La Conquista que no Pediste II
La Conquista que no Pediste • Sermon • Submitted • Presented
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· 3 viewsDebemos ser pescadores, por lo que hemos visto y oído. Es un evento histórico
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No Podemos Callar
No Podemos Callar
Cuando Jesús empezó Su ministerio, les dijo a los primeros seguidores que los haría algo que no eran ¿qué hubieras pedido? ser disciplinado, ordenado, santo. Jesús no dijo: los haré mejores estudiantes, padres, hijos. Dijo: “Los haré pescadores de hombres” y ellos no tenían idea de qué quiso decir, no era algo que desearan ser.
Yo te haré pescador de hombres, traerás otras personas a mí, te usaré porque quiero que hables de mí, aunque no sea social o políticamente correcto, quiero que traigas otras personas a mí.
Y decimos ¿por qué? sólo quiero ser mejor padre, persona, madre y al morir ir al cielo. ¿Por qué debo ser pescador de hombres? Que cada uno crea lo que quiera y Dios al final sea el filtro ¿por qué tengo que decir a otras personas lo que yo creo? Que eduquen a sus hijos como quieran, no pongas en mí la presión de que crean lo que yo creo. Si quieren seguir alguna religión o ninguna ¡es su asunto! ¿por qué quieres que yo les diga lo que creo? Otros dicen: Creo en Dios, pero ¿por qué metes a Jesús? ¿por qué presentarlo a las personas? es mejor dejarlos como están.
Si eres cristiano y compartes lo que crees, lo haces, porque ser seguidor es ser conquistador o pescador, el anhelo de Jesús es hacerte pescador y no alguien que sólo se sienta en la silla cada semana.
Si no eres cristiano ¡lo que dije no es para ti! Pero qué bueno que estás aquí porque te vamos a decir ¿por qué invitamos? Se trata de un mensaje único. Muchos en la cultura dicen: “Todas las religiones llevan a Dios, pero con diferente nombre”, o “depende dónde naciste es la religión o tradición que crees”. G. K. Chesterton dijo: “Si todo es Dios, entonces nada es Dios”.
No todo es lo mismo. Quizá eres cristiano de tiempo y esto será nueva información para ti y entenderás por qué “molestamos” a la gente con el Mensaje, porque nos inquieta que cada uno “crea lo que quiera” y piensen que conocen a Dios; y tenemos el deseo de decir a la gente sobre Jesús.
En el libro de Hechos vemos lo que pasa con los discípulos después que Jesús murió, fue sepultado, resucitó y va al Padre, vemos ¿cómo empezó la iglesia? y qué hicieron los discípulos. Al principio hay una historia interesante de Pedro y Juan en una escena después que Jesús resucitó y fue al padre. Empezaremos del final hacia el principio.
Un día van al templo a orar, son las 3 de la tarde, van camino al templo y ven un paralítico pidiendo dinero, se acercan a él y cuando los ve les pide limosna; ellos se detienen, quizá el hombre piensa: “ya hicieron contacto visual, me darán unas monedas”. Para su sorpresa Pedro empieza diciendo: “No tengo oro ni plata, pero te daré lo que tengo...” El hombre piensa ¡genial, otro que me dará consejos!
“pero Pedro le dijo: «Yo no tengo plata ni oro para ti, pero te daré lo que tengo. En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y camina!».” (Hechos de los Apóstoles 3:6, NTV)
Imagina el momento dramático, poco a poco los tobillos, las piernas se fortalecen, al fin se levanta por primera vez en su vida y empieza a caminar.
Pedro y Juan entran al templo, el hombre los sigue caminando, después entra corriendo y gritando al templo, la gente lo reconoce como el que no podía caminar y se acercan, el hombre toma a Pedro del brazo y dice: “¡estos son los responsables de que yo camine!”
