Romanos 11:1-10

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Introducción
Introducción
Pablo ha dedicado los dos capítulos anteriores (9-10) a abordar el problema del rechazo de Jesús como Mesías por parte de los judíos y las implicaciones de ese rechazo para la salvación. Pablo ahora insiste enfáticamente en que, si bien Israel pudo haber rechazado el don de la salvación de Dios en Cristo, Dios no ha rechazado a Israel a cambio.
Desarrollo
Desarrollo
La pregunta principal de este capítulo es:
¿si Israel en su conjunto se ha apartado, ¿está perdido Israel?
Las respuestas son de dos tipos: una presente y otra futura.
Los israelitas fieles
Los israelitas fieles
1 Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? ¡En ninguna manera! Porque también yo soy israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín.
Dios en ninguna manera ha rechazado a su pueblo
Pablo es israelita y simiente de Abraham y ha creído en Jesucristo
3 Yo de cierto soy hombre judío, nacido en Tarso, ciudad de Cilicia, pero criado en esta ciudad, educado a los pies de Gamaliel, enseñado según la perfecta manera de la ley de los padres, siendo celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros.
22 ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son simiente de Abraham? También yo.
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos, en cuanto a la ley, fariseo;
Por creer, él ha recibido la misericordia de Dios y su salvación
Si Dios había rechazado a Israel en su totalidad él no pudiera haber sido salvo
2 Dios no ha desechado a su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice la Escritura de Elías, cómo hablando con Dios contra Israel dice: 3 Señor, a tus profetas han dado muerte, y tus altares han destruido, y sólo yo he quedado, y traman contra mi vida? 4 Pero, ¿qué le dice la respuesta divina? Me he reservado siete mil varones, que no han doblado la rodilla ante Baal.
Pablo ilustra su punto con la historia del profeta Elías
Tras la espectacular victoria de Elías sobre los profetas de Baal en el monte Carmelo, las amenazas de Jezabel le obligaron a huir para salvar su vida. Escondido en una cueva del monte Horeb, se quejó ante Dios por lo que había sucedido en Israel. Habían matado a los profetas y derribado los altares. «Solo yo he quedado», se lamentó, «y están tratando de matarme» (1 Rey 19:10,14).
¿Cómo respondió Dios?
18 Pero yo he hecho que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.
Entonces, aunque la mayoría de Israel había rechazado a Israel, no todos lo hicieron.
5 Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido según la elección de gracia. 6 Y si por gracia, ya no es por obras, de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.
Tanto como hubo un remanente en los días antiguos de los profetas, hay un remanente presente que Dios había guardado por su gracia.
Gracia — buena voluntad difundida gratuitamente (por Dios); especialmente para el beneficio del destinatario, sin importar el beneficio acumulado para el difusor.
No lo alcanzaron porque eran de Abraham sino por la buena voluntad de Dios y la fe en su Hijo Jesucristo.
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con Él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar con Él, en lugares celestiales en Cristo Jesús; 7 para mostrar en las edades venideras las abundantes riquezas de su gracia, en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros; es un don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.
Entonces, los judíos creyentes son miembros del pueblo de Dios por la gracia de Dios, no porque cumplan o guarden la ley.
Así, Dios muestra que no todos los israelitas son perdidos y él siempre guarda su promesa y cumple con su palabra.
Los israelitas infieles
Los israelitas infieles
7 ¿Qué entonces? Lo que buscaba Israel no lo ha alcanzado, pero los elegidos lo han alcanzado, y los demás fueron cegados. 8 Como está escrito: Dios les dio espíritu de somnolencia, ojos que no vean; oídos que no oigan hasta el día de hoy.
Israel, como nación buscaba la justicia, pero no la alcanzó y fueron cegados como dice el profeta Ezequiel:
2 Hijo de hombre, tú habitas en medio de una casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, y no ven, tienen oídos para oír, y no oyen, porque son una casa rebelde.
Pero, el remanente de Israel si la alcanzó porque la buscaron por fe en el Mesías.
31 pero Israel, que procuraba la ley de la justicia, no ha alcanzado la ley de la justicia. 32 ¿Por qué? Porque no la procuraron por fe, sino como por las obras de la ley, por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,
2 elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.
9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en trampa y en red, y en tropezadero y retribución: 10 Sus ojos sean oscurecidos para que no vean, y agóbiales su espalda siempre.
Pablo cita el salmista (Sal 69:22-23).
Confiaron en la mesa.
Se refiere al sistema sacrificial de la ley de Moises.
Por eso tropezaron en Jesucristo su verdadera Mesías.
33 como está escrito: He aquí pongo en Sión piedra de tropiezo, y roca de caída; y todo aquel que en Él creyere no será avergonzado.
Conclusion
Conclusion
Entonces, el rechazo de la nación de Israel de Jesucristo no prueba que Dios haya desechado a su pueblo. Hay varias pruebas presentes que lo confirman.
Pablo era judío y fue salvado.
En medio del rechazo judío de la antigüedad Dios siempre mantuvo un remanente creyente y lo hace en el presente.
La salvación no se alcanza por la letra de la ley.
La ley señala al Señor Jesucristo.
¿Usted es salvo?
¿Hace parte del pueblo creyente de Dios?
O, ¿Confía en su religión para su salvación?
No queremos equivocarnos en este punto. Tendrá una consecuencia sorprendente que nadie querrá.
