La Caída

Génesis  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 10 views
Notes
Transcript

Introducción

Sabemos que cualquier forma de transporte viene con riesgos, ya sea viajar en auto, a caballo, en tren, autobús, o avión.
Desafortunadamente de pronto suceden accidentes de avión.
Lo bueno es que hay más probabilidad de tener un accidente en auto que un accidente en avión.
Cuando se estrella un avión, los equipos de rescate tienen dos prioridades:
Encontrar sobrevivientes
Recuperar la caja negra.
Lo sorprendente es que la caja negra no es negra; es anaranjada para tener mayor visibilidad.
¿Por qué es importante recuperar la caja negra?
La caja negra registra todos los datos del vuelo - velocidad, gasolina, turbulencia, trayectoria, etc.
Pero también registra las comunicaciones dentro del avión y con las torres de control.
Luego cuando se encuentra la caja negra los expertos se dedican a analizar los datos para responder a la pregunta más importante:
¿Qué sucedió? ¿Qué salió mal? ¿Qué falló?
Como humanos sentimos la necesidad de entender que fue lo que falló para para evitar un desastre a futuro.
En la historia de la humanidad, ¿cuál ha sido el desastre más terrible de la historia?
Huracanes, terremotos, tsunamis, guerras, incendios, etc.
Pero, estos desastres solo afectan a las personas que viven en la zona afectada.
En cambio, hubo un desastre que ocurrió en la historia que vino a afectar a cada ser humano que ha vivido sobre el planeta tierra.
Este desastre ocurrió en Génesis 3 y se conoce como “La Caída del Hombre”.
Así que hoy queremos recuperar la caja negra de este desastre, de esta gran tragedia, y tratar de entender, ¿qué fue lo que sucedió? ¿por qué ocurrió?

