Bajo la sombra de su cuidado
Notes
Transcript
Saludo.
Hola me alegra verte hoy. El miércoles de esta semana sufrimos un aconteciento terrible que dejará una huella de dolor en nuestros corazones y en la historia de nuestro pais. Dos terremotos sacudieron parte de nuestro pais y hasta ahora de acuerdo a varios balances internacionales que revisé hay 1.430 fallecidos, 3.238 heridos y 3.142 familias damnificadas. El venezolano activó su corazón solidario y desde el mismo momento comenzó a ayudar a rescatar y luego se han sumado ayudas internacionales. Oremos por la consolación de tantas familias y que esta sea una oportunidad para que afectados, familiares de victimas y los venezolanos en general, busquen a Dios.
VC 2026
2 Timoteo 4:1–2 "Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina."
Mensaje
Génesis 37:1–36
VC: 23-24
Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua.
Introducción
Hemos oído hablar antes de Corrie ten Boom, durante la ocupación nazi, su familia escondió a cientos de judíos en una habitación secreta en su casa. Eventualmente alguien delató a la familia y fueron llevados un campo de concentración. Ella narra que junto a su hermana fue trasladada a un lugar que estaba infestado de pulgas. Corrie se quejó amargamente, pero su hermana le recordó que la Biblia nos manda a “dar gracias en todo” y se puso a orar agradeciendo a Dios incluso por las pulgas. Corrie pensó que su hermana había perdido la razón. Semanas después, las hermanas pudieron tener estudios bíblicos diarios en ese sin que los guardias nazis jamás intervinieran y las golpearan. Se preguntarán ¿por qué? Porque los guardias le tenían terror a las pulgas. Lo que Corrie vio como una maldición y una incomodidad, Dios lo había enviado como un escudo de protección.
Hoy en Génesis 37 veremos la historia de un joven llamado José al que arrojaron a un pozo de "pulgas". Un lugar oscuro, lleno de traición y dolor. Pero al igual que en la historia de Corrie, veremos que lo que parecía el abandono de Dios, era en realidad el comienzo de su plan de rescate. Oremos.
José fue traicionado por sus hermanos y fue vendido como esclavo. Pero a pesar de sus circunstancias difíciles, Dios cuidaba de José, preparándolo para un propósito mayor, incluso en medio del sufrimiento y la traición.
1. El propósito que sostiene (1-11)
1. El propósito que sostiene (1-11)
2 Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos. 3 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. 4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.
El relato comienza pintando un cuadro de extrema tensión familiar. Nos presenta a José que tiene 17 años. Jacob ama a José más que a sus otros hijos porque lo había tenido en su vejez y le regala una túnica de colores, un símbolo visible de favoritismo que enciende el odio de sus hermanos.
Habían transcurrido once años desde que Jacob había entrado en la tierra de Canaán con su familia, ya que José había nacido seis años antes de la partida de Harán. No se especifica si José informaba a su papá de la mala fama de sus hermanos por propia iniciativa o si lo hacía siguiendo la orden de Jacob.
El favoritismo en la familia puede causar muchas heridas, no debe existir tal cosa. La familia debe ser guiada por el precioso ejemplo de Dios nuestro padre, quien ama a sus hijos por igual. En medio de este ambiente tóxico, Dios interviene, pero no lo hace para calmar las aguas, sino para darle a José dos sueños proféticos.
Entonces José tuvo dos sueños, en el primero soñó que estaba con su familia en medio del campo, atando el trigo en manojos. De repente, mi manojo se levantó y se quedó bien derecho, mientras los de ustedes lo rodeaban y se inclinaban ante él. Y en el segundo sueño, vió como el sol, la luna y once estrellas, se inclinaban ante él.
Dios sabía lo que venía. Sabía que José enfrentaría traición, esclavitud y cárcel. Por eso, antes de permitir que José baje al pozo, Dios le da una promesa. Los sueños de los manojos de trigo y de las estrellas inclinándose no eran simples fantasías de grandeza; eran el ancla que sostendría la mente de José durante las décadas de oscuridad que estaban por venir.
