La Familia en el Pacto de Gracia (Antiguo Testamento)

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I. Introducción

Amados hermanos, hoy vivimos en una época donde el porcentaje de divorcios es alto y la crianza de los hijos es dejada a la opinión de la mayoría. Fuimos diseñados para reflejar la comunión trinitaria en el hogar.

A. La familia como institución divina

La familia no es el resultado de un consenso sociológico evolutivo ni un mero refugio de supervivencia humana
La familia es una ordenanza de la creación, diseñada y decretada por Dios antes de la entrada del pecado para reflejar Su gloria y comunión.
Génesis 1:27: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó."
Génesis 2:18: "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él."

B. La creación del hombre y la mujer y su propósito santo

El diseño de la complementariedad entre el varón y la mujer tiene como fin manifestar el compañerismo santo, el dominio de la creación bajo el señorío divino y la santidad comunitaria.
Génesis 1:28: "Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread..."
Efesios 5:31-32: "Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia." (El propósito santo del matrimonio preconfigura la unión mística de Cristo con Su pueblo).

C. El establecimiento de la familia para la manifestación del Pacto de Gracia

En los decretos eternos de Dios, la familia fue constituida como el huerto histórico y la estructura orgánica primaria a través de la cual Dios desplegaría, administraría y preservaría las promesas de Su gracia soberana de generación en generación.
Salmo 105:8-9: "Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones, la cual concertó con Abraham..."

II. La Familia en el Edén

A. El Pacto de Obras y la transmisión de la enseñanza

Dios entró en un Pacto de Obras con Adán como cabeza federal de la humanidad. Dado que el mandato de no comer del árbol le fue entregado a Adán antes de la formación de Eva (Génesis 2:16-17), Adán asumió el oficio profético en su hogar, siendo responsable de transmitir, enseñar y resguardar la ley del pacto para su esposa.
Oseas 6:7: "Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí."
Génesis 2:16-17: "Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás..."

B. El gozo del matrimonio en el Edén

Antes de la caída, el matrimonio operaba en perfecta armonía pactual. No existía la desconfianza, el temor, el egoísmo ni la explotación mutua; la desnudez externa reflejaba una transparencia total del alma ante Dios y entre los cónyuges.
Génesis 2:23, 25: "Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne... Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban."

C. La entrada del pecado al seno familiar

La caída representó la violación del Pacto de Obras y la subversión del orden familiar: Adán abdicó de su rol protector y federal, Eva actuó con independencia, y el pecado fracturó la comunión inmediata del hogar. La inocencia dio paso a la culpa, el miedo y la acusación mutua.
Génesis 3:6: "Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer... y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella."
Génesis 3:12: "Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí."

D. El establecimiento del Pacto de Gracia

Frente al fracaso humano en el Pacto de Obras, Dios intervino soberanamente con el Protoevangelio. Al dictar sentencia, Dios anunció que la redención del cosmos vendría precisamente a través de las entrañas de la familia: la simiente de la mujer aplastaría a la serpiente. El Pacto de Gracia nace en la historia en un formato familiar y generacional.
Génesis 3:15: "Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar."

III. La Familia después de la Caída y Expulsión del Edén

A. El nacimiento de los hijos en el Pacto de Gracia y la enseñanza familiar sobre el pacto

Fuera del Edén, Eva reconoció la intervención soberana de Dios en la concepción. A pesar de la caída, la adoración continuó en el hogar; los padres instruyeron a sus hijos en el sistema sacrificial, enseñándoles que la comunión con Dios requería la sustitución por sangre (fe pactual).
Génesis 4:1: "Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón."
Génesis 4:4 con Hebreos 11:4: "Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas... Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo..."

B. La apostasía del primer hombre del Pacto de Gracia

La historia registra la primera gran división pactual (la antítesis entre las dos simientes). Caín (el primer ser humano nacido por vía natural) rechazó el camino de la fe, apostató del pacto de sus padres mediante el fratricidio y fundó una línea genealógica caracterizada por la autosuficiencia al margen de Dios.
Génesis 4:8, 16: "Y Caín dijo a su hermano Abel: Salgamos al campo... Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató... Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod..."
1 Juan 3:12: "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano..."

