¿Quién Es Tu Rey?
Triunfos y Tribulaciones: 1 y 2 Samuel • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción:
Introducción:
Apertura- El Trono- Tenemos un trono aquí, para visualizar el trono de tu corazón.
ECC- Los reyes humanos que gobiernan la vida.
¿Quién está sentado allí? Es fácil decir, “Dios está sentado sobre el trono de mi corazón,” o “Jesucristo reina mi vida”, pero ¿tu vida realmente lo afirma?
Espero que tu respuesta sea sí, esa es la meta.
Sin embargo, para muchos, tal como es fácil decirlo, es fácil destronar al Señor y poner nuestro propio rey en su lugar.
Nuestros propios reyes dictan nuestras prioridades, nuestras acciones y reacciones, desarrollan hábitos en nuestras vidas, que luego forman nuestro carácter.
Quizás tu rey es las metas que tienes, tu trabajo, o carrera, tus sueños. Entonces tus movimientos son para servir ese rey y avanzar hacia esa meta.
Quizás tu rey es tu pasión, lo que te trae placer, aún si es perjudicial a ti y a tu familia. Entonces, le cedes a los placeres y pasiones pasajeras sin pensar en las consecuencias, porque sirves a ese rey sin cuestionarlo.
Quizás tu rey es tus temores, el sentir de angustia al pensar y preocuparte de los peligros potenciales que te persiguen. Entonces cuando algo ocurre que se levanta contra ese sentido de seguridad, buscas tu refugio en un alguna protección, aunque no es la adecuada.
Intro al pasaje- Aquí es dónde encontramos a Israel.
En el último capítulo vimos como realmente se arrepintieron después de haber menospreciado a Dios, y Dios les dio una gran victoria que le acompañó por décadas.
Encontramos a Israel después de largo tiempo, probablemente una generación nueva, viendo que este tiempo de victoria bajo el liderazgo de Dios en Samuel se estaba por terminar.
Se acercan a Samuel habiendo ya razonado y concluido que ellos querían un rey, pero según su propias prioridades.
Como veremos, el hecho de pedir un rey no fue algo malo, sino esperado.
Sin embargo, elegir su propio rey, un rey según sus prioridades y preferencias, un rey que les hacía sentir cómodos y tranquilos porque concordaba con sus razonamientos humanos, eso fue algo peligroso.
En nuestro pasaje hoy, veremos las advertencias de Samuel al pueblo por pedir un rey de acuerdo a su parecer, su propio rey, en lugar de lo que Dios quería.
Oración objetiva- Cada uno de nosotros debe ejercitar sumo cuidado al decidir quién gobierna nuestras vidas debido a los peligros que conlleva elegir nuestro propio rey, un rey según nuestro propio parecer, y no la de Dios.
Elegir Nuestro Propio Rey es Rechazar el Reinado del Señor, vs: 1-9
Elegir Nuestro Propio Rey es Rechazar el Reinado del Señor, vs: 1-9
Rechazo apropiado de mal liderazgo, 1 Sam. 8:1-5.
Aconteció que habiendo Samuel envejecido, puso a sus hijos por jueces sobre Israel. Y el nombre de su hijo primogénito fue Joel, y el nombre del segundo, Abías; y eran jueces en Beerseba. Pero no anduvieron los hijos por los caminos de su padre, antes se volvieron tras la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho. Entonces todos los ancianos de Israel se juntaron, y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.
Décadas han pasado entre capítulos 7 y 8, ya es una nueva generación de Israelitas.
Samuel ha envejecido, y sus hijos, Joel y Abías, le han ido reemplazando en sus responsabilidades como juez de Israel.
Ellos servían en la ciudad de Beerseba, lo cuál estuvo afuera del circuito general de Samuel delineado en el capítulo 7.
Sin embargo, aunque tuvieron la responsabilidad de juez, ayudando a decidir casos en acorde a la Ley de Dios, no lo hacían justamente, no anduvieron… por los caminos de su padre.
Ellos no siguieron el ejemplo recto de Samuel, sino que aceptaban sobornos y pervertían la justicia.
Esta es una situación deferente a los hijos del sumo sacerdote Elí en el capítulo 3.
En el caso de los hijos Elí, no solamente fueron culpables los hijos, pero también Elí, porque no les refrenaba, y muy probablemente participaba en los frutos de la avaricia, 1 Sam. 3:13.
Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.
Aquí, Samuel les ha dejado ejemplo correcto, pero ellos no lo han seguido.
