RECUPERA TU COLOR EN UN MUNDO GRIS

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Serie: Abraza la Vida
TEXTO BASE:
Romanos 12:2 RVR60
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Juan 10:10 RVR60
El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.
INTRODUCCIÓN
¡Alabado sea el Dios de la gloria! ¡Muy buenas noches, mi amada iglesia, mis queridos hermanos y valientes amigos que hoy, en esta noche de martes, llenan este santo lugar! Bienvenidos a la cuarta noche de nuestra poderosa jornada evangélisica "Abraza la vida". Qué bendición es mirarles a los ojos y ver que el Espíritu Santo está haciendo una obra profunda en cada uno de ustedes. Yo sé que los testimonios de los bautismos que se están preparando ya están haciendo temblar el reino de las tinieblas.
Hermanos y amigos, a lo largo de esta semana hemos desenmascarado las trampas del diablo. Hemos visto que somos un diseño perfecto, que necesitamos ser renovados como las águilas y que no podemos dejarnos encerrar en la caja fuerte de la codicia y el pecado. Pero hoy, martes en la noche, el Espíritu Santo nos quiere llevar a confrontar una de las estrategias más sutiles, silenciosas y destructivas del enemigo. Una estrategia que no siempre se nota en los vicios escandalosos de la calle, sino que se mete en nuestras casas, en nuestros trabajos, en nuestras escuelas y, lamentablemente, a veces también en las bancas de nuestras iglesias. Estoy hablando del proceso de despersonalización y enfriamiento espiritual al que este mundo nos somete todos los días.
Vivimos en un sistema que odia la vida auténtica que Dios creó. El enemigo ha diseñado una sociedad que funciona como una fábrica de uniformidad gris. Nos dice cómo debemos pensar, cómo debemos vestirnos, qué debe hacernos felices y cómo debemos actuar. El sistema te empuja a una rutina asfixiante: levántate a prisa, corre al trabajo, acumula papeles, paga deudas, sobrevive al día, acuéstate cansado y repite el ciclo al día siguiente. Y en medio de ese correr ciego, sin darnos cuenta, el ser humano va perdiendo algo sagrado. Va perdiendo el gozo, va perdiendo la capacidad de maravillarse, va perdiendo la identidad que Dios le dio. El sistema te va robando el color espiritual hasta dejarte completamente gris.
Hay un cortometraje animado hermosísimo que ilustra esta tragedia humana de una forma que hace llorar el alma. Es la historia de un padre llamado Copi y su pequeño hijo llamado Paste. Al inicio, el niño es un torbellino de colores vivos: es amarillo, es alegre, dibuja con libertad, salta por la calle. Cuando va camino a la escuela, se detiene en un parque fascinado al ver a un violinista que toca una melodía hermosa bajo un árbol frondoso. El niño quiere volar, quiere tocar música, su alma está llena de la vibración de la vida.
Pero miren el sistema, iglesia. El padre camina cargado con una mochila gigante llena de carpetas grises, con los hombros caídos, rodeado de una multitud de adultos de color gris que caminan como robots, con la mirada al suelo, sin mirarse los unos a los otros. El padre, con amor pero condicionado por el sistema, lleva al niño a la escuela y lo sienta en un pupitre. Y en la escuela, el maestro —un hombre gris— le exige al niño que deje de dibujar sus coloridas flores y sus notas musicales. Le pone un papel frente a sus ojos y le dice de forma mecánica: "Tienes que copiar esta letra 'A', una y otra vez, de forma exacta, rígida y monótona".
El niño lo intenta, pero cada vez que el sistema le reprime su creatividad, cada vez que le prohíbe mirar al violinista del parque, algo terrible empieza a suceder. El niño empieza a perder su brillo. Su color amarillo se va apagando, volviéndose opaco. Día tras día, libreta tras libreta de copias idénticas, el niño se va transformando en un ser gris, triste, con los hombros caídos, caminando como un autómata más de la gran ciudad. Ha perdido su identidad. El sistema le succionó la vida.
