Jesús devuelve la dignidad al ser humano caído al confrontar lo demoníaco, conquistar lo destructivo y comisionar al que ha sido transformado por su poder.
Así que veamos este pasaje en tres movimientos. Primero, Jesús confronta a lo demoníaco. Segundo, Jesús conquista lo destructivo. Y tercero, Jesús comisiona a los liberados.