¿LA LEY DE DIOS PERFECTA?
Raices Hebreas y sus errores • Sermon • Submitted • Presented
0 ratings
· 7 viewsNotes
Transcript
El Movimiento de Raíces Hebreas (MRH) suele citar pasajes como el Salmo 19:7 ("La ley de Jehová es perfecta") para afirmar que el código mosaico del Antiguo Pacto es eterno, inalterable y representa la perfección absoluta de Dios. Sin embargo, esta visión ignora que la ley dada en el monte Sinaí fue una manifestación temporal y parcial, que a menudo operaba como un "mal menor" para poner un límite a la inmensa maldad del ser humano.
Para comprender esto a profundidad, los eruditos y teólogos demuestran que la Ley de Moisés funcionaba en gran medida como un "control de daños". En lugar de representar la ética máxima del Reino de los Cielos, la ley mosaica era como un cerco o una barrera para delimitar el comportamiento de un pueblo que era de "dura cerviz", evitando así que su maldad humana se saliera totalmente de control.
Existen dos ejemplos sumamente claros en las Escrituras que demuestran cómo la Ley de Moisés no era el ideal divino, sino una adaptación a la condición caída del hombre:
1. El caso del Divorcio: Deuteronomio 24:1-3 Bajo la jurisdicción de la Ley de Moisés, se establecía que un hombre podía darle a su mujer una "carta de divorcio" para separarse de ella. Sin embargo, cuando Jesús es interrogado Mateo 5:31, 19:7, Marcos 10:4 al respecto en los Evangelios, Él desmiente que este mandato sea el ideal perfecto de Dios. Jesús aclara explícitamente: "por causa de vuestra dureza de corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así". Esto demuestra que la norma del divorcio en el Antiguo Testamento no era la voluntad perfecta de Dios, sino una regulación temporal (un control de daños) para proteger a las mujeres y regular a una sociedad con un corazón obstinado.
2. La Ley del Talión ("Ojo por ojo"): Deuteronomio 19:21 Exodo 21:24 La Ley de Moisés ordenaba estipulaciones como "Ojo por ojo y diente por diente". Esta ley no buscaba promover la perfección moral, sino que era una medida jurídica para garantizar la proporcionalidad del castigo en relación con el crimen cometido, evitando de esta forma las venganzas de sangre desmedidas. Esta norma no forma parte de la ética perfecta del Mesías. Por el contrario, la Ley de Cristo supera con creces esta medida temporal, ordenando a los creyentes amar a sus enemigos, orar por los que los persiguen y presentar la otra mejilla.
La elevación ética en el Sermón del Monte: Todo esto explica por qué Jesús, en el Sermón del Monte, tuvo que reajustar y elevar la interpretación de la Ley.
La ley mosaica regulaba las acciones externas (por ejemplo, "no matarás" o "no cometerás adulterio"), pero no podía cambiar la naturaleza interior del hombre. La Nueva Ley de Cristo (la Ley del Mesías) lleva estos mandamientos a una profundidad espiritual radical: enseña que quien odia a su hermano ya es culpable de homicidio en su corazón, y quien mira a una mujer con lujuria ya ha adulterado. Yeshúa "eticizó" los antiguos mandamientos, llevándolos desde una letra superficial hacia su punto máximo de exigencia moral y espiritual.
En conclusión, aunque los principios éticos y morales de Dios son inmutables y eternos, las manifestaciones concretas de esos principios a lo largo de la historia van cambiando. La antigua Ley mosaica fue una manifestación parcial y adaptada a las circunstancias de la época. La verdadera perfección no se encuentra en las ordenanzas del Sinaí, sino en la persona de Jesús el Mesías, quien es "el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia" y quien nos introdujo a la ética infinitamente superior del Nuevo Pacto.
