Viviendo la Voluntad de Dios, 1 Samuel 3.

Triunfos y Tribulaciones: 1 y 2 Samuel  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Notes
Transcript
Introducción:
Apertura-
¿Alguna vez te has preguntado cuál es la voluntad de Dios para tu vida?
¿Quieres cumplir la voluntad de Dios en tu vida?
¿Sabes como llegar a cumplir la voluntad de Dios en tu vida?
ECC-
Muchos solo quieren su propia voluntad- eso termina bastante mal.
Otros quieren hacer la voluntad de Dios- pero simplemente no saben como saberlo o hacerlo.
Intro al pasaje-
Este pasaje nos ayuda entender como llegar a cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas.
1 Samuel 3:1 RVR60
El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí…
El primer versículo nos informa que Samuel servía a Dios allí en el tabernáculo con Elí.
El tiempo del verbo ministraba nos dice que era algo característico de Samuel, entonces ha pasado algo de tiempo desde lo que vimos en los primeros dos capítulos.
Para este entonces, Samuel tal vez hubiera tenido unos 12 años.
Sabemos del resto del libro que Samuel llegó a ser un profeta poderoso para el Señor. Aunque no fue perfecto, por la mayoría de su vida, es un ejemplo bueno a seguir.
Oración objetiva- Cada uno podemos seguir la voluntad de Dios en nuestras vidas al incorporar las mismas características que vemos en la vida del joven Samuel.

Samuel Tuvo un Oído Atento, vs: 1-9.

La “sordera” o ceguera espiritual del pueblo, vs: 1.
1 Samuel 3:1 RVR60
… y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia.
La Palabra de Dios era escaso-
Israel había estado viviendo en pecado atroz, incluso sus mismos sacerdotes, como vimos en los hijos de Elí, Ofni y Finees, en el capítulo 2.
Ellos mismos no estaban atentos a la corrección de parte de su padre, 1 Sam. 2:25.
1 Samuel 2:25 RVR60
Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra Jehová, ¿quién rogará por él? Pero ellos no oyeron la voz de su padre, porque Jehová había resuelto hacerlos morir.
La falta de comunicación de parte de Dios señalaba Su disgusto con Su pueblo en ese tiempo… “para que les voy a hablar si no hacen caso con lo que ya les he dicho”.
No hubo visión de Dios-
Este elemento de la historia resalta la ceguera espiritual de aún los guías espirituales del pueblo.
Se dice de Elí en el vs: 2, que sus ojos comenzaban a oscurecerse. El relato lo resalta desde que confundió la devoción sincera de Ana, la madre de Samuel, con una borracha en el primer capítulo.
La frase también nos señala la pronta apariencia de Dios ante Samuel, como si estuviera diciendo, “No hubo visión de Dios hasta…”
Sabemos que Dios se le apareció a Samuel por que el vs: 10 nos dice que Jehovah vino y se paró, una acción corporal (visiblemente) que indica una cercanía física a alguien.
La situación de Samuel, vs: 2-3.
1 Samuel 3:2–3 RVR60
Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada,
Estaba durmiendo en una ubicación cercana al arca del pacto, no el Lugar Santísimo donde estaba el mismo arca, pero en el salón afuera del velo.
En cierta manera, Samuel era el Israelita más cercano a Dios en ese momento, en más de una manera.
El relato nos describe que fue antes que lámpara de Dios fuese apagada.
Cuando un relato narrativo bíblico incluye un dato superficialmente inconsecuente, debemos preguntarnos por qué se incluyó.
La lámpara de Dios en el Tabernáculo se prendía de noche, y se apagaba de día. La descripción nos indica que el tiempo fue a la madrugada justo antes que se tenía que apagar.
A menudo señala que algún enfoque en particular. En este caso, es un elemento literario indicando un punto de cambio, no solo un marcador de tiempo.
De cierta forma, nos hacer pensar que algo está por pasar que cambiará la situación y la condición del pueblo de Dios.
El llamado a Samuel, vs: 4-9.
