Los nombres que Dios no olvida
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Romanos 16:1-24
Romanos 16:1-24
A pesar de la gran popularidad de la carta a los romanos, el capítulo 16 con frecuencia es obviado por predicadores, maestros y estudiantes de la Biblia. Casi no tiene enseñanzas explícitas e incluye varias listas de personas, muchas de las cuales solo conocemos por lo poco, si acaso hay algo, que se dice de ellas en el pasaje. Sin duda alguna se trataba de una muestra bastante representativa del grupo de creyentes en Roma y de los compañeros de Pablo en el momento en que escribió la carta.
Este pasaje del Nuevo Testamento es la expresión escrita más extensa e íntima de amor y aprecio salida del corazón tierno y la mente inspirada del apóstol Pablo. Es una sección remunerativa que nos ofrece muchos detalles íntimos de la vida de Pablo, así como las vidas de otros cristianos del siglo primero, y sobre la naturaleza y el carácter de la iglesia primitiva.
Los comentarios de Pablo acerca de estos individuos en su mayoría desconocidos, son todavía más emocionantes porque este gran apóstol se toma todo el tiempo necesario para hablar con tanto cariño y apreciación sobre estos cristianos "comunes y corrientes", quienes eran sus hermanos y hermanas en Cristo.
En el capítulo 16 se enfoca en su relación con otros cristianos que de una u otra forma se habían asociado con él en su ministerio. Identifica de manera específica, y a veces con breves comentarios, a las personas que sentía más cercanas a él; revela su amor por la comunidad de los redimidos, la rendición de cuentas entre ellos delante de Dios, y su dependencia de ellos para la realización de su ministerio y para su propio bienestar.
El Señor no olvida a los que trabajan para su obra (vv.1-16)
Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; 2que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos, y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros; porque ella ha ayudado a muchos, y a mí mismo.
Pablo dedica estos dos versículos a la recomendación de un individuo, Febe, la “diaconisa” y miembro de la iglesia en Cencrea. Cencrea era la ciudad portuaria que estaba cerca de Corinto, desde donde Pablo escribió esta carta, y la iglesia en Cencrea era sin duda una iglesia hija de la que estaba en Corinto. Fue desde Cencrea, al final de su primer ministerio en Corinto, que Pablo, al lado de Priscila y Aquila "navegó a Siria" (Hch. 18: 18).
Pablo podía decir os recomiendo acerca de esta mujer, no solo por lo que ella había hecho como una hermana fiel y diaconisa de Cristo, sino también por lo que haría pronto en su servicio continuado al Señor. Es casi seguro que Febe entregó esta carta en persona a la iglesia de Roma, una responsabilidad de magnitud considerable.
Pablo la recomienda a la iglesia en Roma en tres aspectos diferentes: como una hermana en Cristo, como diaconisa y como una persona que ha ayudado a muchos, incluido el apóstol.
En Cristo, nosotros pertenecemos a Dios no solo como "conciudadanos de los santos" en su reino divino, sino que también somos hermanos y hermanas en su "familia" (Ef. 2: 19). Al referirse a Febe como nuestra hermana, quería decir que era miembro consagrado de la familia de Dios, y según el contexto es claro que era estimada por Pablo de una manera especial.
La palabra diaconisa es una transliteración de la palabra griega diakonos, que se encuentra aquí en sentido neutro y se empleaba en la iglesia como un término general para referirse a un servidor antes que se introdujeran los oficios de diáconos y diaconisas. En el Nuevo Testamento se usó con referencia a "los que servían" y a "los sirvientes que habían sacado el agua" que Jesús convirtió en vino (In. 2:5, 9), y Pablo ha usado el término antes en esta carta.
Pablo sabía que el viaje desde Corinto hasta Roma no sería fácil, y que incluía largos trayectos por mar y tierra. Cuando esta dama tan especial llegó a Roma y presentó a los creyentes del lugar la carta de Pablo, ellos debieron darse cuenta de su gran confianza en ella aun antes de leer esta recomendación personal. De inmediato les habría sido evidente que ella merecía su mayor aprecio y respeto.
Febe debía ser recibida en la comunidad fraternal como es digno de los santos, es decir, como una creyente verdadera y fiel. Jesús prometió que cuando los creyentes ministran o sirven "a uno de estos mis hermanos más pequeños", en realidad lo hacen para Él (Mt. 25:35-40).
