Untitled Sermon (6)
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CONCLUSIÓN
Hoy hemos visto seis evidencias.
No las repito — usted las lleva en el corazón.
Pero antes de cerrar
quiero que regresemos al carcelero.
Todos conocemos la pregunta que hizo.
La hemos citado esta mañana.
«Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?»
Pero casi nunca nos detenemos en lo que pasó después.
Esta mañana quiero que nos detengamos.
Pablo y Silas no fueron a Filipos
buscando al carcelero.
No tenían un plan para él.
No estaba en la lista de nadie.
Fueron a predicar.
Fueron arrestados.
Fueron azotados públicamente.
Fueron encadenados en el calabozo más profundo.
Y a medianoche —
con la espalda en carne viva,
con los pies en el cepo,
sin saber lo que vendría mañana —
cantaban.
No cantaron porque la situación era buena.
Cantaron porque conocían a Dios
y eso era suficiente.
Y ese gozo — inexplicable, irracional para cualquier observador —
fue lo que abrió la puerta.
No un argumento.
No una estrategia de evangelismo.
No un sermón bien preparado.
Un estilo de vida que no tenía explicación humana.
Y eso es exactamente lo que Dios quiere hacer en usted
y a través de usted.
No simplemente que sepa que es salvo
para vivir tranquilo.
Sino que le conozca tan profundamente,
que viva tan envuelto en Su propósito,
que las distracciones de este mundo
pierdan el poder que tenían sobre usted.
El trabajo, el estatus, la opinión de otros,
el miedo al futuro, la presión del presente —
todo eso que el mundo usa para definirle
deja de ser el centro
cuando Él es el centro.
· · ·
Y cuando usted vive así —
con gozo que no depende de las circunstancias,
con certeza que el enemigo no puede quitarle,
con un propósito que va más allá de usted mismo —
Dios empieza a usarle
con personas que usted nunca imaginó.
El carcelero no estaba en la lista de Pablo.
Pero Pablo estaba tan envuelto en Dios
que incluso encadenado,
incluso golpeado,
incluso en la oscuridad —
su vida hizo la pregunta
que el carcelero necesitaba hacer.
Alguien en su trabajo le está mirando.
Alguien en su familia no entiende por qué usted es diferente.
Alguien que usted menos espera
está a punto de perder todo —
y va a necesitar ver en usted
algo que no se explica.
Eso no viene de marcar las seis evidencias.
Viene de conocerle.
De que Su Espíritu viva en usted.
De que Su propósito sea más real
que cualquier cosa que este mundo le ofrezca.
· · ·
Este es el llamado.
Si esta mañana hay alguien que dice:
«Quiero eso.
Quiero vivir así.
Pero no tengo esa fuerza en mí mismo.
Necesito que Dios lo haga en mí.»
Ese es exactamente el lugar donde Dios trabaja.
No en los que se sienten suficientes.
En los que saben que no lo son
y se lo entregan a Él de todas formas.
1 Juan 5:12 — «El que tiene al Hijo, tiene la vida.»
No una vida cómoda.
No una vida sin problemas.
Una vida que canta a medianoche.
Una vida que impacta al carcelero
que nadie esperaba impactar.
· · ·
Eso es todo.
Eso es suficiente.
Eso es para siempre.
