Una fe que promete
Justos en Cristo • Sermon • Submitted • Presented
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La promesa de la fe
La promesa de la fe
Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión. Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros (como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes) delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
Aquí, la palabra clave es “promesa”. Abraham fue justificado por creer la promesa de Dios, no por obedecer la ley de Dios; porque la ley de Dios no había sido aún dada por medio de Moisés. La promesa a Abraham le fue dada por la pura gracia de Dios
Así hoy, Dios justifica a los impíos porque creen su promesa de gracia, y no porque obedecen su ley. La ley no fue dada para salvar a los hombres, sino para mostrarles que necesitan ser salvos (Romanos 4:15).
Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
Pablo utiliza este principio para defender que la promesa de bendición universal se reclama mediante la fe, y todos los que tienen la fe de Abraham son sus descendientes.
La segregación y superioridad basada en la posesión de la ley desaparece cuando las personas comprenden que la promesa y la salvación se obtienen por fe. En otras palabras, enfatizar la ley como requisito para heredar la promesa crearía división; la fe, en cambio, unifica a judíos y gentiles bajo un mismo fundamento.
El hecho de que Abraham haya sido justificado por gracia y no por la ley prueba que la salvación es para todos. Abraham es el padre de todos los creyentes, ya sean judíos o gentiles (Romanos 4:16; Gálatas 3:7, 29)
Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros
Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.
Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.
Pablo vio esto como el cumplimiento de Génesis 17:5
Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.
El poder de la fe
El poder de la fe
El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.
Estos versículos son una amplificación de una frase del versículo 17, “el cual da vida a los muertos”. Pablo vio el rejuvenecimiento del cuerpo de Abraham como un cuadro de la resurrección de los muertos; y luego lo relacionó con la resurrección de Cristo.
Una de las razones por las que Dios demoró en enviar un hijo a Abraham y a Sara fue para permitir que toda su fuerza natural decayera y luego desapareciera. Era inconcebible que un hombre de 99 años pudiera engendrar un hijo en la matriz de su esposa de 89 años de edad. Desde el punto de vista reproductivo ambos estaban ya muertos.
Pero Abraham no andaba por vista; el andaba por fe. Lo que Dios promete, lo cumple. Todo lo que tenemos que hacer es creer. La fe inicial de Abraham, según se relata en Génesis 15, no disminuyó en los años siguientes. En Génesis 17 y 18 Abraham era fuerte en la fe. Fue esta fe la que le dio fortaleza para engendrar un hijo en su vejez.
La aplicación a la salvación es clara: Dios espera hasta que el pecador esté muerto e incapacitado para ayudarse a sí mismo antes de manifestar su poder salvador. Mientras el pecador perdido piense que por sus propias fuerzas puede hacer obras que agraden a Dios, no puede ser salvo por gracia.
Cuando Abraham reconoció que estaba muerto, el poder de Dios obró en su cuerpo. Cuando el pecador confiesa que está espiritualmente muerto e incapacitado de ayudarse a sí mismo, es cuando Dios lo puede salvar.
El evangelio es “poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16) porque Cristo resucitó de entre los muertos.
Jesucristo fue entregado a morir por causa de nuestras transgresiones, y resucitado por causa de nuestra justificación (traducción literal de Romanos 4:25). Esto significa que la resurrección de Cristo es la prueba de que Dios aceptó el sacrificio de su Hijo, y que ahora los pecadores pueden ser justificados sin que Dios viole su propia ley o contradiga su naturaleza.
La clave, por supuesto, es si “creemos” (v. 24). Hay más de 60 referencias en Romanos a la fe o a la incredulidad. El poder salvador es experimentado por aquellos que creen en Cristo (Romanos 1:16).
porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.
Su justicia es otorgada a aquellos que creen (Romanos 3:22).
la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.
Somos justificados por la fe (Romanos 5:1).
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
Todo esto nos hace maravillar de la fe de Abraham. El no tenía una Biblia que pudiera leer; sólo tenía la promesa de Dios. Como creyente, casi estaba solo, rodeado de paganos incrédulos. No podía mirar hacia atrás a una historia larga de fe; en efecto, él ayudó a que se escribiera esta historia. Sin embargo, Abraham creyó a Dios.
La gente hoy en día tiene una Biblia completa que puede leer y estudiar. Tiene compañerismo en la iglesia, y puede mirar hacia atrás a siglos de fe escrita en la historia de la iglesia y en la Biblia. Sin embargo, muchos rehusan creer.
Como aplica ahora a la iglesia:
Deja de vivir por vista y comienza a creerle a Dios
Es fácil tratar con un Dios que cumple nuestra logica e imaginación, pero de eso no trata la fe, Dios lo que promete cumple aunque supere nuestra imaginación, y eso empieza con nuestra salvación, el ha prometido que si creemos y confesamos su nombre el es fiel y justo para perdonarnos y salvarnos. Cree y confiesa su nombre como Salvador.
2. Necesitas morir para poder vivir
3. Nuestra fe en Jesús, es lo único que nos pueda salvar
La fe salvo a Abraham, la fe salvo a los heroes de la fe que vemos en Hebreos 11, y es la fe la que nos sigue salvando, pero es la fe en Jesús la que nos salva, solo Jesús y nada mas.