¡Ay, mi hermano! El apóstol Pablo conocía este peligro con una claridad profética impresionante cuando escribió en Romanos 12:2: "No os conforméis a este siglo...". La palabra original que se traduce allí como "conformarse" es suschematizo, que significa literalmente "meterse en el molde", dejarse moldear por el esquema exterior de este mundo. Pablo te está gritando desde las páginas de la Biblia: ¡No dejes que el mundo te meta en su molde gris! ¡No dejes que el diablo te robe el color que Cristo te dio!
Yo sé que en esta noche de martes, sentados aquí, hay hombres, mujeres y jóvenes que se sienten exactamente como Copi y Paste al final de la jornada: completamente grises. Viniste hoy a la iglesia arrastrando los pies, con los hombros caídos por la rutina de la vida. Hubo un tiempo en que tenías color espiritual, hubo un tiempo en que tu fe vibraba, en que el canto de alabanza te hacía saltar de gozo, en que mirar las promesas de Dios era como escuchar la melodía de ese violinista en el parque. Pero el sistema de este mundo —las presiones económicas, la educación atea, la rutina del trabajo, el materialismo y las críticas de la sociedad— te han ido apagando. Te has convertido en un cristiano de fotocopia, un cristiano mecánico que repite ritos pero que ha perdido el color del Espíritu Santo por dentro.
Pero el grito de guerra del cielo para ti en esta noche es uno solo: ¡Abraza la vida! ¡Rechaza el molde gris del diablo! Cristo no vino al mundo para que fuéramos robots religiosos de una fotocopiadora eclesiástica. ¡Cristo vino para que tengamos vida, y vida en abundancia! En esta noche, el gran Diseñador del universo ha venido a derramar el óleo de su Espíritu para devolverle el color, la música y la alegría de la salvación a tu corazón.
Amigos, hermanos, despierten del letargo, abran sus mentes, porque el Dios de los colores vivos va a romper el molde gris de este sistema en esta noche. ¡Alabado sea el nombre de Jesús! Vamos a orar...
DESARROLLO TEMÁTICO
I. La Maquinaria del Molde Secular: ¡Iglesia amada, abramos la Palabra para entender la estrategia del enemigo! Pasemos al punto número uno: La Maquinaria del Molde Secular.
Volvamos a la palabra del apóstol Pablo en Romanos 12:2: "No os conforméis a este siglo...". Como les decía en la introducción, el término original es suschematizo. El "esquema" o el "siglo" se refiere al sistema de valores, modas, filosofías y prioridades que gobiernan a una sociedad apartada de Dios. El peligro del cristiano moderno no es solo que el diablo lo tiente con un pecado grosero; el verdadero peligro es que la maquinaria silenciosa de este mundo lo vaya mecanizando, volviéndolo insensible, rutinario y gris.
¡Ay, mi hermano! Observen la genialidad del cortometraje que inspira este mensaje. El padre, Copi, trabaja en un lugar donde su única función es ordenar carpetas de un lado a otro. Todos los adultos visten igual, caminan al mismo ritmo, miran al suelo y han perdido su color. El sistema los ha deshumanizado. Se han convertido en piezas de una gran maquinaria de producción.
Eso es exactamente lo que el enemigo quiere hacer con tu vida espiritual. El diablo quiere que entres en una inercia donde Dios sea relegado al último rincón de tu agenda. El sistema te satura de tareas: te dice que tienes que trabajar catorce horas al día para poder pagar las cuentas del televisor gigante que te vendieron en la publicidad; te dice que tus hijos tienen que estar en diez academias diferentes para ser exitosos, pero te roba el tiempo para sentarte con ellos en el altar familiar a estudiar la Palabra de Dios. Te envuelve en una prisa constante donde ya no hay tiempo para la oración, no hay tiempo para escudriñar las Sagradas Escrituras, no hay tiempo para visitar al enfermo o testificar a un vecino.
¿Y cuál es el resultado, iglesia? Nos convertimos en cristianos autómatas. Venimos a la iglesia el sábado o el martes por la noche por pura inercia, porque es la costumbre, porque somos la "fotocopia" de lo que se espera de nosotros. Cantamos los himnos de memoria sin sentir la letra; escuchamos el sermón con la mente puesta en el negocio del día siguiente; sonreímos por fuera pero por dentro somos tan grises como la multitud que camina por las calles sin Dios y sin esperanza.
