LA SOBERANÍA DE DIOS SOBRE LOS GOBIERNOS HUMANOS Romanos 13:1-5

Sermon  •  Submitted   •  Presented
0 ratings
· 61 views
Notes
Transcript

LA SOBERANÍA DE DIOS SOBRE LOS GOBIERNOS HUMANOS

Romanos 13:1-5

Texto: Romanos 13:1-5
Romanos 13:1–5 RVR60
1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. 2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. 3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; 4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo. 5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.
Tema: Dios gobierna sobre los gobiernos humanos.
Proposición: El creyente debe someterse a las autoridades civiles porque Dios mismo las ha establecido para preservar el orden, restringir el mal y promover el bien en una sociedad caída.

INTRODUCCIÓN

Vivimos en una época caracterizada por el rechazo a la autoridad.
La sociedad moderna exalta la independencia absoluta. La rebeldía se presenta como una virtud. El sometimiento es considerado una debilidad. Muchos piensan que la verdadera libertad consiste en no tener que responder ante nadie.
Esta actitud no solamente se observa en la política. Se manifiesta en los hogares, en las escuelas, en los centros de trabajo y aun dentro de las iglesias.
Sin embargo, cuando llegamos a Romanos 13 encontramos una enseñanza que desafía radicalmente la forma de pensar del mundo.
El Espíritu Santo, por medio del apóstol Pablo, ordena:
"Sométase toda persona a las autoridades superiores" (Romanos 13:1 "1 Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas." ).
Y esta orden plantea inmediatamente varias preguntas:
¿Debemos someternos aun cuando no estemos de acuerdo con las decisiones del gobierno?
¿Debemos someternos cuando los gobernantes son impíos?
¿Debemos someternos cuando las autoridades son imperfectas?
¿Por qué Dios exige esta sumisión?
Estas son precisamente las preguntas que Pablo responde en Romanos 13:1-5.
Pero antes de estudiar el pasaje debemos comprender algo muy importante.
Romanos 13 no es principalmente un texto sobre política.
Romanos 13 es un texto sobre la soberanía de Dios.
El tema central no es César.
El tema central es Dios.
No es la autoridad humana.
Es la autoridad divina detrás de toda autoridad humana.
Pablo quiere que entendamos que Dios gobierna sobre los gobiernos.
Y porque Dios gobierna sobre los gobiernos, los creyentes deben someterse a ellos.

CONTEXTO DEL PASAJE

Para entender correctamente Romanos 13 debemos recordar lo que Pablo acaba de enseñar en Romanos 12.
En Romanos 12:19 "19 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor." escribió:
"No os venguéis vosotros mismos, amados míos."
El creyente no debe tomar la justicia en sus propias manos.
El creyente no debe buscar venganza personal.
El creyente debe dejar lugar a la ira de Dios.
Pero entonces surge una pregunta.
Si los cristianos no deben castigar al malvado, ¿quién lo hará?
Si los creyentes no deben vengarse, ¿quién protegerá a la sociedad?
La respuesta de Dios es sencilla: El gobierno civil.
Romanos 13 es la continuación lógica de Romanos 12.
La justicia pertenece a Dios.
Y Dios ha delegado parte de esa responsabilidad a las autoridades civiles.
Por eso el gobierno no es una invención humana.
Es una institución creada por Dios.

TRES INSTITUCIONES ESTABLECIDAS POR DIOS

Antes de entrar al texto debemos comprender una verdad fundamental.
Dios ha establecido tres instituciones para el bienestar de la humanidad.

1. La familia

Desde Génesis 2 Dios instituyó el matrimonio.
Dios creó al hombre y a la mujer.
Dios estableció el hogar.
Dios ordenó la transmisión de la verdad y la moralidad de generación en generación.
La familia es una institución divina.

2. La iglesia

Dios llamó a Israel en el Antiguo Testamento.
Dios estableció a la Iglesia en el Nuevo Testamento.
La Iglesia es la comunidad de los redimidos.
Es columna y baluarte de la verdad. 1 Timoteo 3:15
Es luz en medio de las tinieblas.

3. El gobierno civil

Romanos 13 enseña que Dios también estableció el gobierno.
Su propósito es preservar el orden social.
Restringir la maldad.
Proteger a los inocentes.
Promover la justicia.
Cuando cualquiera de estas instituciones es atacada, la sociedad comienza a deteriorarse.
Cuando la familia se debilita, la sociedad sufre.
Cuando la iglesia abandona la verdad, la sociedad se oscurece.
Cuando la autoridad civil deja de cumplir su función, la sociedad cae en el caos.
Por eso Pablo considera tan importante este tema.

