Reflejando la Gloria de Dios: De la Montaña al Espejo
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Imagina que tu teléfono está a punto de descargarse y estás buscando el cargador por todos lados, pero tu cuarto está hecho un desastre. ¿Es fácil buscar el cargador en esas circuntancias? A veces, la búsqueda de Dios es similar. PUede que haya distracciones a nuestro alrededor, pero cuando decidimos poner orden, encontramos lo que buscamos. Buscar el rostro de Dios requiere intención y su resultado es una vida llena de energía espiritual, como tu teléfono a punto de quedarse sin batería. Así cómo nuestro teléfono requiere carga, nosotros necesitamos conectarnos a nuestra fuente para cargar nuestra vida espiritual.
En Éxodo, Moisés experimenta una cercanía única con Dios en la montaña, lo que resulta en un rostro radiante que brilla con la gloria divina.
1. Busca Cara a Cara
1. Busca Cara a Cara
11 Y el Señor acostumbraba hablar con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josué, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.
12 Entonces Moisés dijo al Señor: «Mira, Tú me dices: “Haz subir a este pueblo”. Pero Tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Además has dicho: “Te he conocido por tu nombre, y también has hallado gracia ante Mis ojos”.
13 »Ahora pues, si he hallado gracia ante Tus ojos, te ruego que me hagas conocer Tus caminos para que yo te conozca y halle gracia ante Tus ojos. Considera también que esta nación es Tu pueblo»
14 «Mi presencia irá contigo, y Yo te daré descanso», le contestó el Señor.
El Señor acostumbraba a hablar con Moisés cara a cara.
Moisés era un ser humano como nosotros, pero ¿por qué Dios hablaba con Moisés con esa intimidad? Moisés tenía un corazón de agradarle y buscar su rostro todo el tiempo.
Para ser íntimos con Dios necesitamos tener tiempo de oración, meditación y estudio de la Biblia.
Así como Moisés recibió esta revelación en la montaña, tú también puedes encontrar dirección y propósito para reflejar Su amor.
2. Anhela el Resplandor Divino
2. Anhela el Resplandor Divino
15 Entonces Moisés le dijo: «Si Tu presencia no va con nosotros, no nos hagas salir de aquí.
16 »¿Pues en qué se conocerá que he hallado gracia ante Tus ojos, yo y Tu pueblo? ¿No es acaso en que Tú vayas con nosotros, para que nosotros, yo y Tu pueblo, nos distingamos de todos los demás pueblos que están sobre la superficie de la tierra?»
17 Y el Señor respondió a Moisés: «También haré esto que has hablado, por cuanto has hallado gracia ante Mis ojos y te he conocido por tu nombre».
18 Entonces Moisés dijo: «Te ruego que me muestres Tu gloria»
19 Y el Señor respondió: «Yo haré pasar toda Mi bondad delante de ti, y proclamaré el nombre del Señor delante de ti. Tendré misericordia del que tendré misericordia, y tendré compasión de quien tendré compasión».
20 Y añadió: «No puedes ver Mi rostro; porque nadie me puede ver, y vivir»
21 Entonces el Señor dijo: «Hay un lugar junto a Mí, y tú estarás sobre la peña;
22 y sucederá que al pasar Mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con Mi mano hasta que Yo haya pasado.
23 »Después apartaré Mi mano y verás Mis espaldas; pero Mi rostro no se verá»
Este pasaje nos muestra que Moisés conocía a Dios.
Moisés tenía un deseo de ver la gloria de Dios.
La búsqueda del rostro de Dios no solo es para obtener respuestas, sino para conocer Su naturaleza y llegar a ser más como Él.
El anhelo de Moisés era cada día conocer más a Dios, porque de esa manera iba a poder hacer lo que Dios le envío hacer.
3. Refleja y Resplandece
3. Refleja y Resplandece
29 Cuando Moisés descendía del Monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, Moisés no sabía que la piel de su rostro resplandecía por haber hablado con Dios.
