Redimiendo los talentos
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Introducción
Introducción
Vimos que el Señor quiere redimir la manera de la cual manejamos nuestro tiempo, ya que es Su tiempo y tiene planes gloriosos para el mismo. Otra manera que podemos ver que Dios quiere redimirnos es por medio del uso de los talentos que hemos sido dados. A cada persona Dios le ha entregado una responsabilidad y un privilegio: los talentos. Cada persona los tiene y Dios los ha dado con un propósito en particular, pero muchas veces vemos como esos talentos son echados al olvido y no son utilizados para la gloria y honra del Señor. En este momento vamos a ver como Dios quiere redimir nuestros talentos.
Cuerpo
Cuerpo
Jesús nos demuestra todo lo que necesitamos aprender en cuanto a los talentos con la parábola de los talentos:
Jesús es el que concede los talentos (Matt. 25:14-15)
Aquí podemos ver que esta palabra habla de un hombre que tiene muchos bienes y se los entrega a sus administradores. Dice que le da a cada uno según su capacidad. La pregunta es, ¿a quién representa este hombre? La Palabra de Dios nos presenta quien es este hombre. Primero que todo hay que ver de donde es que provienen los talentos. Para poder ver de donde provienen los talentos, vamos a ver lo que dice en James 1:17. En este texto bíblico podemos ver que toda buena dádiva y todo don desciende de lo alto: del Cielo. Por lo tanto, esto significa que provienen de Jesús. Jesús es el dador de cada don y la razón por la cual nos presenta con los dones es nada más ni nada menos que por Su gracia (Eph. 4:7). Esto significa que todas nuestras capacidades, todo lo que sabemos hacer no provienen de nosotros, sino que provienen de Dios. Ningunas de nuestras capacidades son “innatas” sino que son dadas por Jesús. Es por Su gracia que las tenemos, por lo tanto, Jesús es el Señor de nuestros talentos.
Jesús nos llama a ser fieles (Matt. 25:21; Matt. 25:26-28)
Aquí podemos ver dos escenarios: primero veamos lo que Jesús le dijo a los siervos fieles. A ellos les dijo “bien hecho siervo bueno y fiel. Sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré…”. Estas palabras fueron dadas a los administradores que hicieron algo con los talentos que se les fue entregado. Antes de seguir, para que tengan contexto:
en la antigüedad, un talento no era una capacidad u habilidad; era una unidad de peso y valor monetario.
Dependiendo de la región, un talento en peso equivalía a 75-80 libras de plata u oro. Por lo tanto, un talento era nada más ni nada menos que una fortuna.
Un talento equivalía a 6,000 denarios, cuando lo que recibía el trabajador común por día era un denario. Por lo tanto 6,000 denarios equivalía para el trabajador común aproximadamente 20 años de trabajo.
Muchas veces pensamos que a unos el amo les dio mucho y al que recibió uno le dio poco, pero cuando miramos el contexto podemos ver que cada uno de ellos recibió una fortuna para invertir.
Teniendo esto en cuenta, vemos que todos los siervos menos uno fueron fieles con lo que se les fue entregado. Los demás siervos invirtieron y desarrollaron el talento, trayendo el doble de vuelta. A estos, sin importar la cantidad, con tanto que los invirtieran, el amo les llamó “siervos fieles”, pero uno de ellos no fue fiel. El que fue infiel tuvo miedo y escondió la pequeña fortuna que le fue confiada. A este se le fue llamado infiel y quedó fuera. ¿Por qué? Porque lo que el amo le entregó, en vez de hacer lo que se le pidió, hizo lo que él pensaba que era correcto, pero no lo fue.
De la misma manera somos llamados a ser fieles, no infieles. Dios nos ha entregado a cada uno de nosotros diferentes dones, en todos los ámbitos y os ha hecho administradores de esos bienes, no para gloria nuestra sino para la terminación de la obra en la Tierra. Dios quiere esto: (1 Cor. 4:2), que cada uno sea hallado fiel con lo que se le ha sido confiado. Dios le ha entregado a cada uno dones para que sean usados en servicio de Su iglesia porque Él ya está a las puertas. Animémonos a ser fieles y no ser como el siervo malo, sino que invirtamos los talentos dados y el Señor nos ayudará a crecer.
Jesús multiplica los talentos (Matt. 25:22-23)
Podemos ver que el amo recompensó no al que fue infiel con los talentos que les fue dado, sino a los que fueron fiel sin importar la cantidad que se les dio para administrar. Lo que importaba es que dieron fruto y brillaron donde estaban. De la misma manera, Jesús quiere ayudarnos a desarrollar los talentos que nos ha dado, no por ego, sino porque te quiere salvar y el utilizar nuestros talentos para la propagación del evangelio y para nuestro crecimiento espiritual. La única manera de la cual Jesús nos ayudará a desarrollarlos en Su causa es si nosotros nos entregamos a usarlos aquí en nuestra iglesia para la propagación del Evangelio aquí en este sector. Dios te ha dado unas capacidades, habilidades y dones para utilizarlos para Su honra y gloria. Si nos comprometemos con el Señor a usarlos, nuestra iglesia se mantendrá funcionando y no solo funcionando, sino que creciendo. Todo esto es posible si le pedimos al Señor que redima nuestros dones.
Conclusión
Conclusión
Jesús…
es el que concede los dones,
nos llama a ser fieles,
multiplica nuestros talentos.
¿Cuantos quieren que sus dones sean redimidos por Dios?
