77 - El Gran Desafío.
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Introducción
Introducción
Grandes desafíos:
Ganar un mundial de fútbol.
Al menos clasificar a uno.
Quizás más profundos y relacionados a la vida diaria:
Una familia estable.
Fidelidad dentro del matrimonio.
Hijos temerosos de Dios.
Perdonar.
Soltar la amargura por heridas del pasado.
¿Y si te dijera que todo esto se puede englobar en dos principios que resumen el Gran desafío?
Veamos el texto:
Texto Éxodo 6:13-7:13
Texto Éxodo 6:13-7:13
13 Entonces el Señor habló a Moisés y a Aarón, y les dio órdenes para los hijos de Israel y para Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
14 Estos son los jefes de las casas paternas. Los hijos de Rubén, primogénito de Israel: Hanoc, Falú, Hezrón y Carmi. Estas son las familias de Rubén.
15 Y los hijos de Simeón: Jemuel, Jamín, Ohad, Jaquín, Zohar y Saúl, hijo de una cananea. Estas son las familias de Simeón.
16 Y estos son los nombres de los hijos de Leví según sus generaciones: Gersón, Coat y Merari. Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.
17 Los hijos de Gersón: Libni y Simei, según sus familias.
18 Y los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel. Y los años de la vida de Coat fueron ciento treinta y tres años.
19 Y los hijos de Merari: Mahli y Musi. Estas son las familias de los levitas según sus generaciones.
20 Y Amram tomó por mujer a Jocabed, su tía, y ella le dio a luz a Aarón y a Moisés; y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
21 Y los hijos de Izhar: Coré, Nefeg y Zicri.
22 Y los hijos de Uziel: Misael, Elzafán y Sitri.
23 Y Aarón tomó por mujer a Eliseba, hija de Aminadab, hermana de Naasón, y ella le dio a luz a Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.
24 Y los hijos de Coré: Asir, Elcana y Abiasaf. Estas son las familias de los coreítas.
25 Y Eleazar, hijo de Aarón, tomó por mujer a una de las hijas de Futiel, y ella le dio a luz a Finees. Estos son los jefes de las casas paternas de los levitas, según sus familias.
26 Estos son Aarón y Moisés a quienes dijo el Señor: Sacad a los hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.
27 Ellos fueron los que hablaron a Faraón, rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de Egipto, esto es, Moisés y Aarón.
28 Y sucedió que el día que el Señor habló a Moisés en la tierra de Egipto,
29 el Señor habló a Moisés, diciendo: Yo soy el Señor; di a Faraón, rey de Egipto, todo lo que yo te diga.
30 Pero Moisés dijo delante del Señor: He aquí, yo soy torpe de palabra, ¿cómo, pues, me escuchará Faraón?
1 Entonces el Señor dijo a Moisés: Mira, yo te hago como Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta.
2 Tú hablarás todo lo que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel.
3 Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto.
4 Y Faraón no os escuchará; entonces pondré mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de Egipto a mis ejércitos, a mi pueblo los hijos de Israel, con grandes juicios.
5 Y sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando yo extienda mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel.
6 E hicieron Moisés y Aarón como el Señor les mandó; así lo hicieron.
7 Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron a Faraón.
8 Y habló el Señor a Moisés y a Aarón, diciendo:
9 Cuando os hable Faraón, y diga: «Haced un milagro», entonces dirás a Aarón: «Toma tu vara y échala delante de Faraón para que se convierta en serpiente».
10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón e hicieron tal como el Señor les había mandado; y Aarón echó su vara delante de Faraón y de sus siervos, y esta se convirtió en serpiente.
11 Entonces Faraón llamó también a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos;
12 pues cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las varas de ellos.
13 Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.
Segunda audiencia de Moisés ante Faraón:
Ya vimos que su primera audiencia no salió como se esperaba. De hecho se puso peor la cosa. Más presión sobre Moisés y Aarón y un pueblo aún más oprimido, un problemón que se les había venido.
Y la narración hace una repetición de lo que ya se dijo antes: recordar qué le habia pedido Dios a Moisés.
