Los Casos de Dos Asesinos
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Introducción
Introducción
¿Cómo serán nuestros descendientes?
¿Alguna vez se han hecho esta pregunta?
En ocasiones pensamos acerca del futuro de nuestros hijos.
¿Pero cuántos de nosotros pensamos en cómo será el futuro de nuestros nietos, bisnietos, etc.?
Es interesante pensar en quienes serán o en que se convertirán nuestros descendientes.
Por ejemplo, Jonathan Edwards (1703-1758) fue un predicador reconocido en los EEUU. Entre sus descendientes tenemos:
Un Presidente de los EEUU.
13 presidentes de universidad.
65 profesores de universidad.
100 abogados y jueces.
100 ministros religiosos, misioneros, y teólogos.
En cambio, Max Jukes vivió en la misma época que Edwards. Entre sus descendientes tenemos:
7 asesinos.
60 rateros.
190 prostitutas.
300 personas que vivieron en la pobreza.
Cientos de alcohólicos que murieron de manera prematura.
Ellos nos enseñan una lección:
Las decisiones que tomamos hoy, y la vida que llevamos impactará a nuestros descendientes para bien o para mal.
Algo similar vemos en Génesis 4 donde la Biblia narra la historia de los descendientes de Caín.
En las semanas pasados vimos como Dios formó los cielos y la tierra y al hombre a su imagen y semejanza.
Ahora leemos:
1 El hombre tuvo relaciones sexuales con Eva, su mujer, y ella quedó embarazada y dio a luz a Caín. Y dijo: «¡Con la ayuda del Señor, he tenido un varón!».
Por primera vez en la historia de la humanidad somos testigos del primer nacimiento de un bebé.
Los padres, Adán y Eva.
El hijo, Caín
Luego al poco tiempo nace el segundo hijo.
2 Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a pastorear ovejas, mientras que Caín se dedicó a trabajar la tierra.
Ahora Caín tiene un hermanito.
Su nombre, Abel. Es interesante que Abel es la misma palabra que encontramos repetida una y otra vez en el libro de Eclesiastés.
2 Vanidad de vanidades —dice el Maestro—, vanidad de vanidades, ¡todo es vanidad!
Hebel es la palabra que se traduce como vanidad.
Se refiere a algo momentáneo, algo que no dura, algo que desaparece; así como la neblina o el vapor.
Así que tenemos la primera familia - Adán, Eva, Caín, y Abel.
Pero luego leemos algo muy triste.
8 Caín habló con su hermano Abel. Y cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano y lo asesinó.
Hemos sido testigos de un asesinato.
Un día mientras estaban en el campo, Caín mata a sangre fría a su hermano Abel.
Se comete el primer acto de fraticidio (asesinato de un hermano).
Así que entre los descendientes de Adán tenemos al primer asesino de la historia de la humanidad.
Pintan muy mal las cosas para esta familia.
Pero, el propósito de este capítulo es presentar la historia de los descendientes de Caín.
Seis generaciones después (la 7a generación) nace Lamec. Y de él leemos:
23 Lamec dijo a sus mujeres Ada y Zila: «¡Escuchen bien, mujeres de Lamec! ¡Escuchen mis palabras! Maté a un hombre por haberme agredido y a un muchacho por golpearme.
24 Si Caín será vengado siete veces, setenta y siete veces será vengado Lamec».
Vemos ahora a un hombre orgulloso, violento, arrogante que mató a dos hombres - uno tal vez de su misma edad y a otro más joven que él.
No le importó que el joven tal vez lo golpeo por accidente o descuido - pero Lamec no se pudo contener, toma venganza y lo mata.
En este canto, Lamec expresa su forma de vida - tomar venganza contra cualquier persona.
No puede haber evidencia más clara de que el paraíso que antes disfrutaban Adán y Eva, ahora se ha perdido para siempre.
Ahora solo vemos violencia, envidia, asesinato, dolor, venganza y desesperación.
Hoy nos detenemos para entender un poco estos dos asesinatos y ver lo que Dios tiene que decirnos el día de hoy.
