Descendientes de Adán

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Introducción

¿Sabe usted el significado la frase en Latin Memento Mori?

Memento Mori

Significa, “Recuerdas que vas a morir”.
Es un llamado a recordar nuestra mortalidad.
Uno puede ir a un panteón y ver los diferentes epitafios grabados sobre la lápida de cualquier tumba.
Normalmente leemos el nombre del difunto y la fechas fechas de su nacimiento y muerte.
En algunos casos leemos alguna frase corta acerca de la persona:
Querida abuela, esposa, y madre.
Siempre te extrañaremos.
Siempre estarás en nuestros corazones.
Pero, en siglos atrás, sobre todo cuando la esperanza de vida era mucho menos, uno podía leer epitafios que recuerdan a los vivos que algún día han de morir.
Lo que tú eres, yo fui; lo que yo soy, tú serás.
Vive el presente porque la muerte es segura.
Pues de primera vista Génesis 5 puede parecer un capítulo largo lleno de nombres extraños.
De hecho, muchos padres al esperar el nacimiento de un hijo recurren a las genealogías de la Biblia para encontrar algún nombre para su hijo que está por nacer.
Pero en verdad, Génesis 5 es mucho más que una genealogía - es un capítulo que grita a voz en cuello: Memento Mori (Recuerda que vas a morir).
Génesis 5 nos enseña lecciones importantes que cada ser humano, durante esta vida tan corta, debe aprender:
Todos descendemos de Adán.
Todos moriremos.
No perdamos la esperanza.

Todos descendemos de Adán.

Algunos tuvieron la oportunidad de conocer a sus abuelos, otros a sis bisabuelos, y tal vez algunos a sus tatarabuelos; pero es poco probable que tengamos conocimiento más allá de los tatarabuelos.
En cambio, en Génesis 5 llegamos a conocer a nuestro primer ancestro - Adán y Eva.
Genesis 5:1–2 NVI
1 Esta es la lista de los descendientes de Adán. Cuando Dios creó al ser humano, lo hizo a semejanza de Dios mismo. 2 Los creó hombre y mujer, y los bendijo. El día que fueron creados los llamó «seres humanos».
Aquí no tenemos que ver si somos Martínez, Armenta, Torres, Palacios, Jiménez, etc.
Adán viene a ser el padre de todos nosotros.
Toda la humanidad descendemos de este primer hombre y su esposa, Eva.
A final de cuentas la humanidad entera está unida por un ancestro en común.
Todos descendemos de este primer par.
Existen diferencias físicas, culturales, de lenguas, etc., pero a final de cuentas la raza humana en su totalidad descendemos de este primer matrimonio.
Por lo cual es absurdo afirmar que hay superioridad o inferioridad entre los seres humanos.
Notemos lo que dice el autor acerca de los descendientes de Adán.
Genesis 5:3 NVI
3 Cuando Adán llegó a la edad de ciento treinta años, tuvo un hijo a su semejanza e imagen, y lo llamó Set.
Adán y Eva tuvieron hijos - entre ellos Caín, Abel, y Set.
Tuvieron más hijos e hijas pero solo conocemos el nombre de estos tres.
En el versículo 1 leemos que Adán y Eva fueron creados a imagen y semejanza de Dios.
Pero ahora que ellos tienen hijos vemos que fueron a semejanza e imagen de Adán y Eva.
Esto no quiere decir que los hijos de Adán y Eva no fueron creados a imagen y semejanza de Dios.
Todos los seres somos creados a imagen y semejanza de Dios.
Pero, nos dice que sus descendientes compartían ahora la misma naturaleza que sus padres.
Así como heredamos facciones físicas o aspectos de la personalidad de nuestros padres, los hijos de Adán y Eva recibieron como herencia algo particular de ellos.
¿En que consiste el hecho de que los hijos de Adán y Eva tenían la imagen y semejanza de Adán y Eva?
Significa que lo que Adán y Eva fueron ahora ellos también lo serían.
En el caso de Adán y Eva ellos fueron formados directamente por Dios.
Fueron creados en total inocencia sin conocimiento del pecado.
En cambio, el día que ellos pecaron contra Dios al comer del árbol prohibido, conocieron por primera vez el pecado, conocieron lo que es darle la espalda a Dios.
Esto no lo conocían antes.
Por primera vez en sus vidas probaron lo que es vivir alejados de Dios.
Pues ahora sus descendientes heredarían esta misma naturaleza - una naturaleza inclinada hacía el pecado, una inclinación hacía lo que no agrada a Dios.
Una naturaleza que dice, “Sea hecha mi voluntad”.
Una naturaleza que dice, “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.”
Pues ahora sus hijos y todos sus descendientes, incluyéndonos, nacemos con esta naturaleza inclinada hacía el mal.
Tenemos la misma actitud que describe el Salmo 2.
Psalm 2:2–3 NVI
2 Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su ungido. 3 Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!».