La división de este pasaje es: resumen breve, genealogía y retoma la narración colocándonos nuevamente en una síntesis corta lo que ya nos dijo en los capítulos 3 al 6. Ahora bien ¿Por qué una genealogía en medio de la narración?
R) la genealogía nos muestra que Moisés y Aarón tenían la credencial para ser Sacerdotes: eran Levitas. La genealogía nos anticipa solo los personajes importantes - es decir - lo que necesitamos saber. Por ejemplo:
No describe todos los hijos de Jacob, solo explica del mayor al tercer hijo que es Leví, y se olvida de los demás.
Adelanta que Coré será un personaje importante ¿alguien sabe por qué? porque Coré fue el primo de Moisés que promovió una rebelión más adelante y fue al que s elo tragó la tierra, pero es importante ver que el mismo Moisés lo describe como un Levita que tenía las mismas credenciales o requisitos que el mismo Moisés para ser líder sacerdotal… Pero Dios se vale de los obedientes y sumisos, no de los rebeldes y revolucionarios.
Esta genealogía también nos presenta a los dos personajes humanos importantes. Por eso en el verso 26 dice: “ellos son Aarón y Moisés...”
El hermano mayor y el menor a quien Dios habló para sacar a Israel de Egipto.
La Escritura nos presenta las personas encomendadas, pero también nos describe los desafíos que ellos tuvieron que atravesar para cumplir con esa Magna tarea: sacar un pueblo de cientos de miles de adultos, hombres, mujeres, ancianos, niños, ganado para llevarlos a una tierra prometida que nunca habían visto.
Entonces en medio de toda esta historia ¿Cuál es ese gran desafío que tenemos? Y que aprendemos a través del trato de Dios con Moisés y Aarón. Porque ya sabemos que la Gran Comisión de la Iglesia es hacer discípulos - es decir - cumplir y hacer esta misión de Dios es nuestro llamado [¿dice amésn?].
Pero el gran desafío de la Iglesia son los recursos que utilizamos para cumplir la Gran Comisión. A la luz de este pasaje veamos que nuestro gran desafío es:
Hablar lo que Dios ha dicho y hacer lo que Dios ha mandado.
Hablar lo que Dios ha dicho y hacer lo que Dios ha mandado.
Este gran desafío requiere de hombres y mujeres valientes.
Dios no nos pide hoy que partamos la Laguna de Alvarado para pasar un pueblo a través de ella ¡No! Dios nos pide algo más práctico que eso.
Hablar lo que Dios ha dicho y hacer lo que Dios ha mandado porque en esto se engloba el hacer su voluntad.
Usted y yo podemos ser grandes en la tierra y desconocidos en el cielo, si olvidamos cumplir con la voluntad de Dios.
¿Y usted qué quiere hablar? Y también ¿Cómo quiere hablarlo?
Veamos en primer lugar que nuestro gran desafío comienza por hablar:
Hablar lo que Dios ha dicho. Versos 6:13; 28-30.
Hablar lo que Dios ha dicho. Versos 6:13; 28-30.
13 Entonces el Señor habló a Moisés y a Aarón, y les dio órdenes para los hijos de Israel y para Faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los hijos de Israel de la tierra de Egipto.
28 Y sucedió que el día que el Señor habló a Moisés en la tierra de Egipto, 29 el Señor habló a Moisés, diciendo: Yo soy el Señor; di a Faraón, rey de Egipto, todo lo que yo te diga. 30 Pero Moisés dijo delante del Señor: He aquí, yo soy torpe de palabra, ¿cómo, pues, me escuchará Faraón? 1 Entonces el Señor dijo a Moisés: Mira, yo te hago como Dios para Faraón, y tu hermano Aarón será tu profeta. 2 Tú hablarás todo lo que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje salir de su tierra a los hijos de Israel. 3 Pero yo endureceré el corazón de Faraón para multiplicar mis señales y mis prodigios en la tierra de Egipto. 4 Y Faraón no os escuchará; entonces pondré mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de Egipto a mis ejércitos, a mi pueblo los hijos de Israel, con grandes juicios.
Exp.
Exp.
Dios le dijo a Moisés: “Di a Faraón” i.e. “Habla”
Dios le dijo a Moisés: “Di a Faraón” i.e. “Habla”
Pero no solo hablar por hablar. Era decirle a Faraón lo que Dios le había dicho.
