La salvación. Rom 5:1
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La salvación. Rom 5:1
Introducción: El tema de la salvación es muy importante entenderlo porque hay muchos jóvenes cristianos que nacieron en una familia cristiana que se creen cristianos sin serlos. Este fue mi caso, nací y crecí en un hogar cristiano, educado moralmente bueno. Acepté a Cristo sin haber escuchado el evangelio (eran un grupo de misioneros que venían de Escuintla). En los hogares cristiano nos moralizan, nos prohíben hacer ciertas cosas, (no tomar, fumar, etc). Muchas veces pensamos si no hacemos o vivimos como los no cristianos nos sentimos cristianos, pero olvidamos que la vida cristiana se trata de una relación personal con Dios.
Además, hay muchos cristianos que no conocen el evangelio, y otros distorsionan el evangelio. Ofrecen a Dios como si él fuera alguien que está disponible para ayudar a necesidades económicas o enfermedades físicas. Por esta razón muchos llegan al utilitarismo, es decir, solo usan a Dios cuando tienen necesidades, acuden a Dios cuando tienen un problema material, pero no están dispuestos a servir a Dios por amor.
Proposición: en esta predicación vamos las tres categorías de la salvación, al entenderlo bien podremos comprender si la salvación se pierde o no se pierde. En qué área de la salvación está mi responsabilidad para luchar y esforzarme.
Propósito: para que juntos podemos ver la obra de Dios en la salvación. La salvación es un gratuito de Dios, es por gracia.
Tres categorías en la salvación. (1 Juan 3:1-3)
1. Justificación.
2. Santificación
3. Glorificación
La relación de estas tres categorías con el pecado.
· Justificación o santificación posicional, Dios nos quita la pena del pecado. No hay condenación para los que están en Cristo (Rom. 8:1)
· Santificación progresiva, Dios nos está quitando del poder del pecado. (Fil. 2:12)
· Glorificación o santificación final, aquí finalmente seremos quitado de la presencia del pecado. Seremos como Jesús, moralmente, no pecaremos nunca más, ni sufriremos las consecuencias del pecado, tales como el dolor, la tristeza, la enfermedad ni la muerte.
Justificación. 5:1; Rom 3:24; 8:1.
Romanos 5:1-2. Rom. 5:1. “Por tanto, habiendo sido declarados justos por la fe, tenemos paz ante Dios mediante nuestro Señor Jesucristo” Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición
la atención del oyente y/o lector es enfocada primeramente en la paz.
Las diversas unidades que componen los versículos 1 y 2 pueden ser agrupadas como siguen:
a. “Por eso, habiendo sido justificados por la fe”
Las razones implícitas en este “por eso” se encuentran en los primeros cuatro capítulos; especialmente en 3:21–4:25. (3:23-24)
Justificado: aoristo, pasivo. “declarar justo, es decir, hacer que alguien tenga una buena relación”
En el tribunal de Dios, él como juez, nos declara justos a los que le creemos en Jesús. Aoristo, es un hecho en el pasado con efecto en todos los tiempos. Pasivo, es algo que recibimos, no lo causamos.
b. “tenemos paz para con Dios” (Armonía y tranquilidad)
Respecto al significado hacen bien claro 5:10, 11, en 5:1 el significado básico de la paz es la reconciliación con Dios por medio de la muerte de su Hijo. Esto comprende la remoción de la ira divina que pesaba sobre el pecador, y la restauración de este último al favor divino.
c. “por medio de nuestro Señor Jesucristo”
Fue la sangre de Cristo, representando todo su sacrificio vicario, la que trajo la reconciliación. Así que ciertamente fue por medio de la persona y obra del Salvador, apropiada por la fe, que se efectuó el acceso a este estado de gracia—esto es, el estado de justificación.
Fuimos comprado por precios. (1 Co. 6:20; Hechos 20:28).
d. No hay condenación. (Ro. 8:1).
El creyente es justificado, está en paz con Dios, ya no es enemigo de Dios, por tanto, ya no hay condenación. Ya no ninguna acusación que puede condenarle porque Dios mismo nos lo ha justificado (Rom. 8:33-34)
En estos pasajes el apóstol ha estado exponiendo el hecho que, por medio del sacrificio voluntario de Cristo—sacrificio que cancela la deuda y que santifica—los creyentes han sido liberados de la maldición de la ley.
¿entonces el creyente vive como quiere? Ya que salvo es siempre salvo. No.
El creyente no “anda” (presente, activo), Juan diría “el que practica el pecado” (8:1, 4-5)
Muertos al pecado. 6:1-2.
Hemos sido librados de la pena del pecado, también libres de la esclavitud de pecado. Estamos muertos al pecado.
Por cierto, se debe hacer una distinción entre la justificación y la santificación. Pero esta distinción nunca debe llegar a convertirse en una separación. Calvino ha dejado esto bien claro al decir: “Así como Cristo no puede ser dividido, del mismo modo son inseparables estas dos bendiciones que recibimos conjuntamente en él” William Hendriksen.
Conclusión: los creyentes hemos sido liberados de la culpa del pecado, somos justificado. También Dios ha provisto los medios para que crezcamos en santidad. Como creyentes somos llamado a ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, no por miedo a perder la salvación sino con reverencia ante Dios como nuestro Padre. El verdadero creyente, es decir, el que ha sido justificado no anda en la carne, sino se esfuerza para crecer en santidad.