C. El juicio del diluvio y la preservación de la promesa del Pacto de Gracia

Cuando la maldad de la línea de Caín infectó la tierra, Dios determinó traer juicio. No obstante, actuando bajo el principio de la solidaridad pactual corporativa, Dios salvó a Noé e incluyó legal y soberanamente a toda su familia dentro de los beneficios del Arca, preservando así la línea de la promesa.
Génesis 6:18: "Mas estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo."
Génesis 7:1: "Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación."

IV. Las Familias en el Pacto de Gracia en el Antiguo Testamento

A. El Pacto Abrahámico: La Familia como Esfera del Pacto

Dios formalizó la administración del Pacto de Gracia especificando que las promesas no solo abrazan al individuo, sino también a su descendencia. La circuncisión se constituyó como el sello de la justicia de la fe, aplicado a los infantes de ocho días en el seno del hogar, consolidando la estructura de la iglesia del Antiguo Testamento sobre una base familiar.
Génesis 17:7: "Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti."
Romanos 4:11: "Y recibió la circuncisión como señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún incircunciso..."
Hechos 2:39: "Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare." (Continuidad del principio abrahámico en el Nuevo Pacto).

B. La disfunción humana frente a la fidelidad divina al Pacto de Gracia

Las crónicas de las familias del pacto ponen de manifiesto que la validez y el cumplimiento de las promesas divinas dependen enteramente del Dios soberano, y jamás de la integridad moral o la perfección ética intrínseca de los hogares escogidos.

1.1. El hogar de Isaac y Rebeca:

El engaño doméstico.
La Disfunción: Un matrimonio dividido por favoritismos carnales. Isaac prefiere a Esaú; Rebeca prefiere a Jacob. Esto culmina en una conspiración de engaño y fraude espiritual donde la madre incita al hijo a mentir al padre ciego para arrebatar la bendición.
El Lente del Pacto: La traición de Jacob no anuló el pacto, porque el diseño de Dios dependía del decreto eterno de la elección electiva, no del mérito del hijo menor. Dios cumple Su Palabra atravesando la debilidad de los Suyos.
Pasajes Exactos:
Génesis 27:35: "Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición."
Romanos 9:11: "pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese..."

2.2. El hogar de Jacob:

Los celos y la traición.
La Disfunción: Una familia fracturada por la poligamia, la envidia intermaterna y los celos fratricidas. Los hermanos aborrecen a José, conspiran para asesinarlo, lo venden como esclavo a Egipto y fabrican una mentira cruel para sumergir a su padre en un luto fraudulento por años.
El Lente del Pacto: Dios utilizó esta terrible fractura para preservar la vida de la nación pactual entera. Además, la línea del Mesías no vino a través del virtuoso José, sino de Judá, quien estuvo involucrado en la venta de su hermano, demostrando la libre y absoluta gracia soberana.
Pasajes Exactos:
Génesis 37:4: "Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían..."
Génesis 50:20: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo."
3.3. El hogar de David:
La espada en la casa.
La Disfunción: La caída moral de David con Betsabé desató una espiral de horror en su propia casa: incesto forzado entre sus hijos Amnón y Tamar, el asesinato por venganza ejecutado por Absalón, y una posterior rebelión civil donde Absalón persiguió a su padre para despojarlo de la corona.
El Lente del Pacto: A pesar de la severa disciplina providencial sobre la casa de David, Dios no revocó Su pacto real. La promesa de un Trono eterno permaneció firme porque estaba cimentada en la fidelidad divina y no en las virtudes de David como padre.
Pasajes Exactos: 2 Samuel 12:10: "Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste..."
2 Samuel 7:16: "Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente."

C. La Instrucción en el Hogar (Deuteronomio y Proverbios)

La transmisión de la verdad divina en la economía pactual no se maneja como una sesión académica aislada, sino como una inmersión total.
Los padres enseñan los mandamientos no como leyes áridas para ganar la salvación, sino como la respuesta de gratitud de una familia que ya ha sido redimida por la gracia del Dios del pacto.
Deuteronomio 6:6-7: "Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes."
Proverbios 1:8: "Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no desprecies la dirección de tu madre."

