Amor en movimiento
Tiempo de Pascua • Sermon • Submitted • Presented
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Transcript
15 »Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. 16 Y yo pediré al Padre y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. 18 No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá más, pero ustedes sí me verán. Y porque yo vivo, también ustedes vivirán. 20 En aquel día ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, ustedes en mí y yo en ustedes. 21 ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará; y yo también lo amaré y me manifestaré a él.
Introducción
Introducción
Durante este tiempo de pascua, hemos reflexionado sobre la manera como la resurrección a dado vida, no solo a Jesús sino a la comunidad. Es decir que la resurrección de Cristo lleva implícito el surgimiento de la comunidad.
En este caminar de aprendizaje, hemos comprendido la comunidad como un lugar de encuentro y envío, en donde Jesús nos convoca para enviarnos a reconciliar al mundo con Dios. También vimos que la comunidad es el lugar donde podemos experimentar la abundancia de la vida que es la promesa que nos da Jesús y que se evidencia en Hechos de los Apóstoles.
Finalmente, la Palabra nos guiaba a comprender que en medio de las situaciones más oscuras de la vida; en medio de contextos de muerte, traición y abandono, Jesús nos invita a no angustiarnos pues el ha preparado un lugar seguro para nosotros.
Cristo que es el camino, la verdad y la vida nos permite ver la gloria de Dios y nos llama a una relación intima con Él. En resumen, en esta Pascua hemos reflexionado sobre la importancia de participar en la vida de la comunidad, de entregarnos los unos a los otros y de construir una fraternidad que nos permita ver la gloria de Dios, pero ¿Cómo podemos llegar a ser esa comunidad con sentido de pertenencia, de intimidad con Dios, capaz de imitar a Cristo en su entrega y guiada por el Señor y no una comunidad que pone el texto como pretexto para poner en los labios del Señor lo que Él no ha dicho?
La respuesta a esta pregunta la encontramos en la misma Palabra, Jesús promete la presencia del Espíritu Santo en medio nuestro, se reafirma en la vida y nos invita a obedecer en amor. Hoy vamos a ahondar en tres movimientos que nos permitirán caminar a ser la comunidad que Dios quiere formar en nosotros.
1. El Movimiento de la obediencia
1. El Movimiento de la obediencia
Este pasaje comienza con un condicionante de Jesús: “Si me aman, obedecerán mis mandamientos”. Conforme al texto, amar a Jesús implica obedecerle. El punto de partida en amar a Dios es obedecer sus mandamiento (v. 15) y la confirmación se da con el cierre del pasaje: ¿Quién es el que ama a Jesús? El que obedece sus mandamientos (v. 21).
Es decir que este pasaje nos envuelve en la obediencia a Jesús como principio y final de nuestra relación amorosa con Dios. Ahora bien, para obedecer a Jesús se necesita conocerle. No se puede obedecer a quien no se conoce y el conocimiento desde la perspectiva de Jesús no es intelectual sino experiencial.
Conocer a Dios y su voluntad es vital para poder obedecerlo y amarle. Sin embargo, obedecer a Jesús es más sencillo de lo que parece pero más difícil de como se ve. Cuando a Jesús le preguntaron sobre el mandamiento más importante, el respondió conforme a la Escritura: Ama a Dios sobre todas las cosas, pero añadió un segundo mandamiento igual de importante: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Jesús resumió la ley y los profetas en estos dos mandamientos.
Obedecer a Dios, entonces tiene que ver con amar, el evangelio de Lucas (10,30-37), deja claro quien es nuestro prójimo.
Hoy, el movimiento de la obediencia nos remite al mandamiento del amor. La comunidad obediente es aquella que ama a su prójimo y que tiene un corazón abierto para amar. En un mundo que no quiere saber de Dios y que está regido por el odio y la violencia, el mensaje de Jesús sigue siendo oportuno y preciso.
El amor es el camino de la obediencia.
2. El movimiento del Espíritu
2. El movimiento del Espíritu
El movimiento de la obediencia puede ser un camino difícil. No es fácil amar a las personas que son diferentes a nosotros, menos a las personas que no actúan como nosotros. Muchas persecuciones que los cristianos hemos tenido son por causa de la verdad del amor de Cristo y no porque hayamos hecho algo incorrecto.
