LA ORACIÓN CUANDO NO LA NECESITO - SALMO 63
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
¿Cuándo solemos orar?
Oramos cuando el médico nos preocupa.
Oramos cuando el dinero no alcanza.
Oramos cuando el matrimonio se rompe.
Oramos cuando perdemos el trabajo.
Oramos cuando nuestros hijos se alejan.
Oramos cuando tenemos miedo.
Pero rara vez oramos cuando estamos bien.
Si la salud marcha bien, dejamos de orar.
Si el trabajo marcha bien, dejamos de orar.
Si el matrimonio marcha bien, dejamos de orar.
Si los planes funcionan, dejamos de orar.
La oración se ha convertido en una ambulancia espiritual.
Llamamos a Dios cuando hay una emergencia.
Sin embargo, para David la oración no era una sirena de emergencia; era una conversación diaria.
Y el Salmo 63 nos enseña algo sorprendente:
El alma puede tener sed de Dios aun cuando aparentemente nada falta.
TEXTO BASE
TEXTO BASE
Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.
1 Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2 Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti;
Tu diestra me ha sostenido.
9 Pero los que para destrucción buscaron mi alma
Caerán en los sitios bajos de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada;
Serán porción de los chacales.
11 Pero el rey se alegrará en Dios;
Será alabado cualquiera que jura por él;
Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.
CONTEXTO
CONTEXTO
A. Contexto histórico
A. Contexto histórico
El título dice:
“Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá.”
Probablemente David huye de Absalón.
Ha salido de Jerusalén.
Se encuentra lejos del tabernáculo.
Lejos del culto.
Lejos de la adoración pública.
Sin embargo, el énfasis del Salmo no es la persecución.
David no se enfoca en sus enemigos.
Se enfoca en Dios.
B. Contexto literario
B. Contexto literario
Es un Salmo de confianza y anhelo.
No es una lamentación.
No es una confesión.
No es un Salmo penitencial.
Es la oración de un hombre que desea la presencia de Dios.
C. Relevancia para la serie
C. Relevancia para la serie
David está en dificultades, pero la gran enseñanza del Salmo no es la crisis.
Su gran enseñanza es esta:
“Dios mismo es la satisfacción del alma.”
David no busca primero la liberación.
Busca a Dios.
Y eso nos enseña a orar cuando normalmente no lo hacemos.
DESARROLLO
DESARROLLO
1. MI ALMA SIGUE NECESITANDO A DIOS vv1-2 (Jn. 7:37; Ef. 3:16; Mr. 1:35)
1. MI ALMA SIGUE NECESITANDO A DIOS vv1-2 (Jn. 7:37; Ef. 3:16; Mr. 1:35)
“Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré… Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela… Para ver tu poder y tu gloria.”
Interpretación expositiva
Interpretación expositiva
David comienza con una declaración de relación:
“Dios, Dios mío eres tú.”
No comienza con un problema.
No comienza con una petición.
No comienza con una queja.
Comienza con Dios.
El pronombre posesivo es importante:
“Mi Dios.”
La oración nace de una relación personal.
Luego David habla de una sed:
“Mi alma tiene sed de ti.”
No dice:
Mi cuerpo.
Mi reino.
Mi ejército.
Mi seguridad.
Dice:
Mi alma.
El hombre exterior puede estar satisfecho mientras el hombre interior permanece vacío.
La sed del alma no desaparece cuando mejoran las circunstancias.
Por eso David busca a Dios “de madrugada”.
La prioridad de su vida no es escapar del desierto sino encontrarse con Dios en medio de él.
A la luz del evangelio
A la luz del evangelio
Jesús dijo:
“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” (Juan 7:37)
La mujer samaritana tenía agua física, pero Cristo le mostró una sed más profunda.
Agustín escribió:
“Nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti.”
Pablo enseña que el hombre interior necesita ser fortalecido diariamente
16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
Jesús mismo buscaba al Padre constantemente, aun siendo perfecto
35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.
Aplicación
Aplicación
Nuestra cultura nos enseña que la felicidad se encuentra en:
dinero,
salud,
familia,
éxito,
entretenimiento.
Pero el alma fue diseñada para Dios.
Puedes tener una buena semana y un alma vacía.
Puedes tener abundancia y seguir teniendo sed.
La ausencia de problemas no significa la presencia de satisfacción.
Preguntas confrontativas
Preguntas confrontativas
¿Qué es lo primero que buscas cada mañana?