Los líderes de las tribus de Israel se acercaron a Samuel, apropiadamente destacando el problema con sus hijos.
Mientras que su reconocimiento del problema fue correcto, su solución al problema no lo fue.
Es a menudo que el desvío comienza con buenas intenciones a nuestro propio parecer. Alguna injusticia o peligro que vemos. Sin embargo, si no acudimos primero al Señor, la soluciones o los métodos de solucionar nos llevan a errar.
Rechazo del tiempo de Dios, vs: 5a.
El deseo de tener un rey, no fue un deseo pecaminoso.
De hecho fue un anhelo en acorde con el plan de Dios declarado al pueblo de Israel, Deut. 17:14-15.
Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores; ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
Dios incluso les da instrucciones y guías para el futuro rey de Israel, para que gobierne justa y piadosamente, honrando al Señor en su reino.
Una de las guías que debe hacer es escribir para sí mismo una copia de la Ley de Dios, así puede aprender la voluntad de Dios para él y el pueblo, Deut. 17:18-20.
Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas; y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Sin embargo, los Israelitas no quisieron esperar a Dios en esto, para que Él les provea un rey, Deut. 17:15.
ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere…
Vieron que Samuel se envejecía, que sus hijos no eran justos, entonces quisieron elegir un rey, en lugar de dejar la decisión a Dios.
Su impaciencia dio lugar a una solución humana en lugar de esperar a Dios para su solución divina.
Tan a menudo vemos el problema, pero nuestra reacción es impaciente, sin buscar del Señor, sin darle tiempo que obre. El sentir de seguridad en nuestras situaciones potencialmente adversas es un gran motivador para buscar la solución. Sin embargo, en nuestra reacción, no esperamos a Dios, y terminamos haciendo lo primero que se nos viene a la mente, lo cual es generalmente la forma humana, no piadosa, de solucionar las cosas.
Rechazo por la motivación incorrecta, vs: 5b.
El motivo por el cual el pueblo quisieron un rey fue porque quisieron ser como la naciones a su alrededor.
Este motivo también fue previsto por el Señor… Deut. 17:14.
Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores;
Sin embargo, Dios les había rescatado de Egipto y llamado para ser una nación santa, diferente de las otras naciones, apartada y consagrada a Él, Ex. 19:5-6; Lev. 20:26; Deut. 14:2.
Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.
Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los pueblos que están sobre la tierra.
Rechazo de Dios al olvidar Sus misericordias, 1 Sam. 8:6-8.
Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo.
Samuel ve este pedido del pueblo como algo pecaminoso y acude al Señor para saber que hacer.
Dios le afirma que el rechazo no es hacia Samuel, sino un rechazo al gobierno del Señor.
Abandonar el gobierno de Dios en sus vidas ignora la libertad que Dios les dio al liberarlos de Egipto.
En su discurso de despedida de Israel, Samuel expresa su rechazo de Dios como su Rey por temor al enemigo, 1 Sam. 12:12.
Y habiendo visto que Nahas rey de los hijos de Amón venía contra vosotros, me dijisteis: No, sino que ha de reinar sobre nosotros un rey; siendo así que Jehová vuestro Dios era vuestro rey.
El pueblo, en ese momento se da cuenta de lo pecaminoso que fueron en su rechazo de Dios, 1 Sam. 12:19.
Entonces dijo todo el pueblo a Samuel: Ruega por tus siervos a Jehová tu Dios, para que no muramos; porque a todos nuestros pecados hemos añadido este mal de pedir rey para nosotros.
Dios con razón llama a esto un rechazo de Él. No fue un rechazo total, como si no quisieran tener nada que ver con Dios. Fue un rechazo al exigir que Dios les diera otra fuente de felicidad y seguridad. Ambas son formas de rechazo, y todavía persisten hoy: las personas irreligiosas rechazan a Dios al no querer que Él sea parte de sus vidas en absoluto; las personas religiosas rechazan a Dios al permitirle ser parte de sus vidas pero sin confiar realmente en Él o depender de Él. — Grear & Thomas, EJ12S.
Ilustración: Elegir nuestro propio rey es rechazar el reinado de Dios.
Imaginen a dos personas bajando por un acantilado, con todo el equipo de rappelling necesario.
Ambos tienen un arnés, las sogas, el casco, el calzado, y todo lo necesario para bajar por la pared del acantilado.
