Mirando a Jesús - Sesión #7

Mirando a Jesús  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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En esta oportunidad, seguiremos analizando la ética del reino de los cielos bajo la enseñanza del Señor Jesucristo. Solo para recapitular, hemos hablado ya de algunas que son principales dentro de la fe cristiana:
Pobreza de espíritu, el reconocimiento de nuestro propio pecado y nuestra necesidad delante del Señor.
El llanto, el dolor por nuestra condición y la lucha diaria contra el pecado. A veces fallamos hermanos; nunca vamos a alcanzar la perfección en este lado de la eternidad, pero nunca debemos perder la sensibilidad delante de Dios.
La mansedumbre de corazón que nace de un corazón que se ha rendido a Dios y ha encontrado la paz delante del Señor y delante de los hombres.
El hambre y sed de justicia que ahora dirigen los sentimientos y decisiones de los creyentes, quienes ahora desean honrar y obedecer a Dios por sobre todas las cosas.
La misericordia que nos lleva a ser empáticos con los pecados y las fallas de los demás, comprendiendo nuestras propias debilidades.
La limpieza de corazón, es decir, la pureza, la integridad y la santidad que debe guiar nuestro corazón y nos lleve a hacer las cosas correctamente delante de Dios y hacer las cosas correctamente delante de los hombres, sin malicia, ni enojo.
Estas caracteristicas ya son todo un desafío para los creyentes de esta época y solo son posibles gracias al poder del Espiritu Santo que nos santifica y capacita para ello.
Sin embargo, aun hay mas que el Señor tiene para nosotros. Actualmente, nos encontramos en un escenario político de tremenda polarización: aunque realmente lo que motiva a los políticos no es la ideología, sino el dinero; si la usan para polarizar al Perú, motivando a los creyentes a defender la “derecha” que respeta contratos, promueve el libre mercado, busca respetar los tratados y la forma capitalista de vivir frente a la “izquierda” que desconoce contratos, promueve el cambio de constitucion y la forma socialista comunista de vivir. Y aunque es cierto que cada orientación ideológica tiene sus matices y bemoles, el asunto subyacente al dilema politico que vivimos no es ese: es la corrupción y el afán por el dinero mal habido y el mal uso de los recursos públicos.
Claro, eso los políticos jamás lo van a aceptar, sino que prefieren incendiar los ánimos, inflamando una de las caracteristicas de la naturaleza carnal humana: el orgullo y la enemistad que dividen a las personas. Hoy, aun familiares, vecinos, compañeros de estudio y trabajo y aun pastores e iglesias enteras se ponen de un lado o del otro y no están dispuestos a dar su brazo a torcer, acusando a los otros de irresponsables, malos, ignorantes, etc.
Por el contrario, Jesús nos enseña que una de las caracteristicas de los verdaderos creyentes no es solo que viven en paz con Dios, sino que viven en paz, buscandola y promoviendola activamente con los que les rodean. Dios nos llama a ser pacificadores, viviendo nuestra fe con buena conciencia delante de Dios y los hombres, aunque ello nos signifique ser marginados, olvidados, calumniados por este mundo que no conoce a Dios y que vive en una eterna guerra en el corazón.
Para ello, leamos por favor el evangelio de Mateo, capítulo 5, versos 9 al 12:
Mateo 5:9–12 RVR60
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Oremos al Señor