El verso 6:13 dice que Dios le dio órdenes a ambos [a Moisés y Aarón] para Israel pero también para Faraón; en otras palabras, lo que Dios le estaba diciendo a Moisés que le dijera a Faraón no era una solicitud por si Faraón quería, era una orden.
La excusa de Moisés, él mismo nos la recuerda: “Soy torpe de palabra”. Algunos han querido decir que Moisés era tartamudo, pero lo que dice no es que era torpe para hablar sino algo más parecido a alguien que no es bueno para expresarse. Sin embargo, Dios ya le había dicho a Moisés que él representaría a Dios y Aarón sería como su profeta y llama mucho mi atención que el texto una y otra vez, Dios utiliza pronombres dirigidos a Él mismo:
YO te hago como Dios para Faraón.
YO endureceré el corazón de Faraón.
Multiplicaré MIS señales.
MIS prodigios
Pondré MI mano.
Sacaré MIS ejércitos.
MI pueblo.
Los egipcios sabrán que YO SOY EL SEÑOR.
En otras palabras hermanos… preste mucha atención, Dios le está dando una orden a Moisés a limitarse a decir lo que Él le dijera. De hecho Dios le había dicho ya en Éxodo 4:12 que Dios mismo estaría con su boca y le enseñaría lo que había de hablar.
Lo dejo más claro hermano:
Dios no esperaba de Moisés elocuencia, esperaba obediencia para decir lo que Él decía.
Moisés no debía ser el más elocuente, debía ser el más obediente.
Moisés no debía ser el mejor al expresarse, debía ser el portador de un mensaje.
Moisés no debía ser el héroe de la Palabra, debía mostrar la Palabra del Héroe: del Señor.
Moisés era el Portavoz del Dios de los cielos, no iba en su propio nombre.
Ser portavoz de Dios significa olvidarse de lo que yo tengo que decir, y decir lo que Él tiene para decir:
¿Ha escuchado usted la palabra podcast?
De hecho, nosotros tenemos en standby uno que es nuestro, de la Iglesia.
Pero si se fija, hoy todos quieren espacio para hablar.
Hablan de comedia.
Hablan de tragedia.
Hablan de doña Heredia…
Al final hablan y hablan… pero hablan por hablar. Solo quieren que los escuchen a ellos.
La Iglesia no puede hablar por hablar.
Hoy en día tenemos las herramientas para hablar y causar impacto, pero mejor queremos escuchar a otros hablar y que nos impacten con chabacanadas. Llenamos nuestros oídos de basura en vez de llenar nuestras mentes de la Palabra de Dios.
Llenamos nuestras mentes de las palabras vacías de unos cuantos que quieren ser escuchados y los seguimos, y repetimos lo que ellos dicen; más aún si se vuelve viral tenemos que subirnos a la onda… pero practicamos muy poco llenar nuestras mentes y corazones de la Palabra para luego en un acto de vaciarnos, llenar a otros de la Palabra de Dios.
Nuestro gran deber es: Ofrecer lo que el mundo necesita: La palabra de Dios:
Nuestro gran deber es: Ofrecer lo que el mundo necesita: La palabra de Dios:
¿Qué vas a decir? ¿Un mensaje propio? Tu testimonio está bien, pero si olvidas la Palabra, olvidas lo que transforma.
Perdón, lo diré más claro, tu testimonio no transforma a nadie. Tu testimonio habla de que fuiste transformado, pero no transformará a nadie. Te guste o no, es una realidad.
El único que puede transformar es Dios, a través de Su Santo Espíritu y por el oír la Palabra de Dios.
Acá podemos traer 50mil testimonios pero si nos olvidamos de la Palabra, fracasamos.
Habla sí, habla de más pero solo cuando ese “de más” involucre la Palabra de Dios. Como el mismo Pablo dijo: 2 Timoteo 4:2 "Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción."
¿Usted quiere dejar de ser imprudente? Calle más lo que no es importante, pero hable la Palabra de Dios.
El portavoz es importante solo si se olvida de lo que él o ella tienen para decir, y da más importancia a lo que Dios tiene para decir.
