Promesas Imposibles
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Introducción
Introducción
Para nosotros que vivimos los 80s y 90s, seguramente escuchamos acerca de la garantía de Domino’s Pizza - entrega en 30 minutos o menos, o la pizza es gratis.
Tomás Monaghan fue el propietario de Domino’s Pizza y en 1979 lanzó una campaña prometiendo la entrega de una pizza a dominilio en 30 minutos o menos.
Esta promesa hizo que en los 80s, Domino’s Pizza tuviera una valorisación de $1,000M.
Pero esta promesa trajo muchos problemas a la empresa.
Los repartidores de pizza, en su mayoría jóvenes, estuvieron involucrados en varios accidentes en su afán de cumplir con la garantía.
Ocurrieron más de 20 muertes ya sea del repartidor o de otro conductor.
En 1989, un repartidor se pasó una luz roja, para poder entregar la orden en 30 minutos o menos, y se estrelló contra un auto, dejando a una mujer con daños cerebrales y de la columna. Después de una demanda, Domino’s tuvo que pagar $78M.
Tomás Monaghan retiró esta promesa al darse cuenta que era imposible cumplir - había resultado en demasiados accidentes, muertes, y pérdidas millonarias.
Había hecho una promesa que no podía cumplir.
Tal vez nosotros hemos hecho promesas que no podemos cumplir.
Prometo llegar temprano.
Prometo llevarte de vacaciones a Europa.
Prometo terminar esta carrera.
Prometo portarme bien.
Prometo ya no pelear.
Prometo servir a Dios.
¿Pero qué tal si Dios hace una promesa que es imposible cumplir?
Esto es lo que vemos en nuestro pasaje.
En Génesis 11:27-12:9 vemos la historia de Abram y su padre.
En Génesis 12 vemos que Dios habla con Abram le da una serie de promesas.
Pero, si leemos detenidamente nos damos cuenta que Dios le hace promesas que son imposibles de cumplir.
Hoy veremos:
Su familia
Su encuentro con Dios
Las promesas
Su respuesta
Su familia
Su familia
En Génesis 11:27-32 conocemos a varios personajes importantes en la vida de Abram.
Su padre, Téraj (11:27)
Su sobrino, Lot (11:27)
Su esposa, Saray (11:29).
Conocemos su lugar de orígen, Ur de los Caldeos.
31 Téraj salió de Ur de los caldeos rumbo a Canaán. Se fue con su hijo Abram, su nieto Lot, hijo de Harán, y su nuera Saray, la esposa de Abram. Sin embargo, al llegar a la ciudad de Jarán, se quedaron a vivir en aquel lugar
Ur de los Caldeos estaba al sur de Babilonia en lo que ahora conocemos como el país de Iraq.
Está a unas 900 millas al oriente de la tierra de Israel.
Era un pueblo Caldeo en que adoraban a muchos dioses, entre ellos el dios de la luna y el sol.
Aunque eran descendientes de Éber (11:16), quien fue descendiente de Sem (11:10), para el tiempo de Téraj y Abram, ya habían abandonado la idea de la existencia de un solo Dios.
Era de esperarse que tanto Téraj como Abram adoraban a dioses falsos al igual que el resto de la comunidad en Ur de los Caldeos.
Recordemos que en el mundo antiguo, las familias vivían en comunidad.
De esta manera podían trabajar juntos, protegerse el uno al otro, y formar una comunidad.
Así que en Génesis 11:31 vemos que Téraj, y toda su familia, salen de Ur de los Caldeos rumbo a Canaán.
31 Téraj salió de Ur de los caldeos rumbo a Canaán. Se fue con su hijo Abram, su nieto Lot, hijo de Harán, y su nuera Saray, la esposa de Abram. Sin embargo, al llegar a la ciudad de Jarán, se quedaron a vivir en aquel lugar
Canaán es una manera de referirse a lo que ahora conocemos como la región de Israel.
Parece que fue en Ur que Dios llama a Abram por primera vez.