Promover la paz es la marca de un creyente

Mateo 5:9 RVR60
Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Esta bienaventuranza está dirigida a quienes no solo viven en paz, sino que la promueven activamente. Este termino, traducido al español como “pacificadores” es un termino solo utilizado aqui en el Nuevo Testamento. Sin embargo, el sentido de esta palabra la podemos encontrar constantemente en las Escrituras:
2 Corintios 13:11 RVR60
Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros.
Santiago 3:17–18 RVR60
Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.
2 Pedro 3:14 RVR60
Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.
Salmo 34:13–14 RVR60
Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
Romanos 14:19 RVR60
Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
Efesios 4:2–3 RVR60
con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
Hebreos 12:14 RVR60
Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.
Está claro que los creyentes deben buscar vivir en paz, pero también deben procurar la paz consigo mismos y en el ambito del hogar y la casa. Sin embargo, es dificil para el ser humano tener paz y promover la paz porque desde el pecado de Adán, el ser humano anda en guerra con Dios, consigo mismo y con los demás. Incluso para los que hemos recibido la salvación y somos nuevas criaturas en el Señor nos es dificil por cuanto aun lidiamos con el pecado. Sin embargo, el Señor nos ha dado un lineamiento bíblico claro para poder prevenir conflictos, ayudar a otros y promover la paz:
Mateo 18:15–17 RVR60
Por tanto, si tu hermano peca [contra ti], ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.
Gálatas 6:1–2 RVR60
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Efesios 4:25–27 RVR60
Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.
Estos tres textos son centrales en el establecimiento de una teología de la pacificación, la resolución de conflictos y la busqueda de la paz entre hermanos en la fe. Ser pacificador no solo es vivir en paz, es vivir procurando la paz en todos nuestros ámbitos de la vida, ayudando a otros con la gracia de Dios.

Principios para ser un pacificador

Si veo algun asunto que me compete directamente o algo que veo que no es correcto delante del Señor en la iglesia, concerniente a algun hermano, debo orar a Dios, enterarme bien del asunto e ir con objetividad, sinceridad y reconociendo que puedo estar equivocado, es decir, con humildad, al hermano involucrado y conversar para solucionar el asunto. Si no hay reconocimiento, ni cambio, entonces seguiré los pasos descritos por Jesús para la activación de la disciplina en la iglesia. Mas adelante, cuando lleguemos al capitulo 18, hablaremos de ello.
Lo que no debo hacer es ir con este asunto a otras personas que no tienen nada que ver con el asunto, contandoles el asunto porque rompo la privacidad, probablemente voy a compartir asuntos de los que no estoy al 100% enterado y voy a dejar una percepción mala en los corazones de otros. Tu lo recibes, te escandalizas y lo compartes con otro, pero no sabes como queda el corazon de las otras personas a los que vas con ese chisme. Eso es pecado y daña la unidad y el testimonio de la iglesia. Haciendo eso, te vuelves una persona que no es confiable, porque no sabes guardar una situacion privada, sino que lo esparces. No estás calificado para servir al Señor de esa manera.
Cuando converse con dicho hermano al que me parece que está cometiendo un pecado y haciendo algo incorrecto, debo hacerlo con humildad, debo confirmar si mis apreciaciones son verdaderas o he malentendido algo. Si yo me equivoqué debo ser humilde para reconocer mi error y pedir perdón, manteniendo en privado el tema y asunto zanjado. Pero, si es correcto lo que percibí, debo proceder a exhortar a mi hermano con verdad, en amor, buscando que realmente haya arrepentimiento y cambio. Debo estar dispuesto a orar por mi hermano, aconsejarle, acompañarle en el proceso de restauración. Debo guardar la reserva del caso, para salvaguardar la amistad, la lealtad y la confianza.
Si seguimos estos patrones, entonces estamos siendo pacificadores, estamos promoviendo las buenas relaciones, la paz, no dando lugar al diablo para que introduzca divisiones en la iglesia y estamos honrando a Dios. Pero si somos parciales, si cedemos al chisme, a la murmuracion, a la difamación, si atacamos, si nos distanciamos de los hermanos, si los despreciamos y no pedimos perdón entonces no somos pacificadores, somos todo lo contrario.

¿Por que debemos ser pacificadores?

