Los atributos de Dios (3)
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Atributos comunicables (segunda parte)
Atributos comunicables (segunda parte)
Justicia y rectitud
Justicia y rectitud
La justicia de Dios es perfecta y absoluta en y hacia sí mismo, en su prevención de cualquier violación de la justicia de su carácter y en su autorrevelación en los actos de justicia.
El Señor siempre actúa de acuerdo a lo que es correcto y es en sí mismo la norma suprema de lo que es recto.
El es la Roca, cuya obra es perfecta,
Porque todos sus caminos son rectitud;
Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él;
Es justo y recto.
Justicia rectoral: Es la rectitud de Dios como Gobernador, Legislador y Juez moral del mundo, quien impone la ley con promesas de recompensa y castigo .
Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
Te alabaré con rectitud de corazón
Cuando aprendiere tus justos juicios.
Justicia distributiva: es su rectitud en la ejecución de la ley, en la distribución de la recompensa y el castigo. Se compone de justicia retributiva (castigo por la desobediencia a su ley) y justicia remunerativa (recompensa por la obediencia a su ley).
tú oirás desde el cielo y actuarás, y juzgarás a tus siervos, condenando al impío y haciendo recaer su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia.
Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras:
Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo;
Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.
Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
A Dios no se le requiere que dé recompensas por la obediencia, ya que al hombre se le exige obedecer a Dios. Sin embargo, Él las da por gracia.
¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?
Todo lo que hay debajo del cielo es mío.
Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.
Atributo comunicable: debemos seguir la justicia.
Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.
Celos
Celos
Son su celosa protección de todo lo que le pertenece (Él mismo, su nombre, su gloria, su pueblo, su derecho exclusivo a recibir adoración y máxima obediencia, su tierra y su ciudad).
Dios protege continua y fervientemente su honor.
No es incorrecto que Dios busque honor porque se lo merece plenamente (a diferencia de nosotros). Dios reconoce abiertamente que sus hechos en la creación y la redención fueron por su propio honor (ver Is 48:11).
Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.
Entonces Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Jehová, porque él es Dios santo, y Dios celoso; no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados.
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
Atributo comunicable: debemos ser celosos del honor de Dios y de lo que le pertenece.
Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.
Voluntad
Voluntad
Es su determinación perfecta y su ordenación soberana de todas las cosas, pertenecientes a Él mismo (incluidos sus decretos y sus actos) y a su creación (incluidos los acontecimientos de la historia y los pensamientos y los actos de las personas), todo para la magnificación de su mayor gloria.
Es el atributo por el que Dios aprueba y determina toda acción necesaria para la existencia y actividad de sí mismo y de toda la creación.
La voluntad de Dios es soberanamente independiente de todo lo externo a él mismo
Todo lo que Jehová quiere, lo hace,
En los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.
Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
Voluntad decretiva (secreta): Es el beneplácito de Dios, su consejo o decreto eterno, inalterable en el cual ha predestinado todas las cosas. Es eterna, inmutable, independiente y omnipotente.
Esto no significa que Él sea la causa inmediata o eficiente de todas las cosas, sino que todas ellas existen o suceden por su decreto soberano eterno.
La voluntad decretiva de Dios corrobora todas las cosas, pero no coacciona a sus criaturas para que hagan algo. Decreta las elecciones libres de los hombres.
La voluntad decretiva incluye la existencia del pecado, pero éste se iniciará por la volición del pecador.
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.
Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra? ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles?
Voluntad preceptiva (revelada): Consiste en los preceptos de Dios en la ley y en el evangelio para la conducta del hombre.
En ocasiones, la voluntad decretiva y la voluntad preceptiva coinciden, pero Dios dispone a menudo, como parte de su voluntad decretiva, que la criatura desobedezca a su voluntad preceptiva.
Dios revela su voluntad preceptiva mediante los mandamientos, las prohibiciones, las advertencias, los castigos y los juicios de las Escrituras.
La voluntad preceptiva no revela lo que Dios hará, sino lo que Él exige de su pueblo.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación;
os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
La voluntad decretiva y la voluntad preceptiva de Dios deben mantenerse en tensión. Negar su voluntad preceptiva es cometer injusticia contra la santidad de Dios e ignorar la gravedad del pecado, pero negar la voluntad decretiva de Dios es negar su omnisciencia, su sabiduría, su omnipotencia y su soberanía.
