Culto Misionero de Damas Dorcas - Junio 2 de 2026

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Introducción

Juan 5:33–35 "Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad.Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz."
Quisiera plantear dos interrogantes frente a la expresión de Jesús (‘él era antorcha que ardía y alumbraba … ‘)
¿Por qué ardía y alumbraba Juan?
¿Cuál era el combustible de su antorcha?
Bajo la respuesta a estas preguntas, encontraremos fundamento para nuestra vida. Vamos a entender, que no solo Juan sino también de nosotros, de la Iglesia del Señor, se puede dar testimonio de que somos antorchas que ardemos y alumbramos.
Bajo la respuesta a estas preguntas, entenderemos la altura y la grandeza de las posibilidades que nos abre el evangelio para ser instrumentos útiles en sus manos. Para que nuestros miembros sean instrumentos de justicia del reino de Dios.
Que el Señor Jesús sea renovando nuestro entendimiento esta noche, ampliando nuestra visión en este culto misionero de dirigido por las Damas Dorcas. Porque el llamado a hacer misiones es para todos, es para la iglesia y es trabajado de todos.

¿Por qué ardía y alumbraba Juan?

Porque daba testimonio de la verdad Juan 5:33 "Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él dio testimonio de la verdad."
Hablaba lo que conocía de Jesús: Juan 1:6–8 "Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz."
Juan 1:29–34 "El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.Este es aquel de quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios." Da testimonio de lo que conoce, de lo que ha aprendido, de lo que ha visto, de lo que ha experimentado de Dios, habla, no se queda callado. Es como si cada vez que uno hablara, la antorcha que está encendida, estuviera soplando, soplando y la llama crece y crece.
Sabe de quien es la gloria, se agacha para que la gloria pase de largo y vaya a quien tenga que ir. Se humilla, baja la altivez, el orgullo, no tiene temor a entregar nada (Juan murió decapitado por hablar la verdad, hoy quizás no hay que ser decapitado, pero hay otras cosas que sufrir, que padecer por causa de la verdad). No temamos, que el Señor dará testimonio por nosotros.
Juan 3:26–36 "Y vinieron a Juan y le dijeron: Rabí, mira que el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú diste testimonio, bautiza, y todos vienen a él. Respondió Juan y dijo: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo. Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él. El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido. Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe. El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos.
Juan era antorcha que ardía porque su testimonio era de fidelidad, de justicia, de santidad. Era íntegro, la fidelidad a Dios, la santidad, la pureza. Por el fiel Dios responde, por el fiel Dios hace lo que sea por no dejarlo en verguenza. Dios está buscando una juventud fiel, Dios está una iglesia fiel.
Marcos 6:20 "porque Herodes temía a Juan, sabiendo que era varón justo y santo, y le guardaba a salvo; y oyéndole, se quedaba muy perplejo, pero le escuchaba de buena gana."
Juan fue fiel al llamado que el Señor le había hecho, no se torció, no lo modificó, no lo hizo agradable, solo se limitó a hacer lo que Dios le había mandado a hacer, conforme él le había dicho.
Nadie puede interponerse en el obrar de Dios, yo quiero ser un instrumento útil en las manos de Dios, quiero que mi vida sea un lugar donde la gloria de Dios se manifieste, se mueva, operen los dones de Dios, quiero ser testigo del poder de Dios.

¿Cuál era el combustible de su antorcha?

Que Juan estaba lleno del Espíritu Santo: Lucas 1:15 "porque será grande delante de Dios. No beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aun desde el vientre de su madre."
Efesios 5:18 "No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,"
Hoy el vino no es solo la bebida la que se debe evitar, es el vino del mundo, es la embriaguez del mundo, porque el embriagado de mundo pierde la orientación, pierde la visión, pierde el propósito con el que fue llamado.
El Señor antes nos llamó a ser llenos del Espíritu Santo.
Las antorchas se encieden con aceite y hay un aceite puro, de oliva machacada en el madero, de calvario, de evangelio, de cordero que se derrama sobre las vidas, sobre las cabezas de aquellos que creemos en el Señor y que anhelamos el mover de su santo Espíritu en nosotros.
Éxodo 27:20 "Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas."
La oliva perfecta es el Señor, que fue machacado por nosotros. El aceite de la santa unción proviene de él, de su obra, de lo que hizo en el calvario.
Recordar esa obra, exaltar esa obra, vivir crucificado con Cristo, vivir con la mira puesta en los beneficios que se desprenden de esa obra hará arder continuamente las lámparas que son nuestras vidas .

La unión …. ¿Juan y la Iglesia?

No se trata de decir quien es mayor o menor, quien es mejor o menos. Se trata de que tengamos perspectiva, mirada de lo que Dios nos ha hecho, para que entendiendo eso, valoremos, perseveremos, luchemos, sirvamos, nos entreguemos, hagamos misiones. No temamos, no retrocedamos.
Lucas 7:28 "Os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él."
Lucas 1:17 "E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto."
Ahora, la pregunta es: ¿De quién es el reino? A quién le ha sido prometido? Qué cosas hemos visto, creído y experimentado distintas a las de un hombre como Juan el bautista del cual el Señor dió este gran testimonio?
¿el poder de Elías, que es el mismo poder que tenía Juan, es un poder distinto al que tiene la Iglesia hoy?
Lucas 10:23–24 "Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis; porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron."
La iglesia del Señor ha recibido grandeza de parte de Dios:
La revelación de quién es él
La revelación de su obra salvífica
El derramamiento del Espíritu Santo y la operación de los dones del Espíritu
Porque cuando el Señor iba a ascender le dijo a los discipulos: Hechos de los Apóstoles 1:8 "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra."
La iglesia está llamada a ver con sus propios ojos el mover de la gloria de Dios y dar testimonio de lo que Dios hace a través de unas antorchas encendidas por el aceite puro de la unción del Espíritu Santo.
La iglesia está llamada a avivar el fuego del don de Dios que está en nosotros . a no callar, a ser la voz que clama en el desierto que es el mundo, que puede ser nuestra familia, que pueden ser la vida de nuestros hijos, la vida de nuestros compañeros. Estamos llamados a ser una antorcha encendida que no se apague.

Texto final para reflexionar

Isaías 32:12–14 "Golpeándose el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría.Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada;"
Isaías 32:15–18 "hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia.Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo."
El Señor derramó su Espíritu también para comisionarnos, para recordarnos que no estamos solos y que lo que no vale nada, en las manos del Señor es mucho. Que el que se cree poco, en las manos del Señor puede mucho, que el que se cree incapaz, el que se cree niño, lleno de la unción del Espíritu Santo, vale mucho y sirve mucho. Aquí todos estamos llamados a ser útiles en las manos del Señor.
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