Es imperativo que la iglesia en general y los creyentes en particular reflejemos una ética del reino, trinitaria y relacional. Es decir, debemos reflejar el amor, la unidad, la lealtad y comunión que existen en la Santa Trinidad. En cuanto a la paz, miremos que:
El Padre ordena la paz (Hebreos 13:20 "Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno," )
El Hijo la asegura mediante la cruz (Efesios 2:14–16 "Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación,aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz,y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades." )
El Espíritu produce la paz como fruto (Gálatas 5:22 "Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe," ).
Si caminamos en buena comunión con el Señor, no tendremos guerra en el corazón, tendremos buena disposición, humildad y sujeción a Dios, y así tambien la tendremos con nuestros hermanos. No miraremos a los hermanos con un ojo crítico, con desprecio, con enojo, con envidia y celos, con enemistad. Nos miraremos a nosotros mismos como somos pecadores, reconoceremos que nuestros hermanos tambien son pecadores como nosotros y estaremos dispuestos a extender gracia y misericordia como nosotros mismos hemos recibido gracia y misericordia de parte de Dios.

La realidad de los pacificadores: son hijos de Dios

Jesús dice: Mateo 5:9 "Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”. Los pacificadores son reconocidos como hijos verdaderos de Dios.
Son reconocidos como hijos de Dios porque Dios es pacificador. El fue el ofendido por el pecado de la humanidad. Pero, ¿que hizo Dios?
No actuó como ofendido, despreciando al hombre y alejandolo de su presencia, condenandolo eternamente.
No hizo silencio y rompió la relación con el hombre. Es decir, claro, el pecado rompió la comunión con Dios; pero Dios siguió comunicandose con el hombre.
No actuó buscando venganza, sino que siempre Dios ha procurado el bien para la humanidad.
No guardó el rencor y el enojo, sino que Dios siempre ha estado dispuesto a perdonar y a restablecer la comunión.
Si, Dios si ha juzgado y juzgará hombres, pero lo hizo cuando colmaron con su maldad la paciencia y la misericordia de Dios; es decir, cuando no hubo arrepentimiento ni cambio.
Esto nos lleva a pensar en que los creyentes somos llamados a perdonar:
Sin embargo, la confianza se debe reconstruir. Por ejemplo una traición entre amigos, la infidelidad de un esposo. Debe haber perdón, pero la confianza tomará tiempo en reconstruirse.
Sin embargo, a veces la separación es la mejor medida. Por ejemplo, un esposo que golpea a su esposa y no se arrepiente o dice que lo ha hecho pero requiere separarse y un tratamiento para asegurar no vuelva a suceder un ataque.
Un hombre o mujer que cometen un terrible delito. Se pueden arrepentir, pero deben pagar su culpa en la carcel conforme a la ley civil.
Una persona que promueve la paz, que aclara la confusión, que evita que el chisme avance, que la murmuración avance, que la división ocurra, que busca y ora por la reconciliación es una persona bendita y reconocida por Dios. Un buen ejemplo de esto es cuando David bendice a Abigail porque evitó derramamiento de sangre, actuando como pacificadora.
1º Samuel 25:30–33 RVR60
Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva. Y dijo David a Abigail: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.
Hermanos, seamos pacificadores y busquemos que la paz reine en nuestros hogares, en nuestra iglesia y aun orando para que reine en nuestro país. Nuestro pobre Perú no necesita mas peleas, mas división. Lamentablemente, nuestro pais refleja como estamos muchas de las iglesias: divididas, enojadas, separadas, pensando algunos que son mas santos que otros, mientras que otros desprecian a los demas. Algunos pecando mientras que a otros no les importa, cada uno viviendo su vida como mejor le parece sin importarle realmente como van los demás.
No somos llamados hermanos a ser intrusivos y metiches en la vida de las personas, pero debemos sin embargo, si procurar que nosostros mismos caminemos bien y nuestros hermanos caminen bien. Reciba la exhortación no como algo personal, sino como lo que es, el consejo de Dios. Parte de la madurez espiritual es reconocer que todos necesitamos corrección.
** Cuenta anecdota de la exhortación del pastor David Lines (no menciones su nombre) **