La Biblia nos advierte en el libro de Apocalipsis, capítulo 3, versículo 15, sobre el peligro de este estado espiritual: "Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca". ¡La tibieza espiritual es el color gris de la fe! Es el resultado de haberte dejado moldear por las presiones de este siglo. El diablo celebra cuando te ve convertido en un robot religioso, porque sabe que un cristiano gris no tiene poder, no tiene unción, no tiene gozo y no es peligroso para el reino de las tinieblas. ¡Hoy vengo a decirte en el nombre de Jesús que rompas el molde de la tibieza y reclames el fuego purificador del Espíritu Santo!
II. El Infanticidio de la Identidad Divina: Y esto nos traslada al punto número dos, que debe hacer temblar el corazón de cada padre y madre en esta noche: El Infanticidio de la Identidad Divina.
Miren la parte más dolorosa del video. El pequeño Paste entra a la escuela lleno de color, con un block de dibujo rebosante de creatividad. Él pinta un árbol que es un instrumento musical, pinta flores de colores, pinta la melodía del violinista que lo conmovió en el parque. Pero el maestro gris se para frente a él con una mirada severa, le quita sus dibujos coloridos y le pone un papel con una letra "A" rígida, negra y fría. Le dice: "Esto es lo que tienes que hacer. Deja de inventar. Copia lo que yo te doy".
El niño lo intenta. Al principio, vuelve a pintar con colores, pero el maestro lo vuelve a reprender. Su propio padre, Copi, preocupado por el rendimiento escolar, lo empuja a cumplir con la tarea mecánica. Y poco a poco, vemos cómo el color amarillo brillante del niño empieza a desaparecer. Se vuelve opaco, se vuelve gris. Al final de la semana, el niño ya no corre, ya no sonríe, ya no quiere mirar al violinista; camina con la mirada al suelo, con los hombros caídos, sosteniendo una mochila pesada llena de cuadernos grises. ¡El sistema le mató la identidad!
¡Escúchenme bien, padres de la iglesia, amigos que hoy nos visitan! El enemigo tiene un plan orquestado para robarse el color espiritual de tus hijos. Satanás sabe que los niños y los jóvenes nacen con un diseño lleno de luz, de fe natural, de capacidad de amar a Dios con pureza. ¿Pero qué hace la educación secular atea? ¿Qué hace el sistema de entretenimiento del mundo? Les quita la Biblia de las manos y les pone las libretas grises del relativismo moral, de la ideología de género, del materialismo evolutivo. Les dice al oído a tus hijos: "Dejen de creer en milagros, dejen de cantar esas canciones de la iglesia, eso es para gente anticuada; ustedes tienen que meterse en el molde del éxito mundano, de los placeres de la carne y de la popularidad en las redes sociales".
¿Y qué hacemos nosotros como padres muchas veces? En nuestra prisa por darles cosas materiales, en nuestro afán por integrarlos al sistema, nos olvidamos de alimentar su alma. Los dejamos horas enteras frente a las pantallas devorando el contenido gris del diablo, mientras el altar familiar está destruído en la casa. Dejamos que el mundo les dicte su identidad, y un día nos levantamos por la mañana y descubrimos con lágrimas en los ojos que nuestros hijos, que antes oraban con fervor en la cuna, hoy son jóvenes grises, vacíos, deprimidos, sin fe, que ya no quieren saber nada de la iglesia ni de Dios.
¡Pero hoy el Espíritu Santo levanta una bandera de victoria en este altar y te dice: ¡Detén la maquinaria! No entregues tus hijos al molde del diablo. No permitas que el sistema les robe el color de la salvación. La Biblia declara en Isaías 49:25: "...y yo pleitearé con los que pleitean contigo, y yo salvaré a tus hijos". Si tú hoy decides romper el molde gris en tu vida y en tu hogar, el Dios de los cielos va a descender con poder para restaurar el brillo, el gozo y la identidad eterna en el corazón de tu descendencia. ¡Alaba al Señor si lo crees, iglesia!