DOS EXCEPCIONES A LA SUMISIÓN CIVIL

Antes de continuar debemos aclarar algo.
Romanos 13 NO enseña una obediencia absoluta al gobierno.
La Biblia establece dos excepciones claras.

Primera excepción

Cuando el gobierno ordena hacer algo que Dios prohíbe.
Los apóstoles fueron ordenados por las autoridades a dejar de predicar.
Su respuesta fue:
"Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hechos 5:29).

Segunda excepción

Cuando el gobierno prohíbe algo que Dios ordena.
Si el gobierno prohíbe la predicación del evangelio, la adoración a Dios o la obediencia a la Palabra, el creyente debe obedecer a Dios.
Sin embargo, incluso en esos casos, los creyentes aceptan humildemente las consecuencias.
Los apóstoles fueron encarcelados.
Muchos creyentes fueron perseguidos.
Muchos cristianos en diferentes épocas han sufrido prisión y muerte.
Pero nunca promovieron la anarquía.
Nunca promovieron la rebelión violenta.
Obedecieron a Dios y aceptaron el sufrimiento que ello implicaba.
Fuera de estas excepciones, la norma bíblica es clara:
"Sométase toda persona a las autoridades superiores."

I. EL GOBIERNO EXISTE POR DECRETO DIVINO

Romanos 13:1

"Porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas."
Esta es la base de todo el argumento de Pablo.
Toda autoridad proviene de Dios.
Observe cuidadosamente lo que Pablo no dice.
No dice que algunas autoridades proceden de Dios.
No dice que solamente los gobernantes buenos proceden de Dios.
No dice que solamente los gobiernos justos proceden de Dios.
Dice:
"No hay autoridad sino de parte de Dios."
Toda autoridad humana existe porque Dios la ha permitido y establecido.
David declaró:
"De Dios es el poder" (Salmo 62:11).
Pablo afirmó en Atenas:
"Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres... y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación" (Hechos 17:26).
Dios gobierna sobre las naciones.
Dios gobierna sobre los reyes.
Dios gobierna sobre los presidentes.
Dios gobierna sobre los parlamentos.
Dios gobierna sobre la historia.
Nada ocurre fuera de su soberanía.

Una verdad difícil de aceptar

Muchos preguntan:
"¿También los gobiernos malos?"
La respuesta bíblica es sí.
Eso NO significa que Dios apruebe toda la maldad que realizan.
Debemos distinguir entre la institución y los abusos de la institución.
Dios creó el matrimonio. Sin embargo, existen matrimonios abusivos. Eso no significa que el matrimonio sea malo.
Dios creó la familia.
Sin embargo, existen padres crueles. Eso no significa que la familia sea mala.
De la misma manera, Dios creó el gobierno.
Y aunque existan gobernantes injustos, la institución sigue siendo divina.
Cuando Pablo escribió Romanos estaba bajo el Imperio Romano.
Los mismos romanos habían crucificado a Cristo.
Más adelante ejecutarían a muchos cristianos.
Y finalmente decapitarían al propio Pablo.
Sin embargo, Pablo sigue afirmando:
"Las que hay, por Dios han sido establecidas."
¿Por qué?
Porque detrás de todo gobierno está la soberanía de Dios.

Aplicación

Los creyentes deben recordar constantemente que Dios nunca pierde el control.
Las elecciones no sorprenden a Dios.
Las crisis nacionales no sorprenden a Dios.
Los gobernantes impíos no sorprenden a Dios.
Nada ocurre fuera de Su plan perfecto.
Nuestra confianza no está en los hombres.
Nuestra confianza está en el Dios que gobierna sobre los hombres.

II. RESISTIR AL GOBIERNO ES RESISTIR UNA INSTITUCIÓN ESTABLECIDA POR DIOS

Romanos 13:2

"De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste."
Si Dios estableció la autoridad, la conclusión es inevitable.
Rebelarse contra la autoridad equivale a rebelarse contra una institución creada por Dios.
Pablo utiliza una expresión muy fuerte.
El problema no es solamente resistir al gobernante.
El problema es resistir lo que Dios estableció.
Toda autoridad legítima lleva detrás la autoridad delegada por Dios.
Por eso el creyente debe tener cuidado con un espíritu rebelde.
La rebeldía siempre ha caracterizado al corazón pecaminoso.
Desde el huerto del Edén el hombre ha querido vivir sin autoridad.
El pecado es, en esencia, una rebelión contra Dios.
Y esa misma actitud suele manifestarse contra las autoridades humanas.