¿Tu alma tiene sed de Dios o solamente de soluciones?
Si todos tus problemas desaparecieran, ¿seguirías buscando al Señor?
El alma nunca deja de necesitar a Dios, aunque la vida parezca estar bien.
2. DIOS ES MEJOR QUE LO QUE DIOS DA vv3-5 (Fil. 3:7; Mr. 8:36)
2. DIOS ES MEJOR QUE LO QUE DIOS DA vv3-5 (Fil. 3:7; Mr. 8:36)
“Mejor es tu misericordia que la vida… Mis labios te alabarán… En tu nombre alzaré mis manos… Será saciada mi alma.”
Interpretación expositiva
Interpretación expositiva
Aquí encontramos una de las afirmaciones más sorprendentes de todo el Salterio:
“Mejor es tu misericordia que la vida.”
David no dice:
Mejor que la riqueza.
Mejor que el reino.
Mejor que la victoria.
Dice:
Mejor que la vida.
La palabra “misericordia” (hesed) habla del amor fiel y del pacto de Dios.
David entiende algo profundo:
Perder cualquier cosa es menos grave que perder la comunión con Dios.
Por eso puede alabar en el desierto.
Por eso puede levantar sus manos.
Por eso su alma se sacia.
No porque cambió la situación.
Sino porque encontró satisfacción en Dios.
A la luz del evangelio
A la luz del evangelio
Pablo dijo:
“Cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” (Filipenses 3:7)
Jesús enseñó:
“¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (Marcos 8:36)
El evangelio no solamente nos salva del infierno.
Nos reconcilia con Dios.
La mayor bendición del evangelio es Dios mismo.
Aplicación
Aplicación
Muchas veces usamos a Dios para conseguir cosas.
David nos enseña a disfrutar a Dios por encima de las cosas.
La madurez espiritual aparece cuando Dios deja de ser el medio y se convierte en el tesoro.
Preguntas confrontativas
Preguntas confrontativas
¿Qué perderías con más dolor: una bendición o tu comunión con Dios?
¿Amas al Dador o a sus regalos?
¿Podrías decir honestamente que Dios es mejor que la vida?
Dios no es el camino hacia la bendición; Dios es la bendición.
3. LA COMUNIÓN CONSTANTE SOSTIENE EL ALMA vv6-8 (Jn. 15; 1 Ts. 5:17)
3. LA COMUNIÓN CONSTANTE SOSTIENE EL ALMA vv6-8 (Jn. 15; 1 Ts. 5:17)
“Me acuerdo de ti en mi lecho… Medito en ti en las vigilias de la noche… Has sido mi socorro… A la sombra de tus alas me regocijaré… Está mi alma apegada a ti; tu diestra me ha sostenido.”
Interpretación expositiva
Interpretación expositiva
David ahora describe una relación continua.
De día piensa en Dios.
De noche piensa en Dios.
En la cama recuerda a Dios.
En las vigilias medita en Dios.
La oración ya no aparece solamente en las emergencias.
La presencia de Dios acompaña toda su vida.
David usa imágenes de cercanía:
“A la sombra de tus alas me regocijaré.”
Y termina:
“Tu diestra me ha sostenido.”
No es David sosteniendo a Dios.
Es Dios sosteniendo a David.
La comunión diaria fortalece el alma.
A la luz del evangelio
A la luz del evangelio
Jesús dijo:
“Permaneced en mí.” (Juan 15)
Pablo escribió:
“Orad sin cesar.” (1 Tesalonicenses 5:17)
Cristo vivía en constante comunión con el Padre.
Incluso en sus momentos de mayor actividad ministerial se apartaba para orar.
La vida cristiana no es visitar a Dios ocasionalmente.
Es permanecer en Él.
Aplicación
Aplicación
Muchos creyentes solamente vuelven a Dios cuando algo se rompe.
David nos enseña a caminar con Dios diariamente.
La oración no es un departamento de emergencias.
Es la respiración del alma.
Preguntas confrontativas
Preguntas confrontativas
¿Piensas en Dios durante el día o solamente durante el culto?
¿La oración forma parte de tu vida diaria?
¿Tu relación con Dios es ocasional o constante?