1 Samuel 3:4–9 RVR60
Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. Y corriendo luego a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: Yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y él se volvió y se acostó. Y Jehová volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel, vino a Elí y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y él dijo: Hijo mío, yo no he llamado; vuelve y acuéstate. Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová le había sido revelada. Jehová, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y él se levantó y vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces entendió Elí que Jehová llamaba al joven. Y dijo Elí a Samuel: Ve y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, Jehová, porque tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.
Dios llama a Samuel por nombre.
La respuesta automática de Samuel al llamado fue “Heme aquí”.
Ahora, por lo que vemos en los próximos versículos, Samuel no sabía que Dios le estaba llamando, simplemente fue su respuesta al ser llamado.
Eso ya nos indica algo de su persona, que estuvo atento a cuando le llamaran.
Nos informa el vs: 7 que, aunque había estado sirviendo a Dios en el tabernáculo por un tiempo ya, Samuel conocía a Dios.
Este es otra condena de la guía espiritual del pueblo, que ni los que trabajaron en el Tabernáculo estaban cerca del Señor.
Claro, ahora con Samuel, eso estaba a punto de cambiar.
Entonces, equivocadamente pensó que era el sumo sacerdote Elí, quien estaba durmiendo en el mismo tabernáculo.
Elí no percibe que es la voz de Dios llamándole, entonces le manda a acostarse de vuelta.
Esto sucede un total de tres veces antes de que Elí, el sumo sacerdote, el guía espiritual de Israel, tuviera suficiente percepción espiritual para darse cuenta que Dios estaba hablando y llamando al joven Samuel.
Le da instrucción para la próxima vez, que responda Habla Jehovah, porque tu siervo oye.
Samuel presenta un contraste con el resto del pueblo de Dios, quienes no quisieron oír la voz de Dios, y seguían sus propios caminos.
Es un contraste con los mismos hijos de Elí, Ofni y Finees, quienes no quisieron oír la voz de corrección.
Ilustración: Un oído atento.
Dos de mis cuatro hijos eran opuestos en lo atento que eran. A uno de los cuatro le encantaba prestar atención a las conversaciones entre adultos, aún cuando ni estaba en la misma habitación. De repente escuchábamos su voz desde el otro dormitorio, “¿Qué significa _____ (repetía algo que justo habíamos hablado)?” Nuestra respuesta regular era, “¡No te incumbe!”
Sin embargo, otro de los cuatro era lo opuesto. Podrías hablar acerca de ellos, parado justo al lado de ellos, y no se percataban de lo que estabas diciendo.
Te dejo adivinar cuál es cuál.
Aplicación: Un oído atento.
¿Qué tan atento eres para escuchar?
Sant. 1:19-20 no sólo es buena práctica comunicativa, sino que el contexto inmediato nos da a entender que se refiere a nuestra actitud y recepción de la misma Palabra de Dios, no sólo simples reglas de comunicación. Explica que, al detener nuestra reacción apasionada lo suficiente, porque sabemos que la ira del hombre no obra la justicia de Dios, podemos entonces abrir nuestro oído a lo que la Palabra de Dios nos va a enseñar en cuanto a la situación que nos apasiona tanto.
James 1:19–20 RVR60
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Samuel Tuvo una Voluntad Dispuesta, vs: 10-18.

Disposición servicial, vs: 10.
1 Samuel 3:10 RVR60
Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye.
Por cuarta vez, Dios llamó audiblemente a Samuel. Sin embargo, esta vez, llamó su nombre dos veces, más enfáticamente.
Samuel siguió el consejo del sumo sacerdote Elí y respondió como le había dicho. Lo único diferente es que no usó el nombre de Dios. Quizás fue por respeto, o alguna otra razón, pero Samuel siguió el consejo de Elí y contesto, Habla, porque tu siervo oye.
Esta declaración ante Dios revela una disposición abierta a recibir la voluntad del Señor.
El hecho que se haya nombrado tu siervo, también nos revela una disposición como siervo de Dios, no a sí mismo.
