Conquistando el Mañana
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· 1 viewJosué tiene que tomar el liderazgo y atreverse a lo que nadie se ha atrevido antes
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El Mito de la Seguridad
El Mito de la Seguridad
Para darnos una idea de la serie que estamos empezando lo haré con una frase tomada de una idea muy conocida: “La verdadera seguridad no es la ausencia de cambios, sino la presencia constante de Dios en medio de esos cambios”.
En 2016 la consultora Mckinsey publicó un estudio sobre por qué las organizaciones no innovan a pesar de saber que necesitan cambiar. El 70% de los líderes dijo que el mayor obstáculo no era la falta de ideas o recursos, sino el miedo institucional a la incomodidad, y lo llamaron “La trampa del éxito pasado”: el mismo sistema que te llevó al éxito, se convierte en el sistema que te impide crecer.”
Lo interesante es que Dios describió este fenómeno 3 mil años antes, lo llamó “El desierto”.
“Conquistando el Mañana”, es el nombre de la serie y el 1er capítulo es: El Mito de la Seguridad. Veamos el contexto histórico porque nos va a ayudar a entender lo que estaba pasando alrededor de Josué en este momento de la historia.
40 años han pasado en el desierto, toda una generación nació, vivió y murió sin entrar en la Tierra Prometida.
1406 a. C. es la fecha aproximada del cruce del Río Jordán.
600 hombres de combate, sin contar mujeres ni niños que deben cruzar el Jordán en época de crecidas.
120 años tenía Moisés al morir. Josué recibe el liderazgo de una nación de millones sin manual de instrucciones.
Josué había sido asistente de Moisés por 40 años, había entrado junto con otros 12 a espiar la tierra, él regresó con un informe de Fe y no de pánico.
Pero conocer la promesa y pararse en la orilla del Jordán, listos para cruzar, con millones de personas mirándote, es diferente. Ahí tomamos el texto.
FIN DE UNA ERA
“Después de la muerte de Moisés, siervo del SEÑOR, el SEÑOR habló a Josué, hijo de Nun y ayudante de Moisés. Le dijo: «Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto, ha llegado el momento de que guíes a este pueblo, a los israelitas, a cruzar el río Jordán y a entrar en la tierra que les doy.” (Josué 1:1–2, NTV)
No hay introducción suave, no le dice: “siéntate, vamos a hacer un memorial de Moisés”. La frase es directa y corta: “Mi siervo Moisés ha muerto”.
¿Por qué empieza así? ¿no lo sabe Josué! Sí lo sabe, él estuvo ahí, el pueblo lloró 30 días de luto, pero Dios empieza con esa declaración directa, porque hay diferencia entre saber que algo terminó y aceptar que algo terminó y esa diferencia lo cambia todo. Hay quienes aún se aferran a un pasado.
La empresa Kodak inventó la cámara digital en 1975, pero enterraron el proyecto porque amenazaba su negocio de “negativos” e impresión de fotos. Para 2012 Kodak se declaró en bancarrota. No les faltó creatividad, sino disposición de declarar que una era había terminado. A eso se le llama “El problema Kodak”.
Josué tiene el equivalente espiritual del mismo problema, la era de Moisés ha terminado y Dios en SU misericordia lo dice claro: “Moisés ha muerto. A tomar su lugar.”
“«Mi siervo Moisés ha muerto. Por lo tanto, ha llegado el momento de que guíes…” (Josué 1:2, NTV)
La paradoja del desierto explica por qué muchos llevan años estancados. El desierto, aunque estéril, es predecible, se volvió su zona de confort. Hay maná cada mañana, una nube de día, columna de fuego en la noche, sin riesgos, ¿cuál es el problema?¡40 años sin avanzar hacia el propósito!
Están frente Canaán, el territorio a conquistar, es su promesa, pero hay incertidumbre. Las ciudades tienen murallas, hay gigantes. Es verdad que tierra fértil, es la promesa de su herencia.