III. El Despertar del Padre: ¡Miremos el momento de la verdad, mi amada iglesia! Pasemos al punto número tres: El Despertar del Padre.
Yo quiero que vuelvas a conectarte con la escena más conmovedora del cortometraje. El padre, Copi, ve a su hijo Paste completamente gris. Ya no hay sonrisa en su rostro, ya no hay luz en sus ojos, ya no hay color en su piel. El niño está apagado, entregándole un cuaderno lleno de copias perfectas pero sin una sola gota de vida. Es en ese instante cuando el corazón de ese padre se estremece. Él comprende que de nada sirve que su hijo sea el estudiante más disciplinado, de nada sirve que aprenda a encajar en el molde del sistema, si en el proceso está perdiendo su alma, su alegría y su esencia.
¿Y qué hace el padre, iglesia? ¡Toma una decisión radical! Al día siguiente, camino a la escuela, el niño, ya resignado y gris, camina de largo frente al parque con la mirada abajo. Pero el padre lo detiene por la mano. El niño lo mira sin comprender. El padre deja caer su propia mochila pesada, se olvida por un momento de las carpetas grises del trabajo, toma al niño de la mano y lo lleva corriendo hacia el árbol frondoso del parque. Él quiere que su hijo vuelva a escuchar al violinista. Él quiere que el niño recupere su color.
Pero miren el golpe de realidad: cuando llegan al lugar, el violinista ya no está. El árbol está vacío. El sistema también se llevó la música. El niño agacha la cabeza, la desilusión lo invade y el gris parece ganarle la batalla. Pero el padre no se rinde. En un acto de amor vehemente, el padre se para debajo del árbol, respira hondo, levanta sus brazos y empieza a imitar los movimientos del violinista, haciendo los sonidos de la melodía con su propia voz. Al principio se ve torpe, al principio la gente gris lo mira como si estuviera loco; ¡pero a él no le importa la opinión del sistema! Él lo está haciendo por la vida de su hijo. Y mientras el padre "toca" esa música de amor, ocurre el milagro: el color amarillo brillante empieza a brotar de nuevo en los pies del niño, sube por sus piernas, inunda su rostro y el niño vuelve a reír, vuelve a saltar, ¡vuelve a abrazar la vida! Y lo más hermoso, hermanos: ¡el propio padre se contagia y recupera su color original!
¡Ay, mi hermano! Qué palabra tan penetrante para nosotros en esta noche. Llegó la hora de que los padres y las madres de esta iglesia despierten del letargo. Llegó la hora de que dejes caer la mochila pesada del materialismo y de la vanidad de este mundo, y tomes a tus hijos de la mano para traerlos al altar de Dios. La Biblia dice en el libro del profeta Malaquías, capítulo 4, versículo 6, que en los últimos días Dios "hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres". ¡Esa es la restauración que el Espíritu Santo quiere hacer hoy en tu casa!
Romper el molde significa que vas a tener que pararte firme contra la corriente de este siglo. Va a significar que cuando el mundo te diga: "Tienes que trabajar el sábado porque el dinero es lo primero", tú le vas a decir al sistema: "¡No! El sábado es el día de mi Dios, y mi familia y yo subiremos a la altura de su santidad porque mi color espiritual no tiene precio". Va a significar que cuando la sociedad te tilde de loco por guardar los mandamientos de la ley de Dios, por criar a tus hijos en la fe adventista, por apartarte de los vicios y de las fiestas paganas del mundo, tú vas a levantar la voz con vehemencia y vas a decir como el apóstol Pablo: "No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree". ¡Vale la pena romper el molde del diablo con tal de ver a tu familia salvada en el reino de los cielos!
IV. El Gran Violinista Celestial: Y esto nos traslada, mis amados hermanos y amigos, al punto culminante de nuestra reflexión en esta noche de martes, el punto número cuatro: El Gran Violinista Celestial.
Si el niño Paste recuperó su color cuando escuchó la melodía en el parque, yo tengo que decirte hoy que el ser humano solo recupera su color espiritual cuando se encuentra cara a cara con el Gran Violinista del universo: ¡Jesucristo, el Autor de la vida!
