El Templo del Espíritu Santo

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El cuerpo es templo del Espíritu Santo por lo tanto debemos santificarnos cada día a traves del conocimiento y práctica de la Palabra y no con flagelaciones, sacrificios o penitencias.

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El Templo del Espíritu Santo

1 Corintios 3:16–17 (RVR60)
16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 17Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

Introducción

En la época del antiguo testamento había un templo en Jerusalén donde moraba la presencia de Dios en medio de su pueblo.
En un par de ocasiones el Señor predijo que ese templo dejaría de ser la morada de la presencia de Dios: Juan 4:23–2423Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. 24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Profetizó la destrucción del templo: Marcos 13:1–21Saliendo Jesús del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios. 2Jesús, respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra, que no sea derribada.
Ahora en la dispensación de la gracia ya no existe un templo, un edificio en un lugar específico donde mora la presencia de Dios.
Si el templo desapareció, ¿dónde mora ahora la presencia de Dios?

Nuestro cuerpo

1 Corintios 3:16 "¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"
Ahora cada persona que ha nacido de nuevo se constituye en la morada de Dios, del Espíritu Santo.
Por tanto, el cuerpo es importante y debemos cuidarlo.
El platonismo considera al cuerpo malo y al espíritu bueno.
Decían: al cuerpo hay que destruirlo y al espíritu edificarlo.
Lastimosamente el cristianismo temprano se contaminó de esta filosofía, predicaban en contra del cuerpo, exhortaban a la pobreza, las dietas estrictas, ayunos prolongados, prohibían las relaciones matrimoniales y sociales.
Se consideraba espiritual a los que se recluían en monasterios, que vivían con limitaciones y que castigaban el cuerpo con golpes.
Aun hoy día aun existe esta práctica y se imponen penitencias y flagelaciones, creyendo que están destruyendo el mal.
Aunque el cuerpo está contaminado de pecado, no se purifica con golpes o castigos… solamente la Sangre de Cristo puede hacerlo y santificándonos cada día con la Palabra, la oración y el servicio.
Debemos diferenciar el cuerpo de los deseos de la carne.
Los deseos de la carne dominan al cuerpo cuando estamos sin Cristo, pero en Cristo tenemos poder para sujetar los deseos de la carne al espíritu.
El cuerpo es valioso para Dios porque fuimos comprados por la Sangre de Cristo y es donde ahora habita su Santo Espíritu.
1 Corintios 6:19–20 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."

Santificación no destrucción

El cuerpo es santificado conociendo y obedeciendo la Palabra de Dios.
En la ley Dios estableció reglas contra los pecados sexuales, el trabajo, el descando, la glotonería y la borrachera.
Sabemos que los borrachos y adulteros no heredarán el reino de los cielos: 1 Corintios 6:9–10 "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios."

Glotonería

Pero ignoramos o menospreciamos el pecado de la glotonería, de los que no quieren trabajar o descansar.
La glotonería es adictiva, la persona que cae en este pecado le es difícil controlar su apetito. No solamente come mucho sino que prefiere alimentos que son dañinos.
Culturalmente comemos más de lo necesario, en Mateo 12:1 los discípulos tenían hambre y cortaron espigas de trigo para comer.
En Marcos 11:12 Jesús tuvo hambre y fue a buscar a la higuera fruto.
Ahora tenemos variedad y abundancia, pero la industria por ganar dinero procesa alimentos que no sustentan y causan daño.
Por ignorancia o por necedad dañamos nuestros cuerpos que es morada del Espíritu Santo.
Proverbios 23:21 "Porque el bebedor y el comilón empobrecerán, Y el sueño hará vestir vestidos rotos."
Comamos para glorificar a Dios: 1 Corintios 10:31 "Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios."

Trabajo excesivo

En la Biblia encontramos consejos para descansar, el mismo Señor tomama tiempo de descanso con sus discípulos. Marcos 6:31 "El les dijo: Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que iban y venían, de manera que ni aun tenían tiempo para comer."
Trabajar de lunes a domingo sin descanso es pecado porque dañamos el cuerpo que es templo del Espíritu Santo.
Aunque no estamos sujetos obligatoriamente a la ley, si es prudente y sabio practicar el descanso porque eso agrada a Dios y es beneficioso para nuestro cuerpo.

Pereza

Así como tenemos que descansar también tenemos que trabajar: Éxodo 20:9 "Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;"
No trabajar por pereza o negligencia es pecado pues somos llamados a ser productivos, a ganar el pan con el sudor de la frente (Gén 3:19), debemos instruir a nuestros hijos a ser productivos.
2 Tesalonicenses 3:10–12 "Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. 11Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. 12A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan."
Estar ocioso es fácil caer en las tentaciones de Satanás “Mente ociosa taller de Satanás”
Los pecados sexuales, la glotonería, la borrachera, el afán y la pereza son pecados contra el cuerpo y producto de los deseos de la carne (la concupiscencia)
Los pecados sexuales, la borrachera, la glotonería, el afán y la pereza dañan y enferman el cuerpo y esto Dios lo aborrece.

Dios destruye el que no obedece

Cuando damos rienda suelta a los deseos de la carne, el Espíritu Santo es contristado, que significa entristecerlo profundamente porque estamos contaminando su casa.
¿Cómo se sentiría si alguien llega a tirar basura y desechos humanos a su casa?
Cuando esto sucede, Dios tiene que intervenir: 1 Corintios 3:17 "Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es."
Dios debe corregir al cristiano imprudente
Hebreos 2:2–3 "Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,"
La palabra dicha por Los Ángeles fueron advertencias de Dios para su pueblo Israel, la cual tuvo que castigar para corregir su conducta.
Israel sufrió el justo castigado por desobediente pero no fue rechazado por Dios: Romanos 11:1 "Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín."
De igual manera, los cristianos que transgreden la Palabra de Dios serán corregidos.
Cuando dice que “cómo escaparemos si descuidamos una salvación tan grande…“se refiere a escapar de la disciplina de Dios, de la cual habla plenamente Hebreos 12.
En 1 Corintios 5 está el caso de un cristiano que prestó su cuerpo para el pecado. 1 Corintios 5:5 "el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús."
De manera que cuando prestamos nuestro cuerpo para servir al pecado, siendo redimidos por la Sangre de Cristo, Dios tiene que internenir. 1 Corintios 3:17 "Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es."
Mucha desgracia que vivimos, a pesar de ser cristianos es porque ignoramos o menospreciamos estas verdades.
Sufrimos del estómago, el páncreas, el hígado, la vesícula, los riñones, etc.

Conclusión

Contrario a lo que muchas religiones enseñan, nuestro cuerpo no es malo, no es una cárcel que aprisiona el espíritu… es el templo y morada del Espíritu Santo y debemos cuidarlo…
Un día este cuerpo resucitará glorificado, o será transformado a la venida de Cristo.
Conociendo entonces que debemos respeto al Espíritu Santo que mora en nosotros, debemos ser prudentes y sabios en cómo nos conducimos para no prestar nuestro cuerpo al pecado.
Pero también cuidarlo, asearlo y mantenerlo bien para que podamos usarlo para la gloria de Dios. 1 Corintios 6:19–20 "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios."
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