El problema es lo actual y su comodidad, no hay que sembrar ni cosechar, no hay que decidir en qué invertir, al mismo tiempo el maná era señal que todavía no han llegado a su destino, no tienen tierras propias, el maná era provisional, para el camino.
Es cuando aún no llegas a tu promesa, sigues en el desierto, pero Dios en SU misericordia te sostiene, pero no quiere decir que el desierto sea tu destino. Te cuida mientras llegas a donde debes estar. Muchos se confunden, ven la misericordia de Dios en el desierto y ¡creen que ese es su destino!
El maná no era el plan A de Dios, sino el plan de contingencia mientras el pueblo se prepara para el plan A. Dios le dice a Josué:
“«…levántate y pasa este Jordán…” (Josué 1:2, RVR95BTO)
2 verbos en acción: Levántate y Pasa. Acción y movimiento, sin periodo de transición, sin curva de aprendizaje; la conquista no empieza hasta que alguien da el primer paso fuera de lo conocido.
Hay algo en tu vida que ¡ya fue, ya terminó! una etapa, una versión de ti mismo, un negocio, una identidad, la juventud, una relación ¡el pasado! pero sigues viviendo como si ¡fuera tu presente! ya cumplió su ciclo, ya terminó.
La pregunta es ¿ya lo declaraste terminado? Hasta que no lo declares ¡no podrás cruzar! si no cruzas, hay personas que dependen de tu conquista que siguen esperando en la orilla contigo.
La Geografía de la Promesa:
“Yo os he entregado, como lo había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie…” (Josué 1:3–4, RVR60)
En la promesa hay 2 partes y las 2 son necesarias.
i. YO OS HE DADO. Tiempo pasado, Dios habla desde la eternidad, para ÉL ¡ya está hecho! El título de propiedad ya está firmado, el territorio ya es de ellos -legal, espiritual y divinamente-.
ii. TODO LUGAR QUE PISARE LA PLANTA DE VUESTRO PIE. Tiempo futuro condicional, hay algo que ellos deben hacer, el territorio (la promesa) no se entrega en un sobre, se activa ¡cuando lo caminas!
Las fronteras que Dios les da van desde el Néguev hasta el Líbano, desde el río Éufrates hasta el Mediterráneo, incluye lo que hoy sería Israel, Palestina, Líbano, parte de Siria, Jordania e Irak, los arqueólogos e historiadores llaman al territorio “Creciente Fértil” o “Media Luna Fértil”, la región más productiva del mundo antiguo.
Este territorio estaba ocupado por naciones distintas, algunas con fama militar: los Hititas una súper potencia de la época, rivales del imperio Egipto, los amorreos y cananeos. Israel era una nación de esclavos recién liberados y Dios les dice ¡Vayan y conquisten! ¡camínenlo!
Debemos entender el principio que lo activa, porque es la razón por la que muchos tienen promesas de Dios en sus vidas que no se materializan, no porque Dios no las haya dado, sino porque nunca pusieron los pies en movimiento.
La promesa está en el mapa, pero la obediencia está en iniciar el viaje. Tener el mapa no es lo mismo que viajar, puedo tener el mapa a Puerto Escondido y nunca ir, el mapa me orienta, pero no me transporta.
La soberanía de Dios no elimina la responsabilidad humana.
Hay una tensión en la fe cristiana, Dios es Soberano y todo lo que promete lo puede cumplir, pero ÉL diseñó un sistema donde la promesa divina y la acción humana trabajan juntas. No en competencia, no es que Dios lo hace todo y tú no haces nada, o que tú haces todo y Dios te ayuda, es una colaboración: SU fidelidad y tu obediencia.
Ellos no pueden ver todo el territorio, sólo la siguiente ciudad por conquistar y al conquistarla veían la ciudad que venía más adelante. Dios rara vez muestra el destino completo, muestra el siguiente paso y al darlo, muestra el siguiente paso. Por eso muchos no avanzan, dan un paso, aún no llegan a la meta y se estancan, otros ni siquiera dan el paso y ya quieren ver la meta. No obedecen en lo poco y quieren recibir lo mucho.
