La gloria eterna de Dios

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La esperanza del cristiano es estar en la gloria de Dios eternamente.

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La gloria eterna de Dios

Apocalipsis 15:5–8:
5Después de estas cosas miré, y he aquí fue abierto en el cielo el templo del tabernáculo del testimonio; 6y del templo salieron los siete ángeles que tenían las siete plagas, vestidos de lino limpio y resplandeciente, y ceñidos alrededor del pecho con cintos de oro. 7Y uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive por los siglos de los siglos. 8Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo hasta que se hubiesen cumplido las siete plagas de los siete ángeles.

Introducción

Este capítulo presenta a siete ángeles que tiene siete copas con la ira de Dios que serán derramadas sobre la tierra en la gran tribulación, estos acontecimientos sucederán en el fin del mundo.
Sin embargo, nos enfocaremos en lo que dice el versículo 8, la gloria de Dios: Apocalipsis 15:8 "Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder; y nadie podía entrar en el templo…
El evangelio es predicado porque el pecado ha contaminado a la humanidad y está alejada de la gloria de Dios: Romanos 3:23 "por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
Fuera de la gloria de Dios solo hay sufrimiento, dolor, angustia, enfermedad y muerte. Por eso experimentamos en esta tierra esos males.
Pero no estamos desamparados por Dios, aun alejados de Él, nos bendice: Mateo 5:45 "para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos."
Por eso, a pesar de los males que padecemos, todavía podemos experimentar en esta vida un poco de alegría, tranquilidad y paz.
Pero tenemos la oportunidad de gozar más bienestar en esta tierra por medio de Cristo nuestro salvador, y tener la esperanza de disfrutarla plenamente en la eternidad.
Por nuestro pecado somos merecedores del castigo eterno, pero Cristo tomó nuestro lugar en la cruz para que seamos librados de estos juicios.
La oportunidad de aceptarlo es ahora.

No más sustituto

Antes de Cristo, para recibir perdón de pecados se derramaba la sangre de un cordero en sacrificio. (Levítico 4). El humano cometía el pecado y el animal lo pagaba con su sangre.
Hebreos 9:22 "Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión."
Pero Cristo vino a este mundo, se entregó en sacrificio, cargó con nuestros pecados, fue crucificado, derramó su preciosa sangre para limpiarnos de pecado.
Su sacrificio es perfecto y único para limpiar los pecados de toda la humanidad.
Limpios de todo pecado podemos ser partícipes de la gloria de Dios.
Aunque Dios desea que todos sean salvos, es necesario que nosotros deseemos esa salvación y aceptemos a Cristo como Señor y Salvador: 1 Juan 5:12 "El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida."
Quien rechaza a Cristo voluntariamente, no tiene más sustituto, deberán pagar con su propia vida por sus pecados.

El señorío de Dios

Apocalipsis nos muestra lo que sucederá al final.
Dios ejecutará sus juicios sin que nadie pueda impedirlo. Ningún gobierno, imperio o reino, ni aun el mismo Satanás podrá.
Este juicio está determinado principalmente para condenar a Satanás y sus demonios, pues Dios no desea que ninguna persona sea condenada: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 2 Pedro 3:9.”

El lugar de la iglesia

Mientras los juicios se ejecuta en la tierra, la iglesia estará en el cielo en la gloria de Dios.
En algunos momentos de la historia Dios manifestó su gloria en la tierra: en la inauguración del tabernáculo (Éxodo 40:34 "Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo." ),
en el templo de Salomón (1º Reyes 8:10 "Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová.")
Pero estos eventos fueron temporales.
El templo del cielo también será lleno de la gloria de Dios: “...Y el templo se llenó de humo por la gloria de Dios, y por su poder...”, pero esta vez será por la eternidad.
Apocalipsis 21:3–4 "Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron."
La gloria de Dios consiste en bienestar, paz, gozo y vida por la eternidad.

Conclusión

Este mensaje está lleno de advertencia, pero también de esperanza.
De advertencia porque si despreciamos el sacrificio de Cristo, ya no habrá más sustituto. De esperanza porque anhelamos ese día glorioso en el que terminará todo sufrir y dolor.
Por esa razón te invitamos a que no sigas rechazando la invitación del Señor, búscale ahora que tienes la libertad y la oportunidad.
Entrégale tu corazón a Cristo, reconócelo como tu Señor y Salvador.
Isaías 55:6 "Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano."
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