En ese sentido, la comunidad logra ser obediente por la fuerza y el animo que infunde el Espíritu Santo. Jesús prometió que el Espíritu Santo estaría con nosotros. El texto refiere al Espíritu con dos características directas: es el Espíritu de verdad, si Cristo es la verdad, entonces el Espíritu de Dios es el Espíritu de Cristo mismo actuando en medio de nosotros. De otro lado es el consolador, esto no es el que soba o se limita a dar palabras de ánimo, sino el defensor que testifica en favor de la comunidad ante un mundo que le acosa. Es quien acompaña en medio del dolor, la angustia, la persecución para que la comunidad pueda tener paz y no angustiarse en medio de los momentos difíciles.
Jesús dice que el mundo no conoce al Espíritu Santo, no lo puede aceptar. El mundo, no había escuchado las palabras de Jesús, su mandamiento ni su testimonio. Pero los discípulos si. Los discípulos conocían la enseñanza de Jesús y allí ya se movía el Espíritu del Señor.
Entonces, es por el Espíritu Santo que la comunidad en general y, el creyente en particular, puede obedecer al mandamiento del amor y fortalecer las relaciones interpersonales, animando, ayudando, mediante la solidaridad y la fraternidad cristiana.
Una comunidad que quiere conocer la voluntad de Dios es aquella que puede discernir al Espíritu Santo que se mueve en cada hermano y hermana y que sopla dando aliento de vida a todo lo que hacemos.
3. El movimiento de la vida
3. El movimiento de la vida
Como resultado del movimiento de la obediencia y el movimiento del Espíritu ocurre el movimiento de la vida. Este movimiento toma forma desde la promesa de un Cristo presente en medio de su comunidad.
Quizás este sea el texto más alentador para nosotros pero el más confuso para los discípulos, Jesús habla en clave de vida no de muerte. Un capitulo atrás, había dicho que lo iban a matar, pero en el versículo 18, refiere que volverá a su comunidad ¿Cómo entenderían esto los discípulos?
No obstante, esta promesa del regreso de Jesús viene acompañada de algo aún más significativo. “No los voy a dejar huérfanos” (v. 18). Al igual que la casa, Jesús ahora promete que no dejará desamparada a su comunidad. Ahora Jesús resignifica a su pueblo. Ser huérfano era carecer de protección legal y sustento. Jesús, quien ha prometido al Espíritu Santo asegura que la comunidad no estará desamparada. Cristo vuelve en el Espíritu.
En la comunidad de Cristo reina la vida. Una vida que se enmarca en la seguridad de que Dios nos ha rescatado de la angustia y del temor para darnos al Espíritu Santo y, por Él, poder reconocer a Cristo quien vive en nosotros y a quien el mundo no puede apreciar.
Hoy en día Cristo se mueve en nuestra comunidad haciendo una obra en cada uno de nosotros, dándonos una vida digna y abundante, ayudándonos a reconocernos como hermanos y hermanas desde el amor y desde la fraternidad. Nosotros podemos verlos en la vivencia comunitaria, pero el mundo, no puede verlo porque su ruido desvía la mirada del amor de Dios.
Conclusión
Conclusión
El amor es el Espíritu en movimiento, se mueve para que nosotros comprendamos cual es el propósito de Dios en nuestras vidas y en nuestra comunidad, se mueve para que podamos amar y entender el amor, no como opción sino como mandamiento supremo y se mueve para dejarnos saber que no estamos solos.
Esta es la fe sencilla que nosotros predicamos, Jesús está interesado en que cada uno de nosotros desarrolle su fe en la comunidad y se perfeccione en el amor. Cuando amamos, como decía San Agustín, podemos hacer lo que sea porque nuestros actos con amor no dañaran a ninguna persona.
Hoy, el Espíritu de Amor nos invita a movernos. Si te has sentido huérfano, recuerda que tienes un Padre. Si te ha costado amar, recuerda que tienes un Capacitador. Salgamos de aquí no solo habiendo oído un texto, sino siendo un amor en movimiento que el mundo pueda reconocer.