Vayan conmigo al libro del profeta Sofonías, capítulo 3, versículo 17. Esta es una de las joyas más hermosas de la Biblia, y quiero que la escuches con el alma: "Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos".
¡Aleluya! ¡Qué Dios tan maravilloso tenemos! El sistema del mundo es un maestro gris que te grita, que te exige, que te juzga y que te apaga con sus libretas de condenación. Pero mi Cristo amado es el Dios que se regocija sobre ti con cánticos de amor. Él es la melodía que tu alma cansada ha estado buscando desesperadamente en medio del ruido de la calle.
Tal vez tú has estado viviendo una vida gris porque la melodía de tu hogar se apagó. Los gritos, las peleas y la amargura silenciaron la música en tu matrimonio. Tal vez el pecado apagó tu alabanza y llevas meses sin sentir la presencia de Dios en tu corazón. Te sientes vacío, te sientes seco, te sientes como una fotocopia humana arrastrándote en la rutina del trabajo y de la casa. Pero en esta noche de martes, yo vengo a anunciarte que el Gran Violinista Celestial se ha parado bajo el árbol de la cruz del Calvario para tocar la melodía más hermosa que el universo jamás haya escuchado: la melodía de la gracia, la melodía del perdón, la melodía de la redención.
Cuando Cristo entra a tu vida, mi querido amigo que hoy nos visitas, Él borra el gris del pecado con su sangre preciosa. Él toma tu corazón de barro y empieza a pintarlo con los colores de los frutos del Espíritu Santo: ¡amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza! Esos son los colores de un verdadero hijo de Dios. Ya no tienes que vivir agachado, ya no tienes que caminar como un robot del diablo en este siglo. Cristo te devuelve la originalidad, te devuelve la sonrisa auténtica, te devuelve las notas musicales en tus labios para cantar: "¡Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso!".
Si tú estás cansado de la monotonía gris de este mundo, si estás cansado de vivir una fe mecánica y de fotocopia, el Espíritu Santo te dice hoy: "Ven al parque de la gracia. Ven a escuchar la melodía de Jesús". Deja que su amor sature tus sentidos, deja que su palabra limpie tu entendimiento, porque hoy el Dios de los colores vivos va a encender tu alma con un fuego que nunca más se va a apagar. ¡Alabado sea el nombre de Jehová!
CONCLUSIÓN
Mis amados hermanos, amigos queridos, la verdad de Dios ha corrido con poder en esta noche. Hemos visto el peligro inmenso de dejarnos arrastrar por la maquinaria gris de este siglo; hemos contemplado el dolor de ver a nuestras generaciones perder su brillo bajo el molde del enemigo, pero sobre todo, hemos levantado la mirada hacia el Gran Violinista Celestial, Jesucristo, quien se paró en la cruz para devolverle la música, el color y la vida en abundancia a nuestra existencia.
El sistema de este mundo te ofrece una rutina que te seca el alma; te ofrece libretas de fotocopias para que seas uno más del montón, caminando con la mirada baja hacia la destrucción eterna. Pero hoy el Creador del universo, el Dios que pintó el arcoíris en las nubes y llenó la tierra de cantares, te está deteniendo por la mano en este pasillo del templo y te dice: "¡Hijo mío, reacciona! No dejes que el mundo te apague".
Miren lo que dice el apóstol Pedro en su primera carta, capítulo 2, versículo 9. Es una declaración de identidad que rompe con cualquier uniformidad gris del diablo: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable".
¡Escúchame bien, iglesia! ¡Tú no eres una fotocopia! ¡Tú no eres un robot del sistema! Tú eres linaje escogido, eres un príncipe, una princesa de la sangre real de Cristo. Tú fuiste llamado a salir de la monotonía gris de las tinieblas para caminar bajo la luz admirable de la verdad de Dios. Hoy la melodía del cielo está resonando con fuerza. La decisión es tuya en este mismo segundo: ¿vuelves mañana a caminar agachado cargando la mochila pesada del mundo, o dejas caer el gris de la rutina y te lanzas hoy mismo a los brazos de Jesús para abrazar la vida con todo su esplendor?