El ejemplo de Coré

Números 16 nos ofrece una poderosa ilustración.
Coré, Datán y Abiram se levantaron contra Moisés y Aarón.
Aparentemente estaban cuestionando a hombres.
Pero en realidad estaban cuestionando la autoridad establecida por Dios.
La respuesta divina fue inmediata.
La tierra se abrió.
Muchos murieron bajo el juicio de Dios.
¿Por qué?
Porque Dios toma seriamente la rebelión contra las autoridades que Él mismo establece.

Aplicación

Debemos examinarnos.
¿Tenemos un espíritu sumiso o un espíritu rebelde?
¿Honramos la autoridad?
¿Respetamos las leyes?
¿Reconocemos la mano de Dios detrás de las instituciones que Él ha establecido?
El cristiano no debe caracterizarse por la rebeldía.
Debe caracterizarse por la obediencia y la humildad.
(Continuará en la Parte 2 con los puntos III, IV y V.) III. LOS QUE RESISTEN A LA AUTORIDAD RECIBIRÁN JUICIO

Romanos 13:2b

"Y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos."
Después de establecer que resistir a la autoridad es resistir una institución creada por Dios, Pablo añade una consecuencia seria.
Quienes se rebelan contra la autoridad legítima recibirán juicio.
La palabra que utiliza Pablo aquí no se refiere principalmente al juicio eterno.
Se refiere al castigo que la autoridad civil ejerce sobre quienes violan la ley.
Dios no solamente estableció la autoridad.
Dios también estableció el derecho de la autoridad para castigar al infractor.
El gobierno tiene la responsabilidad de imponer consecuencias sobre aquellos que violan el orden establecido.
Por eso Pablo dice que quienes resisten "acarrean condenación para sí mismos".
La persona rebelde se coloca voluntariamente bajo la disciplina de la autoridad.

El propósito del castigo

La Escritura enseña que el castigo civil tiene varios propósitos.

1. Justicia

El castigo existe para que el mal reciba una respuesta justa.
La ley del Antiguo Testamento expresaba este principio mediante la conocida fórmula:
"Ojo por ojo, diente por diente" (Éxodo 21:24).
Esta ley no promovía la venganza.
Promovía la justicia proporcional.
La sanción debía corresponder al delito.

2. Disuasión

El castigo sirve para desanimar a otros de cometer el mismo delito.
Cuando el crimen recibe una respuesta firme, la sociedad aprende a respetar la ley.

3. Protección de la sociedad

La autoridad protege a los inocentes restringiendo a quienes hacen el mal.

4. Evitar la venganza personal

Dios no quiere una sociedad donde cada persona tome justicia por su propia mano.
Romanos 12 prohíbe la venganza personal.
Romanos 13 establece la justicia civil.

Una advertencia importante

Cuando una sociedad deja de castigar el mal, el resultado inevitable es el caos.
Cuando el crimen no tiene consecuencias, la delincuencia aumenta.
Cuando la autoridad pierde credibilidad, el desorden se multiplica.
Por eso Dios estableció el gobierno.
No solamente para administrar.
No solamente para organizar.
Sino también para castigar al que hace lo malo.

Aplicación

Vivimos en una época donde muchas personas consideran toda forma de autoridad como opresiva.
Pero Romanos 13 nos recuerda que el castigo justo forma parte del diseño de Dios para preservar el orden.
La autoridad que corrige al malhechor está cumpliendo una función establecida por Dios.
Por eso el creyente no debe despreciar la disciplina legítima de las autoridades.

IV. EL GOBIERNO EXISTE PARA RESTRINGIR EL MAL

Romanos 13:3a

"Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo."
Aquí Pablo explica uno de los propósitos principales del gobierno.
Dios utiliza la autoridad civil para restringir la maldad humana.
Vivimos en un mundo caído.
El pecado ha corrompido todos los aspectos de la vida humana.
Romanos 3:10-12 declara:
"No hay justo, ni aun uno."
El hombre no es naturalmente bueno.
El hombre es pecador.
Y cuando el pecado no es restringido produce violencia, corrupción y destrucción.
Por eso Dios estableció autoridades.

