4- Los Apóstoles respaldan a Pablo

Edgar Ismael Barajas Alvarez
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Pablo, Bernabé y Tito se reúnen en Jerusalén para tratar en privado con los apóstoles y ancianos de la iglesia esta cuestión y después lo hacen públicamente, lo que se conoce como el "Concilio de Jerusalén" con el cual llegan a la resolución de que Pablo y Bernabé deben seguir predicando este mensaje a los gentiles y los de Jerusalén a los judíos.

Notes
Transcript

Lectura Inicial

Romanos 8:9–17 NBLA
9 Sin embargo, ustedes no están en la carne sino en el Espíritu, si en verdad el Espíritu de Dios habita en ustedes. Pero si alguien no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él. 10 Y si Cristo está en ustedes, aunque el cuerpo esté muerto a causa del pecado, sin embargo, el espíritu está vivo a causa de la justicia. 11 Pero si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en ustedes, el mismo que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos, también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de Su Espíritu que habita en ustedes. 12 Así que, hermanos, somos deudores, no a la carne, para vivir conforme a la carne. 13 Porque si ustedes viven conforme a la carne, habrán de morir; pero si por el Espíritu hacen morir las obras de la carne, vivirán. 14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios. 15 Pues ustedes no han recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que han recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!» 16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. 17 Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con Él a fin de que también seamos glorificados con Él.

4- Los Apóstoles respaldan a Pablo

Gálatas 1:11–24 NBLA
11 Pues quiero que sepan, hermanos, que el evangelio que fue anunciado por mí no es según el hombre. 12 Pues ni lo recibí de hombre, ni me fue enseñado, sino que lo recibí por medio de una revelación de Jesucristo. 13 Porque ustedes han oído acerca de mi antigua manera de vivir en el judaísmo, de cuán desmedidamente perseguía yo a la iglesia de Dios y trataba de destruirla. 14 Yo aventajaba en el judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, mostrando mucho más celo por las tradiciones de mis antepasados. 15 Pero cuando Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre y me llamó por Su gracia, tuvo a bien 16 revelar a Su Hijo en mí para que yo lo anunciara entre los gentiles, no consulté enseguida con carne y sangre, 17 ni subí a Jerusalén a los que eran apóstoles antes que yo, sino que fui a Arabia, y regresé otra vez a Damasco. 18 Entonces, tres años después, subí a Jerusalén para conocer a Pedro, y estuve con él quince días. 19 Pero no vi a ningún otro de los apóstoles, sino a Jacobo, el hermano del Señor. 20 En lo que les escribo, les aseguro delante de Dios que no miento. 21 Después fui a las regiones de Siria y Cilicia. 22 Pero todavía no era conocido en persona en las iglesias de Judea que eran en Cristo. 23 Ellos solo oían decir: «El que en otro tiempo nos perseguía, ahora predica la fe que en un tiempo quería destruir» 24 Y glorificaban a Dios por causa de mí.

(1) Introducción

(2) Implicación
(3) Explicación / Bosquejo
3- La revelación del Evangelio a Pablo
I. La revelación de Jesucristo (Gál 1.11-12)
A. ¿Qué es una revelación?
II. Vida pasada de Pablo (Gál 1.13-16)(a)
A. Perseguidor-Celoso (v. 13-14)
B. Evangelista (v. 15-16)
III. Ruta de Pablo (Gál 1.16-24)

I. Pablo viaja a Jerusalén

Hay debate si esta “da visita que relata Pablo aquí es cuando fue al Concilio de Jerusalén para atender la “controversia de los judaizantes” o si fue otro viaje (quizás uno de caridad cuando fue con Bernabé a llevar una ofrenda para los pobres por el hambre que hubo. (Hechos 11.29-30)
Hechos de los Apóstoles 11:29–30 NBLA
29 Los discípulos, conforme a lo que cada uno tenía, determinaron enviar una ayuda a los hermanos que habitaban en Judea. 30 Y así lo hicieron, mandándola a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.
En comparación con (Hechos 15.1-2)
Hechos de los Apóstoles 15:1–2 NBLA
1 Algunos que llegaron de Judea enseñaban a los hermanos:: «Si no se circuncidan conforme al rito de Moisés, no pueden ser salvos». 2 Como Pablo y Bernabé tuvieran gran disensión y debate con ellos, los hermanos determinaron que Pablo y Bernabé, y algunos otros de ellos subieran a Jerusalén a los apóstoles y a los ancianos para tratar esta cuestión.
Pablo reconoce que en este viaje fue junto a Bernabé y a Tito.
Si bien el Evangelio que Pablo predicó era de “revelación particular” no era diferente al Evangelio que los otros apóstoles predicaban antes que él.
De esta misma manera, Pablo recibe una revelación, según Gálatas 2:2 para ir a Jerusalén con el propósito de exponer el Evangelio que él predica entre los gentiles.