2 Él contestó: —Hermanos y padres, ¡escúchenme! El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham cuando este aún vivía en Mesopotamia, antes de radicarse en Jarán.
Así que parece que Abram sale, después de haber tenido un encuentro con Dios en Ur, y salen Téraj, Lot (su sobrino), Saray (su espsoa), y Abram.
Así que hacen un viaje de unas 600 millas y llegan a Harán.
Téraj muere en Harán, y ahora Abram es el nuevo patriarca de esta familia.
Su encuentro con Dios
Su encuentro con Dios
¿Que fue lo que hizo que esta familia hiciera este viaje tan largo y tan peligroso?
Todo inicia con Dios.
En el vació y oscuridad espiritual de Ur de los Caldeos, Dios le habla a Abram.
En medio de la idolatría, de la inmoralidad, del pecado de Ur, Dios le habla a Abram y esto queda registrado en Génesis 12:1-3.
1 El Señor dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes, la casa de tu padre y ve a la tierra que te mostraré.
Abram no conoce a Dios.
Abram vive en una comunidad que se ha alejado de Dios.
Hay por lo menos 10 generaciones que separan a Abram de Sem, el hijo de Noé.
Pero de pronto, en medio de estas tinieblas espirituales, Dios toma la iniciativa y alumbra con la luz de su revelación.
Parece una repetición de Génesis 1:3
3 Y dijo Dios: «¡Que haya luz!». Y la luz llegó a existir.
El Dios Creador, el Dios de Adán, el Dios de Noé, ahora se revela a Abram.
Dios se da a conocer y le habla a Abram en una voz audible.
Abram habla con los suyos y salen de Ur de los Caldeos, pero solo llegan hasta Harán.
¿Qué fue lo que movió / motivó / animó a Abram a salir de Ur?
No sabía a donde iba, “a la tierra que te mostraré”.
Debía dejar la comodidad, el confort, lo familiar, su medio de ingresos - no por algo mejor, no por superarse, porque no podía evaluar lo que no conocía.
No conocía al que estaba detrás de la voz. Él solo conocía a los dioses falsos de los caldeos.
Pero obedece a la voz que le habló - que le pudo haber dicho Dios que lo hizo dejar todo.
Las promesas
Las promesas
Dios se revela a Abram y le habla en términos claros.
Le dice que debe abandonar todo lo que conoce y que Dios lo guiará en el camino hasta el lugar que debe llegar.
Y le da tres promesas:
Hará de él una nación grande y hará su nombre conocido entre los pueblos.
Será bendición a todas las familias de la tierra.
Una nación, un nombre, protección
Una nación, un nombre, protección
2 »Haré de ti una nación grande y te bendeciré; haré famoso tu nombre y serás una bendición.
Abram sería el progenitor de una nación grande de tal manera que su nombre sería conocido entre los pueblos.
Recordemos Génesis 11:4 que construían una torre para hacerse un nombre famoso entre los pueblos.
Pues, Dios ahora hará que Abram sea padre de una gran familia.
Su nombre será conocido entre los moradores de la tierra.
Abram no tendrá que hacer su nombre famoso - Dios mismo se encargará de esto.
A la misma vez Dios le promete protección.
3 Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!».
Dios promete bendecir a los que bendigan a Abram.
Dios promete maldecir a los que hagan mal contra Abram.
Dios está con Abram y se encarga de protegerlo de los demás.
Bendición para todas las familias de la tierra
Bendición para todas las familias de la tierra
Pero, la segunda parte de la promesa es la más impresionante porque tiene implicaciones universales.
Por medio de Abram serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Conocemos de “servidores públicos” que cuando toman posesión de su cargo, curiosamente se enriquecen sus parientes.
Nadie más sale beneficiado - solo los que llevan su apellido o sus amigos cercanos.
En cambio, Dios promete a Abram que por medio de él serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Tenemos idea de la magnitud de lo que esto significa.
En 1928 Alexander Fleming descubre un medicamento que todos nosotros hemos tomado en algún momento de nuestras vidas - la penicilina.
