NO TEMAS, YO ESTOY CONTIGO
Notes
Transcript
Hechos 18:9–10 (NTV)
Hechos 18:9–10 (NTV)
Clavo
El éxito de una iglesia nunca depende del tamaño de su congregación, sino de la presencia de Cristo con ella.
Key Idea:
The success of a church never depends on the size of its congregation, but on the presence of Christ with it.
Introducción
Introducción
Todos soñamos con comenzar algo grande.
Cuando pensamos en plantar una iglesia imaginamos auditorios llenos.
Muchas familias.
Muchos bautismos.
Muchas conversiones.
Pero la realidad casi nunca comienza así.
La mayoría de las iglesias comienzan con unas cuantas personas…
unas cuantas sillas…
muchas preguntas…
y no pocos temores.
¿Vendrá alguien?
¿Permanecerán?
¿Será suficiente?
¿Estamos haciendo lo correcto?
Quizá esas preguntas no sólo describen a una iglesia.
También describen un matrimonio.
Una familia.
Un nuevo trabajo.
Una nueva etapa de la vida.
Cuando Dios nos llama a algo nuevo, casi siempre nuestros temores llegan antes que nuestros resultados.
Y precisamente ahí encontramos a Pablo.
No está en el punto más alto de su ministerio.
Está cansado.
Ha sido rechazado.
Ha sido perseguido.
Acaba de salir de Atenas sin ver el fruto que quizá esperaba.
Y ahora llega a Corinto…
Una ciudad inmoral.
Idólatra.
Difícil.
Probablemente pensando:
“¿Vale la pena seguir?”
Entonces Jesús le habla.
No mediante una carta.
No por medio de otra persona.
Cristo mismo.
Y lo primero que le dice resulta sorprendente.
Hechos 18:9–10 (NTV)
“Una noche el Señor habló a Pablo en una visión y le dijo: «No tengas miedo. Habla y no te quedes callado, porque yo estoy contigo, y nadie te atacará ni te hará daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad».”
Ese mismo Cristo sigue hablando hoy a Su Iglesia.
I. Cristo conoce nuestros temores.
I. Cristo conoce nuestros temores.
I. Christ Knows Our Fears.
I. Christ Knows Our Fears.
“No tengas miedo…”
Jesús nunca dijo esto porque Pablo fuera cobarde.
Lo dijo porque Pablo tenía miedo.
Eso es profundamente consolador.
Cristo no reprende a Pablo por sentir temor.
Primero reconoce el temor.
Después fortalece su fe.
La Biblia jamás presenta a los grandes hombres de Dios como personas sin miedo.
Moisés tuvo miedo.
Josué tuvo miedo.
Jeremías tuvo miedo.
Los discípulos tuvieron miedo.
Y ahora Pablo también.
El valor cristiano no consiste en no sentir temor.
Consiste en seguir obedeciendo mientras Cristo sostiene nuestro corazón.
Tal vez algunos llegaron hoy con miedo.
Miedo por sus hijos.
Por sus finanzas.
Por el futuro de esta iglesia.
Por la oposición.
Por lo desconocido.
Cristo conoce esos temores.
Antes de darnos instrucciones…
nos ofrece Su compasión.
Él conoce perfectamente el peso que llevamos.
Aplicación
Aplicación
Una iglesia saludable no es una iglesia sin miedo.
Es una iglesia que lleva sus miedos delante de Cristo.
II. Cristo promete Su presencia.
II. Cristo promete Su presencia.
II. Christ Promises His Presence.
II. Christ Promises His Presence.
Observe que Jesús no dice:
“Pablo…
todo será fácil.”
Tampoco dice:
“Tendrás éxito.”
Ni siquiera promete que nunca habrá oposición.
Lo único que promete es suficiente.
“Porque yo estoy contigo.”
Esa es la gran promesa de toda la Biblia.
Noé.
Abraham.
Moisés.
Josué.
David.
Los profetas.
Los discípulos.
Y finalmente la Iglesia.
La presencia de Cristo siempre ha sido la verdadera fortaleza del pueblo de Dios.
