen nos dice algo parecido en su comentario:
a) El renunció a su relación favorable con respecto a la ley divina: Mientras estaba en el cielo ninguna carga de culpabilidad pesaba sobre sus hombros. Pero en su encarnación la tomó sobre sí para quitarla del mundo.
b) El renunció a sus riquezas: “… porque por amor a vosotros se hizo pobre, aunque era rico, para que vosotros por medio de su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9). El renunció a todo, incluso a sí mismo, a su propia vida.
c) El renunció a su gloria celestial: ¡Cuán profundamente lo sintió! Y fue por ello que, precisamente en la noche anterior a su crucifixión, tuvo que clamar desde lo más hondo de su corazón: “Ahora, pues, Padre, gloríficame en tu presencia, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiera.
d) El Renunció a la autonomía de su autoridad: En efecto, se convirtió en siervo, el siervo, y “aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia” (He. 5:8). El dijo: “Porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” .
Que principios sacamos de esto, tu puedes renunciar, vaciarte, del ego, del dinero, de defectos, de esquemas, pensamientos, doctrinas, si te pones a pensar un momentos hallaras tantas cosas a las que te aferras que tal vez tendrías o deberías renunciar a ellas o al menos a a soltarlas poco a poco.
Tal vez te aferras a alguien que te esta causando daño mental, espiritual, moral, algo material hay tantas cosas que no debemos aferrarnos.
7 sino que se despojó a sí mismo, (tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres).
Cristo Jesús siendo en forma interior de la misma naturaleza que las otras personas de la Trinidad Divinidad, no se aferro y tomo forma de siervo, hermanos se hizo completamente hombre de naturaleza de hombre, de esencia de hombre Cristo Jesús es completamente, verdaderamente, sien por ciento Dios y Hombre, dos naturalezas en una sola persona y esa persona es la condición externa.
Cristo abandonó "la forma de Dios", es decir, la gloriosa manifestación externa de su condición divina y los privilegios que le correspondían por ser Dios, para tomar forma interna naturaleza de hombre inducida Alma humana como condición de hombre externa se podía tocar, tenia hambre, sentimientos, pensamiento, crecía en todo, se tenia que duchar, caminar buenos trechos como cualquier hombre con sus limitaciones humanas, pero también por ser completamente Dios podía utilizar su poder divino hacer prodigios y milagros y utilizar atributos que el ser humano no tiene como la Omnisciencia.

3. El concepto de la "Forma de Siervo"

Juan Calvino, en sus Comentarios a las Epístolas de Pablo, explica que el vaciamiento consistió en que Cristo se redujo a sí mismo a la nada a los ojos del mundo.
"Cristo no pudo despojarse de su divinidad, pero la mantuvo oculta por un tiempo para que no fuera vista bajo la debilidad de la carne".
Para la Reforma Protestante , la "forma de Dios" permaneció intacta en su esencia, pero fue "cubierta" por la "forma de siervo" para que la redención fuera posible.
Cristo se vació de su estatus y majestad externa, pasando de ser el Soberano del universo a ser un reo condenado, para que nosotros pudiéramos ser llenados de su gracia.
A menudo nos aferramos a nuestro estatus, a tener la razón o a ser respetados. Imitar a Cristo significa estar dispuestos a renunciar a nuestros "derechos" legítimos por el bien de los demás. Es pasar del "¿Sabes quién soy yo?" al "¿Cómo puedo servirte?”.
Como imitadores de Cristo no se trata de perder nuestra personalidad, sino de vaciarnos del orgullo y la vanidad. Es dejar de lado la necesidad de ser el centro de atención o de buscar el reconocimiento constante para "llenarnos" de las necesidades del prójimo.
Imitamos a Cristo cuando nos colocamos intencionalmente en situaciones donde servimos a quienes "no pueden darnos nada a cambio". Es buscar el lugar de menor honor en lugar de escalar hacia el puesto de mando.
El texto dice hecho semejante a los hombres, acaso tu no puedes ser semejante a Cristo con estos principios y virtudes.
Exhortación Pastoral: El Llamado a la Renuncia
Amados hermanos, hemos contemplado hoy el abismo de la gracia: aquel que es Infinito se hizo pequeño; el Dueño de la Gloria se vistió de humildad. Pero esta doctrina no es para que descanse en nuestros cuadernos, sino para que transforme nuestro carácter.
La pregunta que el Espíritu Santo nos hace hoy a través de Pablo es directa: ¿A qué te estás aferrando tú?
Cristo, teniendo todo el derecho de ser adorado, no se aferró a Su posición. Nosotros, que por naturaleza no tenemos derechos ante el Trono, a menudo nos aferramos con uñas y dientes a nuestro orgullo, a nuestra reputación, a tener siempre la última palabra o a nuestras comodidades materiales.
Imitar a Cristo en Su kenosis significa:
Aprender a soltar: Si Cristo soltó Su manifestación de gloria por amor a ti, ¿no puedes tú soltar ese rencor, ese deseo de reconocimiento o ese estatus que te impide servir al hermano más pequeño?
Cambiar la ambición por el servicio: No busquemos ser "dioses" en nuestras propias parcelas de poder. Busquemos ser siervos. Que en tu casa, en tu trabajo en Murcia y en esta congregación, la gente no vea a alguien que exige ser servido, sino a alguien que, al estilo de Jesús, se despoja de su comodidad para lavar los pies de los demás.
Vaciémonos hoy de nosotros mismos, de nuestro "yo" hipertrofiado, para que Cristo pueda llenarnos con Su gracia. No temas perder tu posición; recuerda que el camino a la verdadera exaltación de Dios siempre pasa primero por el valle de la renuncia voluntaria.
Doxología
Basada en el texto de Filipenses 2:5-11
¡Oh, Dios Eterno y Padre de Gloria!
Hoy nos postramos ante la majestad de Tu Hijo, Jesucristo. Te alabamos porque, siendo en forma de Dios, no consideró Su igualdad contigo como un botín que retener, sino que por un amor incomprensible, se vació a sí mismo.
Te bendecimos, Señor Jesús, nuestro Redentor, porque dejaste el trono por el pesebre y la corona de luz por la semejanza de nuestra carne débil. Gracias por no aferrarte a Tus privilegios, sino por abrazar nuestra necesidad.
Padre, que el "sentir" de Tu Hijo se grabe en nuestros corazones por el poder de Tu Espíritu. Que nuestra lengua no solo confiese que Él es el Señor en el día final, sino que lo confiese hoy a través de una vida de humildad y servicio.
A Ti, el único Dios sabio, que en la debilidad de la cruz mostraste Tu mayor poder, sea la gloria, la honra, el dominio y la majestad, ahora y por todos los siglos.
¡Amén!
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.