Él decidió que no iba a patentar este descubrimiento con tal que este antibiótico pudiera ser accesible para toda la humanidad.
En el caso de Abram, Dios promete que la obediencia de Abram pueda traer una bendición universal entre la humanidad.
Su respuesta
Su respuesta
La promesa de Dios cautivó el corazón de Abram.
Lo hizo ver más allá de su realidad presente.
Lo hizo pensar más allá de sus circunstancias actuales.
Y aún estando en Harán, siendo ya un hombre rico, consideró que lo que Dios le ofrecía tenía un valor incalculable.
4 Abram partió, tal como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán.
5 Al encaminarse hacia la tierra de Canaán, Abram se llevó a su esposa Saray, a su sobrino Lot, a toda la gente que habían adquirido en Jarán y todos los bienes que habían acumulado. Salieron para la tierra de Canaán y allá llegaron.
Solo nos podemos imaginar la emoción e ilusión que Abram sintió al recibir estas promesas.
Abram no tenía ninguna garantía, ninguna seguridad, de que lo que Dios le prometía era real.
Es por eso que llegamos a la conclusión que la voz de Dios fue tan poderosa que pudo vencer toda incredulidad y duda que Abram pudiera sentir...sobre todo por las circunstancias que estaba viviendo.
En primer lugar, Dios le promete una gran familia.
30 Pero Saray era estéril; no podía tener hijos.
Abram y Saray llevaban varios años de matrimonio y no podían tener hijos.
Pasaban los años y no llegaba un hijo al hogar.
¿Cómo es que ahora Dios promete que hará de Abram una gran nación si hasta este momento no han podido tener hijos?
Es imposible que esta promesa se cumpla si Saray no puede tener hijos.
En segundo lugar, Dios lo guía hasta llegar a la tierra de Siquén y se revela nuevamente a Abram.
6 Abram atravesó toda esa región hasta llegar a Siquén, donde se encuentra el gran árbol de Moré. En aquella época, los cananeos vivían en esa región.
7 Allí el Señor se apareció a Abram y le dijo: «Yo daré esta tierra a tu descendencia». Entonces Abram edificó un altar al Señor, porque se le había aparecido.
Abram ha viajado unas 500 millas de Harán hasta Siquén.
Y al llegar a ese lugar puede ver que está poblado por los cananeos - un pueblo numeroso, descendientes de Canaán, que fueron descendientes de Cam, el hijo de Noé.
Y ahora Dios se revela a él y le dice que esa es la tierra que le dará a sus descendientes.
Es como si yo voy con Abram y le digo, mira, esta camioneta blanca, Dodge Ram, es para ti, te la regalo.
No lo puedo hacer porque esa camioneta ya tiene dueño.
Lo mismo hace Dios - le promete a Abram una tierra que le pertenece a otros pueblos.
Ahora, nosotros tenemos el beneficio de saber como termina esta historia.
Sabemos que Dios hizo un milagro y permitió que Saray pudiera concebir y dar a luz un hijo.
Sabemos que Dios cumplió sus promesas y muchos años después, el pueblo de Israel, los descendientes de Abram, tomó posesión de la tierra prometida.
Pero, Abram no sabía nada de esto.
Abram lo único que tenía era la promesa de un Dios invisible.
Abram lo único que tenía era la palabra que había escuchado de Dios.
Pero a la vez tendemos que Abram tenía todo lo que necesitaba porque la palabra de Dios es suficiente.
Abram tenía una sola promesa, un encuentro con Dios.
Nosotros tenemos la Palabra de Dios en las páginas de la Biblia, y con ella todas las promesas de Dios, toda su revelación.
...y al tener la Palabra de Dios, tenemos a Dios mismo.
De tal manera que podemos poner nuestra confianza entera en él y vivir esta vida confiando en cada una de sus promesas.
Así que vivamos aferrados a la Palabra de Dios, y vivamos con fe en el Dios que cumple sus promesas.