La oración madura nace de la comunión y no solamente de la necesidad.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
El Salmo 63 enseña que el alma humana sigue necesitando a Dios aun cuando la vida parece estar bien. David descubre que la presencia del Señor satisface más que cualquier bendición. La verdadera oración no nace únicamente de la crisis, sino del deseo de Dios. Cuando aprendemos a buscar al Señor por quien Él es, la oración deja de ser una emergencia y se convierte en comunión.
VERDAD PRINCIPAL
VERDAD PRINCIPAL
Busca diariamente a Dios por quien Él es, porque tu alma necesita su presencia aun cuando aparentemente nada falte en tu vida.
APLICACIONES
APLICACIONES
Creyentes maduros
Creyentes maduros
Es posible servir, predicar, enseñar y ministrar mientras el alma se seca.
No sustituyas la comunión por el ministerio.
Creyentes inmaduros
Creyentes inmaduros
Si solo oras durante las crisis, tu vida espiritual depende de las circunstancias.
Aprende a buscar a Dios en los días normales.
Nuevos creyentes
Nuevos creyentes
No necesitas palabras perfectas.
Comienza leyendo un Salmo y conviértelo en oración.
No creyentes
No creyentes
Quizá has buscado a Dios solamente para resolver problemas.
Pero tu necesidad más profunda no es una solución.
Es reconciliarte con Él por medio de Cristo.
CIERRE
CIERRE
Al comenzar este mensaje dijimos que hemos convertido la oración en una ambulancia.
Llamamos a Dios cuando el matrimonio se rompe.
Cuando el médico nos preocupa.
Cuando el dinero no alcanza.
Cuando los hijos se rebelan.
Cuando el miedo nos visita.
Pero David nos acaba de enseñar algo completamente distinto.
El alma nunca deja de tener sed.
Aunque la cuenta esté llena.
Aunque el cuerpo esté sano.
Aunque el trabajo vaya bien.
Aunque el ministerio crezca.
Aunque los sueños se cumplan.
Porque nuestra mayor necesidad nunca fue el dinero.
Nunca fue la salud.
Nunca fue el éxito.
Nuestra mayor necesidad siempre ha sido Dios.
Muchos de nosotros hemos aprendido a vivir semanas enteras sin orar porque pensamos que no necesitamos nada.
Pero quizá ese es precisamente nuestro problema.
Pensamos que no necesitamos nada.
Y David se pone delante de nosotros y dice:
“Mi alma tiene sed de ti.”
No de tus milagros.
No de tus respuestas.
No de tus bendiciones.
De ti.
Iglesia:
¿Cuándo fue la última vez que buscaste a Dios simplemente porque lo extrañabas?
¿Cuándo fue la última vez que abriste tu Biblia no para encontrar una solución, sino para encontrarte con tu Padre?
¿Cuándo fue la última vez que entraste a tu cuarto, cerraste la puerta y dijiste:
“Señor, no vengo a pedirte nada.
Solo quiero estar contigo.”
Quizá algunos aquí llevan días sin orar.
Otros semanas.
Algunos meses.
No porque estén enojados con Dios.
Simplemente porque todo va bien.
Y el éxito ha hecho lo que la prueba no pudo hacer:
hacerlos vivir lejos de Dios.
Pero esta noche el Señor nos recuerda:
Tu alma sigue teniendo sed.
Y por eso podemos orar así:
Señor, tú eres mi Dios.
Mi alma tiene sed de ti.
Tu misericordia es mejor que la vida.
He buscado muchas cosas para satisfacerme.
He llenado mi tiempo con trabajo, entretenimiento, preocupaciones y proyectos.
Pero nada puede ocupar tu lugar.
No quiero buscarte solamente cuando tenga miedo.
No quiero buscarte solamente cuando tenga problemas.
Quiero buscarte porque eres mi Dios.
Sostén mi alma.
Hazme tener hambre de tu presencia.
Enséñame a disfrutarte nuevamente.
Amén.
Iglesia, esta semana no solamente presenten sus peticiones.
No solamente hablen de sus problemas.
Tomen el Salmo 63.
Ábranlo cada mañana.
Léanlo lentamente.
Conviértanlo en una oración.
Porque la meta de esta serie no es que aprendamos más acerca de la oración.
La meta es que volvamos a hablar con Dios.
Porque el alma que deja de orar no siempre está sufriendo.
Muchas veces simplemente ha olvidado cuánto necesita a Dios.
Y cuando descubres que Él es mejor que la vida, la oración deja de ser una emergencia.
Y se convierte nuevamente en una relación.