Todos moriremos.

Regresemos al Edén, ¿cuál era la intención de Dios para Adán y Eva?
Ellos vivirían en el paraíso de Dios para siempre - jamás envejecerían, jamás se enfermarían, jamás conocerían dolor - mucho menos la muerte.
La muerte entró al mundo solo después que el hombre pecó contra Dios; según la advertencia de Dios.
Genesis 2:16–17 NVI
16 Dios el Señor le ordenó al hombre: «Puedes comer de todos los árboles del jardín, 17 pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no deberás comer. El día que de él comas, sin duda morirás».
Así que en el momento que Adán y Eva pecan, inicia el proceso de envejecimiento que eventualmente llega a su termino final - la muerte.
Lo mismo heredamos nosotros sus descendientes.
Nacemos a imagen y semejanza de Adán y Eva, los que ofendieron a Dios, y nosotros desde el momento que somos concebidos experimentamos el mismo ciclo de vida.
Somos concebidos.
Nos desarollamos.
Envejecemos.
Morimos.
En este capítulo se escucha un coro que proclama la misma frase - 9 veces.
En los versículos 5, 8, 11, 14, 17, 20, 23, 27, y 31 - leemos “…y murió”.
Cada uno de estos nuestros ancestros hasta Adán murieron.
Ninguno de ellos pudo escapar la muerte.
Ninguno de ellos pudieron librarse del último enemigo.
Cada uno de ellos llegaron al final de sus días.
De pronto esperamos leer que fue Caín el que murió, al fin y al cabo en el capítulo 4 él es el que se convierte en el asesino de su hermano Abel.
En cambio, aquí leemos de la muerte de Adán y su hijo Set.
Pero no vemos que Caín haya muerto.
Pero es obvio que Caín murió.
Él mismo nació a imagen y semejanza de su padre Adán.
Por cuanto Adán murió él también tuvo que haber muerto.
Pero también vemos que la muerte llega a todo ser humano - tanto a los que consideramos malos (como Caín) como los buenos (Set).
El autor a los Hebreos no se equivoca cuando afirma:
Hebrews 9:27 NVI
27 Así como está establecido que los seres humanos mueran una sola vez y después venga el juicio,
Así que hermanos:
Memento Mori.
Recuerda que vas a morir.
Hace poco le dije a un par de jóvenes - el decidir amar es reconocer que esta relación va a terminar con un gran dolor.
Algún día uno va a sepultar al otro.
Recuerda que vas a morir.
Cada vez que aparece una nueva cana, una nueva mancha en el rostro, un dolor nuevo que antes no habíamos sentido, etc., es un recordatorio más - recuerda que vas a morir.
Juan Ponce de León en 1508 llegó a Puerto Rico y cinco años después al estado de la Florida…en busca de la fuente de la la juventud - y jamás la encontró; de hecho murió a los 47 años.
En todos se cumplirá la condena establecida por el creador del universo.
Genesis 3:19 NVI
19 Te ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la misma tierra de la cual fuiste sacado. Porque polvo eres y al polvo volverás».

No perdamos la esperanza.