Asesinato #1
Asesinato #1
¿Qué fue lo que llevó a Caín a asesinar a su hermano Abel?
Génesis 4:2-4 nos dice que estos dos hermanos tuvieron intereses diferentes.
Caín se dedicó a labrar la tierra - al fin y al cabo fue lo que había aprendido de su padre Adán.
En cambio, Abel se dedicó a pastorear ovejas.
Un día vinieron ambos a ofrecer una ofrenda a Dios y cada uno dio ofrenda de acuerdo a sus medios.
Caín trajo el fruto de la tierra.
Abel trajo de lo mejor de su rebaño.
Al venir los dos hermanos ante Dios con su ofrenda vemos que Dios solo se agradó de la ofrenda de Abel.
4 Abel también presentó al Señor lo mejor de su rebaño, es decir, los primogénitos con su grasa. Y el Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda,
5 pero no miró así a Caín ni a su ofrenda. Por eso Caín se enfureció y andaba cabizbajo.
La Biblia no explica la razón por la cual Dios se agradó de la ofrenda de Caín.
La Biblia no nos dice que Dios haya rechazado la calidad o la clase de ofrenda que trajó Caín.
Así que no podemos decir que Caín debió haber traído una ofrenda igual que la de Abel.
Más bien, tenemos que ver como reacciona Caín para entender la razón por la cual Dios no se agradó de Abel.
6 Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué estás tan enojado? ¿Por qué andas cabizbajo?
7 Si hicieras lo bueno, podrías andar con la frente en alto. Pero si haces lo malo, el pecado está a la puerta para dominarte. No obstante, tú puedes dominarlo».
Dios, que conoce el corazón del hombre, sabe que Caín está molesto.
Dios sabe que hay maldad en el corazón de Caín.
Dios le advierte a Caín que el pecado está al acecho como un animal listo para atraparlo; pero Caín debe tener cuidado, huir de esos sentimientos negativos, porque lo pueden vencer y el final será terrible.
Así que el problema no es con la calidad o clase de ofrenda que trae Caín sino la condición de su corazón.
Caín podría haber traído los mejores animales para sacrificarlos ante la presencia de Dios.
Pero, si su corazón no es agradable a Dios, cualquier ofrenda que traiga ante Dios será rechazada.
El profeta Samuel le dijo al rey Saúl:
22 Samuel respondió: «¿Qué agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y prestar atención, más que la grasa de carneros.
Caín no dominó sus malos sentimientos, no controló su ira, sino que maquinó un plan para llevar a Abel al campo y así donde nadie los pudiera ver - atentar contra su vida hasta matarlo.
Pero, aunque no hubieron testigos humanos, este asesinato no pasó desapercibido.
Dios confronta a Caín por su pecado y lo condena a vagar por el mundo sin tener descanso.
10 —¡Qué has hecho! —exclamó el Señor—. Desde la tierra, la sangre de tu hermano me reclama justicia.
11 Por eso, ahora quedarás bajo la maldición de la tierra, la cual ha abierto sus fauces para recibir la sangre de tu hermano, que tú has derramado.
12 Cuando cultives la tierra, no te dará sus frutos y en el mundo serás un fugitivo errante.
Asesinato #2
Asesinato #2
Caín se estableció en la tierra de Nod donde nacieron sus hijos y el resto de su descendencia.
16 Así Caín se alejó de la presencia del Señor y se fue a vivir a la región llamada Nod, al este del Edén.
En la séptima generación nace Lamec, Génesis 4.19-24.
Fue polígamo pues tuvo dos esposas (Ada y Zila). De hecho es el primer caso que vemos de un hombre que tenga más de una esposa.
Fue padre de por lo menos tres hijos.
Pero en Génesis 4:23-24 leemos acerca de su pasado oscuro.
Lamec también se convirtió en un asesino.
Él mató a dos hombres.
Y parece que se sentía orgulloso de haberlo hecho. No escondía el hecho de que era un asesino.