Los cristianos debemos recibir, amar y ministrar los unos a los otros de una manera que nos distinga del mundo que nos rodea y que el mundo no puede comprender. Debemos acoger, servir y cuidar de todos los que confiesan de corazón genuino el nombre de Cristo (cp. Mt. 18:5-10).
Pablo solicitó a la iglesia romana: que ayudéis a Febe en cualquier cosa en que necesite de vosotros. Aquí cosa viene del griego pragma, que da origen a la palabra pragmático y se refiere a todo lo que pueda hacerse en la práctica o llevarse a cabo. Se empleaba para hacer referencia a transacciones de negocios, y es probable que Pablo no solo estaba recomendando a Febe como una cristiana fiel, sino también dando una carta de referencia, por así decirlo, con relación a la ayuda mutua en cualquier asunto o diligencia que pudiera tener en Roma, fuese de negocios o de otra índole.
Aunque Dios no inspiró a alguna mujer para escribir una parte de las Escrituras, usó a Febe para transportar la primera copia de esta carta maravillosa que es uno de los cimientos teológicos del Nuevo Testamento. Esta mujer representa a todas las innumerables mujeres de Dios a quienes Él ha usado y honrado con gran distinción dentro del marco estructural de su plan divino.
3Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús, 4que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. 5Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo. 6Saludad a María, la cual ha trabajado mucho entre vosotros. 7Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo. 8Saludad a Amplias, amado mío en el Señor. 9Saludad a Urbano, nuestro colaborador en Cristo Jesús, y a Estaquis, amado mío. 10Saludad a Apeles, aprobado en Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo. 11Saludad a Herodión, mi pariente. Saludad a los de la casa de Narciso, los cuales están en el Señor. 12Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor. 13Saludad a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía. 14Saludad a Asíncrito, a Flegonte, a Hermas, a Patrobas, a Hermes y a los hermanos que están con ellos. 15Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos. 16Saludaos los unos a los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo. (vv.3-16)
Pablo continúa su desbordamiento de expresiones de amor y afecto por una multitud de amigos y hermanos en la fe. Sin duda alguna pudo haber incluido muchos más, pero los que eligió reconocer aquí por escrito eran en especial cercanos y estimados. Como en su comentario sobre Febe, aquí no habla tanto como apóstol con autoridad sobre ellos, sino más bien como un amigo en Cristo.
Aunque aún no había visitado Roma, Pablo menciona a veinticuatro individuos, diecisiete hombres y siete mujeres, al lado de muchos que deja sin nombrar, como "los de la casa de" Aristóbulo y Narciso. En estos versículos el apóstol presenta una nómina de cristianos selectos a quienes conocía o con quienes había trabajado. Él les había servido y había sido servido por ellos.
Los primeros en ser saludados fueron Priscila y Aquila, quienes eran esposos y colaboradores en Cristo Jesús al Iado de Pablo. No eran apóstoles sino profetas, y su trabajo en la iglesia primitiva fue muy valioso.
Pablo conoció a esta pareja de cristianos judíos en su primera visita a Corinto, ciudad a la que Priscila y Aquila habían huido desde Roma cuando todos los judíos fueron expulsados por el emperador Claudio. Es posible que ella fuese gentil, y tal vez tenía ciudadanía romana como Pablo, mientras que Aquila fuese judío, pero la expulsión se habría aplicado a los dos aun si uno solo de ellos era judío.
Ellos fueron mucho más que colaboradores de Pablo, ya que el apóstol reconoce que ellos expusieron su vida por él. Es probable que en más de una ocasión arriesgaron sus vidas para proteger la de Pablo. Desde una perspectiva humana, impidieron que la vida y ministerio de Pablo fueran cortados antes de tiempo en el cumplimiento pleno de su papel en el plan de Dios. Es obvio que prestaron un servicio abnegado a muchos otros cristianos, porque Pablo prosigue a hacer la notable declaración: a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles. Dondequiera que viajaran o viviesen, esa pareja judía ministró sin restricciones y sin prejuicios en absoluto.
