La Perseverancia en la Fe

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Buenas noches, bienvenidos a este nuevo Tiempo con Dios del viernes 5 de junio de 2026.
Me da mucho gusto saludarlos, yo soy Hector Viruega, y soy el responsable de los grupos pequeños de nuestra iglesia. Y para mi es un gusto el poder estar con ustedes en esta noche.
Antes de comenzar, quiero dar unos breves anuncios:
Concierto “Dios con Nostros” sábado 13, 6 pm
Bautismos 5 de julio en Zona Esmeralda
En julio tendremos nuestro campo de verano, y este año será referente a ¿qué creen? Al futból.
Así que por favor estén atentos a nuestras redes sociales para todas las actividades de nuestra iglesia en los meses de junio y julio.
SALUDOS
Creo, sin temor a equivcarme, que la mayoría de los que ven los Tiempos con Dios, son cristianos maduros en su fe, cristianos que ya tienen tiempo caminando con el SEÑOR, y la semana pasada meditamos acerca de ser fieles hasta el final, acerca de la fidelidad en las temporadas largas, hoy vamos a meditar en persevar en la fe.
Pero antes de eso vamos a orar:
ORACIÓN
Les pido que por favor abran sus biblias en la carta los Hebreos, capítulo 12, y vamos a leer los versículos 1 al 3.
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Hebrews 12:1–3 LBLA
Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios. Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón.

Introducción

¿Recuerdan que la semana pasada les platicaba de mi querido Jacob y su papá que se aventaron a correr un 21K, saliendo a toda velocidad de la meta, solo para detenerse a volver el estómago unos 700 m más adelante?
Si te interesa conocer la historia y no la escuchaste, te recomiendo que veas el Tiempo con Dios del viernes pasado. Y no te quedes con el chisme y aprovecha la meditación.
Pero, regresando a nuestro tema del día de hoy, la vida cristiana no es una carrera de velocidad, sino una maratón. Muchos comienzan con entusiasmo, pero el verdadero desafío es seguir corriendo después de años de pruebas, decepciones, luchas y responsabilidades.
Antes de comenzar quisiera decirte que como bautistas creemos en la perseverancia de los santos, ¿qué significa esto? bueno, que todos los que verdaderamente hemos nacido de nuevo somos guardados por el poder de Dios y permaneceremos como creyentes, como hijos de Dios, hasta el fin de nuestras vidas.
Se trata de una verdad fundamental que integra múltiples aspectos de la fe cristiana.
Ahora bien, aunque el creyente ciertamente será fiel hasta el final, también debe perseverar—lo que significa que la certeza divina de la salvación transmite un llamado a la fidelidad activa de la persona.
Por eso la meditación de esta noche de la perseverancia en la fe.
Esta fidelidad activa constituye el aspecto humano, relacionado con la fidelidad a la voluntad de Dios, un compromiso dinámico. Implica un progreso constante en el camino iniciado durante la conversión, una perseverancia en el ejercicio de la fe y la práctica de la santidad, que incluye negarse a sí mismo, resistir las tentaciones y pelear la buena batalla de la fe, aun cuando los creyentes sufran caídas.
Es una realidad que en ocasiones, aún los creyentes más maduros enfrentan peligros que los nuevos creyentes aún no conocen: el cansancio espiritual, la rutina, las heridas causadas por otros cristianos, la pérdida de seres queridos y la sensación de haber corrido demasiado tiempo.
Hebreos 12 fue escrito precisamente para creyentes cansados que estaban considerando bajar el ritmo o abandonar la carrera.
Lo primero quen tenemos que:
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I. Recuerda que no corres solo (v. 1)

“Teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos…”
El versículo 1 nos dice que estamos rodeados de una gran cantidad de testigos. Esta es metáfora, pues es obvio que no estamos rodeados de espíritus de los héroes de la fe.
Estas multitud son testigos de la fe.
El autor de la carta a los Hebreos, escribe en un entorno romano, impregnado de la cultura griega. En este mundo eran comunes las competencias atléticas, y bueno de ahí vienen las carreras olímpicas, de donde el autor sagrado ha sacado el símil.
El teólogo J. Brown dice: «Una multitud casi increíble, procedentes de todos los estados de Grecia y de las comarcas circunvecinas, asistían a estos juegos como espectadores Los jóvenes más nobles de Grecia actuaban en la competición. En la carrera, a la que se hace alusión en el párrafo que tenemos (delante), se señalaba un determinado trayecto, que los candidatos habían de cubrir en su carrera para adquirir pública fama, y al final del trayecto se erigía un tribunal donde se sentaban los jueces—hombres que, en años anteriores, habían sido ellos mismos competidores que habían obtenido los honores olímpicos—.
Los vencedores en la carrera de la mañana no recibían sus premios hasta la tarde, pero, después de sus ejercicios, se unían al grupo de espectadores, y miraban mientras otros proseguían los mismos arduos trabajos que ellos habían llevado a cabo tan honrosamente. Si uno se percata de estos hechos, el sentido y la fuerza del lenguaje del apóstol se percibirá mucho más fácil y claramente»
Este pasaje nos dice que la carrera de la vida, que esta
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A. La carrera ya ha sido recorrida por otros

