Enfrentando las Montañas con fe

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Las montañas son las dificultades que enfrentamos en nuestro caminar en Cristo. Solo podemos confiar en Dios para alcanzar la meta.

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Enfrentando las Montañas con fe

Salmo 121:1–2
1Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro? 2Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.

Introducción

La nueva vida en Cristo consiste transitar por el camino angosto (Mateo 7:14), este caminar está lleno de bendiciones y satisfacciones, sin embargo, no está invento de retos y adversidades.
Enfrentaremos dificultades, preocupaciones, problemas, amenazas que parecerán montañas difíciles de atravesar.
Enfrentaremos montañas porque son parte de nuestra vida, desarrollo, crecimiento y superación…
Pero habrá personas que las evitan, huyen de ellas, como Jonás.
Pueden ser desde responsabilidades familiares, laborales, económicas hasta un llamado al servicio a Dios, y huir de ellas agravar su situación.
Cuando Dios ordenó a los israelitas conquistar la tierra prometida, todos evitaba tomar las montañas de Hebrón, porque ahí habitaban los gigantes que atemorizaron a los espías 40 años atrás.
Pero Caleb de 85 años pidió esa región: Josué 14:12 "Dame, pues, ahora este monte, del cual habló Jehová aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos están allí, y que hay ciudades grandes y fortificadas. Quizá Jehová estará conmigo, y los echaré, como Jehová ha dicho."
Caleb decidió enfrentar esas montañas amenazantes porque Dios se la había prometido y confiaba en Él.

La amenaza

Alzaré mis ojos a los montes…
Aunque no está claro quien es el autor del salmo 121, se cree que es David.
Refleja angusta por la amenaza que debía enfrentar.
Las montañas son lugares peligrosos, no solamente por la dificultad del terreno sino también por la amenaza de animales salvajes y de asaltantes.
El autor no está buscando evadirlas sino de buscar ayuda: “…¿De dónde vendrá mi socorro?”
Somos peregrinos en esta tierra, el camino es el tiempo, cada día avanzamos y no podemos regresar de donde venimos.
En algún momento debemos enfrentar las montañas de la vida.
Evadirlar o enfrentarlas sin la ayuda de Dios es una muy mala desición.
No es de cobardes o débiles buscar ayuda, sin embargo, es difícil encontrar la ayuda adecuada.
Si confiamos en el hombre seremos defraudados. Salmo 118:8 "Mejor es confiar en Jehová Que confiar en el hombre."
Por eso el salmista recurre a Dios: “Salmo 121:2 "Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra."

Ayudador no consentidor

Salmo 121:3 "No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda."
Una vez inicies tu camino por la montaña debes esforzarte y confiar en Dios.
Él está ahí para ayudarnos cuando lo necesitamos: No permitirá que nuestro pie resbale.
Dios nos ayudará cuando lo necesitemos pero no hará el trabajo por nosotros, debemos esforzarnos Josué 1:9 "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas."
Como cuando cuidamos a nuestros bebés cuando comienzan a caminar… los soltamos para que caminen pero estamos atentos para ayudarlos si tropiezan.
El salmista Asaf se encontró en situaciones que podían provocar su caída, pero Dios siempre estubo allí para ayudarle.
Salmo 73:2–3 "En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos. 3Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos."
Esto le sucedió por fijarse en cosas que no debía.
“…No se dormirá el que te guarda.”
Salmo 121:4 "He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel."
Dios no necesita descansar, no le afecta el cansancio, el hambre, el sueño, la sed porque no depende de nada.
Siendo Él omnipresente, está al cuidado de nosotros todo el tiempo.
No necesitamos guardaespaldas. Salmo 91:11 "Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos."

Sustentador

Salmo 121:5–6 "Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche."
En la tierra de Israel hay lugares desiertos que son muy calurosos, viajar bajo el fuerte sol y calor es peligroso.
Así mismo, la noche es peligrosa por las amenazas de las fieras, pero también porque la temperatura es muy fría.
Estas se pueden interpretar como las amenazas de la preocupación, del cansancio, la ansiedad que enferman y pueden llevar a la muerte. (atravesé esta montaña de enfermedad en el 2021 al 2024)
Pero Jehová es nuestro guardador, es nuestra sombra contra el sol abrasador y nos proporciona calor en la fría noche. Hizo esto literamente con Israel en el desierto.
Dios espera que nos esforcemos y que emprendamos el reto de subir la montaña y conquistarla porque Él está con nosotros siempre.

Guardador

Salmo 121:7–8 "Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre."
Esta es una promesa gloriosa que no solamente promete guardarnos fisicamente, sino también nuestra alma.
La montaña parece impresionantemente grande, pero más grande es nuestro Dios.
Experimentamos ser guardados por el Señor mi esposa y yo en el año 1999.

Conclusión

Quizá estes atemorizado por la montaña que tienes en frente, pero no te desanimes, ahora es cuando más debes confiar en Dios.
Enfrenta esa montaña con fe, sometete a Dios: Santiago 4:8 "Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones."
Procuara comprender y someterte al propósito de Dios para tu vida para que Él guie tus pasos.
Aun cuando El Señor guie nuestros pasos debemos enfrentar la montaña.
Es mejor hacerlo agarrado de su mano.
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