El siguiente saludo está dirigido a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo. Es probable que Epeneto fuera en especial amado de Pablo por la razón misma de haber sido el primer fruto o convertido en Acaya, que algunas veces se conoce también como Asia menor y cubre el área de la moderna Turquía. Debido a que Pablo habla de este hombre de una manera tan afectuosa, bien podría ser que vino a Cristo por medio de la predicación de Pablo y que fue discipulado por él con gran amor.
Saludad a María, continúa Pablo, la cual ha trabajado mucho entre vosotros. No sabemos de dónde vino María, cómo o cuándo se convirtió, o cualquier otra cosa sobre ella, excepto que había trabajado mucho por la iglesia en Roma. La palabra kopiaiJ (trabajado mucho) alude a la idea de empeñarse a tal punto en una labor, que se llega al cansancio y el agotamiento. La manera como está escrito este versículo sugiere que María no fue conocida por Pablo de manera personal, y que sabía de su trabajo empeñoso por informes de otros, quizás de Aquila y Priscila.
Andrónico y Junias tenían una relación especial y quizás única con Pablo. Puesto que Junias es un nombre de mujer, es posible que estas dos personas fuesen marido y mujer. Debido a que muchos de los individuos mencionados en este pasaje eran judíos, la expresión mis parientes aquí no solo indica que fueran compatriotas judíos, sino que probablemente significa que ellos, al lado de Herodión (v. 11), Jasón y Sosípater (v. 21), eran familiares de Pablo. Pablo debía sentir una emoción muy especial de ver a sus parientes en la carne convertidos en sus parientes en espíritu.
Amplias es saludado como amado mío en el Señor. Con base en la historia y la arqueología nos enteramos de que Amplias era un nombre común entre esclavos, y debido a que no se permitía a los esclavos tener el nombre de un hombre libre, este amado amigo de Pablo debió haber sido, y seguía siendo, un esclavo. Muchos esclavos que pertenecían a familias imperiales en ese tiempo tenían el mismo nombre, y como Amplias se encontraba en Roma, es posible que formara parte del grupo de creyentes "de la casa de César" que Pablo mencionó en su carta a la iglesia de Filipos (Fil. 4:22).
Los dos siguientes santos a quienes Pablo envía saludos son Urbano y Estaquis. Urbano era un nombre romano común y esto sugiere que pudo haber sido un ciudadano romano. Pablo dice acerca de él que es nuestro colaborador en Cristo Jesús, pero no indica de qué manera o en qué lugar ministró para Cristo. Al decir nuestro Pablo se refiere unas veces a él mismo y cualquier número de otros colaboradores, y otras veces a él y la iglesia en Roma. Si es esto último, entonces Urbano habría trabajado con Pablo en algún otro lugar antes de llegar a Roma y servir allí a la iglesia.
No sabemos qué relación tenía Pablo con Apeles, y no tenemos certeza de cómo llegaron a conocerse, pero bien fuera con base en su propia experiencia con este hombre o en informes confiables de otros, Pablo reconoció a Apeles como un hombre aprobado en Cristo. Dokimos (aprobado) alude a la idea de ser probado y examinado, y se aplicaba a metales preciosos como el oro y la plata, que pasaban muchas pruebas para asegurar su pureza. Sin importar cuál haya sido su campo de servicio en Cristo, es evidente que Apeles se desempeñó bien en su cumplimiento.
El siguiente saludo de Pablo se dirigió a un grupo de creyentes cuyos nombres y número ignoramos. Son identificados de manera escueta como los de la casa de Aristóbulo, quien tampoco es identificado. Como este hombre no es saludado, parece cierto que no era cristiano. La frase griega solo dice "de Aristóbulo", y el concepto de la casa es implícito. El texto no nos dice cuántos en su casa eran cristianos o si se trataba de miembros de la familia, sirvientes, o ambos.
Aristóbulo pudo haber sido el hermano de Herodes Agripa I y nieto de Herodes el grande. Si es así, habría sido un aliado cercano del emperador Claudio. Cuando Aristóbulo murió, toda su casa, incluyendo su esposa, hijos, esclavos y posesiones, se habrían convertido en propiedad del emperador, aunque todavía se hiciera referencia a todo ello como la casa de Aristóbulo. Por ende, es posible que este grupo de creyentes pudiese haber sido parte de la casa imperial.