Sufrir persecución por hacer lo bueno tiene gran recompensa

Mateo 5:10 RVR60
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Aquí el Señor Jesús nos da una bienaventuranza mas: benditos y dichosos son los que padecen persecución por causa de la justicia. Recordemos que anteriormente, el Señor Jesús dijo que tambien son bienaventurados y dichosos quienes tienen hambre y sed de justicia, es decir, quienes tienen el deseo sincero de agradar al Señor y serle fieles. Jesús dijo que quienes tienen ese buen deseo de caminar correctamente delante de Dios, serán saciados; es decir, Dios les ayudará a ser santos, a madurar, a crecer y a caminar correctamente delante de Dios.
Ahora, lo que Jesús nos advierte es que si buscamos ser honestos y sinceros delante de Dios, sin buscamos con sinceridad caminar rectamente delante del Señor, esto nos va a generar problemas y aun persecución en algunos casos.
Piense en esto:
Un creyente que quiere caminar rectamente delante de Dios sabe que congregar no es una opción, es imperativo y necesario hacerlo. Sin embargo, su trabajo, familia o amigos tienen planes el dia domingo y lo consideran. El decide obedecer a Dios y congregar, ya despues del culto puede hacer las actividades que quieran, pero el servicio dominical no se puede postergar. La familia lo critica, tal vez el trabajo lo despida, los amigos lo hacen a un lado. Jesús dice que aunque perdieramos amigos, seamos alejados por la familia o perdieramos trabajo, somos bienaventurados, dichosos y benditos delante de Dios por darle a El la prioridad y vivir en justicia delante del Señor.
Un creyente que quiere caminar rectamente delante de Dios sabe que la corrupción no es correcta. Sin embargo, en el trabajo le piden mentir, le piden emitir facturas falsas, pedir coima. El no lo hace porque quiere agradar a Dios, entonces es rechazado y pierde su empleo. ¿Como lo ve Dios? Como alguien bendito y bienaventurado, porque prefiere obedecer a Dios antes que a los hombres. Esa persona no quedará sin bendición de Dios.
Un creyente que quiere caminar rectamente delante de Dios sabe que testificar el evangelio es un mandato que Dios ha dado a todos los creyentes. Y lo hace con sus compañeros de trabajo o estudio. Sin embargo, eso cae mal entre quienes le rodean. Saben que es cristiano y se alejan de el, no le consideran para actividades, no le consideran para ascender en el trabajo o hacer grupos en el estudio. Este hermano pierde oportunidades, pero es bendito y bienaventurado delante de Dios. El abrirá las puertas que están cerradas.
Un creyente que quiere caminar rectamente delante de Dios sabe que servir a Dios es un privilegio y algo que todo creyente debe desear hacer. Sin embargo, la familia, el trabajo, a veces su propio pensamiento le dicen que está cansado, que no es necesario servir, que no sea religioso o fanático. Este hombre no cede, sino que aun en cansancio, en debilidad, se fortalece en el Señor y ora, sirve y congrega. Mientras muchos lo ven con lastima, pensando que tal vez es un fanático, Dios le ve como bendito y bienaventurado porque sufre por hacer lo correcto delante de Dios.
La Biblia nunca promete que buscar, obedecer y servir a Dios nos dará solo prosperidad y bendiciones. No, ser fiel a Dios muchas veces traerá dolor, traición, soledad, escasez, desánimo cuando aquellos en quienes confiamos nos dan la espalda, cuando aun nuestra propia familia nos da la espalda sin razón, cuando el dinero falta porque pones tu prioridad en las cosas del Señor, cuando la salud falla porque desgastas tu cuerpo sirviendo a Dios mientras otros descansan y duermen, cuando las puertas se cierran porque predica las Escrituras fielmente y no lo que la gente quiere oir, cuando te critican y difaman sin razón, cuando te cierran las puertas por ser cristiano y muchas cosas mas. Podemos experimentas algunas o todas de estas cosas, sin embargo, si decidimos mantenernos firmes y fieles al Señor, seremos bienaventurados y dichosos delante de El.
Juan 15:19–20 RVR60
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.
Mateo 10:21–22 RVR60
El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir.Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.
Hechos de los Apóstoles 14:21–22 RVR60
Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
2 Timoteo 3:12 RVR60
Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;
2 Corintios 4:7–10 RVR60
Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
1 Pedro 4:12–14 RVR60
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.
