No codiciarás
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· 2 viewsLa codicia es el deseo negativo que es producto del pecado y los deseos de la carnes, el cual es prohibido por Dios.
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No Codiciarás
No Codiciarás
Éxodo 20:17 "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo."
Introducción
Introducción
Los 10 mandamientos.
No tendrás dioses ajenos delante de mi
No te harás imágenes.
No tomarás el nombre de Dios en vano.
Guardarás el día de reposo.
Honra a tu padre y a tu madre.
No matarás.
No cometerás adulterio.
No hurtarás
No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
No codiciarás
Estas son los 10 mandatos que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí y las escribió en tablas de piedra.
Estas tablas fueron puestas en el arca del pacto, de la cual no se tiene información de su paradero después que fueron puestas en el templo de Salomón (2 Crónicas 5:7), pero que aparecerá en el final de los tiempos (Apocalipsis 11:19)
Estos mandamientos revelan la condición del hombre hacia lo malo, pues cada uno de ellos muestra el mal que habita en nosotros.
Romanos 7:18–20 “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.”
Veamos lo que es la codicia.
¿Qué es la codicia?
¿Qué es la codicia?
El mandamiento nos prohibe codiciar la casa, el cónyuge o las posesiones de otra persona.
Desear algo no es pecado, el deseo puro se centra en las virtudes, bienestar y las cosas espirituales, mientras que la codicia se centra en deseos obsesivos y egoísta por cosas materiales que conducen a cometer errores.
Este pecado es la raíz de los otros pecados (asesinar, adulterar, robar, murmurar, etc).
Santiago 4:1–3 "¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites."
La codicia es un deseo malo que induce a desear lo ajenas con tal intensidad que conduce hacer los malo.
Como Eva: Génesis 3:6 "Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella."
Por atender a las palabras de la serpiente, la codicia entró en el corazón de Eva.
Por eso es muy importante guardar nuestros oídos a quien y que escuchamos para no dar lugar a la codicia.
La fuente de la codicia
La fuente de la codicia
La codicia se centra en el yo, en los deseos egoístas de la carne y por lo tanto es insaciable.
El codicioso mientras más tiene, más quiere eso lo lleva a endurecerse, a ser insensible a la necesidad ajena.
La codicia es egoísta, envidiosa, injusta y mal intencionada, y esta conduce al castigo eterno: Mateo 25:41–43 "Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis."
Codiciar la casa del prójimo es producto de la envidia, insatisfacción, orgullo, estos no se alegran por el bien y el éxito ajeno. Romanos 12:15 "Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran."
Prohibe codiciar el cónyuge porque debemos respetar a nuestro cónyuge y a nuestro prójimo, ya que esto lleva al adulterio. Éxodo 20:14 "No cometerás adulterio." (David y Betsabé 2 Samuel 11)
No es problema que nos guste la casa, el vehículo o alguna posesión de otra persona, siempre y cuando no se convierta en una obsesión producto de la envidia… podríamos comprar uno parecido si tenemos las posibilidades o alegrarnos y agradecer lo que Dios nos da.
El problema surge cuando nos encaprichamos por obtener lo que tiene nuestro prójimo a cualquier costo, de tal manera que nuestra mente maquina el mal y lo lleva a cabo.
La raíz de la codicia es un corazón insatisfecho, envidioso, sin la luz del evangelio. Marcos 7:21–23 "Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre."
La cura
La cura
La cura contra la codicia es tener a Cristo en el corazón: Filipenses 3:7–8 "Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. 8Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,"
Pablo había cambiado su mente, ya no codiciaba cosas materiales o reconocimientos humanos porque había encontrado a Cristo… Su deseo ahora era solamente saber más de Él.
Mateo 13:44 "Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo."
Tener nuestra mente y corazón en las cosas materiales inevitablemente nos llevará la codicia, pero si nuestros deseos y anhelos se centran en las espirituales, entonces no tendremos problemas con la codicia.
El contentamiento y la confianza en Dios: Hebreos 13:5 "Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré."
Dios no nos dejará desamparados cuando tengamos necesidad, confiemos y esperemos en Él… contentos y satisfechos con lo que tenemos ahora.
No es que no tengamos deseos, pero que estos sean conforme al propósito de Dios. Salmo 37:4 "Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón."
No pongas tu mirada y no te distraigas con las cosas de este mundo: Salmo 73:2–3 "En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos." Cuando nos distraemos y permitimos que nos absorban las cosas de este mundo, estaremos propensos a la codicia.
Ten respeto por los bienes ajenos.
Si en tu corazón comienza a nacer un deseos obsesivo por alguna cosa material, despéchalo y pide ayuda a Dios.
Conclusión
Conclusión
La codicia es muy sutil y engañosa, se disfraza de deseo… si no estamos muy atentos seremos engañados, llenarnos con la palabra de Dios nos ayudará a identificarla: Romanos 7:7 "¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás."
Pablo llegó a identificar la codicia por la palabra de Dios.
La codicia puede poner como pretexto la necesidad, como el que paga soborno para obtener un buen empleo que codicia.
Nada que sea pecado e ilegal se justifica.
Dios puede suplir todas tus necesidades sin recurrir a lo malo. Filipenses 4:19 "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús."
Si estás batallando con la codicia, renuncia a ella y aférrate más a Dios, solo Él puede ayudarte.