Esencialmente, estaba listo, no sólo para escuchar la voluntad de Dios, sino también para hacer la voluntad de Dios.
Disposición a pesar de la dificultad, vs: 11-14.
1 Samuel 3:11–14 RVR60
Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.
Partiendo del vs: 11, Dios le comunica un mensaje que él tiene que llevar al sumo sacerdote Elí.
Este mensaje no es mensaje alegre de prosperidad, sino un mensaje difícil de juicio y condenación por el pecado.
Usa un dicho para resaltar que tan impactante será este mensaje, que a quien le oyere, le retiñirán ambos oídos.
Cuando esta frase es usada en una proclamación profética (2 Rey. 21:12, Jer. 19:3), significa que va aturdir, va a quedar retumbando, sonando en el ser de quien lo escuche. Es una noticia que deja atónito.
Dios le dice que está por cumplir todo el juicio que había previamente advertido al sumo sacerdote Elí.
Esto lo podemos ver en el previo capítulo, especialmente los vs: 31-36 donde Dios les dice que no dejará que el sacerdocio siga en su descendencia.
Elí era un descendiente directo de Aarón, el primer sumo sacerdote de Israel, pero hasta allí llegó esa posición de privilegio y honor ante el pueblo. Ningún varón de su casa llegaría a la edad mayor, sino que su descendencia sería cortada, no seguirá. Para alguien con la procedencia como Elí.
La causa que Dios menciona a Samuel es que los hijos han blasfemado a Dios, y él, aunque tuvo la oportunidad de detenerlos, no los ha estorbado, o refrenado, 1 Sam. 2:29.
1 Samuel 2:29 RVR60
¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis ofrendas, que yo mandé ofrecer en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?
Lo vimos previamente la semana pasada, que tomaban para sí los mejores cortes del sacrificio que era para el Señor, aún con amenazas de violencia al pueblo, tenían relaciones con las mujeres que venían al tabernáculo, y no escuchaban corrección. Despreciaban al Señor con sus actos, 1 Sam. 2:30.
1 Samuel 2:30 RVR60
Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.
Dios ha llegado al punto de decir, “Como ellos no han parado su maldad, yo lo haré!”
Dios, quien es descrito tres veces en los Salmos como “misericordioso y clemente (paciente), lento para la ira y grande en misericordia” (Sal. 86:15; 103:8; 145:8), para que Él diga “¡Ya basta!”, sabemos que es increíblemente serio.
Dios toma muy en serio el pecado.
Ahora, el joven Samuel, aprendiz y asistente del sumo sacerdote, tenía que ser el mensajero de esta condenación a toda una familia de parte de Dios.
De hecho, vemos en el vs: 15, que Samuel temía descubrir la visión a Elí.
Sin embargo, aún cuando la voluntad de Dios fue difícil, estuvo dispuesto a servirle.
Disposición sincera, vs: 15-18.
1 Samuel 3:15–18 RVR60
Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa de Jehová. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí. Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí. Y Elí dijo: ¿Qué es la palabra que te habló? Te ruego que no me la encubras; así te haga Dios y aun te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo. Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: Jehová es; haga lo que bien le pareciere.
Al levantarse en la mañana, Samuel procuró completar sus tareas matutinas, un de los cuales fue abrir las puertas de la casa de Jehová.
Parece que se ocupó en sus tareas, sin ir directamente a Elí a contarle porque temía la reacción de Elí.
Con cierta razón, porque seguro ya tenían el dicho “No maten al mensajero” por causa justa.
Elí le pide firmemente que le cuente lo que Dios le había dicho.
Por temor, Samuel pudo haber ocultado el mensaje de condenación a la familia de Elí.
Por temor, pudo haber inventado algún mensaje positivo, quedándose con la verdad.
Por temor al hombre, pudo preocuparse más por los sentimientos de Elí que su responsabilidad de servir a Dios al dar Su mensaje.
Sin embargo, Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada.