Uno de ellos se tira hacia atrás, y camina hacia atrás horizontalmente pegando algunos saltos mientras que la soga sostiene todo su peso al ancla atado arriba. Con algunos saltos más, llega hacia abajo sano y a salvo.
El otro, equipado con exactamente el mismo equipo, se da vuelta, se arrodilla, y gatea hacia atrás hasta la orilla del acantilado. Con mucho esfuerzo y temor baja abrazando la pared del acantilado, lentamente arrastrándose metro por metro hasta llegar al piso. Ha perdido peso de tanto sudor en su angustia.
A pesar de tener el mismo equipo que el primero, equipo diseñado específicamente para hacer rappelling, descender por un acantilado, no le confió lo suficiente para ponerle todo su peso y aprovechar la verdadera fuerza y diseño del equipo.
Esa es la imagen de lo que está sucediendo con Israel aquí. Quieren a Dios como su red de seguridad, pero siguen confiando principalmente en su propia fuerza… Nunca habían rechazado a Dios directamente; siempre habían dicho: “Dios, sí, te queremos… pero también necesitamos una garantía de esto, y aquello, y esto, y aquello”…
Israel no se contenta con recostarse y confiar en Dios. Así que sienten que necesitan algo que puedan tener en sus manos y controlar.— Grear & Thomas, EJ12S.
Aplicación: Elegir nuestro propio rey es rechazar el reinado de Dios.
¿Confías plenamente en tu Dios, o es solo de palabra?
¿Cómo se ve esto en nuestra vida cotidiana hoy?
Cómo el pueblo de Israel, nos apuramos al ver la posibilidad de circunstancias adversas.
Aunque decimos que confiamos en Dios, en el apuro, ignoramos buscar del Señor y esperar en Él.
Reaccionamos a las situaciones de forma humana, con razonamiento humano y no piadoso.
Aunque las intenciones pueden ser buenas, la forma en que nos acercamos al problema, o el razonamiento que llevamos es completamente secular, sin pensar primero en lo que honraría al Señor o como depender en Él.
Con nuestras bocas decimos, “Confío en el Señor”, sin embargo, en el apuro nuestras acciones dicen, “Preciso ocuparme yo mismo para preservar mi sentido de seguridad”.
Hay dos maneras de rechazar a Dios: una es rechazarlo directamente; la otra es decir que lo sigues, pero luego no depender realmente de Él. Sigue siendo rebelión afirmar que sigues a Dios, pero insistir en que otras cosas estén presentes en tu vida antes de sentirte seguro.
Esto no es solo un problema del antiguo Israel. Este es nuestro problema. ¿No es más fácil “confiar en Dios” cuando todo lo que sientes que necesitas para la vida está justo frente a ti? Tu trabajo es seguro, tu matrimonio es satisfactorio, todos tus seres queridos están sanos. Pero cuando falta una de esas cosas, ¿no tienes esta sensación de inseguridad, ansiedad o descontento? — Grear & Thomas, EJ12S.
Elegir Nuestro Propio Rey es Someternos a Tiranía, vs: 10-17.
Elegir Nuestro Propio Rey es Someternos a Tiranía, vs: 10-17.
Y refirió Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. Dijo, pues: Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros.
Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.
La advertencia de Dios, vs: 10.
Samuel declara al pueblo lo que Dios le había encomendado a advertirles.
La palabra clave en esta advertencia es tomará.
Ocurre junto con frases como nombrará para sí, sus carros, su gente, sus campos, sus mieses, sus armas, sus carros, sus siervos, sus oficiales, sus obras, nos hace entender que serían sujetos a una obligación mayor al Rey.
El rey requerirá de ellos sus personas y posesiones para gobernarles apropiadamente.
La tiranía del rey que no es Dios, vs: 11-17.
Israel pide un rey que les provee seguridad y prosperidad, sin embargo, recibirán un rey que tomará de su seguridad y prosperidad para él mismo.
Querían un rey a quién podrían controlar para darles lo que querían, pero recibirían un tirano que los controlaría para lo que él quisiera.
Se convertirán en servidores, o esclavos, de su gobernante.
Servicio militar forzoso: El rey reclutará a sus hijos para sus carros, caballería y como corredores, vs: vs: 11.
Trabajo militar y agrícola obligatorio: Los hijos serán nombrados comandantes, agricultores para las tierras del rey y fabricantes de armas, vs: 12.
Servicio forzoso para las mujeres: Las hijas serán reclutadas para ser perfumistas, cocineras y panaderas del rey, vs: 13.