II. La Reunión con los apóstoles

Gálatas 2:2–3 NBLA
2 Subí por causa de una revelación y les presenté el evangelio que predico entre los gentiles, pero lo hice en privado a los que tenían alta reputación, para asegurarme de que no corría ni había corrido en vano. 3 Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego.
Gálatas 2:6 NBLA
6 Y de aquellos que tenían reputación de ser algo (lo que eran, nada me importa; Dios no hace acepción de personas); pues bien, los que tenían reputación, nada me enseñaron.
Pablo menciona que se reunió en privado con “los que tenían alta reputación” (Gál 2.9)
Gálatas 2:9 NBLA
9 Al reconocer la gracia que se me había dado, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión.
¿A quién se está refiriendo?
Se trata de Pedro y Juan, quienes tuvieron gran protagonismo en el mismo libro de los Hechos, hasta que el Evangelio salió de Jerusalén y llegó hasta Samaria.
También alguien prominente en Jerusalén, aunque no era apóstol, fue Jacobo, el medio hermano de Jesús, quien se convirtió después de la resurrección de Jesús y tomó protagonismo por su testimonio público de oración y confianza en el Dios verdadero, así como su vida piadosa.
Hechos de los Apóstoles 15:4 NBLA
4 Cuando llegaron a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia, los apóstoles y los ancianos, e informaron de todo lo que Dios había hecho con ellos.
Como ya hemos mencionado el Evangelio que Pablo predicaba entre los gentiles es de la gracia de Dios en Cristo Jesús para salvar a todos los que creen en Él y se arrepienten, por medio de Su único sacrificio y sin añadir ninguna obra humana.
Pablo quería asegurarse de que no está llevando una misión en vano, si los demás apóstoles también lo quieren censurar como lo están haciendo los judaizantes o los opositores al Evangelio.
Cuando estuvo allí con ellos, y que presentó a Tito, un hijo en la fe de Pablo y un colaborador muy cercano de Pablo, que era gentil, no fue obligado a circuncidarse ni a hacer ninguna obra que los judaizantes estaban obligando a hacer a los que se convertían en Antioquía.
Hechos de los Apóstoles 15:1 NBLA
1 Algunos que llegaron de Judea enseñaban a los hermanos:: «Si no se circuncidan conforme al rito de Moisés, no pueden ser salvos».
Y en el debate mismo en el que se llegó a conocer como el Concilio de Jerusalén (Hechos 15.5)
Hechos de los Apóstoles 15:5 NBLA
5 Pero algunos de la secta de los fariseos que habían creído se levantaron diciendo: «Es necesario circuncidarlos y mandarles que guarden la ley de Moisés»
Los apóstoles y ancianos en Jerusalén gozaban de reputación si así se le quería ver, aunqu ePablo al principio le da importancia, aquí también lo pone en una correcta perspectiva de lo que viene diciendo:
Su revelación del Evangelio fue hecha por Jesucristo mismo, y estos líderes de la iglesia no añadieron nada más, sino que confirmaron lo que Dios le había revelado a Pablo.

