Dios quiere corazones puros
Gabriel Ureta
Proverbios • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 6 viewsNotes
Transcript
Introducción
Introducción
1 Como los repartimientos de las aguas, Así está el corazón del rey en la mano de Jehová; A todo lo que quiere lo inclina. 2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones. 3 Hacer justicia y juicio es a Jehová Más agradable que sacrificio. 4 Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y pensamiento de impíos, son pecado. 5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. 6 Amontonar tesoros con lengua mentirosa Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte. 7 La rapiña de los impíos los destruirá, Por cuanto no quisieron hacer juicio. 8 El camino del hombre perverso es torcido y extraño; Mas los hechos del limpio son rectos. 9 Mejor es vivir en un rincón del terrado Que con mujer rencillosa en casa espaciosa. 10 El alma del impío desea el mal; Su prójimo no halla favor en sus ojos. 11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia. 12 Considera el justo la casa del impío, Cómo los impíos son trastornados por el mal.
Dios es quien pone a todo aquel que tiene poder en su posición, cada uno que ejerce autoridad, lo hace porque por Dios le ha sido concedido, y también es Dios quien puede disponer los corazones.
17 Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
6 Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.
10 Pero Nabuzaradán capitán de la guardia hizo quedar en tierra de Judá a los pobres del pueblo que no tenían nada, y les dio viñas y heredades. 11 Y Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán capitán de la guardia acerca de Jeremías, diciendo:12 Tómale y vela por él, y no le hagas mal alguno, sino que harás con él como él te dijere.
Dios posee el corazón de los hombres y puede guiarlo tal como un rio puede ser encausado para que fluya según se desea.
Dios no peca ni hace pecar a nadie, ni tienta a nadie.
Pero sí, Dios permite muchas veces que los hombres sigan sus deseos y maquinaciones pecaminosas.
Así es el ejemplo de Saul, rey ungido por Dios, pero que desechó a Dios.
Saul, su necedad e impiedad
Saul, su necedad e impiedad
13 Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. 14 Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? 15 Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. 16 Entonces dijo Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Jehová me ha dicho esta noche. Y él le respondió: Di. 17 Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel? 18 Y Jehová te envió en misión y dijo: Ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. 19 ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? 20 Y Saúl respondió a Samuel: Antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. 21 Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. 22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. 23 Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.
*Leamos y comparemos con los versículos de proverbios..
2 Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones. 3 Hacer justicia y juicio es a Jehová Más agradable que sacrificio.
Así como vemos con Saul, los hombres movidos por sus corazones corruptos, actúan considerándose sabios y rectos, engañándose al esperar ser perfectos actuando corruptamente.
Para Dios pesa más el corazón que la obra, aunque Dios no justifica el pecado.
Por ello es que Dios se goza más de aquel que obra piadosamente, en justicia y juicio, que de aquel que entrega una ofrenda o levanta un sacrificio con un corazón oscuro.
22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
16 Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto. 17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
El impío, incluso haciendo maldad, considera que es bondad, pero sabemos que...
10 El alma del impío desea el mal; Su prójimo no halla favor en sus ojos.
Una parábola que podemos considerar es la del buen samaritano:
Aquellos hombres que cualquiera esperaría fueran piadoso porque conocen la palabra de piedad, sobrestimando su santidad por su inteligencia consideraban que sus acciones eran más importantes y correctas que ayudar a un sucio y desvalido. Disfrazaban su egoísmo y desprecio como urgencia y honradez.
Muchas veces creemos que estamos haciendo lo correcto y damos prioridad a cosas que nos parecen importantes. Pero en realidad, solamente estamos siguiendo los deseos torcidos de nuestro corazón.
Saul disfrazaba su idolatría por torpeza honrosa, creyendo engañar a Dios con que aquello que hizo por capricho, en realidad era premeditadamente en pro de honrar a Dios.
¡Cómo si Saul tuviera un criterio más perfecto que el de Dios! pues perfeccionó la voluntad de Dios.
Pero todo esto no era más que:
4 Altivez de ojos, y orgullo de corazón, Y pensamiento de impíos, son pecado.
«pensamiento» => Lámpara o arar.
