El día en que temo, yo en Ti confío
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1. Llevando la queja al lugar correcto | vv.1-4
1. Llevando la queja al lugar correcto | vv.1-4
Familia, hay versículos que conocemos tan bien que corremos el riesgo de dejar de sorprendernos por ellos.
Por ejemplo, muchos hemos escuchado alguna vez las palabras: "El día en que temo, yo en Ti confío". Suenan hermosas. Suenan fuertes. Suenan como una gran declaración de fe.
Pero déjame preguntarte algo: ¿qué tendría que estar pasando en tu vida para que esas palabras fueran más que un versículo bonito y se convirtieran en tu oración?
¿Qué tan grande tendría que ser tu problema? ¿Qué tan real tendría que ser tu miedo?
¿Qué tan grande tendría que ser tu problema? ¿Qué tan real tendría que ser tu miedo?
Pues precisamente ahí es donde encontramos a David en el Salmo 56.
Y para entenderlo, primero necesitamos observar el contexto.
OBSERVACIÓN | ¿QUÉ DICE EL TEXTO?
¿Cómo está escrito?
Este Salmo es un Mictam de David. ¿Qué es un Mictam?
Al igual que otros títulos como Masquil, Shir Hammaalot o Tefilá, describe el propósito o carácter del salmo. Mientras que los Masquil buscan instruir y los Tefilá tienen forma de oración, los Mictam comparten un marcado énfasis en la confianza en Dios en medio de la aflicción.
Los Salmos 16, 56, 57, 58, 59 y 60 pertenecen a esta categoría. En ellos, David expresa con honestidad su angustia, pero a medida que avanza el salmo, su confianza en Dios se fortalece. Lo que comienza como una súplica termina convirtiéndose en una firme declaración de fe.
Entonces… antes de introducirnos de lleno en el pasaje necesitamos entender: ¿Cuándo ocurre el evento que narra Salmo 56?
1. Llevando la queja al lugar correcto | vv.1-4
Entonces, familia. Recordemos la escena. David está huyendo, lejos de casa, la cual no podía considerar su casa porque si por algún momento Saúl no lo perseguía, él estaba ahí. Y de pronto llega a los filisteos y es capturado.
1 Samuel 21:10–12 (NBLA)
10David se levantó y huyó aquel día de Saúl, y fue a donde estaba Aquis, rey de Gat.
11Pero los siervos de Aquis le dijeron: “No es este David, el rey de la tierra? No cantaban de Él en las danzas, diciendo: “Saúl mató a sus miles, Y David a sus diez miles”?.
12David tomó en serio estas palabras y temió grandemente a Aquis, rey de Gat.
Entonces David, se finge loco para pasar desapercibido, pero recordemos él tenía miedo. Y ahí es donde nos podemos encontrar tú y yo con David diciendo:
1Ten piedad de mí, oh Dios, porque el hombre me ha pisoteado; Me oprime combatiéndome todo el día.
2Mis enemigos me han pisoteado todo el día, Porque muchos son los que con soberbia pelean contra mí.