El cuidado de Dios se manifiesta dándonos una convicción, una promesa o una dirección clara en Su Palabra antes de que llegue la crisis. La protección de Dios comienza en nuestra mente y nuestro espíritu, dándonos un propósito que es más grande que cualquier tormenta que estemos atravesando. Los hermanos de José podían quitarle la túnica, pero nunca podrían quitarle la promesa que Dios había depositado en él.
A pesar de las diferencias y la falta de unidad familiar, Dios ya estaba orquestando eventos para cumplir Sus promesas. José, a pesar de ser despreciado, tenía un propósito divino en su vida que fue revelado a través de sus sueños.
2. La protección en medio del pozo (12-28)
2. La protección en medio del pozo (12-28)
Los hermanos de José habían llevado las ovejas de su padre a los pastos de Siquem. Unos días después, Jacob envió a José para chequear que todo estaba bien. Cuando José llegó ya no estaban en Siquen, sino en Dotán.
Leamos los v.18-20 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle. Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador. Ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué será de sus sueños.
José es enviado por su padre a buscar a sus hermanos. Cuando lo ven de lejos, el odio acumulado se convierte en un complot para asesinarlo. Aquí es donde la vida de José pende de un hilo y donde la mano invisible de Dios comienza a orquestar su protección de maneras sorprendentes.
Dios no impidió que los hermanos atacaran a José, pero sí limitó hasta dónde podían llegar. Al oír el plan, Rubén trató de librar a José de sus hermanos, para luego llevárselo a su padre. Y les dijo: “No está bien que lo matemos. ¿Para qué matarlo? Si quieren, échenlo en este pozo del desierto; ¡pero no le hagan daño!”
Leamos v.23-25a Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí; y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. Y se sentaron a comer pan.
José tuvo que sentir un gran dolor al ver a sus hermanos actuar de esa manera. Se dieron prisa en quitarle la envidiada túnica. Buscaban humillarlo. Después pensaron matarlo de hambre arrojándolo a una cisterna honda y vacía. Donde reina la envidia, desaparece la compasión y se olvidan todos los sentimientos. Después de arrojarlo a la cisterna, se desentendieron completamente de él y se sentaron a comer pan. Se ve que no sentían ningún remordimiento de su pecado; de haberlo sentido, les habría quitado el apetito.
El hermano mayor interviene para evitar el asesinato directo, sugiriendo echarlo un pozo con la intención oculta de rescatarlo más tarde. Sin embargo, mientras Rubén no está, Judá propone vender a José en lugar de dejarlo morir de hambre y en el momento exacto una caravana de ismaelitas y madianitas pasó.
A veces clamamos a Dios diciendo: "Señor, ¿por qué permitiste que me arrojaran a este pozo?" La historia de José nos responde: El pozo no fue la ausencia del cuidado de Dios, fue el instrumento que usó para cuidarte. Si José hubiera regresado a casa, el odio de sus hermanos eventualmente lo habrían matado. Al permitir que fuera vendido como esclavo, Dios le salvó la vida y lo puso en el transporte exacto que lo llevaría al centro del imperio donde cumpliría su destino.
Como sabemos, nuestra hna. Marisol fue una afectada directa de la tragedia del terremoto. Albergábamos la esperanza de que ella no estuviese en su edificio. El M. juan y su familia y yo, fuimos en jueves en la tarde al lugar y oramos allí. Sin los equipos necesarios no podiamos hacer mucho. El día viernes fueron un grupo de hermanos a remover escombrosy ayer también lo hicieron, lo cual agradecemos enormemente. Hermanos: Kristian, Pablo, Ciro, Kennier y Gabriel V.; Dios bendiga la iniciativa que tuvieron.