Mucha gente se reúne al ver el milagro, Pedro piensa: si hay gente, es buen momento para predicar. Ya tiene la atención de la audiencia. Sabe que lo escucharán, pues al ver el milagro, no importa quién es la persona ¡hay que escucharlo! No importa si es pescador, maestro guarachero o usa corbata ¡quieres saber qué va a decir! que narre ¿cómo es posible el milagro? Si puede hacer caminar al paralítico, no importa si habla atravesado, ranchero ¡dime lo que sabes!
Los líderes del templo ven el alboroto, reconocen a Pedro y Juan como quienes acompañaron al revoltoso de Jesús, que fue llevado a la cruz apenas 50 días atrás, lo escuchan mencionar el nombre de Jesús. Para ellos en primer lugar está mal que crean en ese carpintero, pero ¡es su problema! En segunda que hablen de Jesús en el templo, eso sí que rebasa los límites.
Dan la orden ¡sáquenlos! El templo es nuestro y por andar de revoltosos ¡los arrestan! Pero como es tarde, dejan la audiencia para el día siguiente. Ese es el premio por sanar un paralítico ¡la cárcel!
Al día siguiente los presentan ante los líderes que preguntan ¿qué pasó? Pedro aprovecha para predicar, porque donde hay gente ¡es oportunidad de predicar! Después del discurso de Pedro, estos hombres no saben qué hacer. Discuten entre ellos ¿qué hacemos? si no los detenemos seguirán dando ese mensaje y hablarán de Jesús y concluyen: Vamos a amenazarlos, eso los callará:
“Entonces llamaron nuevamente a los apóstoles y les ordenaron que nunca más hablaran ni enseñaran en el nombre de Jesús.” (Hechos de los Apóstoles 4:18, NTV)
Crean lo que quieran, pero ¡no hablen de Jesús! Y esto continúa: cree en Jesús si quieres, educa a tus hijos así, pero ¡deja de hablar en público de Jesús! No importa lo que pase en tu vida privada ¡deja de compartirlo a otros!
“Pero Pedro y Juan respondieron: «¿Acaso piensan que Dios quiere que los obedezcamos a ustedes en lugar de a él?” (Hechos de los Apóstoles 4:19, NTV)
En otras palabras ¡hagan lo que crean que deben hacer! ¡nosotros haremos lo que creemos que Dios nos ha dicho! Si creen que deben juzgarnos ¡háganlo! Pero no nos callaremos.
Los que dan la orden son judíos como ellos, creen en el mismo Dios, esperan al Mesías, respetan el templo, creen en Abraham, Isaac, Jacob, Moisés ¡son del mismo bando! Excepto este detalle: Pedro y Juan quieren agregar a Jesús; pero aparte de eso, eran iguales en su creencia y Teología.
Crean en Jesús si quieren, pero ¡ya no hablen de ÉL! Es Jesús quién nos pone en conflicto. Si no eres cristiano, esto es importante. Pedro y Juan responden:
“Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos creído».”
¡No dicen eso! Pedro y Juan no comparten una creencia, una diferencia teológica, una idea. Yo creo que Dios es así, tú crees que Dios es asado ¡no se trata de eso! No es un debate moral, filosófico, doctrinal, opiniones, es algo totalmente diferente:
“Nosotros no podemos dejar de hablar acerca de todo lo que hemos visto y oído».” (Hechos de los Apóstoles 4:20, NTV)
Hemos visto y oído. Esto no se nos ocurrió, no pensamos que esto le faltaba al judaísmo, no es un invento o una idea, no es un nuevo sistema de creencias; no podemos callar porque esto ¡lo hemos visto y oído! Sucedió en esta misma ciudad hace 2 meses ¿cómo esperan que no digamos lo que hemos visto y oído? No es una nueva teología, sino lo que vimos.
Los líderes entienden que Pedo y Juan no hablan una creencia, sino algo que sucedió, que vieron y oyeron y ellos no lo pueden negar. Por eso no pueden obligarlos a dejar de creer algo que vieron y oyeron, no pueden cambiar el hecho de que esto que decimos ¡lo vimos y lo oímos!
