2CFL 1689, capítulo 9, párrafos 1–2

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Exposición breve de la Segunda Confesión de Fe de Londres de 1689, capítulo 9, párrafos 1–2, sobre la voluntad del hombre, su libertad natural y su responsabilidad moral delante de Dios. Se enfatiza que Adán fue creado recto, capaz de obedecer, pero mutable, y que la esperanza del creyente descansa en Cristo, el segundo Adán.

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Tema: El libre albedrío del hombre
Buenos días, hermanos.
Antes de iniciar nuestra escuela bíblica, continuamos con la breve lectura y exposición de la Segunda Confesión de Fe de Londres de 1689. Hoy consideraremos el capítulo 9, párrafos 1 y 2, donde nuestra confesión trata sobre el libre albedrío, es decir, sobre la voluntad del hombre delante de Dios.
Leamos primero algunos textos bíblicos.
Leamos Génesis 1:26–27 Este texto nos recuerda que el hombre fue creado a imagen de Dios.
Ahora Eclesiastés 7:29 vemos dice: “Dios hizo rectos a los hombres, pero ellos buscaron muchas artimañas”.
Veamos también Santiago 1:14 aquí se nos enseña que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión.
Y también Génesis 2:16–17 aquí se nos muestra que Dios dio a Adán un mandato real, con responsabilidad real: podía obedecer, pero también podía desobedecer.
Estos textos nos ayudan a entender lo que confesamos como iglesia. Cuando hablamos del libre albedrío, no estamos diciendo que el hombre sea autónomo, independiente de Dios, o dueño absoluto de sí mismo.
Solo Dios es absolutamente libre, soberano e independiente. El hombre, en cambio, es criatura. Su libertad siempre está bajo el gobierno de Dios, bajo la ley de Dios y bajo su responsabilidad delante de Dios.
La Confesión nos enseña, en primer lugar, que Dios dotó al hombre de una voluntad natural. Esto significa que el ser humano actúa voluntariamente. No somos máquinas. No somos piedras. No somos animales guiados solo por instinto. El hombre piensa, desea, decide, escoge y actúa. Por eso también es responsable delante de Dios por lo que hace.
Pero la Confesión también nos recuerda algo muy importante: la voluntad del hombre no debe entenderse separada de su condición espiritual. En el principio, antes de la caída, Adán fue creado recto. Tenía libertad y capacidad para hacer lo que agradaba a Dios. No fue creado pecador. No fue creado inclinado al mal. Fue creado bueno, justo y capaz de obedecer.
Sin embargo, esa condición era mutable. Es decir, podía cambiar. Adán podía permanecer obedeciendo a Dios, pero también podía caer. Y eso fue precisamente lo que ocurrió. El hombre usó su voluntad contra Dios, desobedeció el mandato divino y cayó en pecado.
Por eso, cuando estudiamos este tema, debemos hacerlo con humildad. La Biblia no presenta al hombre como víctima inocente, sino como una criatura responsable que ha pecado contra Dios. Adán cayó voluntariamente, y en él cayó toda la humanidad.
Pero también debemos ver que esta doctrina nos conduce a Cristo. Donde el primer Adán desobedeció, Cristo, el segundo Adán, obedeció perfectamente. Donde el primer hombre cayó, Cristo permaneció fiel. Donde nuestra voluntad se inclinó contra Dios, Cristo vino a hacer perfectamente la voluntad del Padre para salvar a su pueblo.
Hermanos, esto es lo que creemos: el hombre fue creado por Dios con voluntad, responsabilidad y capacidad moral. Adán no cayó por defecto de creación, sino por desobediencia voluntaria. Y nuestra esperanza no está en una supuesta bondad natural del hombre, sino en Cristo, quien obedeció donde Adán falló, y salva por gracia a pecadores que no pueden salvarse a sí mismos.
Ahora leamos lo que dice nuestra Confesión de Fe.
Confesión Bautista de Fe de 1689, capítulo 9, párrafos 1 y 2:
1. Nuestro Creador ha otorgado a la voluntad humana una libertad intrínseca, concediéndole la facultad de decidir y obrar por voluntad propia. Esta capacidad no se halla obligada ni inclinada hacia la virtud o el pecado por ninguna fuerza ciega de la naturaleza.
2. En su condición original de pureza, el ser humano poseía la autonomía y la fuerza moral para desear y ejecutar aquello que complacía a Dios; no obstante, dicha condición era variable, existiendo la posibilidad de apartarse de esa rectitud inicial.
Muchas gracias por su atención. En unos minutos iniciaremos nuestra escuela bíblica. Y recordamos también que quienes deseen ofrendar, pueden hacerlo en la caja de ofrendas que está dispuesta para ello.
Que el Señor bendiga este tiempo
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