V. Las líneas familiares del Antiguo Testamento apuntan a Jesucristo, la simiente perfecta

Las imperfecciones, caídas y tragedias de los hogares del Antiguo Testamento claman por una Simiente perfecta.
Las genealogías bíblicas no funcionan como galerías de héroes intachables, sino como registros de la perseverancia divina que preservó una línea de sangre real a través de la cual nacería el Mediador definitivo del Pacto.
Gálatas 3:16: "Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo."
Mateo 1:1: "Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham."

VI. Usos y Aplicaciones Cristocéntricos

A diferencia de las aplicaciones moralistas que exigen esfuerzos humanos para alcanzar un estándar, las aplicaciones pactuales exponen nuestra incapacidad, nos dirigen a la obra perfecta de Cristo y nos capacitan mediante Su Espíritu para vivir la realidad del pacto en el hogar.

Uso I: De Instrucción y Doctrina

Historicidad del Génesis, como cristianos debemos sostener y afirmar que el relato bíblico de la creación es la única fuente de verdad de nuestra existencia propósito para nuestras familias.
La doctrina del Pacto de Gracia es muy importante para conformar a nuestras familias conforme a la voluntad de Dios.

Uso II: De Examinación

Examina si la instrucción en tu hogares se ha convertido en un legalismo sutil donde solo buscas modificar la conducta externa de tu esposa e hijos mediante la culpa, el miedo o el castigo. Si ellos solo aprenden reglas de comportamiento para que no te avergüencen en la iglesia, les estás enseñando el el camino del legalismo.
Evalúa si tu hogar es un lugar donde se respira la necesidad diaria del perdón de Cristo, donde los padres saben confesar sus pecados y debilidades ante los hijos, apuntándoles continuamente al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Uso III: De Consolación (Bálsamo para hogares quebrantados)

El Pacto de Gracia es más fuerte que tus fracasos familiares:
Este uso está destinado a consolar a aquellos padres que llevan una carga insoportable de culpabilidad por errores del pasado, divisiones familiares, o por hijos que hoy caminan en rebelión y apostasía.
Mira las crónicas del Antiguo Testamento: Dios no desechó a Jacob por sus mentiras, ni revocó Su pacto con David cuando su casa se sumió en la espada.
Tus pecados e incapacidades son grandes, pero el Mediador del Pacto es infinitamente mayor. La salvación de vuestros hijos no depende de la perfección de vuestra paternidad, sino de la soberanía del Dios que prometió: "Yo seré tu Dios y el de tu descendencia". Descansad en que el linaje de gracia de Cristo está compuesto por familias rotas que fueron redimidas.
El hogar que fue restaurado por el evangelio debe gozarse del entendimiento correcto del propósito de la familia en el Pacto ya que, si bien no es un regreso al Edén, el entendimiento de la vida familiar está enfocado sólo en la Gloria de Dios. Así como Adán y Eva gozaron y glorificaron a Dios con toda su alma, corazón y fuerzas todos los días hasta la caída, así debes hacerlo en tu hogar.

Uso IV: De Dirección Práctica (La piedad impulsada por el Evangelio)

Vive el Shemá desde la gratitud del Calvario:
La orden de enseñar a tu esposa e hijos "andando por el camino, al acostarte y al levantarte" deja de ser una pesada imposición legalista cuando comprendas que tus hijos ya han sido marcados por las promesas del pacto. No les hables de Dios para que Él los ame; háblales de Dios porque Él ya los amó en Cristo.
El Altar Familiar como Refugio de Gracia:
Erige el altar familiar no como un ritual mecánico para apaciguar la conciencia, sino como la celebración diaria de la misericordia de Dios.
Que tus hijos os escuchen orar no desde la soberbia del fariseo, sino desde la humildad del publicano justificado. Cuando falléis en paciencia o sabiduría, id ante vuestra familia y decid: "He pecado contra el Señor y contra vosotros; ved cuán necesitado estoy yo también de la gracia de Jesús". De este modo, vuestro hogar dejará de ser un tribunal de juicio y se transformará en una embajada del Pacto de Gracia.
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