La Caída

La historia de los primeros seres humanos la conocemos muy bien.
Dios formó a Adán del polvo de la tierra y a Eva la formó de una costilla de Adán.
Y después de haber formado al hombre Dios le dijo:
Génesis 2:15–17 NVI
15 Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el jardín del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. 16 Dios el Señor le ordenó al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, sin duda morirás».
Dios dijo que si comían del árbol del conocimiento del bien y el mal - morirían.
Adán y Eva no conocían lo que era la muerte.
De hecho, para este tiempo no había muerte - ni entre los humanos o los animales.
Pero, Dios dio su palabra - no coman del árbol para que no mueran.
A partir de Génesis 3 vemos el comienzo de la gran tragedia.
Génesis 3:1 NVI
1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que preguntó a la mujer: —¿Conque Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín?
Entra la serpiente al jardín e inicia un dialogo con Eva.
Según Apocalipsis 12:9, la serpiente era el mismo Satanás.
Él le dice a Eva que lo que se atreva a comer del árbol del conocimiento del bien y del mal para que puedan ser como Dios.
Pero Dios era el que los había creado.
Dios era el que tenía comunión con ellos dentro del jardín.
Pero ahora tenían la oportunidad de ser igual a Dios.
Eva cede ante la tentación y come del árbol prohibido.
Génesis 3:6–7 NVI
6 La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que era atractivo a la vista y era deseable para adquirir sabiduría; así que tomó de su fruto y comió. Luego dio a su esposo, que estaba con ella, y él también comió. 7 En ese momento los ojos de ambos fueron abiertos y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.
Comieron y sus ojos fueron abiertos.
Comenzaron a sentir verguenza al ver que estaban desnudos.
No había vuelta atrás - habían desobedecido el mandamiento de su creador y las consecuencias fueron inmedeatas.
Ahora, Dios dijo que morirían - pero sabemos que no murieron.
Pero algo sucedió - comenzaron a sentir una sensación extraña que nunca habían experimentado - la verguenza, la culpa, la necesidad de cubrirse.
Pero no pudieron ocultar su desobediencia ante la presencia de Dios.
Génesis 3:8–11 NVI
8 Cuando el día comenzó a refrescar, el hombre y la mujer oyeron que Dios el Señor andaba recorriendo el jardín; entonces corrieron a esconderse entre los árboles para que Dios no los viera. 9 Pero Dios el Señor llamó al hombre y dijo: —¿Dónde estás? 10 El hombre contestó: —Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí. 11 —¿Y quién te ha dicho que estás desnudo? —preguntó Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que yo te prohibí comer?
Dios sabía lo que habían hecho.
Dios sabía que habían desobedecido.
Dios era testigo no solo de su desobediencia sino ahora sería testigo de las consecuencias del pecado humano.
A partir del versículo 12-19 Dios comienza a interrogar a la mujer, al hombre y la serpiente por lo que ha sucedido.
No es que Dios no sabía lo que había sucedido - al fin y al cabo él es Dios y conoce todas las cosas.
Era más bien para que cada uno de ellos fueran conscientes de la gravedad de su desobediencia y de las consecuencias fatales.
V. 14, la serpiente sería maldita y se arrastraría sobre su vientre.
V. 16, la mujer daría a luz sus hijos con dolor; ella querrá dominar a su marido pero a la misma vez él querrá dominarla.
V. 17-18, el hombre se ganaría el pan de cada día con mucho trabajo y esfuerzo - su trabajo parecerá que no rinde.
V. 19, el hombre morirá y su cuerpo volverá a ser polvo, tal como el día que fue formado.
A partir de este momento se ha perdido el paraíso.
El ser humano conocerá el dolor.
Conocerá el conflicto matrimonial.
Conocerá los problemas económicos.
Conocerá lo que se siente vivir alejado de Dios.
Conocerá la verguenza y la culpabilidad.
Pero sobre todo - conocerá lo que es envejecer, el cansancio, la enfermedad, y cuando el cuerpo no pueda más - conocerá la muerte y el dolor / tristeza que siempre viene acompañado de la muerte.
Pero quizá lo consecuencia más terrible es que nuestros primeros padres deben abandonar el paraíso de Dios.
Dios los expulsa del jardín.
Génesis 3:23–24 NVI
23 Entonces Dios el Señor expulsó al ser humano del jardín del Edén para que trabajara la tierra de la cual había sido hecho. 24 Luego de expulsarlo, puso al oriente del jardín del Edén a los querubines y una espada ardiente que se movía por todos lados para custodiar el camino que lleva al árbol de la vida.
Dios los expulsa para que no vayan a comer el de árbol de la vida y vivan en este estado alejados de Dios para siempre.
Dios asegura la entrada al jardín con unos querubines guardianes para el ser humano jamás vuelva a acercarse al paraíso de Dios.
La relación entre Dios y nuestros primeros padres ha sido quebrantada - el hombre ahora ha de vivir alejado de la presencia de Dios.