LLAMADO
(El predicador disminuye el volumen de su voz, cargándola de una profunda solemnidad y ternura pastoral, paseando la mirada por cada rostro en el templo)
Con cada cabeza inclinada, con cada ojo cerrado... Hermanos míos, sigan orando en el espíritu. Que nadie se mueva, este es un momento de decisión eterna. El Espíritu de Dios está pasando banca por banca en esta noche de martes.
Yo sé que en este lugar hay un amigo, hay una madre, hay un esposo, hay un joven que se ha sentido completamente gris en los últimos meses. La rutina te absorbió, las presiones de la vida te apagaron la fe, y sientes que tu hogar y tu corazón se quedaron sin música. Has estado viviendo una fe de fotocopia, repitiendo ritos pero con el alma vacía. Pero hoy Jesús te dice al oído: "Yo quiero devolverte el gozo de mi salvación. Yo quiero que vuelvas a sonreír, yo quiero que vuelvas a cantar".
Si tú estás aquí en esta noche, y tú le dices a Jesús: "Señor, confieso que el mundo me estaba volviendo gris. Confieso que la rutina me estaba robando la identidad. Hoy dejo caer mi mochila de vanidad, hoy rechazo el molde de este siglo y te entrego mi corazón para que lo llenes con el color y el fuego de tu Espíritu Santo". Si ese es tu deseo, ponte de pie inmediatamente allí en tu lugar... ¡Gloria a Dios! Dios te bendiga, mi hermano. Dios te bendiga, joven. Dios te bendiga, mi hermana. El color del cielo está brotando ahora mismo en sus corazones.
(La voz del predicador recupera toda su potencia, carisma y vehemencia evangélisica, extendiendo los brazos con un denuedo celestial hacia el altar)
¡Pero el Espíritu de Dios me impulsa a ir más profundo! Entre los que están de pie, y entre algunos que están sentados con lágrimas corriendo por sus mejillas, hay valientes amigos que han estado estudiando la Palabra de Dios noche tras noche. Tú ya descubriste que el sábado es el día santo del Señor, tú ya entendiste que Cristo viene pronto, tú ya sabes que el sistema de este mundo es una trampa y que la verdad está en este Libro Santo. El diablo te ha estado susurrando: "No te compliques la vida, quédate en el molde con los demás, es más fácil ser gris como todo el mundo". ¡Pero hoy Cristo te desafía a romper el molde por amor a tu salvación!
El bautismo es el acto público más glorioso donde tú le dices al sistema de este mundo: "¡Renuncio a tu molde gris! ¡Renuncio a tus filosofías baratas!". Las aguas del bautismo representan que el viejo hombre autómata, esclavo del pecado y de la rutina del mundo, queda sepultado para siempre, y de las aguas sales transformado, lleno de la luz y el color del cielo, listo para caminar en una vida nueva con el Gran Violinista Celestial. ¡El bautismo es tu sello de libertad eterna!
Yo hago un llamado directo, ardiente y de vida o muerte en esta noche de martes. Si tú eres esa visita que está estudiando la Biblia, si eres ese alma que hoy toma la decisión firme de preparar su vida para el santo bautismo en esta campaña, o si eres un hermano que necesita reconciliarse con el Señor y recuperar el primer amor, te invito a que dejes tu banca ahora mismo. Da un paso al frente. Camina por este pasillo central. Ven aquí al frente, ven al altar del Dios Vivo.
¡Ven ahora! No mires a los lados, no dejes que el temor al "qué dirán" te robe la corona de la vida. Si un padre terrenal lo dio todo por salvar el color de su hijo, ¡imagina lo que tu Padre Celestial hará por ti en este altar! Camina al frente... ¡Eso es! Gloria a Dios, mi hermano, pasa adelante, Cristo te recibe. Gloria a Dios por ti, mi hermana. Miren cómo el Señor va transformando el gris en gloria en este lugar.
Si tú sabes que necesitas la música de Jesús en tu alma, ven al frente, entrega tu vida hoy mismo, sella tu pacto para el santo bautismo ¡y sal de este templo en esta noche de martes abrazando la vida y brillando con la luz admirable del Rey de reyes! ¡Ven, que Jesús te está llamando! ¡Amén!
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