Redimiendo los tesoros
Mayordomos redimidos • Sermon • Submitted • Presented
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Introducción
Introducción
En las últimas ocaciones, hemos visto como Dios quiere redimir nuestro tiempo, nuestros dones y ahora vemos que Dios quiere redimir nuestros tesoros. R.G. LeTourneau era uno de los fabricantes de maquinaria pesada en el siglo XX, pero como muchos, antes de comenzar era un joven con nada. Cuando Él comenzó su carrera como empresario decidió devolver el diezmo a Dios. Dios lo fue bendiciendo grandemente en su vida laboral y personal a tal punto que Él comenzó a vivir con el 10% de sus ingresos y el resto de sus ingresos eran utilizados para avanzar la obra de Dios. Cuando le preguntaron a quién debía su éxito, él dijo que a Dios y dijo las siguientes palabras:
"No es difícil dar el 90 % a Dios. Es como pasar una pala de carbón a un horno; Dios tiene una pala mucho más grande y siempre me la devuelve."
—R.G. LeTourneau
Vivimos en un mundo donde constantemente se vive buscando conseguirse lo suyo, donde hay que hacer más dinero para poder conseguir la felicidad, pero en todo este afán nos hemos olvidado de una verdad fundamental:
“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas”.
—Mateo 6:33
Jesús nos quiere redirigir a lo que dice Su Palabra.
Cuerpo
Cuerpo
La palabra de Dios nos muestra que:
Jesús es nuestro verdadero tesoro (Matt. 6:19-21)
Como seres humanos, muchas veces, nosotros nos olvidamos de quien es nuestro verdadero tesoro. Muchas veces tendemos a abrazar nuestras posesiones como tesoros, olvidándonos de lo que la Palabra de Dios nos enseña: que cultivemos tesoros eternos, no temporales. Primero que todo, debemos recordar que nuestro tesoro verdadero es Cristo. Un ejemplo que podemos ver de alguien que aceptó a Jesús como su tesoro fue el apóstol Pablo. Antes de aceptar a Jesús, su razón de existir era eliminar a los cristianos, pero al tener su encuentro con el Salvador, todo eso cambió. Ahora la razón de su existir, su tesoro más preciado fue Jesús.
De la misma manera, nosotros debemos hacer de Jesús nuestra razón de existir, nuestro norte. Si nosotros hacemos eso, haremos de Jesús nuestro tesoro. Cuando hacemos de Jesús nuestro tesoro mayor, todo lo demás cae en su lugar.
Jesús es el dueño de todo (Psalm 24:1)
Cuando entendemos que Jesús debe ser nuestro mayor tesoro, entonces nos damos cuenta de lo siguiente: Jesús es el dueño de todo. El texto dice que de Él es la tierra y toda su plenitud; el mundo y todos en que en él habitan. La Palabra de Dios nos muestra que nada se escapa del dominio de Dios. La Biblia también nos habla de que Dios es dueño de todo lo tenemos por igual (Haggai 2:8). Todo lo que tenemos es porque Dios así lo ha permitido, no ha sido meramente por nuestro esfuerzo. Lo que tenemos que hacer es recordar que Dios es dueño de todo y que todo lo que tenemos no lo tenemos por casualidad o mero esfuerzo, sino porque Dios así lo quiso.
Jesús quiere redimir nuestros tesoros (2 Cor. 9:6-8)
Cuando entendemos que Dios es el dueño de todo, nos damos cuenta que la razón por la cual Dios nos otorga los tesoros son razones con propósitos eternos, no solo terrenales. La realidad es que somos llamados a ser mayordomos de lo que Dios nos ha dado. Dios nos ha llamado a administrar lo que nos ha dado. Esto significa que mis recursos tienen propósitos grandes. La pregunta es, bíblicamente hablando, ¿para que usamos los recursos?
Para sostener la obra de Dios (Mal. 3:10)—El diezmo se emplea para el avance del Evangelio en todo el mundo. Dios nos ha dado la oportunidad de participar en esto de muchas maneras, entre ellas, con los recursos.
Para proveer para la familia (1 Tim. 5:8)—Los recursos redimidos se emplean para cuidar de la familia.
Para ayudar al necesitado (1 John 3:17)—Los recursos redimidos se emplean para ayudar al necesitado.
Para el uso personal (1 Tim. 6:17)—No hay nada malo de disfrutar de los bienes, si es Dios es el que los da. Lo malo es poner nuestra confianza en los bienes en vez de Dios, quien los da.
“Le devolvemos lo que es suyo… para manifestarle nuestra gratitud. Nuestra práctica constituye un sermón semanal que declara que Dios es el dueño de todos nuestros bienes y que nos ha hecho mayordomos suyos para emplearlos para su gloria. La gratitud se profundiza cuando la expresamos.”
—The Review and Herald, 4 de febrero de 1902
Conclusión
Conclusión
Jesús…
es nuestro verdadero tesoro,
es el dueño de todo,
quiere redimir nuestros tesoros.
¿Quieres que Jesús redima tus tesoros?