Pero también es importante cómo lo dice… porque Dios le dijo a Moisés: da órdenes a Faraón.
Si nos cohibimos cuando estamos delante de alguien que tiene un puesto o que humanamente hablando “es más importante que yo”, y queremos “suavizar el mensaje”, fracasamos como portavoces de Dios.
Tu desafío y el mío será: no suavizar el mensaje que Dios ha enviado. Hable claro lo que Dios ha dicho.
Lo que llama pecado, es pecado.
Tu desafío y el mío será er diferente: hablando la Palabra de Dios.
Usted y yo debemos ser la diferencia.
Dios nos ha enviado a sacar a muchos del Egipto en que viven y llevarlos a la tierra que fluye leche y miel, a los pies de Jesús.
Por esa razón no seremos bien vistos porque nuestras palabras no se adaptarán al mundo sino que exigimos que el mundo se someta a Dios y se arrepientan, ese debe ser nuestro discurso.
Entonces aunque es nuestro desafío, es importante no te callar, pero que sea para hablar la Palabra de Dios.
Y como si el desafío no fuera ya bastante grande con esa primera mitad, la otra mitad también nos exige más de nosotros mismos… hablar lo que Él dice, pero vivir haciendo lo que Él manda.
Hacer lo que Dios ha mandado. Versos 7:1-13.
Hacer lo que Dios ha mandado. Versos 7:1-13.
5 Y sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando yo extienda mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel. 6 E hicieron Moisés y Aarón como el Señor les mandó; así lo hicieron. 7 Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres cuando hablaron a Faraón. 8 Y habló el Señor a Moisés y a Aarón, diciendo: 9 Cuando os hable Faraón, y diga: «Haced un milagro», entonces dirás a Aarón: «Toma tu vara y échala delante de Faraón para que se convierta en serpiente». 10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón a Faraón e hicieron tal como el Señor les había mandado; y Aarón echó su vara delante de Faraón y de sus siervos, y esta se convirtió en serpiente. 11 Entonces Faraón llamó también a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los magos de Egipto, hicieron lo mismo con sus encantamientos; 12 pues cada uno echó su vara, las cuales se convirtieron en serpientes. Pero la vara de Aarón devoró las varas de ellos. 13 Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, tal como el Señor había dicho.
Exp.
Exp.
Podemos resumir que la orden de Dios a Moisés y Aarón es sencilla: hagan lo que les digo.
Podemos resumir que la orden de Dios a Moisés y Aarón es sencilla: hagan lo que les digo.
Parafraseando la narrativa de esos versos sería como: No solo digan lo que les digo que digan… también hagan lo que les digo que hagan.
Estando delante del rey de una nación como Egipto en un momento de tan grande poder para ellos, significaba una gran misión.
Ahora bien, esto solo es el panorama previo. Esta segunda audiencia con Faraón es básicamente un preparativo para lo que viene. Dios está preparando el corazón de Faraón ¿cómo? endureciéndolo para mostrar su grandes prodigios y señales. El concepto de grandes juicios es lo que Dios anuncia, lo que nosotros conocemos como lo que vendrá: las plagas. Esta audiencia es la última advertencia de Dios a Faraón.
Pero Dios sabía que faraón no les dejaría ir porque su corazón estaba endurecido por su orgullo. Sin embargo, todo era parte del plan de Dios para mostrar Su gloria, por eso dice: “Y sabrán los egipcios que YO SOY EL SEÑOR”.
Hay un refrán que dice:
“Del dicho al hecho hay mucho trecho.
Es así.
Muchos cuando dicen y dicen… pero a la hora de la verdad se achicopalan, se echan para atrás, se retractan. Juran y juran que harán y dirán lo correcto y luego cuando se les presenta la oportunidad de cumplir ____ nada, no pasa nada. Cumplir con los mandatos que Dios nos da es pasar del dicho al hecho, aunque nos lleva cubrir mucho trecho.
¿Cuál es la clave para hacer lo que Dios dice? Vivir lo que predica.
Tu desafío es: Vivir lo que predicas:
Tu desafío es: Vivir lo que predicas:
Predicar es lindo. Vivir lo que predica es un desafío.