Lo Que Llevó a la Caída

En un día común y corriente podríamos ver a Adán y Eva cansados, recordando lo hermoso que era vivir en el jardín de Dios.
Pero ahora debían trabajar y llegar cansados / fatigados.
Eva recordaba sus embarazos y el gran dolor y angustia que sintió a dar a luz a cada uno de sus hijos.
Se miraban el uno al otro y se daban cuenta como su rostro, su cuerpo, su cabello iba cambiando a medida que pasaban los años.
Hasta que un día uno sepultaría al otro y lloraría desconsoladamente porque ellos mismos habían provocado esta tragedia.
Y tal vez por las tardes meditaban o platicaban pensando - que podrían haber hecho diferente.
Hay una sola respuesta.
Dios dio su palabra / su mandamiento.
Pero ellos decidieron hacer caso a la voz de la serpiente.
Génesis 3:1–3 NVI
1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que Dios el Señor había hecho, así que preguntó a la mujer: —¿Conque Dios les dijo que no comieran de ningún árbol del jardín? 2 —Podemos comer del fruto de todos los árboles —respondió la mujer—. 3 Pero en cuanto al fruto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: “No coman de ese árbol ni lo toquen; de lo contrario, morirán”.
La serpiente hace que duden del mandamiento de Dios.
Génesis 3:4–5 NVI
4 Pero la serpiente dijo a la mujer: —¡No es cierto, no van a morir! 5 Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Dios, conocedores del bien y del mal.
La serpiente les miente diciendo que lo que Dios no quiere es que ellos sean como él.
Los hace creer que Dios es un egoísta que no quiere que ellos compartan / disfruten ser un Dios.
Y esta estrategia fue tan efectiva que hoy en día seguimos viviendo las consecuencias de ese primer pecado.
Ese primer pecado es la causa de todo el dolor, tristeza, amargura, pecado, muerte, enfermedad, vicio, divorcios, etc., que vivimos en este mundo.
Y Satanás sigue empleando la misma estrategia con el ser humano porque sigue funcionado.
Dios dio su Palabra, la Biblia.
Pero, el ser humano prefiere escuchar la voz sigilosa de la serpiente, prefiere escuchar la voz del engañador, prefiere hacer la voluntad de la serpiente y tras escucharla se hunde en la oscuridad del pecado y rebelión contra Dios.
Y lo más terrible de esto, es que no hay nada que podemos hacer nosotros para remediar la situación.
Aunque hoy descubrimos lo que llevó al hombre a caer en semejante abismo - no podemos hacer nada para evitarlo.
Es como la pasta dental que alguien saca del tubo - ya no hay manera de meter la pasta dentro del tubo.
Una vez ocurrido el pecado - no hay marcha atrás.

Conclusión

¿Pero, daría Dios otra palabra?
¿Daría Dios otra palabra que ofrece esperanza al ser humano?
¿Daría Dios al hombre la esperanza de ser rescatado del abismo?
La respuesta es un total y rotundo, si.
Génesis 3:15 NVI
15 Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le herirás el talón».
Dios dijo que nacería alguien de la simiente de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente - y sería un golpe mortal.
Alguien, nacido de mujer, algún día vendría a nacer sobre este planeta que vendría a destruir las obras de la serpiente.
Pero, al momento de aplastar su cabeza - la serpiente herirá su talón.
Esta es la esperanza de la humanidad.
Nuestra única esperanza es buscar el cumplimiento de aquel que vendría para destruir a la serpiente.
Y para reafirmar esta verdad…Dios muestra su gran misericordia a Adán y a Eva.
Ellos se habían hecho ropa de hojas de higuera para cubrir su gran verguenza.
Pero, Dios toma de entre los animales del jardín, uno o dos animales - los sacrifica, les quita la piel, para cubrir la verguenza de Adán y Eva.
Génesis 3:21 NVI
21 Dios el Señor hizo ropa de pieles para el hombre y su mujer, y los vistió.
Y es aquí donde podemos entender lo que sucedió cuando vino el destructor de la serpiente.
Es en esta escena donde vemos el triunfo del destructor de la serpiente.
El Padre envío a su hijo para que fuese la víctima sacrificada.
Jesús agoniza sobre la cruz, suspira por última vez.
¿…y todo para qué?
Para que Dios nos pueda vestir de la justicia de Jesús.
Dios cubre nuestra verguenza, Dios quita nuestra culpa.
Dios nos perdona y nos da el regalo de la vida eterna.
Dios revela su promesa:
Juan 3:16 NVI
16 »Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Esta es la palabra revelada de Dios.
Esta es la solución que deshace la maldición del jardín.
…no hagas caso a la voz de la serpiente.
La serpiente te dirá que eres muy joven para seguir a Jesús, te dirá que no eres tan malo, te dirá que has pecado tanto que Dios no te puede perdonar, te dirá que nada de esto es cierto - pero no hagas caso a la voz de la serpiente.
Es demasiado importante tu destino eterno como para escuchar y hacer caso a la voz de la serpiente.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.