La iglesia nunca ha dependido principalmente de edificios.
Ni de presupuestos.
Ni de estrategias.
Ni siquiera de pastores.
La Iglesia depende de Cristo.
El mayor recurso de esta nueva congregación no es cuántos miembros tiene.
Es quién camina con ella.
Mientras Cristo esté presente…
hay esperanza.
Mientras Cristo esté presente…
hay dirección.
Mientras Cristo esté presente…
hay poder.
Quizá la congregación sea pequeña.
Pero Cristo nunca ha necesitado multitudes para cambiar una ciudad.
Transición
Transición
Entonces Jesús añade una frase extraordinaria.
Probablemente la más sorprendente del pasaje.
III. Cristo ya está preparando personas que aún no conocemos.
III. Cristo ya está preparando personas que aún no conocemos.
III. Christ Is Already Preparing People We Have Not Yet Met.
III. Christ Is Already Preparing People We Have Not Yet Met.
“…porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.”
Qué declaración tan impresionante.
Pablo todavía no los conocía.
Ni sabía sus nombres.
Ni sabía dónde vivían.
Pero Cristo sí.
Antes de que la iglesia los encontrara…
Cristo ya los llamaba “mi pueblo.”
Eso significa que la misión nunca comienza buscando personas.
Comienza porque Cristo ya está obrando.
La evangelización no consiste en convencer a Dios de salvar personas.
Consiste en descubrir a quienes Él ya está llamando por medio del Evangelio.
Imagínense escuchar estas mismas palabras hoy.
“No temas…
porque yo tengo mucho pueblo en O’Neill.”
Quizá todavía no conocemos sus nombres.
Quizá todavía no han entrado a este edificio.
Quizá todavía ni siquiera saben que necesitan a Cristo.
Pero Cristo sí los conoce.
Él conoce a la familia que hoy está desesperada.
Al matrimonio que está por rendirse.
Al joven que busca esperanza.
A la madre que ora en silencio.
Al hombre que lleva años lejos de Dios.
Cristo ya los conoce.
Y nosotros simplemente somos enviados para anunciarles el Evangelio.
Eso cambia completamente nuestra perspectiva.
No trabajamos tratando de fabricar resultados.
Trabajamos porque Cristo ya está obrando.
La misión comienza con Su iniciativa, no con la nuestra.
Aplicación
Aplicación
Por eso no medimos el futuro de una iglesia por lo que hoy vemos.
Lo medimos por las promesas de Cristo.
Él ya está preparando corazones.
Él ya está abriendo puertas.
Él ya está reuniendo a Su pueblo.
Nuestro llamado no es producir fruto.
Nuestro llamado es permanecer fieles.
Como recuerda el principio que hemos aprendido repetidamente: Dios es quien edifica Su iglesia; la oración y la obediencia simplemente nos colocan donde podemos participar en lo que Él ya está haciendo.
Conclusión
Conclusión
Esta noche quizá Cristo quiera decirle exactamente lo mismo a esta iglesia.
No teman.
Sigan hablando.
No guarden silencio.
Porque Yo estoy con ustedes.
Y además…
Yo ya tengo pueblo en esta ciudad.
Todavía no conocen sus rostros.
Pero Yo sí.
Todavía no conocen sus historias.
Pero Yo sí.
Todavía no han escuchado el Evangelio.
Pero Yo ya voy delante de ustedes.
El futuro de esta iglesia nunca dependerá del tamaño de esta congregación.
Dependerá de la fidelidad del Cristo que prometió estar con ella.
Y si Él está aquí…
entonces podemos seguir adelante sin temor.
Llamado final
Llamado final
Quizá algunos hoy necesitan dejar de mirar el número de asistentes y comenzar a mirar la presencia del Salvador.
Quizá otros necesitan dejar de mirar sus propios recursos y comenzar a descansar en las promesas de Cristo.
Porque la esperanza de esta iglesia nunca ha sido que nosotros podamos hacer mucho.
La esperanza de esta iglesia es que Cristo ya está aquí… y Él todavía tiene mucho pueblo en esta ciudad.
