LIBRES DEL PECADO
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INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
¡Feliz Cuatro de Julio! Este fin de semana hemos celebrado el Dia de la Independencia de los Estados Unidos de América. El 4 de Julio de 1876 el Congreso Continental votó a favor de adoptar la Declaración de Independencia de las 13 colonias norteamericanas del yugo Británico.
Muchas otras naciones siguieron su ejemplo. En este mes de Julio también celebran su independencia Venezuela, Colombia, Argentina y Perú.
¿Y por qué? Porque la libertad es vital para todo ser humano, pues le permite planear sus sueños y trabajar con seguridad y empeño para realizarlos, trayendo bienestar a sus seres amados. Cuando no hay libertad, las personas luchan para salir de la opresión.
Hoy veremos que la libertad política y económica de las naciones no es garantía de bienestar para todos sus habitantes. Vemos grandes naciones con tantos recursos naturales y gente muy capaz, pero que están sometidos a una forma de esclavitud por malos gobernantes y la corrupción.
Estas semanas hemos visto en las noticias que los esfuerzos de ayuda a la población afectada por el terremoto en Venezuela se han visto afectados por la desidia de sus propias autoridades. La frustración está aumentando.
Las autoridades militarizaron zonas de desastre, como el estado La Guaira, e impusieron el uso de salvoconductos para que médicos, rescatistas y voluntarios pudieran ingresar a las áreas afectadas.
Un periodista venezolano en el exilio denunció que el número dos del régimen venezolano, estaría impidiendo el acceso de rescatistas a ciertas zonas afectadas por el terremoto en La Guaira para ocultar grandes cantidades de dólares en efectivo y posible narcotráfico escondidos en edificios colapsados.
¿Por qué? Porque muchos gobernantes están dominados por la codicia, egoísmo y pasiones, es decir, todo pecado y rebelión a Dios, sometidos a la esclavitud más terrible que sufre la humanidad, bajo las garras del príncipe de este mundo.
1.- ESCLAVITUD EN LA APARENTE LIBERTAD
1.- ESCLAVITUD EN LA APARENTE LIBERTAD
El pueblo de Israel estuvo bajo el dominio del Faraón en Egipto por 430 años. Y el pueblo tenía que hacer trabajo forzado y todo lo que ese rey les obligaba a hacer.
En su dolor clamaron a Dios de sus padres, el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Moisés fue el libertador usado por Dios para sacar al pueblo de Egipto. Dios mismo instruyó a Moisés que deberían sacrificar un cordero, cuya sangre sería la marca para no ser destruidos.
Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis.
Luego de liberarlos del yugo de Egipto, Dios les dio una perfecta Ley en Sinaí. Y les hizo una advertencia para obedecerla.
A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;
Pero ellos se rebelaron repetidas veces por desobediencia en sus corazones. En el periodo de los Jueces los vemos haciendo cosas terribles – por haberse mezclado con los pueblos de la tierra, desobedeciendo a Dios. En el periodo de los Reyes cometieron pecados más viles que las naciones paganas alrededor – y por causa de ese gran pecado, fueron llevados cautivos por los asirios y luego por los babilonios.
Bien pronto olvidaron sus obras; No esperaron su consejo. Se entregaron a un deseo desordenado en el desierto; Y tentaron a Dios en la soledad. Y él les dio lo que pidieron; Mas envió mortandad sobre ellos.
Pareciera que luego del retorno de Babilonia a Jerusalén los cautivos hubieran aprendido la lección – en cambio aprendieron con astucia, a cubrirse de justicia y virtud – cumpliendo religiosamente la Ley – pero practicando su propia justicia, en base a las Tradiciones de los Ancianos. El sacerdote Esdras se queja amargamente.
Oh Jehová Dios de Israel, tú eres justo, puesto que hemos quedado un remanente que ha escapado, como en este día. Henos aquí delante de ti en nuestros delitos; porque no es posible estar en tu presencia a causa de esto.
2.- JESUCRISTO, EL VERDADERO LIBERTADOR
2.- JESUCRISTO, EL VERDADERO LIBERTADOR
Los judíos del Siglo I no solo estaban oprimidos por el imperio romano, que ejercía un férreo control político, social y económico, sino que además estaban atrapados en las tradiciones de hombres y habían torcido la interpretación de la Ley, la Torah, desde Génesis hasta Deuteronomio.
Jesús demostró a los judíos religiosos que ellos estaban bajo esclavitud espiritual. Y justamente por haberse apartado de Dios, la nación misma había sido llevada en cautividad en varias oportunidades. Jesús les confrontó y les declaró que eran esclavos.
Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.
Penosamente ese mismo pueblo, por quienes, en su gran amor, vino Jesús para ofrecerles salvación y vida eterna, no le escucharon y pidieron a los romanos que sea crucificado.
Gracias a Dios que unos pocos judíos, sus discípulos, si escucharon y le siguieron. Ellos fueron liberados plenamente. Esos pocos hombres y mujeres, 120 en número, recibieron el Espíritu Santo en Pentecostés y predicaron la salvación y libertad de pecados en el nombre de Jesucristo. Ellos habrían de llevar a cabo la oración de intercesión que hizo Jesús después de la Última Cena.
Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.
3.- FIRMES Y ADELANTE
3.- FIRMES Y ADELANTE
La palabra de Dios llegó a nosotros por medio de aquellos fieles creyentes que han cumplido la Gran Comisión. Los que hemos creído en el mensaje de salvación, hemos sido liberados por Cristo. Ya no estamos más bajo la potestad del maligno.
Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Hemos sido libertados de la esclavitud del príncipe de este mundo, Satanás, así como el pueblo hebreo fue libertado del yugo del Faraón egipcio. Entonces no cedamos a las tentaciones y llamado engañoso del mundo y del maligno.
con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.
Por tanto, hermanos, debemos estar firmes en la libertad, pero sin caer en libertinaje. Nadie puede llamar Padre a Dios si es que no hace Su Voluntad. Pablo nos advierte que no volvamos a esa esclavitud del pecado.
Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
También debemos ejercer dominio propio. El concepto bíblico de libertad es muy diferente de la idea de libertad del mundo o libertinaje. Nuestra libertad en Cristo nunca proporciona una excusa para el pecado. Pablo muy bien nos advierte.
Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.
4.- RENUEVA TU MENTE
4.- RENUEVA TU MENTE
Si hemos salido de las tinieblas debemos procurar que nuestra luz no se vuelva tinieblas. ¿Cómo podemos predicar de Dios a otros si nuestra propia vida no muestra esa luz?
Si hay algún habito de tu vida pasada que no has podido vencer, puede ser un pasatiempo que consume tu precioso tiempo, mucho peor si trae conflictos en tu hogar. Entonces necesitas ser libre de ese mal habito. Renueva tu mente.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Es necesario que busquemos cada día la llenura del Espíritu Santo. Dios quiere que Sus hijos experimenten el gozo y la alegría de la libertad. El creyente está libre del poder del pecado y sus dolorosas consecuencias. Y mejor aún, tiene la esperanza de la eternidad con Dios.
Ese hecho debería despertar un inmenso gozo en el corazón del creyente. Ya no hay cabida para vivir una vida de religiosidad aparente, solo de domingo.
El poeta norteamericano del siglo XIX Ralph Emerson, dijo: "Lo que haces habla tan fuerte que no puedo escuchar lo que dices". Es decir, nuestros actos deben reflejar lo que pensamos y decimos.
CONCLUSIÓN
CONCLUSIÓN
Entonces, querido hermano, hermana, ¿Qué es lo que falta para hacer que tu vida refleje la presencia del Espíritu Santo? ¿Puedes hoy agradecer de todo tu corazón por haber sido libertado de la esclavitud del pecado?
¿Deseas tener desde hoy la seguridad de esa libertad gloriosa de los hijos de Dios? Todos los países en América celebran su libertad política, ¿verdad? Del mismo modo debemos celebrar esa libertad suprema que tenemos en Cristo.
Hoy tendremos la Santa Cena. Si tu vida está en comunión con el Señor, acércate libremente a la Cena del Señor, donde el pan y la copa son un recordatorio de que Cristo murió por ti, haciéndote nueva criatura, lleno de gozo y esperanza por su pronto retorno.
Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, Y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.
Y si aún no estás listo, hoy es el día de arrepentimiento, el día de la reconciliación con Dios, el día de restaurar esa relación dañada con tus seres amados. Hoy es el momento que rindas tu vida a Cristo. No lo dejes pasar, pues tal vez no haya mañana. Lo mismo que les pasó a muchos en el terremoto en Venezuela.
Solo ora conmigo: “Señor perdóname todo mi pecado, toda mi rebeldía, sé que has muerto en la cruz por mí, y que tu sangre me ha comprado la redención y libertad. Hoy te acepto como Señor y Salvador. Quiero vivir esa libertad gloriosa de los hijos de Dios.”
AMÉN.