Podríamos decir que era un hombre violento, vengativo, y sanguinario.
Las cosas no van bien para la descendencia de Adán.
Parece que tras su expulsión del Edén todo ha empeorado.
Es como la familia que se muda de un rancho o un pueblo pequeño a una grande ciudad.
Los hijos prueban las drogas o el alcohol.
Los hijos hacen amistades con malas influencias o personas involucradas con alguna pandilla.
Pues así vemos que la descendencia de Adán se ha corrompido, van de mal en peor.
Conclusión
Conclusión
Realmente parece que todo está perdido para esta familia.
No vemos una mejoría.
Solo vemos perdición, maldad, y pecado.
Pero nos damos cuenta que Dios mostró misericordia a Caín.
En primer lugar Dios le advirtió del peligro que corría su alma si él se dejaba dominar por el pecado (Génesis 4:6).
Luego, cuando Dios lo condena a vagar por el mundo le pone una marca en su frente para evitar que alguien lo asesine.
14 Hoy me condenas al destierro y nunca más podré estar en tu presencia. Andaré por el mundo errante como un fugitivo y cualquiera que me encuentre me matará.
15 —No, al contrario —respondió el Señor—, el que mate a Caín será castigado siete veces. Entonces el Señor puso una marca a Caín para que no lo matara cualquiera que lo encontrara.
Dios le mostró gracia y misericordia que él no estuvo dispuesto a mostrar a su hermano.
Dios lo trató como él debía haber tratado a su hermano - protegerlo en lugar de matarlo.
...y al preservar su vida, es posible que Dios le estaba dando la oportunidad de reconocer su gran pecado y arrepentirse de haber asesinado a su hermano.
Dios mostró su gran compasión en como trató con Caín - y aun así no vemos que se haya arrepentido del asesinato de su hermano.
Y mientras tanto, tenemos a los primeros padres Adán y Eva - han perdido un hijo por asesinato, han perdido a otro hijo porque se encuentra como un fugitivo errante por toda la tierra.
Pero, siguen escuchando el eco de la promesa que Dios les dio en el huerto antes de expulsarlos.
15 Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le herirás el talón».
Cuando nace Caín - seguramente se alegraron nuestros primeros padres al pensar que Caín podría ser el que heriría la cabeza de la serpiente - pero, no lo fue. Se convirtió en el primer asesino.
Y así con el nacimiento de cada siguiente hijo, nieto, bisnieto, etc., hasta que nace Lamec.
Pero nuevamente se decepcionan al ver que Lamec fue 70 veces peor que su ancestro Caín.
Lamec fue aún más vengativo y sanguinario que su ancestro Caín.
Parece que la promesa de Dios no se va a cumplir - el destructor de la serpiente tal vez no va a nacer.
Pero, Eva nuevamente tiene un hijo más - Set.
25 Adán volvió a tener relaciones sexuales con su mujer y ella tuvo un hijo al que llamó Set, porque dijo: «Dios me ha concedido otro descendiente en lugar de Abel, al que mató Caín».
26 También Set tuvo un hijo, a quien llamó Enós. Desde entonces se comenzó a invocar el nombre del Señor.
Pero no fue así.
Set tiene un hijo, Enós.
Tampoco ellos fueron la respuesta.
Así que Moisés termina escribiendo que la humanidad comenzó a invocar a Dios.
Parece que dejan de buscar entre los hombres a la solución y elevan su rostro al cielo, lo invocan, sabiendo que todo depende de él.
Es Dios, el único que puede traer la solución.
La solución no fue Caín, ni Abel, ni ninguno de sus descendientes entre las primeras siete generaciones.
Pero tarde o temprano vendría uno nacido de mujer, descendiente de Adán y Eva, que vendría a aplastar la cabeza de la serpiente...
...y nos libraría de las cadenas de asesinato.
...nos libraría de un corazón vengativo, orgulloso, y sanguinario.
...transformaría nuestro corazón y perdonaría cada uno de nuestros pecados.
Jesús de Nazaret.