Los héroes de Hebreos 11 enfrentaron dificultades iguales o mayores que las nuestras.
Abel fue rechazado por su propio hermano, el cual terminó matándolo por envidia
Noé vivía en una sociedad corrupta que no creía en Dios. Predicó infructuosamente por décadas.
Abraham tuvo que dejar su tierra sin saber a dónde iba, y esperar años por un hijo prometido, para luego ser probado al tener que ofrecer a Isaac.
Sara tenía era esteril y tuvo a Isaac siendo de edad avanzada.
Por su parte Isaac, Jacob y José tuvieron que vivir como extranjeros.
Moisés rechazó los privilegios de Egipto y huyó a Madián, lideró a un pueblo difícil y enfrentó a Faraón (con un gran riesgo de muerte).
Rahab, siendo de una profesión infame, vivía en una ciudad condenada a destrucción, y arriesgó su vida por ayudar a los espías de Israel.
Posteriormente se mencionan jueces y reyes como Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel que enrentaron guerras constantes, debilidades personales y enemigos superiores.
Y finlamente lo profetas enfrentaron, tortura, rechazo social, prisiones, muerte violenta, viviendo en pobreza y persecución.
Esto nos lleva a ver que
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B. Su testimonio nos recuerda que vale la pena perseverar

Ya decíamos, no es que nos estén observándonos como espectadores de un estadio; más bien, su vida misma testifica que Dios es fiel.
Así que cuando te sientas cansado, desmotivado, recuerda que muchos antes que tú, enfrentaron grandes problemas, y llegaron a la meta por la gracia de Dios.
Para ello es importante que
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II. Deshazte de lo que estorba la carrera (v. 1)

Dice el versículo 1: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia.”
Hace unos años, unos quince, hicimos una actividad de integración en la oficina: escalar una montaña que está al sur de las ciudad de MTY.
Si tu vives on MTY o has estado en MTY, recordarás que al sur de San Pedro Garza García hay un macizo montañoso que le llaman la Sierra Madre, y al pico p principal se le conoce como la “M”.
Bueno, nos preparamos para subir, llevaba una backpack en la cual lleva barras energéticas, botellas de Gatorade, pero también llevaba una cámara grande para tomar fotos, y no solo eso, también un telefoto grande y pesado, además de una chamarra para la lluvia. Eran cosas buenas, pero eran cosas que cargué en una subida que duró más o menos 6 horas y en un descenso que duró más o menos lo mismo. Y aunque no era carrera, sino escalada, a lo que voy es que estuve cargando doce horas cosas innecesarias.
Entonces lo primero que nos dice aquí el autor de la carta a los Hebreos, es que nos debemos despojar de todo peso que nos estorba en la carrera.
Y algo importante que debemos considerar es que:
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A. No todo peso es pecado

Hay cosas legítimas que pueden convertirse en cargas:
Distracciones, sobre todo cuando se vuelven prioridades desordenadas: Pasar demasiado tiempo en redes sociales, entretenimiento o celular.
Trabajo, de igual manera, cuando se vuelve tan excesivo que te deja sin tiempo para Dios, para tu familia, para tu ministerio. El trabajo es una bendición, pero si no lo administras te aleja de lo importante.
Relaciones que no edifican: Amistades que enfrían tu fe, personas que te influencian negativamente. Tal vez no siempre hay conflicto, pero te desvían.
Preocupación y ansiedad: Vivir cargado de estrés por el futuro, lo cual de alguna manera es no confiar en el control de Dios, y que obviamente te roba paz y enfoque espiritual.
autosuficiencia: pensar que no necesitas ayuda ni a Dios, o se te olvida recurrir a Dios, lo cual te impide depender plenamente de Él.
Tal vez la culpa o pasado no resuelto, ya que el seguir cargando errores ya perdonados te inmoviliza y te hace retroceder.
Compromisos que Dios nunca pidió.
Un corredor no corre cargando equipaje.
¿Qué es lo que debemos hacer? Bueno,
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B. Los creyentes maduros deben hacer evaluaciones periódicas