El temor como herramienta de restricción

Pablo enseña que el gobierno debe producir temor en quienes hacen el mal.
La palabra utilizada implica miedo, respeto y reconocimiento de las consecuencias.
Una persona que planea cometer un delito debe saber que existe una autoridad capaz de castigarla.
Ese temor ayuda a contener la maldad.
No elimina el pecado del corazón.
Pero sí limita muchas de sus manifestaciones externas.

La gracia común de Dios

Aquí vemos una manifestación de la gracia común.
Aunque muchos gobernantes no son creyentes, Dios sigue utilizándolos para preservar cierto nivel de orden en la sociedad.
Romanos 2:14-15 enseña que Dios ha escrito aspectos de su ley en la conciencia humana.
Por eso incluso personas no regeneradas reconocen que:
El asesinato es malo.
El robo es malo.
La violencia es mala.
El fraude es malo.
La autoridad civil utiliza esos principios para restringir el pecado.

Lo que ocurre cuando desaparece la autoridad

La historia bíblica nos muestra lo que sucede cuando no existe autoridad efectiva.
Durante ciertos períodos del libro de Jueces se repetía una frase:
"Cada uno hacía lo que bien le parecía" (Jueces 21:25).
Ese no era un elogio.
Era una tragedia.
La ausencia de autoridad produjo:
Violencia.
Idolatría.
Inmoralidad.
Corrupción.
La anarquía nunca produce libertad verdadera.
Produce sufrimiento.
Por eso Dios ordenó la existencia del gobierno.

Aplicación

Los creyentes deben reconocer que la autoridad civil es una expresión de la misericordia común de Dios.
Aunque imperfecta.
Aunque limitada.
Aunque frecuentemente corrupta.
Sigue siendo uno de los medios que Dios utiliza para impedir que la maldad humana alcance niveles aún mayores.
Cada vez que vemos una ley justa aplicada correctamente, estamos observando una manifestación de la gracia común de Dios.

V. EL GOBIERNO EXISTE PARA PROMOVER EL BIEN

Romanos 13:3b-4a

"¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien."
Pablo ahora presenta el lado positivo de la autoridad civil.
El gobierno no solamente castiga.
También protege.
No solamente reprime el mal.
También promueve el bien.
La autoridad fue diseñada por Dios para beneficiar a la sociedad.

El ciudadano obediente no debe vivir con temor

Pablo pregunta:
"¿Quieres, pues, no temer la autoridad?"
La respuesta es sencilla.
Haz lo correcto.
Obedece la ley.
Respeta el orden.
Actúa con integridad.
Normalmente quien vive de esa manera no tiene razones para temer a la autoridad.
La autoridad fue diseñada para perseguir al criminal, no al ciudadano obediente.

El gobernante es servidor de Dios

Pablo hace una afirmación extraordinaria:
"Porque es servidor de Dios para tu bien."
Observe que Pablo no está hablando exclusivamente de gobernantes creyentes.
Está hablando de la función misma de la autoridad civil.
La autoridad es llamada "servidor de Dios".
Esto significa que el gobierno cumple una tarea asignada por Dios.
Aunque muchos gobernantes no reconozcan al Señor.
Aunque muchos rechacen el evangelio.
Aunque muchos sean incrédulos.
Dios sigue utilizándolos para cumplir ciertos propósitos dentro de su providencia.

La función protectora del gobierno

La autoridad protege:
La vida humana.
La propiedad.
El orden público.
La estabilidad social.
Cuando una autoridad protege al inocente está cumpliendo una función otorgada por Dios.
Cuando una autoridad castiga al criminal está cumpliendo una función otorgada por Dios.
Cuando una autoridad mantiene el orden está cumpliendo una función otorgada por Dios.
Por eso Pablo puede llamarla:
"Servidor de Dios."

Una aplicación para la iglesia

La iglesia no está llamada a transformar el mundo mediante revoluciones políticas.
La iglesia está llamada a proclamar el evangelio.
Y una de las mejores maneras de preservar el testimonio cristiano es siendo ciudadanos ejemplares.
Pedro enseña:
"Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos" (1 Pedro 2:15).
Los creyentes glorifican a Dios cuando viven como ciudadanos respetuosos, honestos y obedientes.
Nuestra conducta debe confirmar el mensaje que predicamos.