En Barcelona se construye la Sagrada Familia de Antoni Gaudí que la empezó en 1882. Al preguntarle cuándo terminaría, respondía: “Mi cliente no tiene prisa”. Murió en 1926 y la construcción sigue. Este año terminaron la última torre y ahora se estima que terminarán en 2035. Por décadas los arquitectos trabajaron sólo con el plan que Gaudí dejó, tenían que avanzar con lo que veían, confiando que el diseño completo tenía sentido, aunque ellos no lo veían completo.
Algo así es lo que Dios le pide a Josué; no le dio el plan detallado, sino le dijo: “da el primer paso, luego el segundo, que YO mantengo el diseño”.
¿Hay una promesa de Dios en tu vida -visión, familia, prosperidad, empresa, ministerio- que conoces desde hace tiempo, pero aún no has pisado? No porque Dios no lo haya confirmado, sino porque estás esperando condiciones perfectas para empezar o quieres ver el mapa completo antes de empezar. Un matrimonio feliz, pero sigues enojado, enojada.
Las condiciones perfectas ¡no llegan antes que des el primer paso! Llegan con el primer paso, el Jordán no se abrió cuando Israel lo vio desde la orilla, sino cuando los pies de los sacerdotes tocaron el agua.
EL ANTÍDOTO CONTRA EL MIEDO.
“Nadie podrá hacerte frente mientras vivas. Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré. »Sé fuerte y valiente, porque tú serás quien guíe a este pueblo para que tome posesión de toda la tierra que juré a sus antepasados que les daría.” (Josué 1:5–6, NTV)
3 veces Dios dice a Josué que sea valiente, en el mismo discurso (v.6, 7 y 9). Cuando alguien repite 3 veces algo, no es porque le guste el número, es porque la persona frente a él ¡necesita escucharlo! Josué ¡tenía miedo! No como debilidad de carácter, sino como respuesta lógica ante lo que enfrenta.
Cuando te llaman para ser gerente, director general, ministro, iniciar un negocio.
¿Qué enfrenta Josué?
7 naciones habitan la región, tienen ejércitos profesionales, carros de guerra, armas hechas con hierro.
0 victorias militares de Josué como comandante en jefe.
40 años de expectativa generacional acumulada en sus hombros, toda una nación espera hacer lo que ninguna generación anterior logró.
Dios no le dice: “No te preocupes, va a ser fácil”, no le dice: “los enemigos son menos de lo que parecen”, no minimiza la dificultad, pero le da algo diferente, una garantía que tiene precedente:
“…Pues yo estaré contigo como estuve con Moisés. No te fallaré ni te abandonaré.” (Josué 1:5, NTV)
No dijo: ¡Confía en mi SOY DIOS! lo que le dijo es: “Tienes 40 años de evidencia de cómo trabajo. Viste lo que hice con Moisés: cruzó el mar rojo, sacar agua de una roca, recibir la Ley en el Sinaí, el mismo Dios que hizo todo esto con Moisés y que viste, estará contigo.”
La fe bíblica no es optimismo ciego, es confianza con datos históricos, esa es una gran diferencia. Cuando un piloto enfrenta turbulencia, se asegura que los pasajeros sepan de su expertise, sus horas de vuelo, los sistemas del avión diseñados para eso y les asegura que van a atravesar la tormenta.
Esa confianza tiene evidencia, eso es lo que Dios le ofrece a Josué, no le dice: confía a ciegas, sino: “tienes 40 años de datos, ese historial habla por sí solo”.
¿Sabes cómo opera el miedo? te lo explico para que proceses tus temores. El miedo tiene una estructura matemática, como una ecuación comparativa; en el lado izquierdo pones el tamaño del problema, el gigante, Canaán, el ejército enemigo, la inversión, la enfermedad; en el lado derecho pones el tamaño del recurso que tienes para enfrentarlo y cuando el lado izquierdo es más grande, el resultado es ¡MIEDO!