Después de años de caminar con Cristo es posible que vayamos acumulando cargas.
En los primeros 9 años de casados, mi esposa y yo vimos en 9 casas diferentes en tres ciudades distintas, así que ya te imaginarás que hicimos muchas mudanzas en ese timpo. Y es impresionante la cantidad de cosas innecesarias que vas acumulando en casa. Cada vez que nos cambiámbamos, aprovechábamos para deshacernos de cosas.
Bueno, en la vida, vamos acumulando también cargas.
Así que a veces es importante hacer una pausa, y hacerse algunas preguntas útiles:
¿Qué estoy cargando que Dios nunca me pidió cargar?
¿Qué heridas no he entregado al Señor?
¿Qué preocupaciones no he entregado al SEÑOR y me están minando?
¿Qué hábitos están robando mi pasión?
Recuerda que la perseverancia no depende sólo de correr más fuerte, sino de correr más ligero.
Un segundo punto muy importantes es:
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III. Mantén los ojos en Jesús y no en las circunstancias (v. 2)

El versículo 2 dice: “Puestos los ojos en Jesús…”
Yo pensaba que una virtud que consiste en poder hacer muchas cosas simultáneamente. Y comenzaba una cosa, avanzaba en eso, comenzaba otra cosa y avanzaba en eso otro. Iniciaba una tercera cosa, y regresaba a la primera, y después iba con la tercera, y luego con la segunda.
Y hasta cierto punto me sentía orgulloso de mi capacidad multi-task, hasta que un día mi esposa me dijo, lo que tu tienes en realidad es un déficit de atención tremendo.
Y creo que tiene razón, por eso, creo que he aprendido a enfocarme en lo que debo. O bueno, al menos eso trato ahora.
En el caminar cristiano, lo importante no es enfocarte en lo que estás haciendo, sino en para Quien lo estás haciendo. Por eso, el autor de la carta a los hebreos, nos dice: que mantengamos nuestros ojos puestos en Jesús.
Déjame te digo que:
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A. El cansancio aumenta cuando perdemos el enfoque

Te acuerdas de la historia cuando Jesús se acerca a la barca caminando sobre el agua, enmedio de la tormenta. Pedro brinca al agua, y viendo a Jesús caminó sobre el embravecido mar, pero en cuanto desvió su mirada del Maestro y contempló la tormenta, comenzó a hundirse.
En ocasiones, los creyentes maduros pueden distraerse mirando:
Los problemas de la iglesia.
Los errores de otros.
Las injusticias sufridas.
Los fracasos personales.
Los problemas que uno tiene y que lo agobian.
Por eso, se acuerdan de ese antiguo canto que se llama: Fija tus Ojos en Cristo:
¡Oh, alma cansada y turbada! Sin luz en tu senda andarás Al salvador mira y vive Del mundo la luz es su faz
Fija tus ojos en Cristo Tan lleno de gracia y amor Y lo terrenal sin valor será A la luz del glorioso Jesus
Porque mira, Jesús es todo lo que necesitamos
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B. Jesús sigue siendo suficiente

El mismo Cristo que nos llamó hace años sigue siendo digno hoy.
No seguimos a una organización. No seguimos una tradición. No seguimos una experiencia pasada.
Seguimos a Cristo. Porque solo en Él encontramos ese
1. Amor sacrificial que nos salvó.
2. Ese llamado a la vida nueva. Porque seguir a Cristo significa experimentar una transformación en nuestra vida.
3. Esperanza y propósito: Juan 10:10 dice: "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia." Cristo ofrece una vida plena y con propósito.
4. *Relación personal*: Mateo 11:28-30 dice: "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar." Seguir a Cristo implica tener una relación personal con Él, donde encontramos descanso y paz.
5. *Promesa de la vida eterna*: Romanos 6:23 dice: "Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." La promesa de la vida eterna es un motivo poderoso para seguir a Cristo.
Y lo más importante, es que:
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C. Jesús es el mejor ejemplo de como terminar la carrera

Él es:
Autor de nuestra fe.
Sustentador de nuestra fe.
Consumador de nuestra fe.
Lo que sostiene al creyente después de décadas no es la emoción, sino una visión renovada de Cristo.
La carrera es como a campo traviesa, hay valles, hay ríos, hay piedras, hay espinas, no es en tartán:
Estas situaciones al final son pruebas en la vida, por eso es importante
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IV. Aprende a interpretar correctamente el sufrimiento (v. 2-3)

“Por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz.”
El autor de la carta a los Hebreos, nos llama a tener la perseverancia que tuvo Cristo ante el sufrimiento por dos razones, porque soportó la muerte más cruel, y porque menospreció la vergüenza.
Después menciona el glorioso fin de su muerte, para que los creyentes sepamos que todos los males que tenemos que sobrellevar redundarán en beneficio de nuestra salvación y gloria, con tal que sigamos a Cristo.
Así también lo afirma Santiago: “Habéis oído la paciencia de Job, y habéis visto su fin” (Sant. 5:11). Por consiguiente, el autor bíblico da a entender que el fin de nuestros sufrimientos será el mismo de los de Cristo, de acuerdo con lo que dice Pablo, “Si sufrimos con él, también con él reinaremos” (Rom. 8:17).
Y mira, lo que pasa es que:
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A. Jesús perseveró mirando más allá del dolor