Si te da temor hablar de Jesús por si te preguntan algo que no sabes, quizá es porque piensas que hablar de Jesús es hacer un tipo de comparación de religiones, de “Yo creo vs. tú crees”; crees que hablar de Jesús nos mete en debates sobre creencias, pero hablar de Jesús y ser pescador no se trata de conocimientos y convencer.
La historia sigue siendo la misma, los cristianos creemos lo que sucedió en la historia, hubo un evento que no se puede ignorar, ni negar. Es verdad, hay muchas cosas que no podemos explicar, pero no se trata de mi sistema de creencias contra otro, el verdadero tema es ¿qué pasó en la historia? Pedro y Juan dicen: tenemos que hablar de esto porque lo vimos con nuestros propios ojos y lo oímos con estos oídos.
Surge la pregunta ¿qué vieron y qué oyeron? ¿qué sucedió que estuvieron dispuestos en arriesgar sus vidas? ¿qué fue tan diferente a lo que habían visto y oído antes? ¿qué fue de modo que no les importó ser encarcelados o asesinados? Dijeron: No importa si me torturas seguiré diciéndolo, porque no se trata de lo que creo, sino de lo que vi y eso es diferente.
Pedro, en su discurso nos dice ¡qué fue! da en el blanco de lo que los impulsa a hablar a pesar de la amenaza.
“Al día siguiente, el Concilio —integrado por todos los gobernantes, ancianos y maestros de la ley religiosa— se reunió en Jerusalén. El sumo sacerdote, Anás, estaba presente…” (Hechos de los Apóstoles 4:5–6, NTV)
Anás anterior sumo sacerdote, de los que entran una vez al año al lugar santísimo, podía ver el arca del Pacto, era lo más cerca de Dios que podías estar; está presente.
“…junto con Caifás, Juan, Alejandro y otros parientes del sumo sacerdote.” (Hechos de los Apóstoles 4:6, NTV)
Caifás sumo sacerdote en funciones y yerno de Anás, Juan, Alejandro no tenemos referencias de ellos, pero la gente de la época seguro los conocía. Los presentes nos dan la idea de que fue una reunión de la cúpula.
“Hicieron entrar a los dos discípulos y les preguntaron: —¿Con qué poder o en nombre de quién han hecho esto?” (Hechos de los Apóstoles 4:7, NTV)
No podemos negar que el paralítico camina, pero ¿cómo lo hicieron? Hay puntos de tu discurso a discutir, doctrina, teología, pero antes necesitamos saber ¿cómo lo hicieron? ¿qué poder conjuraron?
“Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: —Gobernantes y ancianos de nuestro pueblo, ¿nos interrogan hoy por haber hecho una buena obra a un inválido? ¿Quieren saber cómo fue sanado?” (Hechos de los Apóstoles 4:8–9, NTV)
“Déjenme decirles claramente tanto a ustedes como a todo el pueblo de Israel que fue sanado por el poderoso nombre de Jesucristo de Nazaret…” (Hechos de los Apóstoles 4:10, NTV)
¿Quieren saber cómo pasó? Fue en el Nombre de Jesús, por si lo han olvidado: “el de Nazaret”. Al mencionarlo, varios de los presentes se ponen nerviosos ¡claro que recuerdan a Jesús! Quizá Pedro los señala con su dedo huesudo:
“…el hombre a quien ustedes crucificaron …” (Hechos de los Apóstoles 4:10, NTV)
¿Recuerdas Caifás? hace 2 meses lo arrestaron, lo llevaron a un juicio injusto, rompieron sus propias leyes para procesarlo, pagaron testigos falsos para poder condenarlo. Pedro y Juan rodeados de guardias, personas con el poder para matarlos dicen: hicimos el milagro en el Nombre de Jesús, el que ustedes crucificaron. Silencio en la habitación. Pedro sigue:
“…pero a quien Dios levantó de los muertos.” (Hechos de los Apóstoles 4:10, NTV)
¿Saben por qué no podemos callarnos? Porque no es religión o una idea, no podemos callar porque ¡lo vimos vivo! Dios permitió que crucificaran a Su Hijo, lo levantó de la muerte; después Juan y yo vimos la tumba vacía, lo buscamos por todas partes, después se nos apareció y a más de 500 personas.
