Corre #2
20 Al anochecer, Jesús se sentó a la mesa con los doce discípulos. 21 Mientras comían, les dijo:
—Les digo la verdad, uno de ustedes me traicionará.
22 Ellos, muy afligidos, le preguntaron uno por uno:
—¿Seré yo, Señor?
23 Jesús contestó:
—Uno de ustedes que acaba de comer de este plato conmigo me traicionará.
26
1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. 2 Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe.
7 Ustedes corrían muy bien la carrera. ¿Quién les impidió seguir la verdad? 8 Seguro que no fue Dios, porque él es quien los llamó a ser libres. 9 ¡Esa falsa enseñanza es como un poquito de levadura que impregna toda la masa! 10 Confío en que el Señor los guardará de creer falsas enseñanzas. Dios juzgará a la persona que los está confundiendo, sea quien fuere.
8 »¿Debería el pueblo estafar a Dios? ¡Sin embargo, ustedes me han estafado!
»Pero ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Cuándo te hemos estafado?”.
»Me han robado los diezmos y ofrendas que me corresponden. 9 Ustedes están bajo maldición porque toda la nación me ha estado estafando. 10 Traigan todos los diezmos al depósito del templo, para que haya suficiente comida en mi casa. Si lo hacen —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales— les abriré las ventanas de los cielos. ¡Derramaré una bendición tan grande que no tendrán suficiente espacio para guardarla! ¡Inténtenlo! ¡Pónganme a prueba!
11 »Sus cosechas serán abundantes porque las protegeré de insectos y enfermedades.9 Las uvas no caerán de las vides antes de madurar —dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales—. 12 Entonces todas las naciones los llamarán benditos, porque su tierra será un deleite, dice el SEÑOR de los Ejércitos Celestiales.
