BARRO EN SU MANOS
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JEREMIAS 18:1-6
JEREMIAS 18:1-6
Barros en Sus Manos: La Obra del Alfarero
Barros en Sus Manos: La Obra del Alfarero
Jeremías 18:1–6
Jeremías 18:1–6
INTRODUCCION:
En este pasaje, Dios envía a Jeremías a la casa del alfarero para observar cómo transforma su barro en una nueva creación.
Este acto simboliza la soberanía de Dios sobre Su pueblo y Su capacidad para moldear nuestras vidas según Su voluntad, incluso a partir del barro más inservible.
Este mensaje es importante para los HIJOS DE DIOS que enfrentan dificultades y luchas en sus vidas.
Nos recuerda que, así como el alfarero da forma al barro, Dios está trabajando en nosotros para transformarnos y hacernos útiles en Su reino, sin importar cuán quebrantados o frágiles nos sintamos.
Esta predicación nos enseña que somos el barro en manos de Dios, quien tiene el poder y la intención de darnos forma y propósito.
Resalta la importancia de estar abiertos a Su moldeado y plan en nuestras vidas, confiando en Su sabiduría y diseño.
Cristo es el verdadero alfarero que nos transforma. (2 Corintios 5:17).
Dios nos está moldeando en Su imagen, y debemos permitir que Su mano actúe sobre nosotros para ser transformados en aquello que Él desea que seamos.
Te sugiero investigar Romanos 9:21 y 2 Corintios 4:7.
“Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?
¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?”
2 Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”
1. Contempla la Creación Divina
1. Contempla la Creación Divina
Jeremías 18:1–2
Podrías contemplar la invitación divina para observar el proceso del alfarero como un llamado a estar atentos a cómo Dios trabaja en nuestras vidas.
Dios nos llama a ver y aprender que nuestras imperfecciones no disminuyen Su habilidad para moldear y crear algo hermoso de nosotros.
En este punto, podríamos comenzar a entender la importancia de dejar que Dios nos muestre Su obra en nosotros, incluso en nuestras áreas defectuosas.
2. Comprende la Gracia del Alfarero
2. Comprende la Gracia del Alfarero
Jeremías 18:3–4
Tal vez consideres cómo el alfarero re-forma el barro en caso de que se quede defectuoso, simbolizando la gracia y paciencia de Dios.
Al igual que el alfarero no descarta el barro defectuoso, Dios no nos desecha en nuestras imperfecciones. Aquí podrías reflexionar sobre cómo, a pesar de los fracasos personales, Dios tiene un propósito y plan perfecto que aún se está formando en nosotros.
3. Confía en la Soberanía Divina
3. Confía en la Soberanía Divina
Jeremías 18:5
Quizás te des cuenta de que la palabra de Dios a Jeremías es una declaración constante de Su soberanía.
Puedes considerar cómo Dios nos asegura que, como alfarero, tiene el control sobre nuestras vidas y circunstancias.
Este punto puede llevarnos a meditar y confiar en que cada detalle de nuestras vidas está bajo Su control, incluso cuando no entendemos Su diseño.
4. Conéctate con el Designio Celestial
4. Conéctate con el Designio Celestial
Jeremías 18:6
Podrías reconocer que la metáfora del alfarero y el barro nos llama a ser dóciles y suaves en las manos de Dios.
Al hacerlo, nos estamos reuniendo con el propósito y diseño que Él ha definido para nosotros.
CONCLUSION:
En un pequeño pueblo, había un artista que trabajaba con barro. Durante años, muchos pasaban y se burlaban de sus creaciones. Sin embargo, un día, alguien se detuvo y vio belleza en la imperfección. En cada pieza, el artista vertió su alma. Así es Dios en nuestras vidas, viendo belleza donde solo hay barro. Cada herida, cada error, cada fallo, es una oportunidad para ser moldeados por su gracia infinita. Permítele transformar tu barro hoy.
Cristo es el tesoro de Dios, y el deleite de Dios, y el almacén de todas las riquezas de Dios.
Dios tenía ese tesoro en el cielo, pero lo envió a la tierra en el bebé de Belén. En ese Jesús que no tenía donde reclinar su cabeza, en ese Jesús como un vaso de barro, estaba ese tesoro celestial de Dios.
El Jesús que bajó al sepulcro en ese vaso de barro quebrado, era el tesoro de Dios. Y Dios lo elevó a la gloria, y entonces, descendió el Espíritu Santo para poner ese tesoro celestial en nuestros corazones.
Y ese tesoro en el cielo, en el que Dios se deleita, puede ser un tesoro en tu corazón, para que tú puedas deleitarte en él.
Andrew Murray