¿Saben por qué no podemos callar y dejar de hablar? ¿por qué no tenemos miedo? No es por nuestra inteligencia, no es porque tengamos todas las respuestas, es por lo que vimos y oímos. Lo vimos ser crucificado, ser puesto en la tumba, vimos la tumba vacía y después ¡lo vimos a ÉL! Por eso no podemos callar, por lo que sucedió en la historia; digan lo que quieran, hagan lo que deban, pero somos pescadores de hombres y ¡seguiremos pescando! por lo que vimos y oímos.
La última estocada es interesante. Pudo decir: Ustedes religiosos ¿recuerdan los salmos proféticos? Un salmo dice que el Mesías aparecerá y habrá gente que no lo reconozca. El salmista lo ilustra en forma de una construcción:
“Pues es Jesús a quien se refieren las Escrituras cuando dicen: “La piedra que ustedes, los constructores, rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal”.” (Hechos de los Apóstoles 4:11, NTV)
Los constructores buscan la mejor piedra para construir, la encuentran y ¡la desechan! dicen que no es la indicada, no cumple los requisitos y la tiran. Dios tomó esa Piedra que rechazaron y la hizo la Piedra Angular de la construcción.
Recuerdan que decían ¿quién será tan tonto para rechazar esa piedra? ¿quién será el ciego que no reconozca al Mesías? Pues ¡son ustedes! El AT habló de ustedes y son el cumplimiento de esa profecía. Hubo muchos sacerdotes, pero el nombre que se recordará por los siglos es “Caifás y Anás”. Son famosos de forma negativa, ellos pudieron hablar, caminar con el Mesías y ¡lo desecharon! A quién Dios levantó de la muerte ¡ÉL es la Piedra principal!
Ustedes, por arrogantes y ciegos no identificaron al Mesías y ¡lo crucificaron! Pero Dios lo resucitó y de esto ¡todos somos testigos! Por eso no podemos callar.
Esos líderes conocen el texto, las leyes. Ahora Pedro va a lo importante, por si se les escapa:
“De hecho, en ningún otro hay salvación…” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI)
No dice “habrá”, sino “hay”, tiempo presente, en este momento. Esto es nuevo para ellos. Quizá pensaron: Alto, espera, la salvación no se trata de una persona, sino de un método: ¿qué haces? ¿cómo te porta? ¿qué tanto cumples la ley? Tú dices que la salvación es una persona. Pero nosotros sabemos que basta con cumplir un ritual, matar un animal, un sacrificio, complacer a Dios a través de mis actos, unos rituales ¿cómo que en ningún otro hay salvación?
“De hecho, en ningún otro hay salvación, porque no hay bajo el cielo otro nombre... ” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI)
No se trata de una lista de reglas, mandamientos, leyes, cosas por hacer ¡se trata de una persona!
“…no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI)
En otras palabras: no es teología, o de si es justo, hay muchas cosas que no sé, pero les digo ¡no hay otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos! es algo que nadie antes ha ofrecido y Jesús dio evidencia de ser Hijo de Dios. Igual que ustedes lo vi morir, pero vimos la tumba vacía, después caminé con ÉL, conversé. Él es el Camino, la Verdad y la Vida y ¿saben qué? le creo y lo sigo, no importa que ustedes digan otra cosa, yo no puedo callar lo que vi y oí.
Fariseos, líderes religiosos, no hay en la historia ningún nombre por el cual podamos ser salvos ¡esto es nuevo! Por la evidencia estamos convencidos de que esa persona ¡Es Jesús! Por eso conquistamos, pescamos porque no se trata de lo que creemos, sino de lo que vimos y oímos.