Confiscación de bienes: El rey tomará los mejores campos, viñedos y olivares y se los dará a sus siervos, vs: 14.
Impuestos elevados: La décima parte de sus cosechas de grano y viñedos irá a parar a los funcionarios y siervos del rey, vs: 15.
Confiscación de trabajadores y ganado: Siervos y siervas, jóvenes y asnos serán reclutados para el trabajo del rey, vs: 16.
Aumento de los impuestos sobre el ganado: La décima parte de sus rebaños pertenecerá al rey, vs: 17).
Pérdida de la libertad: El pueblo se convertirá en siervo del rey, sus esclavos, vs: 17.
Dios le termina concediéndoles un rey, Saúl, quién era exactamente lo que pedían, un hombre conforme a sus anhelos.
Aunque comienza bien, termina usando el pueblo para sus propias ganancias y se desvía terriblemente del propósito del Señor para guiar al pueblo.
Es el principio expresado por Pablo en Gál. 4:8 y Rom. 6:16.
Ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses;
¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
Dios no es un tirano.
Uno podría leer las advertencias de tener un rey y pensar, ¿Cuál es la diferencia entre eso y lo que Dios les exigía?
Dios había mandado a los Israelitas un régimen de requisitos, sacrificios, y obligaciones, incluso diezmos y ofrendas que debían cumplir.
Esto es diferente porque estaban operando bajo un pacto condicional al cual Israel había ya acordado cumplir.
También es diferente porque todos los requisitos eran provechosos para el pueblo de Israel, de parte del Dios bueno, justo, y misericordioso.
De hecho, todos los diferentes requisitos fueron un cuadro señalando el futuro sacrificio perfecto de Cristo.
Un rey humano es corrompible, Dios no lo es, sino que es perfectamente justo.
Ilustración: Elegir nuestro propio rey es someternos a tiranía.
Aplicación: Elegir nuestro propio rey es someternos a tiranía.
Cuando tienes otros reyes además de Dios, esos reyes no te salvan; te tiranizan.
De aquello de lo que dependes para tu felicidad y seguridad, te conviertes en esclavo de ello. Por ejemplo, si tienes que estar casada para ser feliz, te conviertes en esclavo del matrimonio. Te sientes miserable todo el tiempo si estás soltera. Vives con depresión porque estás sola. Tomas malas decisiones en tus relaciones y terminas saliendo con personas terribles y haciendo cosas insensatas.
Esto tampoco mejora una vez que te casas. Si dependes del matrimonio para ser feliz, entonces una vez que te casas, te vuelves codependiente. Constantemente sientes que tu cónyuge te decepciona. Te sientes tentado a dejar tu matrimonio y encontrar la plenitud en un nuevo matrimonio o en una aventura romántica.
Si tienes que tener éxito para encontrar la plenitud, te conviertes en esclavo del éxito. Trabajas en exceso; te pones celoso de otras personas exitosas; les guardas rencor por sus oportunidades, promociones y elogios. Te sientes devastado cuando la gente habla de ti sin darte el crédito debido y reconocer tu valor. Decimos que ciertas personas están “impulsadas por el éxito”, pero una mejor manera de decirlo podría ser que están “esclavizadas por el éxito”. El éxito nos impulsa hasta que destruimos nuestras familias, nuestra salud, nuestras propias vidas.
Si necesitas algún escape físico para liberar el estrés o sentirte relajado, rápidamente puede esclavizarte. Comienza como un escape agradable que puedes controlar, pero termina como un tirano que te controla. El tipo de escape varía: pornografía, drogas, alcohol, comer en exceso. Pero el patrón es el mismo. Comienza como algo a lo que puedes recurrir en tus propios términos para escapar del tedio de tu día. Pero luego empiezas a anhelarlo, y más de ello, y tipos peores de ello. Y no puedes apagar ese impulso. El placer físico que una vez dominaste rápidamente te domina, arruinando relaciones y amargando cada aspecto de tu vida.
— Grear & Thomas. EJ12S.
Elegir Nuestro Propio Rey es Dejarnos a Merced de las Consecuencias, vs: 18-22.
Elegir Nuestro Propio Rey es Dejarnos a Merced de las Consecuencias, vs: 18-22.
Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y las refirió en oídos de Jehová. Y Jehová dijo a Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos. Entonces dijo Samuel a los varones de Israel: Idos cada uno a vuestra ciudad.
La advertencia de Samuel, vs: 18.