Hermanos, no se dejen llevar por lo que muestran las redes sociales, la falsa promesa de bendición y prosperidad que el mundo ofrece, mostrando como despreciable el sufrir por causa del evangelio. Me pregunto porque ahora la gran mayoría de los jóvenes no tiene el menor interés en entrar a un seminario, preparse y sufrir por 4 o 5 años para luego salir al sufrimiento que significa dejar una carrera, una profesión, riquezas para abrazar la bendicion de dedicarse al ministerio a tiempo completo. ¿Sabes porque? Por que la mayoría de los jovenes están idiotizados con las redes sociales asi que no piensan en nada, ni sueñan en nada, solo respiran buscando lo mejor que encuentren para tener algo que comer y vestir. Los otros, jovenes que si piensan algo, quieren tener carreras para salir del pais, para comprarse un carro, para viajar, para tener una casa y si se puede tal vez casarse.
También me pregunto porque muchos hermanos faltan a la iglesia a la menor excusa. Es decir, cualquier situación, por mas simple que sea, les desalienta de congregar y de servir. No les importa si es la Cena del Señor, si hay evangelismo, si hay reunion de oracion, simplemente tienen algo que hacer y no van. Se sienten cansados y simplemente no van. Me pregunto: ¿quien los discipuló? ¿quien olvidó enseñarles que un cristiano tiene que ser comprometido con Dios? ¿quien olvidó enseñarles que un miembro de la iglesia local debe participar y sumar al avance y edificación de su iglesia local? También veo creyentes que no diezman, no ofrendan. Trabajan, visten bien, comen en buenos lugares, se dan sus gustos, se pasean, pero a la hora de acercarse al alfolí lloran miserias, dan de lo que les sobra, unas cuantas monedas y listo, acallan su conciencia. Veo hermanos que cuando se pide participación para servir, para formar parte de un ministerio, para enseñar en la Escuela Dominical, para venir a interceder y orar los sabados se hacen los locos, no es con ellos, no responden, esquivan la responsabilidad. Son creyentes inmaduros, irresponsables, infieles al Señor, ¿como escaparán de lo que ha de venir? ¿como se mantendrán firmes en los tiempos finales y oscuros que hemos de experimentar? No están dispuestos a sufrir, su cristianismo es de conveniencia, solo una apariencia, pero no es real. Son religiosos que aparentan piedad pero niegan la eficacia de ella.
Muy pocos reconocen y aceptan la responsabilidad de servir a Dios con los sacrificios que ello conlleva. Pero mira lo que enseñó Pablo:
2 Corintios 11:16–29 RVR60
Otra vez digo: Que nadie me tenga por loco; o de otra manera, recibidme como a loco, para que yo también me gloríe un poquito.Lo que hablo, no lo hablo según el Señor, sino como en locura, con esta confianza de gloriarme.Puesto que muchos se glorían según la carne, también yo me gloriaré;porque de buena gana toleráis a los necios, siendo vosotros cuerdos.Pues toleráis si alguno os esclaviza, si alguno os devora, si alguno toma lo vuestro, si alguno se enaltece, si alguno os da de bofetadas.Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiado débiles. Pero en lo que otro tenga osadía (hablo con locura), también yo tengo osadía. ¿Son hebreos? Yo también. ¿Son israelitas? Yo también. ¿Son descendientes de Abraham? También yo. ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno?
Si quiere ser fiel y util a Dios en la vida y en el ministerio, usted debe pagar el precio y soportar los sufrimientos que vienen como consecuencia de ser fiel a Dios y no a este mundo pecaminoso. Claro, si usted quiere vivir para si, vivir comodamente, no ser incomodado por nadie, no sufrir, entonces viva una vida comoda, paguese seguros, ahorre en el banco, compre y disfrute lo mejor que su dinero puede pagar, descanse, no se estrese, no se meta en problemas, no ore, ni se prepare en la Biblia, no sirva a Dios sino solo venga algunos domingos para calmar la conciencia. Haga todo eso, pero no espere ser util a Dios o siquiera entrar al reino de los cielos, pues son los que padecen por causa de la justicia los que son propietarios del reino de los cielos.
Mateo 5:10 RVR60
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
El reino de los cielos es de los que tienen fe, es de los que desmuestran que su fe es real y esta viva a traves de la obediencia, es de los que anhelan agradar a Dios con todo el corazón, es de los que perdonan, es de los que construyen el reino de los cielos, es de los que testifican, es de los que discipulan, es de los que sirven aun en el cansancio, la enfermedad o la escasez, es de quienes no ponen excusas para vivir un cristianismo comodo, es de quienes se atreven a ser honestos delante de Dios, es de quienes desarrollan su potencial y dones preparandose, orando, buscando a Dios, es de quienes no se detienen sino que avanzan en medio de cada batalla, de cada lucha, de cada prueba, confiando en Dios y sometiendose a EL. Ellos recibirán el reino porque ya es suyo.