Veía la gloria futura más que el sufrimiento presente.
Los que estamos leyendo la Biblia en un año, estamos en estos días leyendo el libro de Job, y hemos visto como a veces la vida puede ser brutalmente dura, pero eso, o mejor dicho:
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B. El sufrimiento no significa que Dios nos abandonó

Muchas veces los hijos de Dios, los creyentes maduros enfrentamos:
Enfermedades.
Pérdidas.
Decepciones ministeriales.
Soledad.
Desempleo.
Ansiedad.
Sin embargo, estas cosas no son evidencia de ausencia divina.
Por eso es que debemos tener puestos los ojos en Cristo y en el supremo galardón que nos espera:
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C. La eternidad da sentido a la perseverancia

Los años pasan rápido, pero la recompensa es eterna.
Cuando el presente parece pesado, recuerda que la meta sigue delante de ti.
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2 Corinthians 4:17–18 LBLA
Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.
Al principio de este Tiempo con Dios te hablaba de la perseverancia de los santos, así que el problema no es una apostasía,
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V. El peligro más grande: rendirse en los últimos kilómetros (v. 3)

El versículo 3 dice: “Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.”
El verbo traducido “desmayar” a veces se utilizaban para referirse al agotamiento que podía experimentar un corredor.
El escritor está en efecto diciendo, “No bajen el ritmo demasiado pronto; no se relajen hasta haber pasado la meta; permanezcan de pie hasta tanto lleguen al final”.
Porque mira,
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A. Una de las armas que usa el enemigo es el que nos desanimemos

No nos puede sacar de la carrera, pero si puede desanimarnos para que bajemos la velocidad.
Puede desmotivarnos para que no demos el 100%.
Es por eso que
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B. La madurez se demuestra en la perseverancia

La pregunta no es:
“¿Cuánto sabes?”
Ni:
“¿Cuánto has servido?”
Sino:
“¿Cómo es tu caminar con Cristo?
¿Con entusiasmo?
¿Con esmero?
¿Dando lo mejor de ti?”
¿Sabes que es lo más maravilloso?
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C. Dios da gracia para terminar

La misma gracia que nos salvó es la que nos sostendrá hasta el final.
La gracia es fundamental para el inicio, el desarrollo y la culminación de la vida cristiana.
Es Dios quien comienza nuestra salvación y también es Él quien la perfeccionará. Esto significa que no dependemos de nuestras propias fuerzas para completar nuestra vida cristiana, sino que confiamos en la fidelidad de Dios.
La gracia no solo proporciona el medio mediante el cual Dios nos salva, sino que funciona como la energía que permite al creyente perseverar en su andar cristiano. Esta capacidad sostenedora opera en múltiples dimensiones de la vida del creyente.
La gracia se convierte en fuente de consuelo durante las tribulaciones y de esperanza en toda acción, conformando la vida entera con características especiales y proporcionando auxilio oportuno en momentos de crisis.
Además, la gracia concede a la vida del creyente simultáneamente su fuente, su poder y su orientación.Esto significa que la totalidad de la vida del creyente es una expresión de la gracia, siendo las manifestaciones particulares las encarnaciones más visibles de un poder exterior del cual el creyente vive constantemente.
La gracia también sostiene al creyente mediante su carácter abundante. Se caracteriza por su abundancia suficiente para toda emergencia, necesidad y situación.La vida cristiana está orientada por la gracia.
Finalmente, la gracia es parte integral en la vida del creyente, y solo cuando se vive en la gracia de Dios las obras que se realizan serán agradables delante de Él, siendo frutos del Espíritu.
De esta manera, la gracia sostiene la vida cristiana no como un evento puntual, sino como la realidad continua que fundamenta, capacita y dirige toda la existencia del creyente.

Conclusión

Después de muchos años de caminar con Cristo, la tentación no suele ser la apostasía ni la rebelión abierta.
La tentación es simplemente cansarse.
Pero Hebreos 12 nos recuerda:
No estamos solos.
Debemoss dejar las cargas innecesarias.
Debemos mirar a Jesús.
El sufrimiento tiene propósito.
La meta vale la pena.
Llamado final
“No reduzcas el paso. No permitas que las heridas, la rutina o el cansancio apaguen tu pasión por Cristo. El mismo Señor que te llamó sigue corriendo contigo y te sostendrá hasta cruzar la meta.”
“Y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús.” (Hebreos 12:1-2)
ORACIÓN
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