Arar: El trabajo de preparar la tierra deliberadamente para plantarla, así como uno conduce su vida mediante decisiones deliberadas que forman el carácter.
Lámpara: una lámpara que ilumina de forma particular mi vista y mi camino para orientarlo de cierta manera.
De esta manera, la vida misma del impío es perversión y solamente produce pecado.
Así:
5 Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza. 6 Amontonar tesoros con lengua mentirosa Es aliento fugaz de aquellos que buscan la muerte. 7 La rapiña de los impíos los destruirá, Por cuanto no quisieron hacer juicio. 8 El camino del hombre perverso es torcido y extraño; Mas los hechos del limpio son rectos.
Como Saul, que mediante ideas retorcidas y engañosas buscaba enriquecerse y complacerse, esto no duró mucho y lo llevó a la decadencia.
Tal como dice el versículo 7, la rapiña, el saqueo violento, tomando lo que el corazón desea por fuerza y codicia, lleva a la destrucción.
Porque el necio actúa sin juicio alguno y al rechazar el juicio, solo le queda la destrucción.
Si Saul hubiera sido diligente en obedecer a Dios, si se hubiera mantenido limpio de toda codicia, habría sido diferente. Y si Saul se hubiera humillado y arrepentido, quizás Dios al perdonarlo hubiera tenido misericordia de él. Pero de forma tonta y necia buscó obtener lo que él quería rápidamente, prefirió mentir a reconocer y arrepentirse, y así como rápidamente obtuvo lo que deseó, lo perdió todo y más.
Alejarse de la necedad y poner atención a la advertencia
Alejarse de la necedad y poner atención a la advertencia
9 Mejor es vivir en un rincón del terrado Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
En sí, el proverbio dice:
Es mejor vivir en el techo de tu casa, expuesto a todo, que vivir en una casa cómoda con una mujer que es contenciosa o conflictiva.
Cualquier necio, que de forma arrogante genera conflicto, busca arrastrar a otros a su necedad. Es mejor evitarlos plenamente
7 Vete de delante del hombre necio, Porque en él no hallarás labios de ciencia.
20 El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.
Y si es mejor evitar a un necio así, porque gran daño puede causar y nos puede arrastrar en su pecado
¿Cuánto peor sería tener a su lado una esposa así? ¿vivir y dormir junto a la necedad por toda la vida?
Bueno, como ejemplo y aplicación:
Parte de la sabiduría es ser cuidadoso y prudente, alejarse de todo aquello que es maldad, codicia y necedad, porque solo lleva a camino pervertido y a destrucción. No sea que nosotros mismo terminemos contaminados y siendo necios tropezando en nuestra propia necedad.
Pero no solo es importante el cuidarse, evitar nuestra propia necedad y evitar introducir en nuestra vida a aquellos que acarrean las consecuencias de su maldad.
Sino que también es importante:
Considerar como una advertencia el castigo del malvado, las consecuencias de la necedad y considerar las amonestaciones.
11 Cuando el escarnecedor es castigado, el simple se hace sabio; Y cuando se le amonesta al sabio, aprende ciencia.
Porque como una advertencia es para el simple el castigo del necio, mientras que el sabio no necesita sufrir para aprender, sino solo el ser amonestado e instruido.
35 Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde. 36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado. 37 Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz. 38 Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida.
Y considerar las consecuencias de la necedad, los resultados de la impiedad
12 Considera el justo la casa del impío, Cómo los impíos son trastornados por el mal.
Conclusión
Conclusión
El ejemplo de Saul a la luz de estos versículos, nos muestra cómo un necio es alcanzado por las consecuencias de su propia necedad. Dios puede inclinar el corazón, incluso de aquellos que tienen el poder sobre una nación, pero Dios no nos obliga a ser piadosos.
Él espera que nosotros nos entreguemos a él, con disposición a ser moldeados por él.
Si intentamos actuar según nuestro propio intelecto, movidos por nuestras intenciones y deseos personales sin antes haber considerado a Dios, solamente veremos frutos marchitos y obras torcidas, condenadas a destruirse por su propio peso y caer sobre nuestras cabezas.