Aplicación final de esta sección

Cada vez que disfrutamos seguridad, orden y protección debemos recordar que esas bendiciones no existen por casualidad.
Son parte del diseño providencial de Dios.
El gobierno civil, a pesar de todas sus imperfecciones, sigue siendo una de las herramientas que Dios utiliza para preservar la sociedad y permitir que el evangelio continúe avanzando.
(Continuará en la Parte 3 con los puntos VI y VII, las aplicaciones finales, la conclusión y la exhortación pastoral.) VI. LOS GOBERNANTES SON FACULTADOS POR DIOS PARA CASTIGAR LA MALDAD

Romanos 13:4b

"Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo."
Después de enseñarnos que el gobierno promueve el bien, Pablo vuelve a enfatizar su responsabilidad de castigar el mal.
Esta es una de las declaraciones más fuertes de todo el pasaje.
Pablo dice que la autoridad:
"No en vano lleva la espada."
La espada era un símbolo universal de poder judicial.
No era un adorno.
No era un símbolo ceremonial.
Era un instrumento de ejecución.
Representaba la autoridad del Estado para aplicar castigo.
Representaba el derecho de ejercer justicia.
Representaba la facultad de castigar incluso con la pena máxima cuando fuese necesario.

La autoridad no es simbólica

Muchas personas consideran la autoridad como algo meramente administrativo.
Pero Pablo enseña algo muy diferente.
La autoridad civil posee poder real.
Dios no estableció gobiernos para que simplemente hicieran recomendaciones.
Dios les dio autoridad para castigar al malhechor.
Por eso Pablo dice:
"Teme."
Quien practica el mal debe vivir consciente de que existe una autoridad con facultad para castigar.
Ese temor forma parte del diseño divino para restringir la maldad.

El principio establecido desde Génesis

La autoridad para castigar delitos graves no comenzó en Romanos 13.
Tiene sus raíces en Génesis 9:6:
"El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada."
Después del diluvio, Dios estableció el principio de responsabilidad civil.
La vida humana posee valor porque fue creada a imagen de Dios.
Por tanto, quien destruye injustamente una vida humana debe enfrentar la justicia.

Jesús confirmó este principio

Cuando Pedro intentó defender a Jesús usando una espada en Getsemaní, el Señor respondió:
"Todos los que tomen espada, a espada perecerán" (Mateo 26:52).
Jesús reconoció el derecho legítimo de la autoridad civil para castigar al criminal.
No eliminó la función del gobierno.
No abolió la justicia civil.
La confirmó.

El ejemplo del apóstol Pablo

Pablo mismo reconoció este principio.
Ante Festo declaró:
"Si algún agravio, o cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehúso morir" (Hechos 25:11).
Observe la importancia de esta declaración.
Pablo no cuestionó la legitimidad de la pena para ciertos delitos.
Reconoció que existen crímenes que merecen castigo severo.
Lo que negó fue haber cometido tales delitos.

Una advertencia para las naciones

La Escritura enseña que cuando la justicia desaparece, la sociedad comienza a corromperse profundamente.
Números 35:33 declara:
"La sangre contaminará la tierra."
Cuando el mal es tolerado.
Cuando la violencia queda impune.
Cuando la justicia deja de funcionar.
La sociedad comienza a deteriorarse moralmente.
Por eso Dios dio al gobierno la responsabilidad de castigar.
No por crueldad.
No por venganza.
Sino para preservar el orden y proteger a los inocentes.

Aplicación

Los creyentes deben comprender que la autoridad civil no es enemiga de la justicia.
Cuando actúa conforme al propósito de Dios, se convierte en un instrumento para proteger a la sociedad.
Debemos agradecer a Dios por jueces honestos.
Debemos agradecer a Dios por policías íntegros.
Debemos agradecer a Dios por autoridades que cumplen correctamente su función.
Porque a través de ellas Dios continúa preservando el orden en un mundo caído.

VII. EL CREYENTE DEBE OBEDECER POR CAUSA DE LA CONCIENCIA

Romanos 13:5

"Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia."
Llegamos ahora al clímax del argumento de Pablo.
Después de hablar sobre castigo.
Después de hablar sobre temor.
Después de hablar sobre la espada.
Pablo nos lleva al nivel más profundo de la obediencia cristiana.
El creyente no obedece solamente por miedo.
Obedece por convicción.

Dos motivaciones para la obediencia

Pablo menciona dos razones.

Primera razón

"Por razón del castigo."
Es decir, porque la autoridad tiene poder para sancionar.
Es legítimo que una persona desee evitar las consecuencias de violar la ley.
Dios mismo diseñó el sistema de consecuencias.
Pero esa no es la motivación más elevada.

