PROPÓSITO DE DIOS PARA LA FAMILIA
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
Texto: Josué 24:13–15 (RVA-2015)
Hermanos, hoy quiero que nos hagamos una pregunta sencilla, pero profunda: ¿Para qué existe la familia?
Porque todos tenemos familia… pero no todos entendemos su propósito.
Muchos hemos estudiado, trabajado, luchado en la vida… pero nadie nos enseñó realmente cómo formar una familia según Dios.
Y en el tiempo que vivimos en este Siglo 21, la familia está bajo presión: ideas, leyes, cultura, redes sociales… todo empuja en otra dirección. Ahora es cuando el hombre moderno, en su caída moral, “a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo” (Isaías 5:20). Pero es la señal de los tiempos. La Biblia ya nos advertía:
También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
Por eso hoy volvemos al diseño original: no al que dice la cultura…sino al que Dios estableció desde el principio
1.- LA FAMILIA NO ES IDEA DEL HOMBRE
1.- LA FAMILIA NO ES IDEA DEL HOMBRE
Desde Génesis vemos algo claro: Dios creó al hombre… y creó la familia.
Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.
La familia no es un invento cultural, ni una moda, ni algo que cambia con el tiempo.
Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
La familia es diseño divino. Y eso cambia todo. Porque si Dios la diseñó… entonces Dios define su propósito.
No lo hacen: ni la sociedad en su decadencia moral, ni el gobierno, ni las tendencias.
2.- LA FAMILIA ES LA BASE DE TODO
2.- LA FAMILIA ES LA BASE DE TODO
La familia es la unidad más importante de la sociedad. Cuando la familia está bien… la sociedad florece.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello.
Cuando la familia se rompe… todo se empieza a caer. El impío se levanta, surge la anarquía.
Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime.
Y en la familia es donde se forman: los valores, el carácter, la fe, la identidad.
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Es en casa donde un niño aprende: qué es el bien, qué es el mal, qué es amar a Dios.
Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
La familia no solo es un lugar para vivir… es una escuela espiritual.
3.- LA FAMILIA REFLEJA A DIOS
3.- LA FAMILIA REFLEJA A DIOS
La Biblia nos muestra una declaración poderosa.
Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
La familia refleja esa imagen. ¿Cómo? Así como Dios es una relación ideal (Padre, Hijo, Espíritu Santo).
La familia también vive en una relación. No somos individuos aislados… somos parte de algo mayor.
En la familia aprendemos: a perdonar, a tener paciencia, a amar sin condiciones
El apóstol Pablo describe el matrimonio cristiano como un reflejo de la unión entre Cristo y su Iglesia. El sacrificio, la entrega y el amor incondicional entre esposos muestran al mundo cómo Dios ama a su pueblo.
Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
Por eso la familia bien formada se convierte en un reflejo visible de Dios en la tierra.
4. LA FAMILIA TIENE UNA MISIÓN
4. LA FAMILIA TIENE UNA MISIÓN
La familia no existe solo para sobrevivir… ni solo para tener comodidad. También es la célula básica de la sociedad - es decir, del vecindario, la ciudad, la nación.
Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.
La familia tiene una misión clara:
a)- La familia forma una descendencia para Dios
a)- La familia forma una descendencia para Dios
Dios busca hijos que le conozcan en espíritu y en verdad.
¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.
b)- La familia discipula
b)- La familia discipula
La casa es el primer lugar donde se enseña la fe.
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
c)- La familia sirve
c)- La familia sirve
La familia no vive para sí misma. Sirve a los demás no solo como una obligación, sino como una extensión del amor que recibe de Dios.
compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
d)- La familia ama al prójimo
d)- La familia ama al prójimo
La fe se demuestra en cómo tratamos a otros.
Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios.
En resumen:
La familia es un centro de discipulado. No solo criamos hijos… formamos vidas para Dios.
