Los 4 Enemigos

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Texto Base: Efesios 6:10-18 — Págs. 148–153
 IDEA CENTRAL
La mayoría de creyentes pelea la batalla equivocada.
Reprenden al diablo mientras alimentan la carne, aman el mundo y justifican su falta de disciplina.
Dios nos dio armas diferentes para cada enemigo.

INTRODUCCIÓN

Quiero comenzar con una frase que todos hemos escuchado.
“Todo es culpa del diablo.”
¿Perdiste el trabajo? ¡Fue el diablo!
¿Te peleaste con tu esposa? ¡Fue el diablo!
¿No oraste esta semana? ¡Fue el diablo!
¿No leiste la Biblia? ¡Fue el diablo!
[Voz de Susurro]
La Biblia nunca dice eso.
La Biblia revela que el creyente no enfrenta un enemigo.
Enfrenta cuatro.
Y el error más peligroso no es ignorarlos… es confundirlos.
Porque cuando confundes al enemigo, usas el arma equivocada.
Y pierdes batallas que ya habias ganado.
Ephesians 6:10–12 NTV
Una palabra final: sean fuertes en el Señor y en su gran poder. Pónganse toda la armadura de Dios para poder mantenerse firmes contra todas las estrategias del diablo. Pues no luchamos contra enemigos de carne y hueso, sino contra gobernadores malignos y autoridades del mundo invisible, contra fuerzas poderosas de este mundo tenebroso y contra espíritus malignos de los lugares celestiales.
Hoy vamos a identificar los cuatro enemigos. y como contrarestar cada una de ellas.

I. PRIMER ENEMIGO: SATANÁS

El enemigo externo
[Mirando a cámara]
Efesios 6 es claro: no luchamos contra sangre y carne, sino contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas, huestes espirituales de maldad.
Las Escrituras dicen que todos los demonios se sujetan en el nombre de Jesús.
Él dijo que todo lo que atamos en la tierra es atado en los cielos.
Si atamos al hombre fuerte, podemos saquear su casa.
LEER Pág. 149 — Lean en voz alta:
“Mientras mantengamos la confianza de que todo demonio se sujeta en el nombre de Jesús, el diablo no puede dañarnos.”
Luke 10:19 NVI
Sí, les he dado autoridad a ustedes para pisotear serpientes y escorpiones y vencer todo el poder del enemigo; nada les podrá hacer daño.
Jesús no dijo: “Van a derrotarlo algún día.”
Dijo: “Yo veía a Satanás caer del cielo.”
Ya fue derrotado.
El problema no es el poder de Satanás.
El problema es cuando el creyente ignora la autoridad que ya recibió.
Las Escrituras dicen que una de las maneras de saber que tu nombre está escrito en los cielos es cuando los demonios se sujetan.
 ARMA:
La autoridad del nombre de Jesús.
La Palabra.
La fe.
[Mirando a cámara]
Hay personas que llevan años orando:” Señor si es tu voluntad” Cuando Dios ya respondió: “Ya te di autoridad.” No todo necesita consejería.
Hay cosas que simplemente necesitan autoridad.

 II. SEGUNDO ENEMIGO: LA CARNE

El enemigo que duerme contigo
Este enemigo es mucho más peligroso.
¿Por qué? Porque no viene de afuera.
Vive dentro de nosotros.
No necesita tocar la puerta.
Ya está adentro.
Galatians 5:16–17 NVI
Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren.
LEER Pág. 150 — Lean en voz alta:
“No es más santo el que menos deseos de la carne tiene, sino el que menos los satisface.”
 [Mirando a cámara]
La carne no siempre llega como pecado escandaloso.
También llega como orgullo silencioso, mal carácter disfrazado de honestidad, envidia escondida detrás de la crítica, pereza justificada con cansancio, falta de perdón llamada ‘principios’.
Y aquí está la gran verdad:
¡Al diablo lo reprendes! ¡A la carne NO!
A la carne se le mata de hambre.
Nunca alimentes aquello que quieres vencer.
Si alimentas tu enojo… crecerá.
Si alimentas tu inmoralidad… crecerá.
Si alimentas tu orgullo… crecerá.
Leer Pág. 151 — Lean en voz alta:
“A la carne se le sujeta, y esto se logra haciendo morir las obras de la carne todos los días a través de satisfacer los deseos del Espíritu.”
No basta dejar de pecar.
Hay que producir fruto:
Amor. Gozo. Paz. Paciencia. Benignidad. Bondad. Fe. Mansedumbre. Templanza.
Porque donde gobierna el Espíritu, la carne pierde territorio.

III. TERCER ENEMIGO: EL MUNDO

El enemigo que intenta seducirte
[Mirando a cámara]
El mundo no son las personas.
Es un sistema.
Su mensaje es silencioso pero constante: “Vive para ti. Dale gusto al cuerpo. Compra más. Presume más. Compite más.”
1 John 2:15–17 NVI
No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo—los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida—proviene del Padre sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
Leer Pág. 152 — Lean en voz alta:
“El mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
Permíteme una ilustración.
Un barco puede navegar sobre el mar. Pero cuando el mar entra al barco… se hunde.
[Mirando fijo]
El problema no es vivir en el mundo.
El problema es cuando el mundo vive dentro de ti.
1 John 5:4 NVI
porque todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.

IV. CUARTO ENEMIGO: TÚ MISMO

El peor enemigo
1 Timothy 4:16 NVI
Ten cuidado de tu conducta y de tu enseñanza. Persevera en todo ello, porque así te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.
Leer Pág. 153 — Lean en voz alta:
“Si ya te conoces, cuídate de tu propia persona porque nadie más puede hacerlo.”
[Voz de Trueno]
¡TEN CUIDADO DE TI MISMO!
[Pausa larga]
El ‘Yo’ es enemigo de uno mismo.
Las Escrituras dicen que el corazón es engañoso y perverso.
¿Quién lo entenderá?
[Mirando a cámara]
Nadie puede sabotear tu llamado como tú mismo.
Tus excusas.
Tu orgullo.
Tu falta de disciplina.
Tus decisiones.
Tu comodidad.
[Mirando fijo]
El mayor engaño no es el de Satanás.
Es el autoengaño. Pensar:
“No tengo tiempo.”
“No puedo.”
“No estoy listo.”
[Voz de Trueno]
¡Mientras Dios lleva años diciéndote:
LEVÁNTATE!

CONCLUSIÓN

[Mirando a cámara]
Muchos creyentes pasan toda la vida reprendiendo al diablo… cuando el problema era la carne.
Otros vencieron la carne… pero el mundo los sedujo.
Otros vencieron al mundo… pero terminaron destruyéndose por orgullo.
Y algunos derrotaron a los tres anteriores… pero nunca pudieron gobernarse a sí mismos.
[Pausa larga]
Enemigo
Cómo actúa
Cómo lo derrotas
El diablo
Ataque espiritual externo
Autoridad en el nombre de Jesús
La carne
Deseos internos
Caminar en el Espíritu
El mundo
Seducción del sistema
Fe y obediencia
Yo mismo
Autoengaño y excusas
Disciplina y verdad
El creyente maduro no pelea contra todo; aprende a identificar qué enemigo tiene enfrente y usa el arma que Dios preparó para esa batalla.
 
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