Dios Favorece a su siervo Mardoqueo (2)
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Ester 2:19-23
1. Permitiéndole estar en el lugar correcto (v.19-20)
Dios no solo tenía preparado a Ester para la salvación de su pueblo, sino también a Mardoqueo. Pero antes de que Mardoqueo pudiera ser usado por Dios en ese propósito, era necesario que sucediera un hecho que captara la atención del rey Asuero. Años después, cuando llegó el momento oportuno, el rey recordó aquel acontecimiento y honró a Mardoqueo, una acción que Dios utilizó para favorecer y preservar a su pueblo (Est 6:3, 11).
El relato inicia mencionando que “las vírgenes eran reunidas por segunda vez” (Est 2:19). Aunque el texto no lo explica, posiblemente se trataba de otro grupo de jóvenes que era incorporado al harén real. En ese contexto, Mardoqueo estaba sentado a la puerta del palacio real. Esto indica que desempeñaba alguna función administrativa u oficial, lo que le permitía estar en la puerta del palacio real y mantenerse al tanto de la situación de Ester.
Por otro lado, el pasaje destaca el carácter de Ester. Aun después de haber sido coronada reina, seguía haciendo lo que Mardoqueo le decía. Esto demuestra la influencia que él había tenido en su formación. Mardoqueo había dedicado tiempo a educarla e instruirla, y el resultado fue una mujer humilde, obediente y agradecida. Su posición no cambió su actitud, pues continuó mostrando respeto y afecto hacia quien la había criado.
2. Permitiéndole descubrir el complot contra el Rey (v.21-23)
Mientras Mardoqueo estaba diariamente sentado a la puerta del palacio real, llegó a enterarse de un complot contra el rey. Dos guardias de la corte estaban planeando la manera de asesinar a Asuero. El texto no nos informa qué había sucedido para que estos hombres llegaran a sentir tal enojo y resentimiento contra el rey, pero sí deja claro que su descontento fue tan grande que los llevó a conspirar para quitarle la vida.
Para desgracia de los conspiradores, Mardoqueo se enteró del complot y se lo comunicó a Ester. Ella, a su vez, informó al rey Asuero, pero lo hizo “en nombre de Mardoqueo” (v. 22). De esta manera, el rey pudo conocer quién había descubierto la conspiración y reconocer la lealtad de Mardoqueo hacia la corona. Al revelar este plan, Mardoqueo no solo veló por la seguridad y el bienestar del rey, sino también por la protección de Ester, cuya vida y posición estaban ligadas al destino del palacio real.
Asuero no fue tan ingenuo como para creer una acusación tan grave sin antes investigar los hechos. Por eso ordenó que se realizara una investigación, la cual confirmó la veracidad del informe dado por Mardoqueo. Esto tuvo dos consecuencias. Primero, los dos eunucos fueron ejecutados por haber conspirado contra la vida del rey y recibieron el castigo que merecían. Segundo, el acontecimiento fue registrado en el libro de las crónicas reales. Aunque en ese momento parecía un simple registro administrativo, Dios estaba preparando algo más grande, pues el nombre y la acción de Mardoqueo quedaron escritos allí para ser recordados en el momento oportuno.