Segunda razón

"Por causa de la conciencia."
Esta es la verdadera marca del creyente maduro.
El cristiano no necesita únicamente la amenaza del castigo.
El cristiano desea hacer lo correcto porque ama a Dios.
Desea obedecer porque sabe que es la voluntad del Señor.
Desea mantener una conciencia limpia delante de Dios.

La conciencia cristiana

La conciencia es ese tribunal interno que Dios ha colocado dentro del ser humano.
Cuando actuamos correctamente, la conciencia nos da paz.
Cuando actuamos incorrectamente, la conciencia nos acusa.
Pablo entendía la importancia de una conciencia limpia.
Por eso podía afirmar repetidamente que procuraba vivir con buena conciencia delante de Dios y de los hombres.
El creyente que vive en obediencia disfruta una tranquilidad que el rebelde jamás conocerá.

La obediencia cristiana es diferente

El incrédulo obedece principalmente porque teme las consecuencias.
El creyente obedece porque ama al Señor.
El incrédulo pregunta:
"¿Qué me pasará si me descubren?"
El creyente pregunta:
"¿Qué agrada a Dios?"
Esa es la diferencia fundamental.

Pedro confirma esta verdad

Pedro escribió:
"Por causa del Señor someteos a toda institución humana" (1 Pedro 2:13).
Observe la motivación.
No es por causa del gobernante.
No es por causa del partido político.
No es por causa del sistema.
Es por causa del Señor.
El creyente ve detrás de toda autoridad legítima la mano soberana de Dios.
Y por eso se somete.

APLICACIONES FINALES

Aplicación para los ciudadanos

Debemos respetar las leyes legítimas.
Debemos honrar a las autoridades.
Debemos evitar el espíritu rebelde que caracteriza al mundo.
Debemos ser conocidos como ciudadanos responsables.

Aplicación para la iglesia

La iglesia no está llamada a promover revoluciones políticas.
La iglesia está llamada a proclamar el evangelio.
Nuestro principal instrumento de transformación no es la fuerza.
Es la Palabra de Dios.
El evangelio cambia corazones.
Y los corazones transformados producen sociedades transformadas.

Aplicación para los creyentes

Debemos recordar constantemente que nuestra sumisión no depende de la perfección de los gobernantes.
Nuestra sumisión depende de la soberanía de Dios.
Obedecemos porque Dios gobierna.
Obedecemos porque Dios estableció las autoridades.
Obedecemos porque queremos agradar a nuestro Señor.

CONCLUSIÓN

Romanos 13:1-5 nos presenta siete razones por las cuales debemos someternos a las autoridades civiles.
Porque el gobierno existe por decreto divino.
Porque resistir al gobierno es resistir una institución establecida por Dios.
Porque quienes resisten reciben juicio.
Porque el gobierno restringe el mal.
Porque el gobierno promueve el bien.
Porque el gobierno posee autoridad delegada para castigar la maldad.
Porque debemos obedecer por causa de la conciencia.
Todas estas razones descansan sobre una verdad mayor:
Dios gobierna sobre los gobiernos humanos.
Los reyes cambian.
Los presidentes cambian.
Los imperios se levantan y caen.
Las naciones aparecen y desaparecen.
Pero Dios permanece en su trono.
Nada escapa a su soberanía.
Nada ocurre fuera de su control.
Nada frustra sus propósitos eternos.

EXHORTACIÓN FINAL

Al terminar este pasaje debemos hacernos una pregunta.
Si Dios demanda que nos sometamos a autoridades humanas imperfectas,
¿cuánto más debemos someternos al Rey perfecto?
Jesucristo posee toda autoridad.
Después de su resurrección declaró:
"Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18).
Toda autoridad humana es temporal.
La autoridad de Cristo es eterna.
Toda autoridad humana es limitada.
La autoridad de Cristo es absoluta.
Toda autoridad humana dará cuentas.
Cristo jamás dará cuentas porque Él es el Juez de toda la tierra.
Por eso la pregunta final no es solamente:
"¿Estoy sometido a las autoridades civiles?"
La pregunta más importante es:
¿Estoy sometido a Jesucristo como Señor y Salvador?
Porque llegará el día cuando todos compareceremos delante de Su trono.
Y solamente aquellos que hayan confiado en Él encontrarán gracia, perdón y vida eterna.
Que Dios nos conceda corazones humildes.
Corazones obedientes.
Corazones sometidos a Su voluntad.
Y una profunda confianza en Su soberanía perfecta.
Amén.
Related Media
See more
Related Sermons
See more
Earn an accredited degree from Redemption Seminary with Logos.