Pero ¿qué pasa cuando introduces la Presencia de Dios del lado derecho? Todo cambia, no es Josué Vs 7 naciones, es Josué + Dios Vs 7 naciones y esa no es la misma ecuación.
El miedo aparece cuando los problemas son más grandes que tus recursos, sin la presencia de Dios nos quedamos solos frente al problema.
Dios no le dice ¡no sientas miedo! le dice ¡no cedas ante el miedo! La valentía bíblica no es la ausencia de miedo, es la decisión de actuar en obediencia a pesar del miedo, porque la presencia de Dios es más grande que el problema. Muchas veces tener miedo es indicador de que estás en la dirección correcta.
Si nunca tienes miedo ¡quizá no estás cruzando ningún Jordán! El miedo en el contexto de la fe no es necesariamente una señal de que debes detenerte, a veces es la señal que estás al inicio de algo importante.
La valentía no es el carácter, es una decisión que se toma. Dios no le dice ¡Sé valiente porque esa es tu naturaleza! Le dice: “Sé valiente”, es una instrucción, un acto de la voluntad, tú decides qué variables metes en la ecuación. El gigante y tú solo, o el gigante frente a ti al lado de un Dios que nunca ha perdido.
Ahora, identifica el gigante específico que está en tu ecuación en este momento: enfermedad, una conversación con el abogado, postularte a una posición, terminar/iniciar una relación, obedecer a Dios en cierta área y pregúntate ¿con qué recursos cuento para esa ecuación? Insistes en pelear tú sólo o con la Presencia de Dios y eso cambia todo.
“…No tengas miedo ni te desanimes, porque el SEÑOR tu Dios está contigo dondequiera que vayas”».” (Josué 1:9, NTV)
Eso que estás enfrentando: un hijo o hija problemático, entrar a la Uni, todo eso está incluido en esta promesa.
“Sé fuerte y muy valiente. Ten cuidado de obedecer todas las instrucciones que Moisés te dio. No te desvíes de ellas ni a la derecha ni a la izquierda. Entonces te irá bien en todo lo que hagas. Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” (Josué 1:7–8, NTV)
Aquí vemos los pasos para la conquista, si lo ignoras, lo demás del texto queda incompleto. Fíjate qué hace Dios, después de hablar de la promesa de SU Presencia, de ordenarle 3 veces que sea valiente ¡le habla de la Palabra! no como un complemento espiritual, la pone como protocolo del éxito.
“…Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” (Josué 1:7–8, NTV)
Esta no es una frase para motivar es la ley de causa y efecto.
En el año 1400 a. C. la mayoría de los reyes del Medio Oriente gobernaban considerando la tradición oral, el consejo de los sacerdotes y la intuición política. No existía un documento como código de gobierno. Los hititas tenían tratados de vasallajes, los babilonios el código de Hammurabi, pero eran documentos jurídicos externos.
Lo que Dios le dice es contracultura, en lugar de gobernar por intuición, tradición o presión política, el éxito de Israel dependía de que su líder tuviera el Código de Dios como parte de su pensamiento. No era algo religioso, era el sistema operativo del liderazgo. En esta parte hay una progresión lógica, una cadena de causa y efecto.
PASO 1.
“Estudia constantemente este libro…” (Josué 1:8, NTV)
No sólo leer, es estudiarlo, que pase de tu mente a tu corazón, que sea parte de tu sistema de valores, lo que sale por tu boca es porque lo has estudiado. Que tus decisiones, reacciones estén saturadas de la perspectiva de Dios. Eso es lo que Dios está describiendo.
PASO 2.