Pablo saluda a Herodión como mi pariente, el cual por la misma razón antes explicada, era un pariente físico de Pablo y por lo tanto un judío, al igual que su pariente espiritual en Cristo. Como el nombre indica, Herodión estaba relacionado de alguna manera con la familia herodiana y pudo estar asociado con los creyentes que pertenecían a la casa de Aristóbulo.
Al igual que Aristóbulo, es probable que Narciso no haya sido un creyente, pero algunos de los de su casa estaban en el Señor.
En el versículo 12 Pablo saluda y elogia a tres mujeres. Las primeras dos, Trifena y Trifosa, eran posiblemente hermanas gemelas cuyos nombres tienen los significados respectivos "delicada" y "refinada". Es posible que tales palabras caracterizaran sus vidas antes de ser salvas, pero en sus vidas espirituales eran activas y fieles trabajando en el Señor.
Pérsida recibió su nombre en memoria de su tierra natal de Persia. Esta mujer no solo fue mencionada como la amada, y esto sugiere por el uso del artículo definido la que era amada por todos los que la conocían, sino que también fue una de las que ha trabajado mucho en el Señor. Como el trabajo realizado por Trifena y Trifosa se describe en tiempo presente y el de Pérsida en tiempo pasado, puede ser que las primeras dos fuesen mujeres más jóvenes y aún activas, mientras que Pérsida era una santa de mayor edad quien ya había vivido sus años más productivos. De todas maneras, las tres mujeres fueron destacadas por su obra para y en el Señor.
Pablo habla de Rufo como un escogido en el Señor. Eklektos (escogido) tiene el significado literal de seleccionado o elegido.
Los eruditos están de acuerdo en que el Rufo mencionado aquí por Pablo fue uno de los hijos de Simón, quien pudo haber llegado a tener fe en Cristo para salvación mediante ese contacto que tuvo con Él en su camino al calvario.
El saludo a su madre y mía no significa que Rufo era un hermano natural de Pablo, sino que la madre de Rufo, en algún lugar y de alguna manera durante los viajes y el ministerio de Pablo, había cuidado del apóstol como si fuera su propio hijo.
Pablo no hace comentarios específicos sobre Asíncrito, Flegonte, Hermas, Patrobas y Hermes. La mención de los hermanos que están con ellos indica que los cinco hombres nombrados eran líderes de una de las muchas asambleas de creyentes en Roma. En este contexto, hermanos incluye a todos los creyentes de cada grupo, incluyendo a las mujeres.
Los saludos de Pablo en el versículo 15 estaban dirigidos a una de esas asambleas de santos, en la cual Filólogo, Julia, Nereo y su hermana, así como Olimpias, servían al Señor como miembros y líderes sobresalientes.
2. Dios no olvida a los que causan divisiones (vv.17-20)
Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. 18Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. 19Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal. 20Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.
El cristiano maduro debe fijarse en los que causan divisiones y tropiezos. Pablo no está hablando de ser quisquillosos en cuanto a interpretaciones de cuestiones secundarias, o de creyentes inmaduros que traigan divisiones a causa de preferencias personales, por molestas o dañinas que puedan ser esas cosas.
Pablo está advirtiendo acerca de aquellos que desafían y menoscaban la doctrina que vosotros habéis aprendido, es decir, la enseñanza y la doctrina apostólica dada por revelación divina y que ellos habían recibido.
Pablo dice, que os fijéis en tales hombres, que los marcaran como falsos maestros que debían ser rehusados y eludidos. La expresión skopeo (os fijéis) alude a la idea de mirar y observar con intensidad. Viene de la forma sustantiva de un verbo del cual se derivan palabras como microscopio y telescopio. Significa mucho más que solo mirar, sino examinar y someter a escrutinio cuidadoso.
Pablo presenta dos razones negativas para apartarse de los falsos maestros. La primera es que sus motivos son errados: tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres. Sin importar cuán sinceros y preocupados parezcan ser los maestros o predicadores falsos, nunca tienen un interés genuino por la causa de Cristo o por su iglesia. Están motivados por el interés egoísta y la gratificación individual, en algunas ocasiones por la fama, el poder sobre sus seguidores, siempre por ganancia económica, y a veces por todas esas razones.
En segundo lugar, los falsos maestros deberían ser rechazados debido a que los resultados de su enseñanza siempre son destructivos: y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.