Atributo comunicable: debemos tener “buena voluntad” (determinación) para obedecer a Dios con corazones agradecidos.
pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
Beatitud
Beatitud
Es el deleite perfecto que Dios tiene en sí mismo.
Esta definición refleja el término griego macarios, que significa la felicidad debida a una sensación de gran privilegio.
Estas palabras están representadas por el término del latín beatus, palabra de la que se derivan palabras como beatificar, beatitud y bendito.
Como Dios es absolutamente perfecto, soberano y sin trabas en todos sus propósitos y obras para glorificar su nombre, es supremamente feliz; es el ser más feliz que se pueda concebir.
según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.
la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,
Atributo comunicable: Somos bienaventurados por haber sido perdonados de nuestro pecado y tener comunión con Dios.
Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.
Gloria
Gloria
Es la hermosura consumada de la totalidad de sus perfecciones.
Es su importancia y esplendor.
Esta definición refleja los términos hebreos para “gloria”, kavod, jod y jadár. La palabra kavod tiene el sentido de “peso” y, en extensión figurada, “importancia”. Los vocablos jod y jadár tienen el sentido de “esplendor”. El término griego para “gloria”, dóxa, también tiene el significado principal de “esplendor” o “resplandor”.
Excelso sobre todas las naciones es Jehová,
Sobre los cielos su gloria.
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Atributo comunicable: nosotros seremos glorificados en la eternidad.
Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.
Los atributos divinos y la encarnación del Hijo
Los atributos divinos y la encarnación del Hijo
Dios creó el universo de la nada mediante el Verbo.
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
Dios creó al hombre a su imagen y lo puso en el paraíso. Le dio la ley, pero los hombres le dieron la espalda y se corrompieron hasta lo sumo; por lo tanto recibieron la muerte como castigo. Dios no podía dejar el pecado sin juicio, pero en su bondad tampoco iba a permitir que su creación fuera destruida. El arrepentimiento de la humanidad no la habría librado de las consecuencias de la corrupción ni salvaguardado la dignidad de Dios. Sólo el Verbo era capaz de recrear el universo.
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
Para renovar al hombre a la imagen de Dios, Dios envió a su propia imagen en forma de hombre. Él nació de una virgen, para que su naturaleza fuera sin pecado.
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
Cristo poseía la gloria divina.
Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Cristo era la representación exacta de la Deidad.
el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
Jesús era el Dios-hombre: verdadera y completamente Dios, a la vez que verdadera y completamente humano. En su encarnación manifestó de forma externa su esencia divina interna.
En su encarnación, Cristo no dejó sus atributos divinos, pero rindió el ejercicio independiente de sus atributos divinos a la voluntad de su Padre celestial.
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,
Aunque la naturaleza humana que recibió el Hijo de Dios en su encarnación le permite experimentar la humanidad, Él no existe como dos personas. Él es una sola persona con dos naturalezas: la divina y la humana.
Por eso puede ser nuestro sumo sacerdote, el único mediador entre Dios y los hombres.
Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,
Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Conclusión
Conclusión
Las perfecciones de Dios constituyen su esencia, o carácter, que supera de lejos en grandeza a todas las cosas creadas.
La esencia de Dios es un todo indivisible, de manera que todas y cada una de sus perfecciones caracterizan de forma activa todo su ser.
Se debe pensar en las perfecciones de Dios como activamente presentes siempre y juntas, e influyendo unas en otras de forma mutua sin jerarquía alguna, aun cuando no se mencionen todas en un pasaje concreto de las Escrituras.
En su naturaleza fundamental, Dios trasciende en verdad el entendimiento humano, y las únicas respuestas adecuadas a estudiar, aunque solo sean los bordes de sus caminos, son el temor reverencial, la adoración, la confianza y el servicio.
Dios el Hijo, el Verbo divino, adquirió una naturaleza humana sin pecado, pero nunca abandonó su naturaleza divina ni sus atributos.
He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos;
¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él!
Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?
