Contrastes
Bendice tu vida • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción: Contraste es la diferencia notable que existe entre 2 o más personas, entre objetos o elementos comparados. La Biblia establece un contraste muy definido entre los sabios y los necios, el prudente y el insensato, el obediente y el terco.
¿Por qué insiste tanto en este asunto la Palabra de Dios? Porque a Dios le interesa que tomemos buenas decisiones, él nos habla, él se revela para guiarnos, y aconsejarnos, mire lo que dice:
19 »Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones. Ahora pongo al cielo y a la tierra como testigos de la decisión que tomes. ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!
Las buenas decisiones no solo bendicen tu vida, sino también la de tu familia. Pero lo mismo ocurre si decidimos mal. Por eso es que la Biblia hace un marcado contraste entre el Necio y el Sabio. La Sabiduría es el temor a Dios, es escuchar y obedecer su consejo.
Podemos ser muy prácticos, y ser excelentes consejeros, pero Dios nos enseña en su palabra que hay un contraste entre 2 tipos de personas: los sabios y los necios.
¿Cuál es la diferencia notable que existe entre estos dos tipos de personas?
En primer lugar:
LA CONFIANZA
LA CONFIANZA
9 No gastes saliva con los necios, porque despreciarán hasta el más sabio consejo.
9 No hables a oídos del necio, Porque menospreciará la prudencia de tus razones.
¡QUE DIFICIL ES ACONSEJAR A ALGUIEN QUE CREE QUE SABE MÁS QUE OTROS!
Hay muchas maneras de ejemplificar al necio, yo voy a usar esta: ¿quién hace las compras en el super acá? vieron los carritos de supermercado, es todo un tema elegirlos, a simple vista se ven muy bien, pero empezas a andar y te arrastra para un costado, te hace desplegar toda tu fuerza, porque hay una ruedita que ya esta pa’dio dirían los tucumanos, así es un necio.
Los necios no confían en la Palabra de Dios. Por eso menosprecia cualquier argumento razonable.
El necio desprecia la prudencia, la sabiduría de Dios. Pero el sabio ama la ¡Palabra de Dios! y confía en ella.
Uno no aprende de quien no confía. En nuestra niñez la mayoría de las cosas que aprendemos es de nuestra familia, ellos nos forman porque en ellos confiamos. Si no confío en la Palabra de Dios nunca la voy a seguir. Eva en el Edén perdió la confianza en lo que Dios le había dicho, él le había dicho que no debían comer del fruto porque iban a morir, y Satanás dijo que era mentira, puso en duda la verdad de la palabra de Dios, y Eva dejó de confiar y cedió a la tentación.
26 Los que confían en su propia inteligencia son necios, pero el que camina con sabiduría está a salvo.
El Necio no confía porque no reconoce a Dios como autoridad, ni tiene la humildad para reconocer ninguna otra autoridad. Solo confía en lo que a él le parece correcto y lo mejor.
Camina con sabiduría el que confía en el consejo de la Palabra de Dios. ¿ha comprobado por usted mismo que escuchar, prestar atención y aplicar la Palabra de Dios en su vida, no solo la transforma sino que lo ayuda a vivir mejor? Y trae bendición a su vida.
EL CAMINO
EL CAMINO
Una persona necia no sigue el consejo de la palabra, no lo escucha, no lo pide, no le interesa. Y elige, decide como a él le parece
15 El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio.
5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.
Yo siempre estoy aconsejando y diciendo: el que camina con sabios, sabio será, pero que el que se junta con necios, saldrá mal parado. Preguntame si alguno me preguntó: ¿y yo con quienes me junto?
El necio no puede distinguir con quienes camina. Porque es sabio en su propia opinión.
20 El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios será quebrantado.
Como el sabio confía en la palabra de Dios, dedica tiempo a la palabra, corrije su camino y vive confiado, mucho mejor.
Durante 8 años estuve sirviendo en el Centro de Rehabilitación El Taller del Maestro: cada vez que iniciaba un grupo nuevo, mi introducción era la misma: Muchachos, su decisiones y su estilo de vida los trajeron hasta acá. Si ustedes le dan una oportunidad al estilo de vida que Dios propone, si escuchan y obedecen la Palabra, su vida puede cambiar.
8 El Señor dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti. 9 No seas como el mulo o el caballo, que no tienen entendimiento, que necesitan un freno y una brida para mantenerse controlados».
Dios quiere bendecir tu vida, la vida de tu familia, tus nietos y los hijos de tus nietos, tu trabajo, tu salud, tu ministerio, pero sino caminamos bajo el consejo de su voz, esa bendición no puede llegar hasta nosotros. Dios quiere guiarnos, quiere dirigirnos porque conoce lo mejor para nuestra vida. Pero si insistimos en hacer nuestro propio camino, decidir de manera contraria a lo que Dios nos enseña, si somos necios y constantemente estamos recalculando la ruta, no esperemos que nos vaya bien.
Hay que entender que el consejo y la guía de Dios son conforme a sus propositos, no a nuestros antojos. Dios quiere que vayamos por el camino de la obediencia, no de la experiencia. Bienaventurado el que no anduvo en consejo de malos dice Salmo 1. ¿Cómo es que Jesús puede entender todas nuestras circunstancias? ¿Experimento con drogas? ¿Vivió crisis económicas? ¿Sufrió abuso o violación? No necesito vivir esas situaciones para poder aconsejarnos y entendernos. Su autoridad no viene de la experiencia, sino de la obediencia. Porque su camino siempre fue recto. Sigue diciendo el Salmo: No seas como el caballo que necesita un freno y una brida. Si no aprendemos por obediencia, lo tendremos que hacer por experiencia, eso que significa: que atravesaremos la senda del dolor y sufrimiento. El Sabio disfruta de la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta, porque se deja guiar y entiende que es para su bien, para alcanzar los Planes y Propósitos de Dios.
Hay una relación entre el caminar y la confianza. Si uno no entiende por dónde lo estan guiando porque desconoce el camino, no le queda más que confiar.
EL CORAZÓN
EL CORAZÓN
23 Vengan y escuchen mi consejo. Les abriré mi corazón y los haré sabios.
23 Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras.
11 Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí. 12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos.
Nos quedamos siempre con la Parabola de la Oveja perdida, y el romanticismo de que el Buen Pastor nos salió a buscar. Y es correcto, pero la Parabola que da cierre a esos capitulos, nos habla del Hijo Pródigo, donde el Padre no lo sale a buscar desesperadamente, no interviene para evitar el sufrimiento ni la catástrofe en la vida de su hijo, porque como buen necio, decidió pedirlo todo para tomar sus propias decisiones, lejos de su hogar y de su Padre. Pero el buen Padre no fue a buscar a su hijo, como si lo hizo el pastor, aunque se enteraba de las andanzas de su hijo, se limito a cada día esperar su regreso. El hijo volvió cuando por su propia cuenta entendió y reconoció que estaba lejos, que era un necio y tenia que renunciar a su orgullo.
Aquel que escucha la guía, el consejo y la correción del Padre, camina en obediencia no solo hacia los Propósitos de Dios, sino también hacia el Corazón bondadoso del Sabio Dios.