Sufrir persecución por hacer lo bueno nos asemeja a los grandes hombres de Dios del pasado

Mateo 5:11–12 RVR60
Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
El Señor Jesús enseña que cuando un creyente busca obedecer a Dios por sobre todas las cosas va a sufrir en algun aspecto: discriminación, rechazo, traición, críticas, incomprensión, alejamiento, etc. Ojo que estamos hablando de creyentes que sufren injustamente por hacer lo bueno, no por causa de sus propios pecados. Los que pecan van a sufrir algun grado de consecuencias y deben afrontarlas con arrepentimiento, valentia y confianza en el Señor, como ya hemos hablado.
Nos referimos mas bien a creyentes que por causa de su virtud, su obediencia, su fe y su conviccion cristiana sufren. A ellos Jesús les dice:
Cuando son insultados, perseguidos los creyentes son dichosos pues a Cristo tambien insultaron y persiguieron. Entonces, estamos siguiendo sus pisadas, en lo malo y en lo bueno. Si Cristo perdonó a quienes lo maltrataron, ¿por que no debemos hacerlo nosotros? Actue como escogido de Dios y practique el perdón, el amor y la gracia.
Cuando digan toda clase de mal contra ellos, mintiendo, calumniando y difamando, Cristo dice gocense y alegrense por ello. La verdad siempre será atacada y quienes la siguen también serán atacados.
Este mundo busca activamente desacreditar el mensaje del evangelio y a los mensajeros del evangelio. Seremos desacreditados, ridiculizados, hechos menos, despreciados; pero tome la bandera del evangelio hermano. No se averguence de ser cristiano y de proclamar el mensaje del evangelio porque es poder de Dios para todo aquel que cree. Si, habrán muchos que se burlen de usted, le llamen fanático, nos llamen religiosos, fariseos, aleluyas, pero también habrán muchos que oirán y obedecerán al evangelio de Cristo.
Lamentablemente vivimos en una epoca posmoderna, hedonista que privilegia el placer y el disfrute por encima de todo. Es decir, una sociedad donde la cosmovisión reinante es que no estamos dispuestos a sufrir, sino que mas bien estamos dispuestos a hacer lo que sea para pasarlo bien, para tener placer y para conseguir nuestra propia felicidad egoísta. No queremos privarnos del descanso para venir a la iglesia a orar. No queremos privarnos del sueño para levantarnos una media hora o una hora mas temprano para hacer nuestro devocional. No queremos ensuciarnos las manos para venir a limpiar concienzudamente el templo. No queremos venir mas de lo minimo para prepararnos y servir en el ministerio. Vivimos en medio de una sociedad perezosa, ociosa espiritualmente y muchas veces somos verdaderos hijos de esta generación.
Nos encanta un cristianismo facil, que no nos demande nada, de mero asistencialismo, que no incomode. Preferimos vivir en fornicación y no casarnos. Preferimos vivir en desobediencia, peleados con nuestros conyuges, con nuestros hermanos y venimos aqui al templo fingiendo que todo está bien. No nos importa no tomar la Cena del Señor o la tomamos aun sabiendo que no hacemos las cosas bien. Preferimos vivir meses sin servir, sin diezmar, sin servir, sin orar, sin leer la Biblia. Pero la Biblia nos enseña que la historia de la iglesia está bañada en la sangre y sudor de miles de hermanos y hermanas que se sacrificaron, que sirvieron y que se sacrificaron para que tu y yo podamos tener el evangelio.