Anoche, el M. Juan, José y mi persona estuvimos hasta las 11pm viendo lo que los grupos de rescate hacen con muchas maquinarias. Con profundo dolo debo informarles que efectivamente se localizó allí el cuerpo de nuestra hna. Marisol. Dios le brinde gran consolación a su familia, a todos nosotros. Sin duda, esta es una gran ausencia que vamos a sentir. La Sra. Marisol se nos adelantó. En palabras de la p. betsy, su hija, ya mi mamá no tiene dolor, ni bastón, ahora está en un mejor lugar. Cuando enfrentamos tormentas y situaciones difíciles, podemos recordar que Dios sigue trabajando en nuestra vida, usando cada situación para nuestro crecimiento espiritual. En medio del dolor, la presencia de Dios ofrece consuelo.
Leer mensaje Betsy.
El Espíritu Santo nos consuele grandemente en este tiempo. Anunciaremos mañana qué día tendremos esta semana un servicio memorial acá en la iglesia, para nuestra querida hermana Marisol Vera y por supuesto el sabado habrá oración y ayuno y creo que en memoria de ella, deberíamos haber gran participación, lo que ella siempre quería, que vivieran muchos al tiempo de Oración y Ayuno. Amén.
3. El plan de Dios detrás del dolor (29-36)
3. El plan de Dios detrás del dolor (29-36)
Leamos v.31-34 Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la túnica con la sangre; y enviaron la túnica de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esto hemos hallado; reconoce ahora si es la túnica de tu hijo, o no. Y él la reconoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia lo devoró; José ha sido despedazado. Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso cilicio sobre sus lomos, y guardó luto por su hijo muchos días.
La última sección del capítulo es desgarradora. Los hermanos toman la túnica de José, la manchan con sangre de un cabrito y se la llevan a Jacob. El anciano padre, engañado, llora desconsoladamente creyendo que una bestia salvaje ha devorado a su hijo amado. "Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol", dice Jacob. Todo parece haber terminado en tragedia.
Mientras la familia llora en Canaán creyendo que todo está perdido, el v.36 nos da una perspectiva desde el cielo: "Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia".
Jacob solo veía una túnica ensangrentada, pero Dios estaba acomodando las piezas de un tablero de ajedrez gigante. José no fue vendido a cualquier egipcio al azar. Fue vendido específicamente a Potifar, el capitán de la guardia. ¿Por qué es crucial esto? Porque era la conexión exacta que José necesitaba para, años más tarde, terminar en la cárcel del rey, conocer al copero y finalmente interpretar los sueños de Faraón.
El cuidado de Dios muchas veces trabaja en las sombras. En los momentos donde parece que el mal ha triunfado, donde hay lágrimas y luto, Dios está operando.
Puedes notar cómo, en medio de la desesperación de Jacob por la aparente pérdida de su hijo, Dios tenía un plan en funcionamiento que se extendería mucho más allá del dolor inmediato. Él nunca nos abandona.
Resumen
En este pasaje de hoy, José es un precursor de la obra de Cristo. Así como José fue traicionado y sufrió, también Cristo fue traicionado y sufrió por nosotros. La providencia de Dios en la vida de José muestra cómo Él orquesta los eventos para el bien de Su pueblo, un tema que se refleja en la obra redentora de Cristo en el Nuevo Testamento.
Aplicación
1) Aunque enfrentemos adversidades, Dios cuida de sus hijos.
Dios te cuida incluso en medio de la traición y el dolor, llevando a cabo Su propósito en tu vida.
2) Las dificultades son parte del plan de Dios y no necesariamente una señal de su abandono
3) Nuestra fe debe fortalecerse en momentos de crisis.
Conclusión
El capítulo 37 de Génesis nos llama a confiar en la providencia de un Dios que no parpadea. Su protección no es una burbuja de cristal frágil; es una armadura soberana que garantiza que nada ni nadie puede abortar el propósito que Él tiene para tu vida.
Si hoy te encuentras en el pozo, traicionado, vendido o incomprendido, recuerda a José. La fosa no es tu destino final, es simplemente la ruta que Dios ha permitido, en Su infinita y misteriosa sabiduría, para llevarte al palacio. Confía en la mano invisible del Señor, porque Él no te ha soltado.
Dios está presente en cada situación de nuestra vida, incluso durante los momentos de dolor y traición. Él utiliza nuestras luchas para desarrollarnos y llevarnos hacia nuestra finalidad en Él.
Repitamos VC.