30 Al ver Aarón y todos los israelitas que la piel del rostro de Moisés resplandecía, tuvieron temor de acercarse a él.
31 Entonces Moisés los llamó, y Aarón y todos los jefes de la congregación regresaron a él, y Moisés les habló.
32 Después se acercaron todos los Israelitas, y él les mandó que hicieran todo lo que el Señor había hablado con él en el monte Sinaí.
33 Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
34 Pero siempre que Moisés entraba a la presencia del Señor para hablar con Él, se quitaba el velo hasta que salía. Siempre que él salía, decía a los israelitas lo que el Señor le había ordenado.
35 Los israelitas veían que la piel del rostro de Moisés resplandecía, y Moisés volvía a ponerse el velo sobre su rostro hasta que entraba a hablar con Dios.
Moisés resplandeció luego de tener un encuentro con Dios.
El resplandor de la cara de Moisés reto a los demás a vivir de una manera distinta.
Puedes reflejar esta gloria al ser un faro de esperanza y amor en tu entorno, mostrando cómo la cercanía con Dios puede impactar tu vida y la de otros.
4. Confía en el Espíritu
4. Confía en el Espíritu
En 2 Corintios, Pablo explica cómo esa gloria se refleja en nosotros a través del Espíritu Santo, y nos invita a contemplar la gloria de Dios para ser transformados a Su imagen.
4 Esta confianza tenemos hacia Dios por medio de Cristo.
5 No que seamos suficientes en nosotros mismos para pensar que cosa alguna procede de nosotros, sino que nuestra suficiencia es de Dios,
6 el cual también nos hizo suficientes como ministros de un nuevo pacto, no de la letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, de tal manera que los israelitas no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por causa de la gloria de su rostro, la cual se desvanecía,
8 ¿cómo no será aún con más gloria el ministerio del Espíritu?
9 Porque si el ministerio de condenación tiene gloria, mucho más abunda en gloria el ministerio de justicia.
10 Pues en verdad, lo que tenía gloria, en este caso no tiene gloria por razón de la gloria que lo sobrepasa.
11 Porque si lo que se desvanece fue con gloria, mucho más es con gloria lo que permanece.
Pablo describe la confianza a través del Espíritu para llevar un ministerio glorioso, superior al antiguo pacto. Esto es un llamado para confiar en el poder del Espíritu en tu vida diaria y ministerio, y entender que tu habilidad para reflejar la gloria de Dios no depende de tus propios méritos, sino de la obra del Espíritu en ti. Tu transformación es un testimonio de la nueva creación en Cristo.
5. Transforma con la Contemplación
5. Transforma con la Contemplación
12 Teniendo, por tanto, tal esperanza, hablamos con mucha franqueza.
13 Y no somos como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro para que los israelitas no fijaran su vista en el fin de aquello que había de desvanecerse.
14 Pero el entendimiento de ellos se endureció. Porque hasta el día de hoy, en la lectura del antiguo pacto el mismo velo permanece sin alzarse, pues solo en Cristo es quitado.
15 Y hasta el día de hoy, cada vez que se lee a Moisés, un velo está puesto sobre sus corazones.
16 Pero cuando alguien se vuelve al Señor, el velo es quitado.
17 Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad.
18 Pero todos nosotros, con el rostro descubierto, contemplando como en un espejo la gloria del Señor, estamos siendo transformados en la misma imagen de gloria en gloria, como por el Señor, el Espíritu.
Al contemplar la gloria del Señor, somos transformados a su imagen.
La auténtica transformación espiritual proviene de mirar continuamente a Cristo, quien quita el velo y nos permite ver con claridad. La transformación en sus vidas proviene de acercarse a Dios y experimentar Su gloria.
Como individuo en crecimiento, puedes encontrar en este proceso tu identidad en Cristo, reflejando Su amor incondicional y Su presencia transformadora.
Cristo es el cumplimiento de la gloria de Dios revelada. En Él, vemos la plenitud de la gloria, y es a través de Su sacrificio y la obra del Espíritu Santo que podemos ser transformados y reflejar esta gloria en el mundo.
Al acercarte a Dios, reflejas Su gloria; de la montaña de su presencia al espejo de tus acciones.