“Los miembros del Concilio quedaron asombrados cuando vieron el valor de Pedro y de Juan, porque veían que eran hombres comunes sin ninguna preparación especial en las Escrituras. También los identificaron como hombres que habían estado con Jesús.” (Hechos de los Apóstoles 4:13, NTV)
¿Por qué tenemos que pescar? Porque el mensaje de salvación no es intuitivo, no se puede deducir; pescamos porque está cimentada en la historia, no en una experiencia. Pescamos porque el mensaje del perdón no lo sabrás al meditar; al meditar podrás tener experiencias que te acerquen a Dios o concluir que Dios es bueno, quizá concluyas que hay maldad y bondad en el mundo o que debe haber un Creador, pero no lo podrás conocer como Salvador.
Quizá creas que hay vida después de la muerte, porque tienes la “sensación” de que las cosas deben ser diferente; pero la salvación ¡no es intuitiva! nunca lo podrás deducir por ti mismo ¡alguien te lo tiene que decir! ¿por qué? Porque está basado en datos históricos, es historia y la historia se aprende no se deduce.
Al filosofar puedes concluir que Dios es bueno y debes ser bueno para “ir” con ÉL, pero ¿bueno, comparado con quién? con la ley, el Corán, Dios es bueno, santo o perfecto y para estar con Él ¡debes cumplir su estándar!
“…no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI)
Esto es diferente, único, nadie antes dijo esto. No puedes llegar a esa conclusión a menos que te la digan. Dios envió a SU Hijo, fue crucificado por tus pecados, se levantó de la muerte y está con el Padre, Su Nombre es ¡Jesús de Nazaret!
La buena nueva es que la gente buena (comparados con quién) no va al cielo ¡los perdonados van al cielo!
“…no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI)
No llegarás a esa conclusión por tu cuenta porque es historia, por eso se te debe decir. Al saber que es algo histórico y es real, algo sucede en tu mente y corazón y algo asombroso pasa en tu vida que nadie puede explicar ¡excepto Dios! Esa conexión se da por medio del mensaje de SU perdón, por medio de Su Hijo: Jesús, el Mesías.
Pescamos porque la fe está basada en la historia y no aprendes la historia a menos que alguien te la narre; no digo que la gente no pueda encontrar a Dios sin los cristianos, pero no sabrán el mensaje de Salvación a menos que alguien se los diga. Además, que la evidencia histórica, no deja de ser válida con el paso del tiempo.
No pescamos porque seamos mejores, santos, puros o superiores teológicamente, o porque tenemos respuesta a todas las preguntas o la mejor doctrina, pescamos porque sabemos qué hace 2 mil años, llegó el Hijo de Dios para ser Salvador de hombres y mujeres que lo aceptan como Salvador personal ¡por eso pescamos!
Esto es para cristianos y recordar ¿por qué pescamos? pero si vienes por primera vez y consideras el cristianismo, hoy es tu oportunidad de aceptar y creer este mensaje; quizá hoy puedes entender con claridad y el Espíritu Santo de Dios ha hablado a tu corazón, hoy es el momento de aceptar a Jesús como tu Salvador persona.
“…no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres mediante el cual podamos ser salvos.” (Hechos de los Apóstoles 4:12, NVI)
No puedes ganar, comprar, merecer la salvación, se trata de fe, de confiar, poner tu carga en lo que Jesús hizo por ti. Si Dios te pregunta ¿por qué debo darte la salvación? Dirás: sé que no es por mí, sino por lo que hizo Jesús, murió por mí y recibo ese regalo del perdón, lo acepto y lo Creo y lo recibo.
La historia y la Biblia afirman que al abrir tu corazón y aceptar el regalo del perdón por medio de Jesús como Salvador, hay una nueva conexión con Dios como tu Padre, que te da una nueva calidad de vida.
Si lo quieres recibir, habla con Dios, dilo de todo corazón. ¡No hay otro nombre! Todo se trata de Jesús de Nazaret y hoy puede ser el principio de una nueva vida. Si no estás listo o tienes dudas, regresa la siguiente semana, pero nosotros seguiremos pescando porque no es algo de lo que te quiero convencer, es algo que sucedió en la historia
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