Hermano, no tema sufrir por causa de Cristo. Decida obedecer a Dios, ponga orden en su vida, en su casa, en lo que le rodea. Empiece a tener disciplinas espirituales desde hoy mismo. Arrepientase de sus pecados y busque a Dios. Pida perdón y restablezca las relaciones rotas. Abandone el orgullo y la falta de perdón. Termine su discipulado, decida congregar fielmente, bauticese, hagase miembro, casese como manda la Palabra de Dios, entre a servir a un ministerio, diezme y ofrende fielmente, empiece a testificar a otros. Valore a quienes sufren por causa de Cristo y son fieles. Busque convicción, no conveniencia. ¿Va a ser dificil? Claro. ¿Le va a costar? Por supuesto ¿Va a sufrir? Indudablemente; pero eso es lo que Cristo hizo y si usted es un seguidor verdadero de Cristo tambien debe y va a sufrir.
No sirva a Dios solo por los beneficios, hagalo con excelencia pase lo que pase, como los apostoles Juan y Pedro, quienes sufrieron por causa de ser fieles a Dios:
Hechos de los Apóstoles 5:40–41 RVR60
Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre.
Mateo 5:12 RVR60
Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.
Jesús tambien dice que la recompensa de quienes sufren por causa de la justicia es grande en los cielos, porque así también padecieron los profetas, los siervos de Dios que ministraron antes que nosotros. La Biblia nos pone en el mismo lugar que aquellos grandes hombres de Dios que tuvieron convicción para mantenerse fieles a Dios a pesar de los problemas y desafios que tuvieron que enfrentar.
Mire a Moisés, rechazado, criticado y amenazado por su propio pueblo muchas veces al punto de querer apedrearlo.
Mire a Elías, perseguido por Jezabel, quien lo quería matar, tuviendo que huir al desierto.
Mire a Jeremías, ridiculizado y puesto en el cepo, luego en una cisterna a morir por ser fiel a Dios.
Mire a Daniel, echado a los leones por su fidelidad a Dios en la oración.
Mire a Miqueas, rechazado por el rey Acab por predicar la verdad.
Mire a Amos, expulsado de Israel por denunciar la injusticia del pueblo de Dios.
Mire a Juan el Bautista, muerto por denunciar el pecado del rey Herodes.
Mire a Esteban, apedreado por ser fiel a Jesús.
Mire a Pablo, golpeado, encarcelado y perseguido en multiples ciudades.
1 Pedro 5:8–10 RVR60
Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.
Hebreos 11:36–40 RVR60
Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros.
Sufrir no debe ser extraño para los creyentes. Sufrir no significa ser martirizado. Hermanos, si no somos capaces de sufrir un poquito por congregar fielmente, ¿como cree que seremos capaces de soportar la persecución? Si no somos capaces de sacrificarnos para servir hoy a Dios, ¿usted cree que soportaras una pistola en la cabeza a cambio de blasfemar de tu fe?
Honremos a Dios, oremos al Señor y esperemos lo mejor, pero preparemonos para lo peor. Ejercitese en el sufrimiento para formar caracter. Aprenda a padecer dificultades como buen soldado de Cristo.

Aplicaciones para la vida

• Relaciones personales: "Si es posible por tu parte, vive en paz con todos" (Romanos 12:18 "Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres." ). Los creyentes buscan la reconciliación, rechazan la represalia y dicen la verdad con amor.
• Adoración Comunitaria: Jesús ordena la reconciliación antes de ofrecer regalos en el altar (Mateo 5:23–24 "Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda." ), haciendo de la paz parte integral de la adoración a Dios.
• Misión y evangelización: Compartir el evangelio de la paz (Efesios 6:15 "y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz." ) es una pacificación por excelencia, que trae a los enemigos de Dios a la comunión.
Oremos al Señor
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