En Génesis vemos diez generaciones que nacen y mueren.
Adán, Set, Enós, Cainán, Malalel, Jared, Enoc, Matusalén, y Lamec.
De hecho, entre estas 10 generaciones vemos una sola excepción - Enoc.
Pero, de los nueve que se mencionan - todos murieron.
Así que nacieron y murieron 10 generaciones - y cada una de ellas conoció el dolor y la tristeza de perder a un padre, una madre, un hijo, un amigo, etc.
Ninguno de ellos fue ajeno a este sufrimiento.
Nosotros por igual conocemos el dolor de perder a un ser querido.
Es un dolor profundo, un vacío que no se puede llenar.
Es una amargura de corazón al no poder concebir una vida sin ese ser querido.
Y en medio de tanto dolor y tristeza - me imagino a estas generaciones añorando la vida en el paraíso de Dios dónde no existía el dolor de la muerte.
Pero ahora sería imposible regresar a ese estado original.
No había vuelta atrás.
Así que cuando nace el onceavo de esta descendencia - Noé…surge una luz de esperanza, surge un gemido al cielo, surge un dolor de lo más profundo del corazón del ser humano.
Genesis 5:29 NVI
29 Le dio ese nombre porque dijo: «Este niño nos dará descanso en nuestros trabajos y sufrimientos en esta tierra que maldijo el Señor».
Al nacer Noé, su padre mantiene la esperanza que este podría ser el hijo que los libre del estado de maldición en que se ha hundido la humanidad.
Aguardan la esperanza que Dios le dio a Eva en el jardín - uno de su descendencia aplastaría la cabeza de la serpiente y acabaría con la maldición sobre la humanidad.
La esperanza es que este que ha de nacer será quien los libre de las consecuencias de sus padres Adán y Eva.
Pero, luego leemos que este mismo murió.
Genesis 9:28–29 NVI
28 Después del diluvio Noé vivió trescientos cincuenta años más, 29 de modo que murió a la edad de novecientos cincuenta años.
Aún Noé, que fue usado por Dios - aún él murió.
Así que Noé no fue la esperanza ni el cumplimiento de la promesa que Dios le dio a Eva.

Conclusión

Así que parece que terminamos este capítulo con malas noticias - somos descendientes de Adán y heredamos de él el mismo fin que el tuvo - algún día moriremos.
Tiene que ver alguna esperanza en este pasaje.
Tiene que ver algún bálsamo para esta herida tan profunda que todos hemos recibido hoy - algún día moriremos.
Tiene que ver alguna esperanza - no puede ser que nacerán generaciones y otras morirán.
No puede ser que viviremos una interminable serie de llanto y lamento al ver a nuestros seres queridos morir.
Supongamos que una persona cae enferma y pronto esta enfermedad se convierte en una pandemia mundial, que en la mayoría de los casos es fatal.
Supongamos que no hay cura, no hay tratamiento, no hay medicamento que pueda en contra de esta enfermedad.
Pero, de pronto alguien va al monte, colecta unas hierbas y hace un té, una infusión - bebe el té y como por milagro se recupera.
Pronto corre la noticia y todos querrán saber, ¿qué hiciste para mejorarte? ¿qué hiciste para escapar de la muerte?
Lo mismo podemos ver en este pasaje.
¿Recuerdan a Enoc?
Enoc es el único de estas 10 generaciones que no murió.
Genesis 5:23–24 NVI
23 En total, Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años, 24 y como anduvo fielmente con Dios, un día desapareció porque Dios se lo llevó.
Enoc no cerró los ojos en el sueño de la muerte porque a un día a Dios simplemente le plació llevarse a Enoc sin tener que ver muerte.
No sabemos exactamente que fue lo que sucedió - lo único que sabemos es que Dios lo libró de la muerte.
¿Cómo fue que Enoc pudo escapar de la muerte?
Caminó fielmente con Dios.
Vivía en comunión intima con el Creador.
Su vida estaba enteramente dedicada a la búsqueda de Dios - y por tanto Dios se lo llevó.
Ahora, sabemos que a lo largo de la historia Bíblica y la historia de la Iglesia de Jesucristo, han habido muchos hombres y mujeres que siguieron a Dios y aún así murieron a causa de un accidente, otros fueron ejecutados por su fe, otros murieron por una enfermedad, otros simplemente por su edad avanzada.
Entonces, tal vez la solución no es caminar fielmente con Dios porque al fin y al cabo hubo gente que caminó fielmente con Dios y aun así murieron.
Sabemos que lo que Dios hizo con Enoc fue una excepción.
Pero aun así su caso nos da esperanza - porque sabemos que cuando los creyentes llegamos al final de nuestros Dios - sabemos que si caminamos con Dios, la muerte viene a ser solo un sueño, solo un dormir, porque al cerrar nuestros ojos en este mundo - tenemos la seguridad de que los abriremos en la presencia de Dios.
Al cerrar nuestros ojos en la muerte, los volveremos a abrir contemplando la bendita presencia de Dios.
Esto será la experiencia de todo aquel que camina fielmente con Dios.
Así que busquemos a Dios con sinceridad porque solo así tendremos esperanzamos más allá de la muerte.
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