Una de la últimas consecuencias de rechazar a Dios como su gobernante la tiranía de su rey les haría acudir otra vez a Dios por Su ayuda, y Él no les oirá.
Llegará un tiempo que el gobierno de su elegido rey le será gravoso y volverían a socorrer al Señor.
A través del tiempo de los jueces, los Israelitas siguieron este ciclo de obedecer al Señor, desviarse al pecado, ser juzgados por Dios, clamar al Señor por Su ayuda, y ser rescatados por Él. Repitieron este ciclo cinco veces en el libro de los Jueces.
Luego, en el libro de 1 Samuel, cuando se dan cuenta de su pecado y lo lamentan y se arrepienten, piden a Samuel que interceda por ellos, y Dios oye su clamor, 1 Sam. 7:9.
Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó.
Esta vez, Samuel les dice que Dios no les recatará del mismo rey que ellos eligieron. El vocabulario en el 1 Sam. 8:18 es intencionalmente enfocada en la decisión del pueblo, “a causa de vuestro rey que os habréis elegido”.
Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día.
Proverbio tradicional español: “Quien mala cama hace, en ella se yace”.
Mas criollo, “Te la buscaste, ahora aguantátela”.
La respuesta del pueblo, vs: 19-20.
Samuel les ha intentado de advertir de las consecuencias de ponerse un rey, pero el pueblo insiste.
Insisten en ponerse un rey, “No, sino que habrá rey sobre nosotros”.
habrá un rey sobre nosotros- ya tenían al Señor Dios Todopoderoso como Su Rey.
nosotros seremos como las otras naciones- un deseo de querer ser como los demás, no el pueblo santo para el Señor.
nuestro rey nos gobernará- Dios les había estado gobernando, pero querían algo táctil.
saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras- Dios había estado peleando sus batallas, Deut. 20:4; Jue. 4:14; 1 Sam. 7:10, 13.
porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
Entonces Débora dijo a Barac: Levántate, porque este es el día en que Jehová ha entregado a Sísara en tus manos. ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.
Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel… Así fueron sometidos los filisteos, y no volvieron más a entrar en el territorio de Israel; y la mano de Jehová estuvo contra los filisteos todos los días de Samuel.
La petición de Samuel, vs: 21.
Samuel lleva la petición del pueblo ante Dios.
No intercede por ellos, como lo ha hecho anteriormente, sino que refiere todas las palabras del pueblo al Señor.
Muy probablemente está confirmado que lo que pide el pueblo es algo pecaminoso, entonces Samuel no puede pedirlo de parte de los Israelitas en oración.
“Señor Dios, tu pueblo quiere tal cosa por tal razones, ¿Qué quieres que les diga?”.
La respuesta de Dios, vs: 22.
Dios responde a Samuel diciéndole que permita que el pueblo se ponga rey según su elección.
Dios concede la petición del pueblo, pero ¿por qué?
Dios concede el libre albedrío. Si el pueblo va a seguirle, será voluntario, no forzado. Para amar a Dios verdaderamente, es necesario tener la libertad de rechazarle.
Dios revela nuestra pecaminosidad al darnos exactamente lo que pedimos, aún sabiendo las consecuencias de antemano.
Dios usa esas mismas consecuencias para despertarnos y corregirnos hacia Su voluntad y plan para nuestras vidas.
Dios demuestra la incapacidad del hombre de gobernarse a sí mismos, presentando un anhelo de aquel rey de Su elección.
sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.
Ilustración: Elegir nuestro propio rey es dejarnos a nuestras consecuencias.
Crecer en la gracia significa crecer en la conciencia de la necesidad que tienes de ella, no llegar a un punto en el que sientas que ya no es necesaria.
C.S. Lewis dijo que a veces Dios permite que luchemos con un pecado menor para protegernos de uno mayor: el orgullo. A veces lucharemos tanto que solo podremos postrarnos en adoración, como Pablo.
Dios usa nuestra lucha constante contra el pecado para que apreciemos cada vez más su gracia.
— Grear, J.D. https://jdgreear.com/god-allow-us-keep-struggling-sin/
Aplicación: Elegir nuestro propio rey es dejarnos a nuestras consecuencias.
¿Estás experimentando alguna consecuencia en tu vida por una decisión previa de poner a otro rey en el lugar de Dios?
Elegir Nuestro Propio Rey es:
Elegir Nuestro Propio Rey es:
Rechazar el Reinado del Señor
Someternos a Tiranía
Dejarnos a Merced de las Consecuencias