Hablar en público es una habilidad. Vivir sabiendo que el público observa es un desafío.
Hablar de Dios lo puede hacer cualquiera, pero vivir como Dios quiere, no lo hace cualquiera.
Tener un máster en predicación de la Palabra es posible, pero vivir la Palabra como el Maestro debería ser nuestro anhelo.
Hablar y hacer debe ir de la mano para los hijos de Dios, porque si usted dice y dice, pero no hace nada de lo que dice; entonces ha fracasado como discípulo o discípula de Cristo. El que acepte el desafío: predicará lo que Dios ha dicho en su palabra, y vivirá lo que predica, de la Palabra.
Porque si no vivimos lo que predicamos nos hemos graduado de Fariseos modernos: Mateo 23:2–4 "diciendo: Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. De modo que haced y observad todo lo que os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque ellos dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con un dedo quieren moverlas."
Iglesia ¿de verdad pensamos que la gente nos escuchará cuando no vivimos lo que predicamos? Ese no es el Evangelio que deberíamos enseñar. Porque si predicamos fielmente la Palabra, somos relevantes y claros en nuestra predicación pero vivimos desmarcándonos de lo que predicamos, de nada sirve.
Moisés y Aarón se dedicaron a hacer lo que Dios les dijo que hicieran… Hermano y hermana, ningún ser humano debería decirte qué hacer; pero Dios sí te dice qué hacer en Su Palabra.
Voy a bajar a muchos a tierra firme hoy, así que prepárese ¿está listo?
¿Sabe qué es lo más difícil de hacer lo que Dios dice?
R) que no siempre tendrás el resultado que tú quieres tener. El verso 13 dice: “Pero el corazón de Faraón se endureció y no los escuchó, [pero eso fue] tal como el Señor había dicho”.
Hacer lo que Dios QUIERE Y DICE EN SU PALABRA, no siempre dará como resultado lo que QUEREMOS.
Pero aún con todo: hacer lo que Dios dice que hagamos en Su Palabra siempre será mejor a hacer lo que yo quiero hacer.
Entonces:
Si la Iglesia predica el perdón ¿Qué debemos practicar___? Perdonar.
Si predicamos salvación, cuide su salvación con temor y temblor.
Si predicamos que Dios bendice, entonces dejemos los tratos bajo la mesa.
Si predicamos que Dios ama lo santo, santifiquémonos.
Si predicamos que Cristo transforma, guardemos el testimonio y no lo dejemos como mentiroso.
Si predicamos que en la Iglesia se encuentra Cristo, vivamos a Cristo.
Yo quiero preguntarte:
¿Estás dispuesto a decir y hacer lo que Dios dice?
¿Estás dispuesto a decir y hacer lo que Dios dice?
Esto es de valientes. Porque Apocalipsis 21:8 dice que los cobardes recibirán como herencia el lago de fuego y azufre. Entonces cabe la pregunta ¿es usted valiente para decir y hacer lo que Dios dice?
Pero mi pregunta no es hasta ahí… ahora bien:
Si usted está dispuesto a decir lo que Dios dice y hacer lo que Dios manda ¿hasta qué punto está dispuesto? Porque la presión va a venir, lo van a poner entre la espada y la pared, le van a querer orillar a desafiar sus convicciones y por ende, a Dios; ¿Está usted dispuesto a quedar bien con Dios aunque le cueste perder?
Hermanos… deberíamos estar dispuestos a dar hasta nuestra vida por decir: Cristo es mi Señor, y ser mártires por parecernos a Cristo. Deberíamos querer decir y hacer lo que Dios manda.
EL DESAFÍO ES GRANDE PERO ÉL ESTÁ CONTIGO:
EL DESAFÍO ES GRANDE PERO ÉL ESTÁ CONTIGO:
Aún con temor hable las Palabras de Dios. Aún con temor, viva una vida que agrade a Dios.
Si así lo hacemos hermanos y hermanas, habremos respondido al llamado de Cristo, y conseguiremos la corona de vida que Él nos dará al final del camino. Que tus palabras no nieguen a Cristo, y que tus actos no crucifiquen lo que Él ya transformó.