Al descubrirle todo lo que Dios le había mandado a decir, Samuel comunicó la Palabra de Dios a Elí.
Al escuchar, Elí reconoció que Dios tuvo el derecho de hacerlo, porque Jehová es.
No le tuvo que gustar el mensaje, pero lo aceptó. Ya había sido advertido, ahora entendió que vendría a ser realidad.
Si Samuel no le hubiera dado el mensaje de Dios a Elí, hubiera estorbado la obra de Dios en Elí.
Cuando dejamos que el temor al hombre (como reaccionarán los demás), nos desvíe de servir al Señor, estorbamos la obra del Señor en la vida de los demás.
Ilustración: Una voluntad dispuesta.
Jesús la noche ante Su muerte, orando en el huerto de Getsemaní, demuestra una disposición sincera para servir la voluntad de Dios, aún sabiendo lo difícil que le sería. Tres veces oró en Mat. 26:39, 42, 44.
Matthew 26:39 RVR60
Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú… Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad… Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras.
Aplicación: Una voluntad dispuesta.
Para recibir la Palabra de Dios, debemos tener esa disposición para hacerla. Esto implica dejar de lado el pecado, y aceptar la Palabra de Dios como Su voluntad para nuestras vidas porque aceptamos que es buena y provechosa para nuestras vidas.
James 1:21 RVR60
Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.

Samuel Tuvo un Testimonio Piadoso, vs: 19-21.

1 Samuel 3:19–21 RVR60
Y Samuel creció, y Jehová estaba con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. Y todo Israel, desde Dan hasta Beerseba, conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová. Y Jehová volvió a aparecer en Silo; porque Jehová se manifestó a Samuel en Silo por la palabra de Jehová.
Un resumen de Samuel:
Samuel creció- Mientras crecía, disfrutaba de la presencia de Dios en su vida. Se entiende por el contexto de 1 Samuel que siguió sirviendo en el tabernáculo.
no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras- El servicio profético que Dios le había dado no fallaba.
Su testimonio:
Todo Israel… conoció que Samuel era fiel profeta de Jehová.
Fue un profeta de renombre hasta el final de su vida.
Fue un profeta integro toda su vida.
La frase de conclusión, Jehová volvió a aparecer…, es una frase de resumen que da esperanza de un nuevo tiempo en Israel, porque Dios había vuelto a hablar con Su pueblo.
Ilustración: Un testimonio piadoso.
En el siglo XIX, un hombre llamado William Booth fundó el Ejército de Salvación con la intención de ayudar a los necesitados. A través de su trabajo desinteresado, su vida se convirtió en una poderosa declaración de lo que significa ser un creyente. Su testimonio de servicio y alegría continúan inspirando a muchos hoy en día, demostrando que las acciones a menudo hablan más fuerte que las palabras.
Aplicación: Un testimonio piadoso.
Volviendo a Sant. 1:22-25, nos recuerda que el que escucha la Palabra y no lo obedece, termina engañándose, pensando estar bien cuando no lo está. Termina siendo tan absurdo en su vida como uno que se olvida de su rostro natural.
Sin embargo, el que mira atentamente en la perfecta ley, o sea está atento y dispuesto en aceptar lo que Dios dice en su vida, y persevera en ella, luego la pone en práctica, no sólo una vez, sino de forma constante, será bienaventurado en lo que hace, un término que implica estar bien con Dios y los demás. Tendrá un testimonio piadoso porque vive una vida piadosa que honra al Señor.
James 1:22–25 RVR60
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
Conclusión:
La Voluntad de Dios requiere:
Un oído atento a Su Palabra,
¿estás escuchándole o prestando más atención a la voz de tus propios deseos o del mundo que no ama a Dios?
Una disposición a servirle aún cuando es difícil,
¿tu corazón está más inclinado hacia tu propio comodidad y gusto, o el corazón de Dios revelado en Su Palabra?
Una vida que da testimonio del Señor,
¿Los demás conocen de tu relación con el Señor Jesucristo? ¿Lo ven en tu vida?
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