Regocijaos en el Señor

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Regocijaos en el Señor

Philippians 4:1–7 RVR60
Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados. Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Introducción

Pablo escribe esta carta para animar a la iglesia a permanecer firme en el Señor frente a algunas circunstancias que la amenazan: las adversidades pro causa del evangelio, las discordias internas en la iglesia y las doctrinas erróneas. La base de esta ánimo es el entendimiento de Jesucristo como Señor y de ellos como su iglesia.

Cuerpo

Filipenses 4:1 "Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados."
Me gusta mucho como inicia este primer versículo, el apóstol Pablo habla con amor, con un amor profundo hacia la iglesia de Filipos. Es un amor no fingido, es un amor real, verdadero, no es un amor hipócrita, no se trata de aparentar amor, se trata de un amor genuino.
Cuántos de nosotros tenemos ese amor genuino, cuanto de nosotros podemos amar de esa manera.
¿Cómo podemos mantenernos firmes en el Señor?
La única manera de mantenernos firmes es fijar nuestra mirada en Cristo. Mantenernos firmes es resistir a esa influencia negativa, es resistir a la tentación, es resistir a las falsas enseñanzas, es resistor a la persecusión.
Por eso no nos desanimemos ni nos demos por vencidos; Dios promete darnos fuerzas, y en primer lugar con la ayuda del Espíritu Santo y luego, también con la ayuda de otros creyentes podemos permanecer firmes en el Señor.
La unidad que nosotros tengamos como pueblo de Dios es un poderoso testimonio de la verdad del Evangelio
Filipenses 4:2 "Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor."
Luego el apóstol Pablo menciona dos mujeres, menciona a Evodia y a Síntique, les habla en amor, y les dice que sean de un mismo sentir en el Señor.
Aquí me surge una pregunta ¿Qué significa tener un mismo sentir? Dios lo que realmente quiere decir es que, abandonemos ese pensamiento egocéntrico que muchas veces tenemos y adoptemos el servicio que caracterizó a Cristo.
El apóstol Pablo hace mención de estas dos mujeres, que aunque anunciaban el Evangelio junto con pablo y Clemente, hace notar que chocaban constantemente con trato áspero, y que sus conductas no reflejaban lo que el apóstol Pablo escribió en Fil 2 que exhorta a que experimenten el mismo sentir, el mismo amor, a estar unidas siempre, que no hagan nada por peleas o por su propia vanagloria, sino que más bien recordemos las palabras de Jesús, que estimemos a los demás como superiores a nosotros. Esta discusión era un mal ejemplo del cuerpo de Cristo para toda la iglesia; sin embargo no se trataba de diferencias doctrinales sino de la manera de obrar de ellas.
Prácticamente que nuestra mente este llena de preocupaciones por las demás personas. Y esto es un cambio completo de nuestro enfoque mental. Cuando nosotros durante el transcurso del día logramos meditar sobre nuestras experiencias diarias, podemos pensar de manera egoísta o pensamientos desinteresados sobre como servir a otra personas, normalmente lo que sucede es que esos sentimientos se vuelven acciones.
Y es que nosotros podemos estar trabajando fuertemente para el Señor, pero tener problemas con nuestros hermanos; pero esto no debe ser delante de Dios, Dios no aprueba esa circunstancia.
Pero recordemos algo, las cartas normalmente se leían
Filipenses 4:3 "Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida."
Aquí el apóstol Pablo recuerda que a pesar de sus roces, son mujeres que han luchado por el Evangelio de Cristo, pero que esa conducta que tienen no es apropiada de un verdadero cristiano.
Filipenses 4:4 "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!"
Pablo hace mucho énfasis en esto, Vivan con alegría su vida cristiana, lo vuelvo a repetir, vivan con alegría su vida cristiana.
¿Por qué estar preocupados? Por que tanto martirio, por que estar amargados, acaso, ¿Dios no es la fuente de nuestra felicidad? acaso, ¿no es de estar contento porque nuestros nombres están inscritos en el libro de la vida?
Mis hermanos, no importa cuantos problemas tengamos acá en la tierra, no importa cuál es la circunstancias ni tampoco los motivos de nuestras aflicciones, debemos vivir una vida cristiana alegre, porque sabemos que tenemos galardón, porque sabemos que tenemos vida eterna, porque sabemos que nuestras recompensas nos esperan en el cielo.
Acaso, ¿no es motivo de felicidad? o creemos que Dios no cumplirá sus promesas, acaso podemos dudar de la felicidad que Dios nos da?
Esta alegría que tenemos tiene una raíz profunda porque proviene de la relación con Cristo, y por lo tanto no es que proceda de las buenas circunstancias, sino de Cristo.
Filipenses 4:5 "Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca."
Que todo el mundo se entere, que todo el mundo se de cuenta, nuestras familias, nuestros compañeros de trabajo, nuestros compañeros de colegio, nuestros; todo el mundo, que todos se enteren que somos buenos y amables. Por que el Señor Jesús está cerca.
Por eso cuando hablamos de gentileza, estamos énfasis en el respeto que debemos tener hacia los demás.
Jamás debemos buscar la manera de vengarnos de aquellas personas que nos tratan injustamente.
Por eso es importante que entendamos que junto con el regocijo debe de haber en nosotros una semejanza a Cristo que debe ser reconocida por las demás personas.
Filipenses 4:6 "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias."
No nos afanemos, no nos preocupemos pro el futuro, nuestras vidas están en las manos de Dios, de un Dios bueno, de un Dios misericordioso, de un Dios que nunca nos desampara.
Más bien, oremos y pidámosle a Dios todo lo que necesitemos para crecer en fe, para vivir una vida en paz, y seamos siempre agradecidos con Dios.
Acaso cuando alguien nos hace un favor nosotros no respondemos con agradecimiento? Más aún debe ser el agradecimiento que debemos darle a Dios por todo lo que nos ha perdonado, por librarnos del infierno.
Por que cuando nos preocupamos y entramos en el estado de afán, comenzamos a pensar incorrectamente, y a sentir incorrectamente también, sobre lo que nos esta pasando. Y el antídoto para la preocupación es una mente segura en Cristo Jesús.
Por eso el apóstol Pablo usa tres palabras diferentes para describir una oración eficaz: Oración, súplica y acción de gracias. Nuestras oraciones deben incluir cada una de estas tres cosas.
Por eso, cada vez que nos sintamos preocupados nuestra primera reacción debe ser la de adorar a Dios, debemos ver la grandeza y majestad de Dios y recordar que él tiene el poder para resolver nuestros problemas.
El segundo paso es la súplica, es la presentación sincera de nuestras necesidades y problemas. Dios quiere que en realidad le pidamos sinceramente.
Y después de la oración y la súplica viene la gratitud, es decir, la acción de gracias a Dios. Darle las gracias a Dios por escuchar nuestras peticiones y suplir nuestras necesidades y aliviarnos de nuestras preocupaciones
Filipenses 4:7 "Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
Y si hacemos esto, tengamos por seguro que tendremos paz, y no cualquier paz, si no una paz que sobrepasa cualquier entendimiento, una paz que le mundo no comprende. Y esta paz la verán nuestras familias, nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, nuestros amigos, nuestros compañeros de colegio.
Es una paz que no se puede ocultar. Y esta paz guardará nuestro corazón y guardará nuestro pensamiento en Cristo Jesús. Porque Satanás siempre va a querer quebrar nuestros pensamientos, Satanás va a querer que nosotros no vivamos una vida que a Dios le agrada.
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