Justificación. 5:1; Rom. 3:24; 8:1.
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· 1 viewEn este sermon tratare sobre la seguridad de la salvacion. esa seguridad se basa en la declaracion legal de Dios, el creyente es justificado.
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Justificación. 5:1; Rom 3:24; 8:1.
Introducción: Desde que entró el pecado en el mundo, Dios sacó al hombre de su presencia, no solo lo sacó, sino que se convirtió en su enemigo, y nos quedamos como hijos de desobediencia e hijo de ira. (Efe. 2:2-3)
Ro 5:10. “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida”
Desde esa condición, de enemigo e hijos de ira, Dios nos declara justos al creer en Jesús como nuestro salvador.
La seguridad de la salvación se basa en la Escritura, de manera objetiva. Cuando entendemos de esta seguridad, el creyente debe mantener esa certidumbre en su corazón, a un nivel subjetivo. Es decir, siente esa seguridad y vive confiando siempre en las promesas de Dios.
Algunos creen que la salvación se recibe por gracia, pero el creyente lo mantiene por obras; el dada por el poder de Dios, pero es mantenida por el poder del hombre. Un día puedes estar vivo espiritualmente y otro día muerto espiritualmente; un día eres hijo de Dios y al siguiente eres hijo de satanás.
¿Enseña eso la Biblia? Vemos hoy.
Proposición: en primer lugar, vamos ver el significado de la “justificación”; luego, vamos a ver que significa “la paz con Dios”; luego, el medio de la justificación; y finalmente, por la justificación, ya no hay condenación para los creyentes.
Propósito: para que cada creyente puede reconocer la grandeza de la salvación y que ella es solamente de Dios. Así también el creyente pueda descansar confiadamente en la palabra de Dios, no es sus propias obras. Esa mentalidad de ganar la salvación desespera mucho a cristianos y no es saludable en la vida espiritual.
Romanos 5:1-2. Rom. 5:1. “Por tanto, habiendo sido declarados justos por la fe, tenemos paz ante Dios mediante nuestro Señor Jesucristo” Santa Biblia: La Biblia Textual, Segunda Edición
la atención del oyente y/o lector es enfocada primeramente en la paz.
Las diversas unidades que componen los versículos 1 y 2 pueden ser agrupadas como siguen:
1 “Por eso, habiendo sido justificados por la fe”
Las razones implícitas en este “por eso” se encuentran en los primeros cuatro capítulos; especialmente en 3:21–4:25. (3:23-24)
Justificado: aoristo, pasivo. “declarar justo, es decir, hacer que alguien tenga una buena relación”
En el tribunal de Dios, él como juez, nos declara justos a los que le creemos en Jesús. Aoristo, es un hecho en el pasado con efecto en todos los tiempos. Pasivo, es algo que recibimos, no lo causamos. “no hay lugar para la contingencia ni para la pérdida, ya que la salvación, presentada en un aspecto perfectivo y legal, describe una acción consumada que resulta en un estado alcanzado y seguro” (Edgar Pacheco, Cinco Sola. Pág. 85)
“un hombre será justificado por la fe cuando, excluido de la justicia de las obras, por la fe se apodere de la justicia de Cristo, y revestido de ella aparezca a la vista de Dios no como un pecador, sino como justo” (Juan Calvino. Libro III, Cp. 11)
Coatan: “A ticnec, tox 'ix yal Dios to wach'n̈ec 'a sat, yujto tzca'c 'och qui c'ojl 'a 'a. Yuj cha, junc'ojlal xoj tzon̈ 'ajc yet'oc, yujn̈ej Cajlil Jesucristo”.
1A ticnaic, toxo ix yal Dios to vach' on̈ d'a yichan̈, yujto scac'och d'a co c'ool. Yuj chi' junc'olalxo tzon̈ aj yed'oc, yujn̈ej Cajal Jesucristo.
2. “tenemos paz para con Dios” (Armonía y tranquilidad)
Respecto al significado hacen bien claro 5:10, 11, en 5:1 el significado básico de la paz es la reconciliación con Dios por medio de la muerte de su Hijo. Esto comprende la remoción de la ira divina que pesaba sobre el pecador, y la restauración de este último al favor divino.
“tenemos” se encuentra en tiempo presente para indicar algo que ya se posee.
Paz. Esta paz no es una paz subjetiva, es decir, lo que siento en mi corazón, sino la paz objetiva, es decir, es un hecho puntual. “las persona que es justificada por la fe en Cristo se encuentra en paz con Dios sin importar como pueda sentirse al respecto en un momento dado” (MacArthur. Pág. 313. Rom. 5:1)
Reconciliación: ser o llegar ser restaurado refiriéndose a relaciones favorables o amistosas con otro después de un presunto perjuicio.
“La gloria de la justificación es que Dios ya no es nuestro enemigo- las demandas de la justicia han sido cumplidas, nuestros pecados han sido pagados, y Dios ha “bajado Su arma” hacia nosotros” (Charles Leiter, Justificación. Pág. 45)
“Paz con Dios, busqué ganarla,
con febril solicitud;
Mas mis “obras meritorias”
no me dieron la salud.
Coro:
¡Oh, qué paz Jesús me da!
Paz que antes ignoré,
Todo nuevo se tornó,
desde que su paz hallé”
3 “por medio de nuestro Señor Jesucristo”
Fue la sangre de Cristo, representando todo su sacrificio vicario, la que trajo la reconciliación. Así que ciertamente fue por medio de la persona y obra del Salvador, apropiada por la fe, que se efectuó el acceso a este estado de gracia—esto es, el estado de justificación.
Fuimos comprado por precios. (1 Co. 6:20; Hechos 20:28).
4. No hay condenación. (Ro. 8:1).
El creyente es justificado, está en paz con Dios, ya no es enemigo de Dios, por tanto, ya no hay condenación. Ya no ninguna acusación que puede condenarle porque Dios mismo nos lo ha justificado (Rom. 8:33-34)
En estos pasajes el apóstol ha estado exponiendo el hecho que, por medio del sacrificio voluntario de Cristo—sacrificio que cancela la deuda y que santifica—los creyentes han sido liberados de la maldición de la ley.
¿entonces el creyente vive como quiere? Ya que salvo es siempre salvo.
El creyente no “anda” (presente, activo), Juan diría “el que practica el pecado” (8:1, 4-5)
Muertos al pecado. 6:1-2.
Hemos sido librados de la pena del pecado, también libres de la esclavitud de pecado. Estamos muertos al pecado.
Por cierto, se debe hacer una distinción entre la justificación y la santificación. Pero esta distinción nunca debe llegar a convertirse en una separación. Calvino ha dejado esto bien claro al decir: “Así como Cristo no puede ser dividido, del mismo modo son inseparables estas dos bendiciones que recibimos conjuntamente en él” William Hendriksen.
Conclusión: los creyentes hemos sido liberados de la culpa del pecado, somos justificado. También Dios ha provisto los medios para que crezcamos en santidad. Como creyentes somos llamado a ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, no por miedo a perder la salvación sino con reverencia ante Dios como nuestro Padre. El verdadero creyente, es decir, el que ha sido justificado no anda en la carne, sino se esfuerza para crecer en santidad.