5.- LA BENDICIÓN TAMBIÉN ES RESPONSABILIDAD
5.- LA BENDICIÓN TAMBIÉN ES RESPONSABILIDAD
Dios bendijo a la familia…Pero esa bendición tiene dos lados:
Privilegio (Dios nos da)
Responsabilidad (Dios nos llama)
No es solo decir: “Dios te bendiga”
Es vivir una vida: consagrada, obediente, comprometida.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
La familia que cumple el propósito de Dios no es perfecta… pero sí intencional. Cumple la misión de reflejar a Dios y alcanzar misericordia a los demás.
Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.
6.- REALIDAD DE LAS FAMILIAS MIGRANTES
6.- REALIDAD DE LAS FAMILIAS MIGRANTES
Ahora bajemos esto a la realidad que muchos viven, especialmente aquí en Salt Lake County. Muchas familias viven con miedo a deportaciones, presión económica, inseguridad, incertidumbre constante.
Hay padres que tienen temor de salir a trabajar, llevar a sus hijos a la escuela, perder todo en un momento.
Eso es real. No lo podemos ignorar. Sin embargo, aquí tenemos una declaración poderosa: Aunque las circunstancias cambien… el propósito de Dios no cambia.
Una familia puede estar sin papeles, con limitaciones, bajo presión. Y aun así… tiene claro su llamado: amar a Dios, discipular a sus hijos, servir a otros, vivir con propósito.
Dios no necesita circunstancias perfectas…Él obra en medio de las dificultades.
Y no angustiarás al extranjero; porque vosotros sabéis cómo es el alma del extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
7.- ESTAMOS LLAMADOS A MOSTRAR MISERICORDIA
7.- ESTAMOS LLAMADOS A MOSTRAR MISERICORDIA
En tiempos difíciles, la congregación cristiana se vuelve realmente un refugio, un lugar de fe, un espacio de sanidad. Muchas familias migrantes vienen heridas… pero también abiertas a Dios. Y ahí es donde el evangelio florece.
La iglesia también es familia. Y tiene una responsabilidad: apoyar, cuidar, acompañar. Cuando una congregación decide tomar el reto de servir, entonces algo cambia: cambia el ambiente, cambia el futuro, cambia la historia.
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.
No importa el estatus migratorio… Las personas no son problemas…son imagen de Dios. La iglesia debe ser un lugar donde: nadie esté solo, nadie sea rechazado, todos encuentren esperanza. Pero sobre todo, es un lugar donde todos pueden ser transformados en un hombre nuevo, una mujer nueva – dejando atrás todas las cosas viejas, hábitos destructivos, costumbres inmorales.
Qué bueno es cuando los hermanos están dispuestos a escuchar a los que andan preocupados, atareados. Algunos están en angustia, con lágrimas que apenas pueden contener, madres solteras o abandonadas y con varios niños. Lo hemos visto en Ruth’s Kitchen. No importa la raza, el color, el idioma.
Que seamos aquellos agentes de bendición, siempre orando y bajo la guía del Espíritu Santo, para presentar claramente el Evangelio a las personas necesitadas, invitándolas a recibir a Jesucristo, en arrepentimiento y fe. El resto es y siempre será obra del Espíritu Santo.
La compasión material práctica nunca debe estar separada del discernimiento espiritual, pues nos hemos de topar con algunos que solo desean aprovecharse de la buena voluntad.
No se trata de condicionar la ayuda, sino de integrarla con la proclamación de la fe.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Quiero terminar con esto: No importa cómo empezó tu familia… lo importante es cómo decides vivir desde hoy.
Entonces la pregunta es:
¿Qué tipo de familia estamos formando?
¿Una que sigue la corriente?
¿O una que sigue a Dios?
Ten presente que la familia: no es un accidente, no es casualidad, no es algo temporal.
Es un diseño eterno con un propósito eterno, que nació en el corazón de Dios.
Y hoy Dios nos llama a volver a ese diseño. A formar hogares: con fe, con dirección, con propósito.
Amado hermano, hermanos, hoy es un buen día para decir en oración:
“Señor, ordena mi familia conforme a tu propósito.”
Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
Decide hoy, declara en voz alta: “Yo y mi casa serviremos a Jehová.”
OREMOS