“…Medita en él de día y de noche…” (Josué 1:8, NTV)
La palabra para meditar es: (הָגָה) Hagah, que significa “rumiar, procesar en voz baja repetidamente”, el mismo término se usa para describir el rugido de un león sobre su presa o el arrullo de una paloma. No es solo leer, es procesar de manera activa hasta que se convierte en parte de cómo piensas automáticamente.
PASO 3.
“…para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito…” (Josué 1:8, NTV)
El destino es la obediencia. Rumiar la Palabra produce convicción, la convicción produce decisiones, las decisiones producen acciones y las acciones alineadas con los principios de Dios producen resultados que Dios describe así:
RESULTADO:
“…Sólo entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” (Josué 1:8, NTV)
No es una promesa de que no habrá dificultades, Josué enfrentará batallas reales, con pérdidas, fracasos, pero la trayectoria general del camino, el viaje apunta al cumplimiento de la promesa. Prosperar en el camino no significa que cada paso sea exitoso, sino que el camino llega a donde debe llegar.
Con Dios el éxito no es resultado del talento, conexiones, ni suerte, es el resultado de estar alineado con los principios de Dios, para eso hay que estudiar la Palabra, no es algo emocional.
Warren Buffett ha dicho que lee entre 5 y 6 horas diarias: reportes, periódicos, libros, en una entrevista señaló su cabeza y dijo: “Esta es la forma en que funciona, el conocimiento se acumula como el interés compuesto”.
Lo interesante es que el principio que él aplica a los negocios es el principio que Dios le dio a Josué hace 3,400 años: lo que procesas consistentemente se convierte en la base de datos de tus decisiones, y la calidad de tus decisiones determina la calidad de tu camino.
Josué no iba a ganar batallas porque tenía suerte, sino porque cada decisión táctica saldría de un sistema de valores formado por la Palabra de Dios.
Esto no se trata de si lees la Biblia, sino si la Biblia está formando tus decisiones. Al enfrentar una situación difícil, en el trabajo, relaciones ¿cuál es el primer lugar al que acude tu mente para encontrar orientación?
Si dices: “lo vi en TikTok, lo que me dé más dinero, lo que hace la mayoría”, entonces el sistema operativo de tu vida ¡no está alineado con el protocolo de Dios para la conquista!
El reto no es leer más, sino estudiar más la Palabra hasta que se vuelva convicción, hasta que salga de tu boca de manera natural. Eso es lo que Dios describe aquí.
Esta no es una historia sobre cruzar un río, es un mapa de cómo funciona la transición de cualquier zona de confort a una zona de conquista, en cualquier época y cultura.
Para terminar:
1o. Declara que lo anterior terminó. No te quedes atorado, declara que terminó, así es la vida. Porque si no lo declaras ¡no cruzas! si no cruzas, hay un territorio prometido que lleva tu nombre y que nadie más puede pisar por ti.
2o. La promesa no se activa desde la orilla. Es cuando pones la planta del pie en movimiento. La colaboración entre la soberanía de Dios y tu obediencia no es opcional, es la mecánica del sistema.
3o. Cuando el miedo llegue -y llegará-, la respuesta no es ignorarlo, es cambiar la variable de la ecuación. Pasar de “Yo lo enfrento solo” a “Yo, con Dios al frente”, y eso no es lo mismo.
4o. La Conquista no es el resultado de una buena racha espiritual, es el resultado de un sistema de vida, donde la Palabra de Dios es Central, sale de tu boca antes que lo pienses. Eso no se construye leyendo 5 minutos, sino con años de estudio disciplinado.
Quizá estás en la orilla de algo, lo sabes, algo que has postergado, evitado o racionalizado: ya no tengo la edad, después lo enfrento, hay un Jordán específico con tu nombre. La pregunta que Dios te hace hoy es la misma que le hizo a Josué ¿Qué estás esperando?
¿Qué orilla te está impidiendo cruzar hacia tu próxima conquista? “La verdadera seguridad no es la ausencia de cambios, sino la presencia constante de Dios en medio de esos cambios”.
Palabra de Dios
Oremos