III. El debate

Gálatas 2:4–5 NBLA
4 Y esto fue por causa de los falsos hermanos introducidos secretamente, que se habían infiltrado para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, a fin de someternos a esclavitud, 5 a los cuales ni por un momento cedimos, para no someternos, a fin de que la verdad del evangelio permanezca con ustedes.
Pablo menciona claramente que hay “falsos hermanos” que se han introducido secretamente para espiar la libertad que tenemos en Cristo. Esto se confirma con lo que dicen los apóstoles y ancianos de la iglesia de Jeruisalén
Hechos de los Apóstoles 15:24 NBLA
24 Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, los han inquietado con sus palabras, perturbando sus almas,
Muchas veces nos encontraremos con dichos “embajadores” de algún ministerio o diciendo que conocen a tal pastor o tal ministerio y que ahora la enseñanza es la siguiente, pero debemos tener siempre cuidado sea quien sea del Evangelio que está enseñando, de acuerdo a las Escrituras.
Pablo no concede ni un centímetro ante la demanda de que los gentiles deben circuncidarse, pues nada se puede añadir a la obra de Cristo consumada en la cruz.
Cao opuesto al de Timoteo, a quien sí concedió circuncidarlo.
Hechos de los Apóstoles 16:3 NBLA
3 Pablo quiso que este fuera con él, y lo tomó y lo circuncidó por causa de los judíos que había en aquellas regiones, porque todos sabían que su padre era griego.
Pero debemos notar que lo está circuncidando para añadir a su salvación, sino que lo está haciendo para que él cumpla una obligación como judío que es y en cierta medida tomarlo como tal, a pesar de que su padre era griego, y Pablo le quiere dar un respaldo ante los judíos que había en aquella región y que quizás no lo veían con buenos ojos, no por ser cristiano, sino por ser judío “a medias.”
Los apóstoles, los ancianos y los misioneros (Pablo, Bernabé y Tito) todos estuvieron de acuerdo que el llamado de Pablo había sido diferente al de Pedro. Pero el que los había llamado era el mismo Señor. No con un Evangelio diferente, sino con un alcance diferente.

IV. La Confirmación

Gálatas 2:7–10 NBLA
7 Sino al contrario, vieron que se me había encomendado el evangelio a los de la incircuncisión, así como Pedro lo había sido a los de la circuncisión. 8 (Porque Aquel que obró eficazmente para con Pedro en su apostolado a los de la circuncisión, también obró eficazmente para conmigo en mi apostolado a los gentiles). 9 Al reconocer la gracia que se me había dado, Jacobo, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión. 10 Solo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres, lo mismo que yo estaba también deseoso de hacer.
Todos se convencieron de que era así y que Pablo había sido encomendado a la misión con los gentiles sin “judaizarlos” sino más bien “evangelizarlos” al igual que al resto de los hombres.
Hechos de los Apóstoles 15:22–35 NBLA
22 Entonces pareció bien a los apóstoles y a los ancianos, con toda la iglesia, escoger de entre ellos algunos hombres para enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé: a Judas, llamado Barsabás, y a Silas, hombres prominentes entre los hermanos, 23 y enviaron esta carta con ellos: «Los apóstoles, y los hermanos que son ancianos, a los hermanos en Antioquía, Siria y Cilicia que son de los gentiles, saludos 24 Puesto que hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, los han inquietado con sus palabras, perturbando sus almas, 25 nos pareció bien, habiendo llegado a un común acuerdo, escoger algunos hombres para enviarlos a ustedes con nuestros amados Bernabé y Pablo. 26 Estos hombres han arriesgado su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. 27 Por tanto, hemos enviado a Judas y a Silas, quienes también les informarán las mismas cosas verbalmente. 28 Porque pareció bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponerles mayor carga que estas cosas esenciales: 29 que se abstengan de lo que ha sido sacrificado a los ídolos, de sangre, de la carne de animales que han sido estrangulados y de fornicación. Si se guardan de tales cosas, harán bien. Pásenla bien». 30 Así que ellos, después de ser despedidos, descendieron a Antioquía; y reuniendo a la congregación, entregaron la carta. 31 Cuando los hermanos la leyeron, se regocijaron por el consuelo que les impartía. 32 Siendo Judas y Silas también profetas, exhortaron y confortaron a los hermanos con un largo mensaje. 33 Después de pasar allí algún tiempo, fueron despedidos en paz por los hermanos para volver a aquellos que los habían enviado. 34 Pero a Silas le pareció bien quedarse allí. 35 También Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía, enseñando y proclamando con muchos otros, las buenas nuevas de la palabra del Señor.
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